miércoles, 28 de enero de 2009

Cambio de Imagen

Como habrán podido apreciar, “El Diario del Vigilante” ha cambiado su formato. El motivo se debe a que estaba un poco cansado del viejo diseño y decidí “modernizar” un poco la forma en que se visualiza el blog. Espero que, dentro de todo, el nuevo diseño no les moleste y la lectura siga siendo fácil para todos. A partir del mes que viene, reanudare los posteos de esta apasionante saga de fanfics ambientada en el Buffyverso que explora, de un modo muy personal, la vida de los cuatro vampiros de la serie, entre otras cosas.

Un saludo a todos!!!!

sábado, 24 de enero de 2009

"William, el Sangriento" (Tercera Parte)

III

Cerca de donde estábamos sentados, una pareja de jóvenes discutían. En otra mesa, un grupo de muchachos hablaban ruidosamente acerca de cómo les había ido en su clase de ciencias el día anterior y sobre las próximas conquistas amorosas que planeaban realizar.

La música seguía siendo mas un acompañamiento que un estorbo y Spike ahora lucia mucho más relajado, como si estuviese a punto de disfrutar con la charla en este punto…

-El año era 1998. Dru y yo nos enteramos de la nueva Cazadora de Sunnydale- dijo, siguiendo con la historia- Había oído que era muy fuerte y astuta y que había matado al Maestro, el vampiro mas viejo del mundo. Me pareció realmente interesante… me obsesione con encontrarla, con luchar contra ella y acabarla…
“Vinimos a Sunnydale cuando pudimos. Tomamos el control, y me enfrente con la Cazadora. Al principio, al verla, me quede pasmado. Era hermosa… mucho mas bonita que cualquier otra. Me sentí afortunado de poder luchar contra ella… pero luego, comenzó a derrotarme… nuestros esfuerzos por vencerla fueron inútiles…”

-¿Te obsesionaste con ella? Digo, con destruirla.

-Si. Al principio. Quería vencerla. Nunca me había enfrentado a un rival tan… increíble… Si, me obsesione con derrotarla. Mi obsesión fue tal, que creo que casi hubiera sacrificado mi vida de vampiro por acabar con ella…

-Pero ella te derrotaba…

-Mas de una vez- dijo y sonrió- Ángelus estaba con ella… perdón, Ángel. Luchaba a su lado. Ambos se habían enamorado. Cuando me entere de que existía esta relación entre ambos, me dio asco. Un vampiro y una Cazadora… era algo inconcebible para mí en ese entonces…
“Después, Ángel perdió su alma y se convirtió en Ángelus… el viejo fanfarrón estaba de nuevo. Su reaparición no fue nada bonita. Se apodero de todo mis logros… tomó el control y a pesar de mi mismo, vi que se estaba robando a Dru de mi lado. Ella se pego a él como una garrapata… Creo que lo hacia a propósito, para molestarme. Dru solía hacer estas cosas…”

No dije nada ante aquel comentario. Por primera vez en la noche, mi mente volvió a mi compañera y creadora, mi “madre” vampiro. ¿¿¿Adonde estaría en esos momentos???

-Ángelus tomó todo el control y me dejo de segundo. Me relego a un papel secundario… ¡A mi! ¡Al James Bond de los vampiros!

Me reí al escuchar aquello, pero no lo interrumpí.

-Debido a las circunstancias, decidí jugarme una carta especial… deje de lado mi ego y fui a hablar con la Cazadora. Le propuse una tregua y una promesa: que si me ayudaba a recuperar a Dru eliminando a Ángelus, los dos dejaríamos a Sunnydale y a ella en paz.

-¿Cumplió con la promesa?

-Ángelus estaba a punto de destruir al mundo usando el poder de la estatua del demonio Acathla. Buffy lucho contra él y al final, lo mató. Si cumplió con la promesa… Yo, por mi parte, me lleve a Dru conmigo, por la fuerza. Nos fuimos de Sunnydale… nos ocultamos en otra parte.

-¿La relación entre los dos estuvo acabada entonces?

-Si. A pesar de que le había prometido a la Cazadora no molestarla más, lo cierto es que no podía sacármela de la cabeza. Estaba obsesionado con ella… con destruirla… Dru se canso. Tuvimos una discusión feroz y a la final, me dejo… me abandono… se fue primero con un demonio horripilante que conoció cuando viajo a Brasil y luego… bueno, pues… le perdí el rastro.

-Lo sé. Ella se fue para la Argentina, mi país- le informé.

-¿Ahí fue donde te conoció?

-Si.

-Una historia muy curiosa la tuya… ¿Dices que a pesar de que iba a matarte no lo hizo? ¿Y por que?

-No lo sé. Me dijo que porque tuvo una visión, pero no ha querido decirme de que cosa. Me perdono la vida…

-Inusual. Dru no es precisamente benévola…

-¿Qué pasó contigo después de que Dru se marchó de tu vida?- pregunté, para desviar el tema.

-Se convirtió en un asco. Me emborrachaba, andaba por los rincones tirado sin salir nunca de mi refugio… no quería seguir… me sentía un completo idiota… quería que Dru volviera conmigo pero también quería a la Cazadora… quería vengarme de ella… luchar contra ella.
“Volví a Sunnydale después de un tiempo, para intentar que una de las amigas de la Cazadora, una hechicera llamada Willow, me ayudara a recuperar a Dru, con un conjuro. Fue un plan desesperado que termino en desastre…”

-¿Y tu romance con la Cazadora? ¿Cómo fue? ¿Cuándo empezó?

-Mucho mas tarde. Antes de eso, volví al pueblo una vez más y lamentablemente, caí victima de un grupo de militares que trabajaban para el gobierno. Se trataba de un grupo que investigaban a los demonios y a los vampiros, tratando de descubrir sus secretos y de erradicarlos de la Tierra. Se llamaban a si mismos “La Iniciativa”…
“Ellos me sometieron a una operación terrible. Colocaron en mi cabeza un implante biónico, un chip, cuya función era la de darme descargas eléctricas cuando intentara atacar a un ser humano…”

-¡Eso suena espantoso!

-Lo era. Imaginate como me sentía… esos horribles dolores, ese choque eléctrico cada vez que intentaba seguir siendo como siempre fui. Ese maldito chip me hizo la existencia insoportable… Para esa época, yo andaba ya instalado otra vez en Sunnydale. Aquí se me ocurrió convertir en vampiro a una muchacha bastante… insoportable, llamada Harmony… lo hice por varios motivos…Uno de los esenciales, era precisamente la soledad.

-¿Cómo era esa Harmony?

-Era… aggggghhhh- hizo una mueca de desagrado- Insoportable. Creí que era interesante, pero con el tiempo me di cuenta de que era más bien, tonta. Era una completa perdedora, una molestia. Llego un momento en que no la soporte mas…

-¿Y lo de la Cazadora y tú? ¿Su relación?

-Estas muy interesado en eso, amigo… ¿Te sorprende que ahora ame a la mujer que antes odie con la fuerza del alma que no tenía en ese entonces?

-Es extraño… Si, me interesa.

-Mi relación con Buffy se fue dando con el tiempo. Al principio, negaba esos sentimientos que afloraban en mí respecto a ella. No podía ser, me decía, que un vampiro tan temible como yo estuviera enamorándose de una Cazadora… Pero luego, la cosa me gustó. No podía ir contra ese sentimiento que cada vez crecía más y más en mi interior. Comencé a hacer cosas que me sorprendieron hasta a mi mismo… me preocupaba por ella y por su hermana, Dawn… Lentamente, el odio dio paso a un sentimiento para mi olvidado como lo era el amor… la deseaba, quería sentirla conmigo… Ella pasó por una tormenta interna similar. Al principio, sintió aversión hacia mí, luego, eso cambio… La nuestra no fue una relación fácil. Ángel (que había vuelto del Infierno) se había marchado a Los Ángeles hacia tiempo y ella todavía pensaba en él… no quería volver a cometer el mismo error conmigo… no quería volver a sufrir…
“Pero no pudo evitar sentir. Buffy y yo terminamos juntos, pero fue después de darnos cuenta de que no podíamos vivir el uno sin el otro. Claro que antes de eso, yo debí sacrificar varias cosas para poderme ganar su completo cariño, su amor… uno de esos sacrificios fue el recuperar mi alma… convertirme en un ser que ella pudiera amar… un ser que no le inspirara temor…”

-Por lo que veo, lo lograste.

-Si. Después de tantas penurias, lo logre.

-¿Eres feliz con ella?

-Lo soy. Completamente. Ella hace que el sol salga para mí, a pesar de ser un vampiro…

-La fuerza del amor- dije, sintiendo un dolor interno.

-Bueno… eso es todo- suspiró Spike, mirando a mi grabador- Esa fue toda mi vida. Podría contarte mas detalles, pero seria realmente innecesario.

-Una vida realmente… increíble- dije, apagando el pequeño aparato- Ojala pudiera vivir cosas como las tuyas, Spike, pero creo que mi “verdadero amor” también resulto ser equivocado.

-Drusilla

-Si, Drusilla. La misma que te hizo lo que eres, la que te acompaño todos esos años y luego te dejo… la amo… pero ella no parece amarme… Al principio, no era así, pero cuando el tiempo pasó… Creo que le molesta que yo tenga un alma.

-Le molesta que sientas.

-Si… Y eso me hace sufrir y mucho.

-Escúchame, Federico…- dijo y se reclino hacia mi, para estar mas cerca al hablar- Dru solo te usa. ¿Comprendes? No le importas realmente. Ella solo te esta usando… ya te utilizó en cierta medida para que le publiques un libro en su honor, como si ella fuera una diosa y tú su fiel sirviente… Dru solo te esta usando.

No respondí. Me sentía realmente mal…

-¿Por qué entonces no me mató?- dije, al cabo de un momento- ¿Por qué no me destruyo?

-No tengo idea, pero es seguro que intentar buscarle alguna razón a eso es inútil… Dru esta loca. La he visto hacer cosas… extrañas cuando estaba aburrida. Ha llegado a matar por simple diversión…

Spike iba a agregar algo más, pero entonces, alguien se nos acerco, con el rostro demudado del espanto.

Se trataba de una muchacha joven, de cabello color rojizo y muy bonita. El vampiro pareció conocerla, puesto que apenas ella se nos acercó, se puso de pie para hablarle.

-¿Qué sucede, Willow?- le oí decirle.

-¡Spike! ¡Dios, al fin te encuentro!- dijo la joven, agitada- Ha pasado… algo terrible…

-¿Qué cosa?

-Dawn… Unos vampiros la secuestraron. Buffy los enfrento, pero se la llevaron…

-¿¿Se llevaron a Dawn??

-Si. Fue una lucha terrible- la pelirroja tragó saliva, casi ahogándose- Spike… Esos vampiros estaban… estaban dirigidos por… Drusilla.

Sentí como si me hubiesen colocado un hielo muy frío en el estomago. Inmediatamente, Spike me miró como si yo hubiese cometido un acto criminal.

-¿Tú sabias de esto?

-¡No!- replique.

-¿Esa era la trampa? ¿Entretenerme acá haciéndome contar mi historia mientras tu “madre” iba a atacar a mis amigos? ¿¿¿ERA ESA LA IDEA???

-¡Te juro que no! ¡Dru se había ido de mi lado mucho antes! ¡No había forma de que yo supiera que iba a hacer semejante cosa!

-No te creo.

-¡Por el amor de Dios, Spike, te estoy diciendo la verdad! ¡No te mentí!

-¿Spike? ¿Quién es él?- preguntó la pelirroja, señalándome con recelo.

-Si me entero de que esto es una mentira…

-Spike, te digo que no. ¡YO NO TENGO NADA QUE VER CON ESO!

-Muy bien. Entonces vendrás conmigo… Y ruégale a ese Dios en el que crees que sea verdad lo que dices, porque sino, te matare yo mismo.

************

Llegamos justo cuando el lugar era un hervidero de pelea.

La Cazadora había eliminado a muchos vampiros, pero otros tomaban el lugar de los caídos. Riéndose y en un rincón, Drusilla lo observaba todo con sumo interés, mientras sujetaba con fuerza los cabellos de una bonita muchacha de 17 o 18 años de edad, la que supuse que era Dawn, la hermana de Buffy.

Nos hallábamos en el interior de un depósito abandonado del puerto.

Al verme, la sonrisa irónica en los labios de Drusilla se ensancho más… de una manera terrorífica.

-¡Ah! Mi bello príncipe… estas aquí y veo que bien acompañado…- hizo una pausa- Hola Spike… tanto tiempo sin verte…

-Suelta a la niña, Dru- dijo Spike, serio- Soy yo al que quieres.

-Que conmovedor.

-¡Dru! ¿¿Qué estas haciendo?- la increpé- ¡Déjala!

-¿Tú también? Realmente, me indignas, Federico… Deberías estar aquí conmigo, en vez de al lado de estos tontos.

-¿Quién es este?- le preguntó Buffy a Spike.

-Larga historia- dijo, apretando los puños- ¡Te lo advierto, Dru! Si le tocas un solo pelo mas a Dawn, te…

-¿Te qué? ¡Ya cállate, William! ¡Deja de decir estupideces! ¡No me asustas!

El rostro de Dru mutó y su cara humana de porcelana blanca fue reemplazada por la de un genuino demonio de la noche. Dawn gritó e intentó zafarse de ella inútilmente…

-Dru, por favor, déjala- le suplique.

-¡Tú también cállate! ¡Estoy harta de escucharte!- me gritó, rugiendo- ¡Eres un idiota!

-Dru, por favor…

-“Dru, por favor”- se burló- Argh… realmente, no sé como pude soportarte. Eres un completo inútil, como Spike… con esa asquerosa alma humana en tu interior…

-Dru…

-Das lastima… Como vampiro eres un fracaso… No sirves.

-Dru, por favor- me sentí realmente mal. Mi interior era una mezcla de dolor y de amor- Te amo. No me digas esas cosas… Deja a la chica.

-No. ¿Qué acaso no te das cuenta de que te use, idiota? ¡Tú y tus sueños de escribir libros sobre nosotros! Te use para venir hasta acá… para distraer al tonto de Spike y poder acabar con la maldita Cazadora que me lo arrebato. ¡Si, te use, niño estupido! ¿Acaso pensaste realmente que te había perdonado la vida porque te amaba, la primera vez que nos vimos? ¡Que tonto!
“Te perdone la vida sencillamente porque… tú juegas un papel fundamental en el Apocalipsis. ¿Querías saber que vi en mi visión? Algo terrible, niño tonto… algo grandioso que te involucra… algo que traería luz al mundo… Cuando te convertí en vampiro, supuse que ese fragmento de luz que traerías se convertiría en tinieblas, pero me di cuenta… de que no fue así. Esa alma humana que tienes… ¡No deberías tenerla! ¡Es ilógico!”

Me quede sin aliento al oír aquello. Era verdad lo que Spike me había dicho. Me habían estado usando.

-Después, vi en ti la oportunidad de usarte para mi venganza contra Spike y la Cazadora- siguió diciéndome- Confiaba en que Spike te relataría toda su vida y que tú lo tendrías bien ocupado hasta que matara a la Cazadora y a todos sus amigos, y así entonces, solo entonces, mi amado cachorrito volvería a mi, su madre, la que siempre lo ha amado…

-Estas loca- dijo Spike- Estas completamente loca. ¡NUNCA VOLVERE CONTIGO!

-Lo harás o la matare- dijo y tironeo a Dawn de su cabellos, haciéndola llorar.

-¡Deja a mi hermana!- gritó Buffy, levantando su estaca.

No quedaban más vampiros. Solo estábamos Dru, Dawn, Buffy, Spike y yo en el depósito en ese momento.

-¡Si quieres destruir a alguien, Cazadora, deberías acabar con ese vampiro que tienes ahí!- dijo Dru, señalándome- No es normal, ¿sabes? Esta marcado… será el que participe en el acontecimiento más glorioso que el mundo…

No la deje terminar de hablar. Transformando mi rostro por el de vampiro, me le tire encima rugiendo. Dawn se escapó de sus manos y corrió a buscar refugio en las de Buffy.

Drusilla y yo nos trenzamos en una feroz pelea. Nos dimos sendos golpes de puño y patadas. Nuestras fuerzas eran casi iguales, sin embargo por momentos, lograba superarla y esquivar todos sus ataques.

Muere!

Un golpe de su puño me mando volando contra una pared. Sentí un terrible dolor en mi espalda y escupí sangre por mi boca. Todo el mundo a mi alrededor daba vueltas y casi me desmaye.

Dru corrió hacia mi y me dio patada tras patada en la cara. Inmediatamente, bloquee sus golpes y le torcí una mano, haciéndola gritar.

-¡¡¡AY!!!

-¡Basta!- dije- ¡Por Dios!

-¡¡¡No!!!

Como una leona enfurecida, Dru se dio vuelta sobre si misma y me volvió a golpear. El impacto del golpe me mando contra un par de cajas de madera, las cuales, se quebraron en pedazos bajo mi peso.

Sonriendo malignamente, se me acercó, dispuesta a matarme.

-Es una lastima que termine así… Me hubiera gustado que fuera diferente.

-S-Si… A mi también- balbucee, adolorido.

Tome un pedazo de madera astillado y dando un salto en su dirección, procedí a clavárselo en el pecho.

Nunca me voy a olvidar de la expresión de su rostro. Era el de un espanto total… Abrió sus ojos desmesuradamente y luego… se redujo a cenizas, chillando.

Estaba muerta.

-Santo Dios- oí decir a Buffy, quien abrazaba a su hermana, inmóviles en un rincón.

-¿Estas bien?- me preguntó Spike, preocupado.

No respondí. Mis ojos seguían clavados en el montón de cenizas que había sido Drusilla.

Ya no podía mas. El dolor me hizo caer de rodillas en el piso, cerca de las cenizas… Lloré. Lloré como nunca lo había hecho en mi vida mortal.

Llore sobre las cenizas de Dru.


Continuara....

jueves, 22 de enero de 2009

"William, el Sangriento" (Segunda Parte)

II

La banda que tocaba en el escenario había terminado su función. La multitud juvenil reunida en el Bronze la despidió con aplausos. A continuación, sonó otra música, mas tranquila y sin llegar a ensordecer a nadie.

El clima era perfecto para que Spike me relatara su historia. Colocando mi grabador cerca de él, lo prendí, dispuesto a comenzar con la entrevista...

-Nací en Londres, en el siglo 19, en el seno de una familia de buena posición económica- comenzó con el relato, reclinándose en su asiento- Era hijo único. Recuerdo poco de mi padre… murió cuando yo era muy chico. Desde entonces, mi madre debió cuidar de mi… mi madre- hizo una pausa, sonriendo soñadoramente- Era una mujer muy bella y fuerte. Se hizo camino en la vida… una vida dura para las mujeres aquella época… me crió sola.

-Debías amar mucho a tu madre- lo interrumpí.

-Si. Era una mujer maravillosa y luchadora… La quería… mucho.

Se produjo un pesado silencio. Spike tomo otro sorbo de cerveza antes de seguir.

-Pero cuando cumplí la mayoría de edad (unos veinti-tantos años) enfermo de gravedad. Su salud no era buena… Creo que buscamos a los mejores médicos de todo Londres, pero en aquel entonces, la ciencia no estaba tan avanzada para hallar una cura. Como sea, su salud deterioraba con los años. Cada vez que la veía así, tan mal, lloraba por dentro… De verdad, era horrible.
“Intentaba por todos los medios de alegrarle la existencia. Le recitaba poemas, la cuidaba… ella era todo para mi…”

-¿Trabajabas de algo por aquel entonces?

-No. Andaba en la búsqueda de trabajo. Tenia una buena educación, pero… digamos que… el estudio no era lo mío- sonrió- Me gustaba la poesía. Había leído los clásicos y me encantaba el estilo… autores como Dickens o Shakespeare eran mis favoritos.

-Vaya… Todo un poeta.

-Mmmmmhh… No te creas. A nadie le gustaban mis poesías… En las reuniones de la alta sociedad (creeme, concurría a muchas en ese entonces) solía recitar poemas de mi invención, pero siempre la reacción era la misma. La gente se reía y comentaba cosas a baja voz. No, definitivamente, como poeta era un asco.
“De todas formas, nunca me desanime. Por aquel entonces, yo estaba enamorado de una muchacha muy linda llamada Cecily. Amor equivocado- dijo y esbozo una sonrisa triste- No me daba cuenta de que ella no me amaba. Le compuse poemas y todo eso… lamentablemente, no sirvieron de nada. Cecily me desprecio… me dijo que yo era poca cosa para ella… que perdía el tiempo con mis horribles poesías en vez de trabajar de verdad, como todo buen hombre lo hacia…”

-Que deprimente- comente.

-Al final, quede mal después de esto. Yo quería ganar su amor y creo que le habría dado la luna si me la hubiese pedido… En fin… Era la chica equivocada.

Spike hizo otra pausa y bebió un poco mas de cerveza. Yo, por el contrario, no toque la mía para nada. Luego, siguió con el relato…

-Ya no quería vivir. Me duele admitirlo ahora, pero perdí las razones de mi vida. Las cosas iban mal… la situación económica de casa desmejoraba, la salud de mi madre estaba cada vez peor… Era todo un mar de cosas terribles. Llegue al limite con todo aquello… todas las noches, le rezaba a Dios pidiéndole que me concediera una tregua... le decía cosas como: “Dios, por favor, haz que la salud de mi madre mejore… dame un respiro”. Pero era todo en vano… las cosas iban de mal en peor…

“No quería vivir mas. Me lancé a la noche y no había nada peor que Londres por la noche. Era el paraíso de los asesinos. Si has visto una película ambientada en la Londres de ese siglo, no es nada comparado a la verdad… Londres por la noche, en el siglo pasado, era un mar de callejones llenos de basura y de sombras… cualquiera podía ponerse ahí y salirte de sorpresa, para cortarte el pezcueso o las tripas…”

“Fue en una de esas noches, en mitad de un callejón que ella entro en mi vida. Se me apareció de la manera que tú describes en tu libro que se te apareció a ti, y me hablo. Me dijo que me entendía y que podía hacer que el dolor parase… que me mostraría el mundo de la manera en que ningún ojo mortal podría verlo, siquiera. Acepte… poco me importaba si me hubiesen matado en ese momento, pero digamos que lo que sucedió fue igual que si me mataran… esa noche, en ese callejón, William, el Poeta, murió…”

-Y nació el vampiro…

-Tres días después. Me sentía más vivo que nunca, más poderoso, mas libre… creo que tú sabes a que me refiero.

-Si- dije, rememorando mis sentimientos primerizos como demonio de la noche.

-Drusilla, mi compañera, me esperaba. Ella me acompaño a alimentarme de mi primera victima (no me preguntes quien fue, lo he olvidado). Cuando deguste la sangre por primera vez, sentí un verdadero éxtasis… y ese era solo el inicio…

-¿Y tu madre? ¿Qué pasó con ella?

-Ah… Si. Volví a ella al cabo de unas cuantas noches. Creo que a pesar de haber perdido mi alma, mi amor por ella todavía seguía vivo. Se sorprendió de verme, pero mas lo hizo cuando le dije que estaba dispuesto a todo por ella, incluso, a compartir aquella que era la única cura para su mal…

-¿Te refieres a…?

-Mi madre se moría, amigo- dijo, con tristeza- ¿No harías cualquier cosa por alguien querido, por un familiar amado?

-Daría mi vida.

-Yo también y de hecho, eso fue lo que hice. Pero primero, tenia que quitársela. Fue un sentimiento muy duro, pero lo hice… la mordí… tome su sangre… y le di la mía…

-Una vida por otra vida.

-Sin embargo, yo no morí. Si mi madre… solo para resucitar, completamente curada de todos sus males. En ese momento, creí que tocaba el cielo con las manos. Me imagine que de ahora en adelante, Dru, mi madre y yo recorreríamos el mundo como un trío siniestro… ¡Que tonto fui!

-¿Qué pasó?

-Lo usual. Mi madre… mi verdadera madre estaba muerta. Eso que volvió a la vida no era ella… era un monstruo… una replica de ella… una cosa sin alma. Me dijo cosas que jamás creí que una madre le podría decir a su hijo… Ya no era ella.

-¿Qué hiciste?

-Tuve que matarla.

Silencio. Me quede helado al oír aquello.

-Fue la decisión mas dura de mi vida, pero tuve que hacerlo. La mate… y no me enorgullezco de eso.

-Dios… es horrible- dije.

-Se siente muy horrible ahora, que tengo alma… En ese entonces, me afecto, si, pero al fin de cuentas, yo era un demonio. Desde ese momento, me sumergí en una existencia mucho más oscura… Me transforme en un demonio sanguinario, despiadado. Mate a mucha gente… Me conocían por el nombre de “William, el Sanguinario”.
“Mi rostro era temido por los mortales y por los de nuestra especie. No tenia piedad para con nadie y poco me importaba la vida de los humanos. Era… un completo y perfecto demonio…”

-¿Drusilla estaba contigo?

-En todo momento. Éramos más que una pareja… Éramos el uno para el otro. Inseparables. Compartíamos todo… las muertes, los sufrimientos, etc… La amaba… en aquel entonces… o por lo menos, creí que la amaba…”

-Ella me contó que te llevo a la guarida que compartía con Ángelus y Darla… Y que la convivencia entre todos ustedes era… digamos, un tanto “explosiva”.

-Era un verdadero infierno- dijo, riéndose- Ángelus y yo nos transformamos en rivales apenas nos conocimos. Nunca me cayo bien el viejo… se hacia el malo y lo proclamaba a cada instante, pero creo que solo era un fanfarrón. Nos peleábamos mucho y me divertía aquello… me divertía fastidiarlo.

“Mi vida con todos ellos fue un transito bastante difícil. Muchas veces puse en peligro la existencia de todos debido a mi carácter… efusivo. Recuerdo que una vez arme tal alboroto que debimos dejar Londres por un tiempo…”

“No me importaba aquello. A mi me divertía hacer esas cosas. Ángelus siempre se quejaba de ello. Me decía que era un descuidado y que llamaba mucho la atención… creo que le molestaba que yo hiciera cosas que él no podía hacer, dado que se estaba volviendo muy viejo… Como sea, nuestras vidas fue un completo divagar de un lado a otro… Siempre era cazar, alimentarnos y darnos todos los lujos que siempre quisimos. Dru y yo compartimos mucho en ese periodo… una sincronización perfecta…”

-¿Y todavía puedes decir que eso no era amor?- inquirí.

-No era amor- afirmó, serio- El amor no puede ser algo destructivo y oscuro… y eso era lo que Dru y yo teníamos. Ahora que tengo un alma, me doy cuenta de ello.

-Supongo que tienes razón…

-Los años pasaron y a pesar de todo, nos mantuvimos siempre juntos. Afrontamos todas las crisis que nuestras largas vidas de vampiros nos ofrecieron… ¿Drusilla te contó del ataque del demonio come-vampiros, en el año 1892?

-Si.

-Yo fui uno de los que salieron a cazarlo. Se organizaron muchas partidas para dar con él, pero yo solo fui el único que bajo a los túneles subterráneos solo y sin temor, listo para acabar con él.

-¿No era correr mucho riesgo eso?

-Si, pero así era yo- sonrió- Como fuera, baje a los túneles y seguí su rastro. El sitio era horrible… apestaba. Pronto divise los signos evidentes de que estaba entrando en el nido del demonio… Restos de cadáveres carcomidos… huesos… Sonreí, ya que estaba en mi salsa…

-¿Y lo encontraste?

-Si.

-¿Cómo era?

-Espantoso. Horriblemente espantoso. Una cosa grande, peluda y feísima. Luche contra él, a puño tendido… fui el primero. Después, comenzaron a llegar otros vampiros más, todos dispuestos a acabar con esa cosa, pero entonces, el demonio los mato.

-Debió haber sido una verdadera matanza.

-Lo fue.

-¿Cómo hicieron para matarlo?

-Yo lo hice.

-¿Tú?

Spike sonrió.

-Tome un hacha y le corte la cabeza, así de fácil. Creo que todos quedaron sorprendidos.

-Eso no lo sabía. Dru nunca me dijo que habías sido tú el que mato al demonio…

-Me sentía realizado… La muerte de ese demonio realzo mi nombre entre los nuestros. Me tuvieron más respeto y temor, pero claro, Ángelus tenia una opinión muy contraria. Aquel acto “heroico” de mi parte le había opacado la cantidad de crímenes que él se jactaba de cometer… yo le estaba haciendo sombra.

-Eso debió ser feo para su ego.

-Lo fue- dijo y rió.

************

Dicen que las pausas son buenas para refrescar la memoria. Spike hizo una larga por espacio de unos minutos para encenderse otro cigarrillo y fumárselo. Con aquel, ya iban dos…

-Fumar te puede matar- dije.

-Amigo, ya estoy muerto- dijo.

Ambos reímos.

-¿De verdad quieres que siga contándote mi vida?- inquirió.

-Si, por favor. Estoy súper interesado.

-Eres demasiado curioso… dicen que la curiosidad mato al gato.

-Amigo, yo ya estoy muerto- repetí, riéndome.

Spike asintió y espero pacientemente a que yo pusieran en play el grabador otra vez.

-La convivencia con Ángelus era cada vez mas insoportable- prosiguió- El choque de egos era cada vez mayor… Por esas épocas, yo me entere de la existencia de las Cazadoras. Imaginate como me sentía… me creía invencible, poderoso. Me obsesione con ellas… las Cazadoras eran todo un reto y deseaba fervientemente encontrarlas… matarlas.
“No era cosa muy fácil. Ángelus se opuso. Me importo un bledo… Le dije que iba a encontrarlas, que las iba a matar. Se rió de mí, pero estaba decidido… Así era yo, cuando se me ponía algo en la cabeza, nadie me lo sacaba…”

-Pero no las enfrentaste tan rápido como querías… ¿No?

-No. Un acontecimiento decisivo se interpuso entre ese objetivo y yo… un acontecimiento que nos cambio a todos…

-El alma restaurada de Ángelus.

-Vaya. Veo que hiciste tu tarea.

-Dru me lo contó. Sale en su libro.

-Si… Ya veo- suspiró- Ese clan de gitanos le devolvió el alma y adiós al miserable de Ángelus. El viejo se retiro de nuestro lado y se perdió por dos años en el mundo. Darla quedo devastada por eso… ¿Conoces a Darla, verdad?

Asentí, en señal de reconocimiento.

-Darla quedo hecha trizas. A Dru y a mi no nos importo mucho todo el asunto. Vivíamos en nuestro mundo…Nos afecto, pero para mi, aquello era lo mejor que podía haber pasado. Dos años más tarde, las pistas de mi búsqueda de las Cazadora nos condujeron a China, en el año 1900, en mitad de la Rebelión Boxer. Allí había una gran Cazadora, llamada Xin Rong… Me entere de que Darla se reencontró con Ángelus (Ángel ahora) y que tuvieron una charla. Ignoro en que termino aquello, pero el caso es que el “chico con cara de ángel” jamás volvería al lado oscuro…
“Por mi parte, estaba ocupado con la feroz pelea que tenia contra Xin Rong. Creo que llego a sorprenderse de mí. Luchamos por dos horas sin desfallecer… Ella era una bella muchacha oriental. Peleo muy bien, pero… no pudo conmigo…”

-¿La mataste?

-La maté.

-¿Dru estaba ahí cuando lo hiciste?

-Llegó después y vio su cuerpo, seco de sangre. Me alimente de ella y debo decirte que era… algo increíble… Para el vampiro que yo era en ese entonces, la sangre de una Cazadora era el máximo trofeo.

-Me imagino que otra vez sentiste que tocabas el Cielo con las manos…

-Algo parecido. Después de eso, Darla nos abandono… A Ángel no lo volvimos a ver por años y finalmente, nos quedamos nosotros dos solos… solos para disfrutar de la compañía del uno con el otro.

-Dru me dijo que desde ese momento, fueron a todas partes, que hicieron lo que quisieron…

-Así es. El siglo 20 recién nacía y era un siglo realmente lleno de maravillas. Dru y yo nos aclimatamos muy bien a ese mundo nuevo.

-¿Paso algo relevante en esos años? ¿Algo especial?

-En realidad, no. No es algo infrecuente, claro. No todos los días tienen porque pasarte cosas extraordinarias. Vivimos como quisimos y por una larga temporada, todo anduvo bien… o por lo menos, todo lo bien que puede marchar la vida de un vampiro…
“…Aunque, pensándolo bien, si sucedió algo inquietante… y creo que fue la única cosa inquietante que me ha pasado en mi existencia y que no he podido explicar todavía…”

-¿Qué fue?- pregunte, sintiendo que mi curiosidad se inflamaba.

-Algo extraño. Sucedió en el año 1933, en la Feria del Mundo, de Chicago. Dru y yo andábamos aquella noche de paseo por un parque de diversiones. El lugar estaba atestado de gente y habíamos ido después de alimentarnos con un par de vagabundos para ver las novedosas atracciones de aquel sitio… Estábamos enfrascados el uno con el otro, cuando divise algo inquietante entre la multitud…Alguien me miraba…”

-¿Te miraban? ¿Algún mortal?

Silencio. Spike no me respondió.

-No- dijo al cabo de un rato- Estoy seguro de que no era humano… y tampoco un demonio…

-¿Pero que era? ¿Cómo era?

-No lo recuerdo. Estoy seguro de que tenia aspecto de humano, pero algo en él no lo era… Era como si estuviese viendo a algo que no perteneciera a nuestro mundo y como si ese algo hubiese querido que yo lo viera… pero no recuerdo su aspecto físico. Sé que era masculino (o asumía esa forma) y que estaba entre la gente, pero no sé que (o quien) era.

-¿Algún espíritu quizás? ¿Un fantasma?

-¿Alguna vez viste algún fantasma?- me preguntó, sorprendiéndome.

-Si. Cuando era un mortal, una vez vi uno.

-¿Cómo fue eso?

-Era cuando yo era muy pequeño. Estaba acostado en mi habitación cuando vi a esa sombra en la puerta de mi cuarto- dije, recordando- Era la sombra de un hombre.

-Entonces, si viste un fantasma, sabes como son. Sombras, cosas etéreas, insustanciales… No representan amenaza para nadie. Como vampiro, me había topado con fantasmas varias veces y siempre los vi débiles, incapaces de hacerme daño… Esa cosa que te cuento que vi, no era un fantasma… no era un espíritu… Y sin embargo, estoy seguro de que quería que lo viera…

-¿Quién (o que) crees que era?

-Bueno… si fuera un tipo religioso, te diría que era el Diablo.

-¿El Diablo? ¿Y por que?

-No lo sé. ¿Nunca tuviste esa sensación de que sabias algo de alguna forma sin que nadie te lo dijera? Así era como yo me sentía. Algo en mi interior me dijo que vi al Diablo, pero… deseche ese pensamiento mas tarde, ya que no creo en él.

-Dru me contó que muchos años antes, tuvo una visión… que oyó al Maligno…

-Ah. Eso… Si. A mi también me lo dijo.

-¿Y no le creíste?

-No.

-¿Eras creyente cuando eras un mortal?

-Si, pero cuando pasó lo de mi madre y toda la mala racha de cosas que me ocurrieron en ese periodo, deje de creer en Dios. Actualmente, no creo en eso… Pienso que es todo un invento.

-Yo si creo en Dios.

-¿De veras?

-Si.

-Eres el primer vampiro que cree… no conozco a ninguno que lo haga.

-Yo creo en Dios… quiero creer en él… Es una especie de consuelo, si quieres.

-No esta nada mal… Pero sinceramente, pienso que estamos solos en el Universo. Creeme, las respuestas a las preguntas no están allá arriba… Lo sé por experiencia.

-No sé, no sé… Tal vez si lo estén.

-Ojala que si- dijo y se encogió de hombros.

-¿Y esa visión, por llamarla de alguna manera, nunca mas se volvió a presentar ante ti? ¿No lo viste más?

-No. Fue en ese segundo. Un instante después, desapareció. Solo estaba la gente y nada mas… Ni siquiera Dru se dio cuenta de lo que pasó.

-¿Y si de verdad viste al Diablo?

-Yo solo vi algo… Si era el Diablo o no, bueno, no lo puedo asegurar el 100 por 100.

Me quede en silencio, analizando lo que había oído. Sabia que allí había un patrón oculto, mas, no podida deducirlo completamente.

-Después de eso, las cosas siguieron su curso normal…- continuo con su relato Spike- Los años pasaron… En el 1956 tuvimos un problema que casi le cuesta la vida a Dru, en Hungría. Un altercado que la dejo muy débil. Debí cuidar de ella el resto de los años que siguieron de ahí en más…

“A pesar de todo el tiempo que pasó, no había olvidado mi asuntito con las Cazadoras. Busque pistas acerca de la nueva de ese periodo de tiempo, ya que ansiaba enfrentarla y la suerte me sonrió, en el año 1977, en la ciudad de Nueva York. La nueva Cazadora estaba allí y su nombre era Nikki…”

“Se trataba de una mujer fuerte, extraordinaria, de raza negra. Una luchadora sin igual. Le enfrente en una feroz contienda… por unos instantes, me supero, pero el destino volvió a jugar a mi favor…”

-Y la mataste también.

-Si.

-¿Sientes remordimiento por todos esos hechos? ¿Por todas las muertes?

-Ahora que tengo un alma, si… Creeme, amigo, que no pasó un día de mi vida sin maldecirme a mi mismo por eso, pero es parte de la carga que debo sobrellevar.

-Te admiro- le confesé- Yo… Yo no sé como seguir adelante. Hace poco tiempo que llevo siendo vampiro y realmente, es una pesadilla. En este caso, creo que el que lo eligió así soy yo y esta bien… no puedo decirte que me arrepiento, pero cada vida que cegó es un infierno.

-¿Cómo haces para subsistir?

-Criminales… me alimento de ellos. Jamás toque una vida inocente. Mis victimas son… gente mala… muy mala.

-Pero por lo que veo, matarlos también te atormenta.

-Si. Deje de hacerlo… y no me he alimentado en varios días.

Spike meneó la cabeza al oír semejante cosa.

-No pasaras mucho tiempo hasta que el hambre te obligue a hacer cosas muy graves- me dijo- Si quieres un consejo, puedes beber sangre de animal o conseguir ese tipo de sangre en las carnicerías o en los hospitales, sin necesitad de matar.

-¿De veras?

-Si. No es lo mismo que beber directamente de un ser viviente, pero ayuda.

-Gracias por el consejo- dije.

-No me lo agradezcas, amigo.

-Volviendo a tu relato… ¿Qué pasó después de la muerte de tu segunda Cazavampiros?

-Nada relevante. Otro periodo de inactividad… uno que duro hasta el año 1998, en que ocurriera otro suceso que me cambiaria la vida para siempre.

-¿A que te refieres?

-Al momento en que la conocí a ella… a la nueva Cazadora… a Buffy


Continuara....

martes, 20 de enero de 2009

"William, el Sangriento" (Primera Parte)


Título: "William, el Sangriento: la historia de Spike"

Autor: Federico Hernán Bravo.

Resumen: Segunda parte de la saga "Historias de Vampiros", centrada ahora en Spike... Toda su historia, desde la Londres victoriana de 1880, hasta el día de hoy, en Sunnydale.

Pairing: Spuffy (Spike & Buffy)

Rating: NR-18

Tiempo: 7 temporada de Buffy.

DISCLAIMER: Los personajes no son míos; pertenecen a Joss Whedon, Mutant Enemy, la W.B, UPN y FOX. Solo los uso para contar esta historia, la cual si me pertenece y por la que no persigo ningún fin comercial.


***


I


Jamás creí que me sentiría tan nervioso al viajar en un avión.

Creo que nunca lo hice. De hecho, aquella era mi primera vez. Si alguien de entre todos los pasajeros reunidos me hubiera echado un vistazo, sin duda habrían visto a un joven alto, pálido y de una incipiente media melena, vestido de negro y con un par de lentes oscuros que ocultaban unos ojos color celeste-blanco bastante llamativos.

Sin duda, yo debía ser todo un espectáculo.

De igual forma lo era mi compañera, un tanto más alta que yo, sentada a mi lado y de piel igual de blanca como la mía. Ella, por el contrario, parecía mostrarse muy a gusto en semejante situación. Cada vez que pasaba una azafata, no dejaba de mirarla con sus grandes ojos inquisitivos, conciente de la profunda aversión que esto despertaba.

-Por favor, Dru- le dije, dándole un leve codazo- No hagas más eso o van a sospechar de nosotros.

Ella, como siempre, se rió de mi comentario y como una niña malcriada, se dio vuelta y le dirigió otra de aquellas miradas a una joven azafata que se acercaba con un changuito con comidas y bebidas de todo tipo.

…La mujer se detuvo a nuestro lado y tragó saliva, sorprendida...

-¿D-Desean algo, señores?- nos preguntó, nerviosa.

-Nada. Gracias- me apresure a contestar, sonriéndole afablemente.

La azafata se retiro tan aprisa que temí por un momento que nos habían descubierto. Para mi suerte, no fue así.

-¡Dru! ¡No hagas eso!- le espeté- ¿Quieres que nos tiren del avión?

-Relájate, cariño… Te lo estas tomando muy en serio.

-Mira, solo te pido que te quedes quieta, por favor- le suplique- Al menos, hasta que lleguemos.

-¡Uf! Muy bien. De acuerdo- suspiró.

Di gracias a los Cielos para mis adentros al ver que se reclinaba en su mullido asiento y tomaba el libro que había escrito hace un tiempo atrás, de su vida. El titulo podía verse claramente en la tapa y estaba escrito con unas bonitas letras góticas: “DRUSILLA”.

Por lo demás, decoraba todo aquello una foto en blanco y negro de ella, que yo le había tomado para sugerir a los de la editorial que así venderíamos mas ejemplares.

Sin más remedio que tratar de relajarme mientras el viaje en avión duraba, me recline yo también en mi asiento y suspire. Toda esta aventura solamente había empezado haría cosa de unas cuantas semanas atrás y sin duda, no sabia adonde me iba a llevar claramente.

Perdón. Siempre comento estos errores. Creo que ustedes, queridos lectores, merecen una buena explicación de todo esto.

Como recordaran, tiempo después de haberme convertido en vampiro, Drusilla y yo quedamos en hacer un largo viaje de regreso a los Estados Unidos, en donde ella planeaba reencontrarse con todos sus conocidos allí. Yo estaba muy ansioso, ya que iba a ver en persona a todos aquellos vampiros que habían sido pieza fundamental en su existencia entre los no-muertos…*

*(Para mas detalle, ver mi anterior fanfic “Drusilla”, publicado en este mismo Blog. Nota del Autor)

Hacia poco que yo era un vampiro, pero no uno ordinario. Si leyeron el libro de Drusilla, comprenderán todo esto. Saben que tengo un alma, la cual, cuando mi bella dama de la noche me convirtió, no me dejo, sino que permaneció conmigo.

Si, se que suena raro, pero así fue. Soy un vampiro con alma, como muchos dirían.

Todavía me atormentaba mucho el misterio de todo esto. Había cosas que desconocía sobre este fenómeno y muchos enigmas más que deseaba fervientemente resolver, pero el problema era que, justamente, no sabía cómo.

Dejando de lado estos misterios que sin duda, debería si o si resolver en el futuro, en aquellos momentos nos encontrábamos en pleno vuelo nocturno hacia Estados Unidos, a California, en donde haríamos una parada en el aeropuerto de Sunnydale.

Sunnydale. El nombre de por si ya me gustaba.

Dru me había contado muchas cosas acerca de ese pueblo. Cientos de anécdotas que no aparecían en su libro pero que hasta el momento recuerdo con toda precisión. Deseaba con todas las fuerzas de mí ser conocer tan insólito lugar, un lugar de peregrinaje entre aquellos seres que pertenecían a la noche, entre aquellas criaturas siniestras que se movían ajenas al ser humano en esta Tierra…

…Ansiaba conocer la misma “Boca del Infierno”…

Imagínense la de nervios que tenia. Yo, un vampiro con alma recientemente creado, viajando a un lugar tan extraño… un sitio donde sin duda, encontraría mil historias para contar y vivir.

Pero mas interés tenia en conocer a ese otro vampiro con alma que vivía allí… el único que había amado a Dru en los viejos tiempos, el que había compartido con ella toda una vida, antes de que siquiera yo hubiese existido.

Me refiero a Spike.

Cientos de preguntas y dudas cruzaron mi mente en ese momento. ¿Cómo me recibirá? ¿Qué opinión podría formarse de mí?

También estaba el otro asunto… la Cazadora.

-Me pregunto cuando llegaremos- dije, en voz alta.

-¿Ansioso?- me preguntó Drusilla, dejando el libro de lado.

-Mucho… Dios, creo que el corazón me va a estallar de la emoción.

-Tu corazón no late, querido. Recuerda que estas en parte muerto.

-Es cierto… lo olvide.

Instintivamente, me lleve una mano al pecho. Efectivamente, nada latía allí.

-¿Ya pensaste como comenzara tu nuevo libro?

-La verdad, no…- confesé- Supongo que tengo que pensar en una buena introducción.

-Empieza por este momento- me sugirió ella, volviendo a su lectura- ¿Para que inventar cosas? Cuéntales a tus lectores tus sentimientos con este viaje, tus dudas, temores…

-Esa es una buena idea.

Silencio. Ninguno de los dos volvió a hablarse por un largo rato. Solamente el ruido de las voces humanas que nos rodeaban era lo único que rompía la sacrosanta cortina de silencio que había entre ambos.

Aproveche ese instante para levantarme e ir al baño. Cuando me puse de pie y me dirigí hacia allá, varias cabezas se voltearon para verme.

Creo que el blanco de mi piel se hacía más llamativo por mi vestimenta, toda de negro. Lamentablemente, este suceso se lo debo a Dru. Ella fue quien insistió en que los vampiros debíamos vestir siempre de negro.

Igualmente, no me quejaba de ello. Mi traje era tipo el del personaje de “Neo” en aquella película, “Matrix”. La gabardina oscura, la camisa del mismo color y los pantalones… y si a eso le sumamos los lentes...

…No era ropa justamente adecuada para pasar desapercibido…

Llegue hasta el baño y me metí en uno de aquellos reducidos cubiculos. Sudaba (si, los vampiros también sudamos). Me senté sobre el retrete y a continuación, me saque los lentes, echando una breve mirada en el espejo del lavabo.

Mis ojos eran realmente… Bueno, no tenía palabras. No sabia el porque de esto, pero como dato curioso, cuando mi rostro cambiaba y se convertía en el de un demonio de la noche, seguían del mismo color.

Extraño, ¿no?

Tantas preguntas se agolpaban en mi cansado cerebro que por poco, temí por mi cordura.

¿Con que me iba a encontrar? ¿Realmente Spike se atrevería a relatarme su historia, para que yo pudiera plasmarla en un libro y publicarla?

Dios santo. No lo sabia, pero la cosa ya estaba en marcha.

-Que sea lo que Dios quiera- dije.

************

Llegamos a Sunnydale cerca del amanecer.

Para nuestra suerte, Dru se había encargado de hacer de antemano reservaciones en el Hotel Central de Sunnydale, un coqueto edificio ubicado en la zona céntrica del pueblo. Digo que fue una suerte, ya que si no nos alojábamos pronto, cuando el sol saliera con todo su esplendor por el horizonte, arderíamos como una pira.

La habitación que nos toco era una bellísima suite de primera, con una gran cama matrimonial y demás mobiliario.

Antes de correr todas las cortinas y de cerrar todas las persianas, le eche un brevísimo vistazo al horizonte desde una ventana, maravillándome con la luz solar que emergía desde el horizonte e iluminaba lentamente los techos de las casas que nos rodeaban.

Un espectáculo asombroso.

-Cierra esa ventana, amor, o arderás cuando el sol te de con sus primeros rayos- me sugirió mi “creadora”, dejando sus cosas en un rincón y recostándose cansada en la gran cama.

Sumiso, obedecí y mire al exterior por última vez. Luego, cerré la cortina y me acerque a ella, recostándome a su lado, suspirando.

La habitación había quedado sumergida en una penumbra. Siendo vampiros, no necesitábamos siquiera prender luces artificiales para vernos, pero si en todo caso llegaba a aparecer algún mortal, deberíamos disimular encendiéndolas todas.

-Bienvenido a la Boca del Infierno, tesoro- susurro Dru, acercándose a mi oído de manera juguetona.

-No puedo creer que estamos aquí- dije, emocionado- Después de haber oído tanto de este sitio.

-Y creeme que esto es solo el principio.

-Si, es cierto- dije y me puse de pie- No veo la hora de que vuelva la noche para salir.

-Yo tampoco. La verdad es que el hambre me esta matando…

Al oír aquello palidecí.

-Dru… ¿Qué vas a hacer?

Ella se limito a sonreírme y se levantó de la cama también. Se encamino hacia un teléfono y marco un número…

-¿Hola? ¿Servicio de cuarto? Le hablo de la habitación 324… ¿Podrían enviar una mucama, por favor?

-¡Cuelga eso!- le grite, sorprendido- ¿Qué estas por hacer?

-¡Tengo hambre!- se quejó, como una niña caprichosa- ¡No he probado sangre desde que salimos de Argentina!

-Ya lo sé… ¿No podrías esperar al menos hasta la noche?

-¿Para que? ¿Para que esperas hasta la noche si podemos tener un buen servicio ahora mismo?- me preguntó, indignada- Federico, realmente me estas decepcionado…

Sus palabras me hirieron, pero ya me estaba acostumbrando.

Las cosas habían cambiado mucho desde aquellos días que compartimos, allá en Argentina. No sabia el porque, pero el carácter de Dru era cada vez mas… agresivo. Era como si algo le molestara.

Por un momento, intuí la razón. Debía haberme dado cuenta antes.

-¿Todo esto es por Spike, no?- le dije.

Dru se quedo callada, pensativa.

-Oh, calla. No sabes lo que dices…

-Si, es por Spike. Todavía estas enojada con él… Te entiendo. No tienes que ponerte así de histérica.

-¡No estoy histérica!- gritó- ¡Estoy hambrienta y si no me traes ya mismo a un mortal, lo voy a salir a buscar yo sola en este hotel!

Me quede pasmado.

-¿Qué te ocurre? Oh, ya sé…- sonrió, maléfica- Olvide que tú no matas inocentes… Solo comes criminales, ¿no? Bueno, es cuestión de buscar algún que otro ladrón en este hotel…

-Basta, Dru.

-¿Qué sucede? ¿Acaso al vampiro con alma no le gusta hablar de sus gustos culinarios?

-No sabes las cosas que estas diciendo, Dru- dije, molesto- Si te hicieras solamente una idea de lo horrible que es todo esto para mi…

-Yo te lo dije. Te lo advertí… ¿Recuerdas? Ser vampiro no iba a ser fácil…

Dolido, le di la espalda. No entendía el porque de tanta agresividad hacia mi. Sabia (o intuía) que era por Spike, por el hecho de estar de nuevo en Sunnydale y de que volvería a verse con él, pero muy en mi interior, temí que la causa fuera mas bien distinta…

…Yo era el que la molestaba… Yo, el “vampiro con alma”…

-No me place matar- le recordé- Ni a un inocente ni a un criminal, Dru. Eso lo sabes…

-¡Eres un vampiro! ¡Esta en tu naturaleza!

-Soy un vampiro, pero tengo alma.

-Si, es cierto…- bufó- El alma… todavía no me explico como pasó…

Sus grandes ojos siguieron mirándome mientras se dirigió hacia la puerta del cuarto. La observé en todo momento hasta que finalmente, dejo la sala.

Suspire, dolido.

Se había acabado la magia.

La culpa era mía. La había idolatrado mucho… demasiado. Creí que lo nuestro en efecto, iba a ser un “amor eterno”, pero como pueden apreciar, no sucedía así.

A Dru le molestaba que yo tuviera alma.

Sintiendo que las lágrimas se agolpaban prestas por salir, en mi rostro, me acosté en la gran cama y tome una amplia bocanada de aire. Era verdad que yo también tenia hambre, pero no podía saciarla ahora (no debía).

Luchar contra mi naturaleza vampirica era un asunto realmente deprimente.

-Dios, Dios… Ojala esta pesadilla termine- dije, al sentir que mis tripas comenzaban a hacer un ruido fuertísimo.

************

Seguro que el lector se preguntara a estas alturas: ¿Y Spike? ¿No esta este libro acaso dedicado a él?

Si, es cierto. Pero debía obligatoriamente antes contarles como era la situación entre Drusilla y yo una vez que arribamos a Sunnydale.

Bueno, ahora si, al grano. La noche volvió a caer sobre el pueblo y me dispuse a salir de mi habitación del hotel. Dru no había vuelto hasta ese momento y realmente ignoraba adonde se podía haber ido, pero ella contaba con una gran ventaja: conocía a Sunnydale antes que yo.

Igualmente, solía suceder que Dru salía a cazar ella sola y no la veía por muchas horas.

Eso no importaba ahora.

Salí del hotel y decidí pasear un poco. Como recién llegado, tenía ese derecho… ese privilegio.

Sunnydale me gusto mucho de entrada. Era un pueblo prospero. La zona céntrica estaba llena de tiendas en las que uno podía comprar desde ropa hasta artículos esotéricos (de hecho, vi un par de tiendas bastante llamativas sobre el tema). Por lo demás, la gente parecía afable y no les molestaba la presencia de extranjeros. En cada local al que entré, fui atendido cordialmente.

Era una suerte que mi conocimiento del ingles hubiera mejorado mucho. Dru se había encargado de enseñarme y si algo que los vampiros sabemos hacer bien, es eso: aprender.

…Y lo hacemos rápido…

Corrían historias de boca en boca de los ciudadanos ilustres de Sunnydale. Todo mundo había oído inquietantes alusiones a seres extraños recorriendo las calles, pero nadie prestaba mucha atención a esto. Si, muchos estaban gustosos de contarme sus anécdotas y creo que pase un par de horas enfrascado en una insípida charla con un vendedor callejero, que me contó cosas algo interesantes sobre los fenómenos sobrenaturales que sucedían allí.

Por supuesto, nadie creía mucho en todo esto…

Las horas nocturnas pasaron y decidí que si quiera encontrarme con Spike y comenzar con mi libro sobre él, debía ir directamente a la fuente. Sin vacilaciones, me dirigí hacia el cementerio principal de Sunnydale.

En total, el pueblo tenía 12 cementerios, pero el más grande era el principal. Guiándome por las indicaciones de varios vecinos, no tarde en encontrarlo. Como era de esperarse, a aquellas horas, estaba cerrado.

Sonreí y procedí a rodear el gran paredón que separaba la necrópolis de la calle. El lugar estaba cerrado para los vivos, pero… no para los muertos.

Después de dar el rodeo, llegue hasta un extremo apartado. Observando que nadie me espiaba, procedí a saltar con todas mis fuerzas, aterrizando pesadamente dentro del cementerio.

Las lapidas silenciosas de las tumbas me recibieron, como vigías ciegos. Caminando lentamente entre ellas, aspire el fresco aire nocturno. El otoño había empezado y a pesar de que California siempre tenía un clima calido, ahora hacía algo de frío.

Un ruido brusco cerca de donde estaba me hizo detener mi marcha en seco. Era un ruido bastante particular… ruido de golpes… de pelea.

-Bingo- dije, asomándome por entre un par de lapidas grandes.

Allí, en un claro del cementerio, dos figuras luchaban contra un numeroso grupo de seres que, por sus caras deformes y demoníacas, sin duda se trataban de vampiros.

Una de las figuras era una muchacha, bonita y de cuerpo atlético. Golpeaba a los vampiros de manera magistral. Entre sus manos, llevaba una estaca… la otra, era un hombre rubio, alto y vestido con una gabardina negra. También golpeaba a los vampiros y por la sonrisa de placer en su rostro, realmente lo disfrutaba.

El combate contra los enemigos duro un buen rato. Desde mi lugar, lo observe todo atentamente, maravillándome con la sincronización de aquellos dos luchadores y en como lograban acabar con todos los rivales a base de golpes de patadas, de puño y estacazos.

Cada vampiro que era estaqueado se reducía chillando a cenizas. Nada quedaba de ellos.

Aquello me afecto mucho. Nunca había visto como moríamos cuando nos estaqueaban. Dru me había dicho como era, pero existía un abismo infinito entre oírlo decir y verlo.

Cuando un vampiro era estacado, veía su cara de terror, de sorpresa y luego… su carne se secaba y desintegraba, al mismo momento en que sus huesos.

No era un espectáculo bonito y mas, si estas justamente del lado de aquellos seres, pero me di cuenta que yo poco y nada tenia que ver con esos vampiros famélicos que atacaban a la pareja.

Cuando la lucha finalizo y todos los villanos quedaron reducidos a cenizas, la pareja se reunió y procedió a hacer algo que realmente, me dejo con la boca abierta…

…Se besaron tiernamente…

-Hoy estuviste muy bien, William- le dijo ella, acariciándole el cabello rubio.

-Tú no estuviste tan mal, Cazadora- contesto él, riendo.

Se dieron otro beso. De la sorpresa, pise mal una lapida y casi me caí entre las tumbas. Debo haber hecho algo de ruido, porque la pareja inmediatamente se puso en guardia y miraron a la dirección donde yo me encontraba.

-¿Quién anda ahí?- pregunto la Cazadora, estaca en mano.

-Huele a vampiro- dijo Spike, frunciendo el ceño.

-No me digas que quedo uno…

-Mmmmmhhh…

Desde mi posición, pude ver como ambos me buscaban con la mirada. La oscuridad me protegía de los ojos celestes de la Cazadora, pero no de los de Spike. Él me encontró más rápido que ella…

…Sin embargo, no dijo nada…

-¿Y bien?- le preguntó ella, sin dejar de mirar a su alrededor- ¿Hueles algo?

-Negativo. Creo que el vampiro ya se fue- mintió su compañero, mirándome muy serio.

-Bueno… que lastima.

La Cazadora sonrió y guardo su estaca, disponiéndose a salir del lugar. Al ver que Spike no caminaba, se volvió hacia él.

-¿Vienes?

-Sigue tú el patrullaje, nena. Yo tengo algunos asuntos que… atender.

La Cazadora se encogió de hombros y se marchó. Paso un largo rato hasta que Spike sacó de su ropa una caja de cigarrillos y procedió a fumarse uno, suspirando.

-Ya puedes salir- me dijo, en un ingles tan perfecto que me fue fácil entenderlo.

Vacile. Finalmente, salí y me deje ver, siempre en guardia. No sabía que intenciones podría tener conmigo…

-¿Quién carajo eres?- me preguntó.

************

Nunca me sentí tan a gusto en un lugar como aquel. El local era grande y estaba repleto de gente joven. La música era buena y todo contribuía a un clima de distensión que decididamente, necesitaba.

Un enorme letrero en su puerta indicaba como se llamaba ese sitio: “EL BRONZE”

-Bonito lugar- dije a Spike, cuando él volvió a nuestra mesa con un par de jarras de cerveza.

-Es más lindo los fines de semana- dijo él, sacándose su gabardina negra y sentándose delante de mí.

-¿Para que la cerveza?- pregunté, cuando me empujo una jarra.

-Bueno… si vienes a un lugar como este o comes algo, o bailas o tomas algo… Sino, llamas inmediatamente la atención- fue su respuesta- Además, aunque no bebas nada, tienes que aparentar… Hermano, te falta mucho que aprender como vampiro.

Sonreí. Asintiendo, me acomode en mi asiento, echando miradas a la banda que en ese momento tocaba en el escenario del local.

-Gracias- dije.

-¿Por qué?

-Por no haberme delatado con la Cazadora.

-Casi lo hago…

-¿Por qué te frenaste?

-Fue cuando vi tus ojos… Sabía que era un vampiro, pero tus ojos… Cielos- hizo una pausa y me miro de arriba abajo- Sinceramente, no sé si creer la historia que me contaste… Un vampiro con alma… otro… Pensé que después del idiota de Ángel y yo, no había más vampiros con alma en la Tierra.

-Yo también creía lo mismo- confesé- Todavía no sé como pasó ni que lo ocasiono.

-Es imposible.

-¿Eh?

Spike hizo un gesto con la mano y procedió a fumarse otro cigarrillo.

-Digo, que es imposible que algo como esto pase. Cuando te vuelves vampiro, te conviertes en demonio… automáticamente pierdes el alma. Tú eres algo… extraño.

-Coincido contigo- me reí.

-Así que… ¿Dru esta contigo?- me preguntó, al cabo de un momento- ¿Ella fue la que te “engendro”?

-Si.

-¿Y tú te ofreciste a ella por amor?

-Si…

-Perdóname, pero… ¿Eres tonto?

Me quede mudo al oír aquello. No había maldad en sus palabras. Spike me sostenía la mirada, mientras el cigarrillo seguía suspendido en su boca.

-Si amar a alguien es ser loco… si aceptarlo tal cual es, no importa lo terrible que sea, es ser loco… bueno, pues lo estoy.

-Ya veo- suspiró, largando el humo por la nariz- Amigo, cometiste un grave error.

-¿Tú crees?

-Claro que si. Abandonar tu vida de mortal para esto… sacrificarte por nada. Creeme que Dru no vale la pena.

-¿Cómo me puedes decir eso? ¿Acaso tú y ella no compartieron una vida juntos? ¿No la amaste?

-Amigo mío, creí que la amaba… pero me di cuenta de que no era verdad.

-¿Y a la Cazadora si la amas?

Silencio. Trague saliva, nervioso.

-Es distinto.

-Yo amo a Dru.

-¿Y porque no esta contigo ahora?

No le respondí. Cerré los ojos.

-No lo sé.

Spike sonrió. Apago su cigarrillo y procedió a beber un sorbo de cerveza fría de su jarra.

-Hmmmm… No esta nada mal- dijo.

-Pensé que solo bebíamos sangre…

-Te falta aprender mucho más de tu naturaleza vampirica, amigo…

-Si. Es cierto.

-Así que… ¿Eres escritor? ¿Y me dijiste que escribiste un libro sobre Dru? ¿Podría verlo?

Asentí. Tenía conmigo una pequeña bolsa. La abrí y saque dos objetos de ella: el libro de Drusilla y mi pequeño grabador con cintas preparadas.

Spike tomó el libro entre sus manos y se maravillo de la foto que había en la portada. Luego, procedió a abrirlo y se puso a leerlo despacio.

-Esta en español- le recordé.

-Lo sé. Sé hablar español.

Pasó un buen rato hasta que levanto la vista, sonriente.

-Escribes muy bien.

-Gracias.

-Corrígeme si me equivoco… ¿Ahora quieres escribir un libro sobre mi? ¿Sobre mi vida?

-Bueno… si.

-¿Y porque debería contártela?- tercio.

-No lo sé. Si quieres hablar de ello, me encantaría escucharte.

-No es una historia muy bonita… ¿Cómo te llamabas?

-Federico.

-Federico… No es una historia bonita.

-Me encantaría saberla. Si quieres contármela, yo estoy aquí para eso- señale a mi grabador- Tal vez en tu historia encuentre respuestas a mi propia búsqueda. Tal vez no… tal vez las razones que me hacen el ser que soy no se encuentren entre ustedes, pero vale la pena intentarlo. Además, quiero que la gente los conozca… que conozca a los vampiros… a los verdaderos.

Spike rió. Tomo otro sorbo de cerveza y entrecerró sus ojos.

-Muy bien, amigo con alma, me has convencido… Te contare mi historia…



Continuara.....

domingo, 18 de enero de 2009

"Drusilla" (Cuarta Parte)

IV

Mis dedos bailaban sobre el teclado de mi computadora portátil con una velocidad sobrehumana. A mi lado, en la mesa en la que usaba de escritorio, yacían desparramados una inmensa cantidad de papeles… notas garabateadas, transcripciones de la entrevista con Drusilla.

A toda velocidad, pasaba yo todo aquello a las mágicas letras electrónicas de mi computadora, dando los últimos toques de mi libro.

Mientras escribía, no podía dejarme de mirar las manos… Ahora, eran blancas, relucientes. Mis dedos se habían alargado de tal manera que eran medio finos… y muy ágiles.

…Los dedos de un vampiro…

Me detuve y suspiré. Me levante de mi asiento y me dirigí hacia un gran espejo colocado en la habitación. Trague saliva y me mire en él…

Contrario a la creencia popular errónea, los vampiros sí se reflejan en los espejos. Todavía no sé quien inventó aquello del “no-reflejo”, pero deberían darle una patada en sus partes más nobles por mentir tan descaradamente.

La figura que el espejo me devolvía era la mía, sin duda, pero transformada. La sangre vampirica de Drusilla corría por mis venas, provocando cambios fundamentales en la que antes fue una fisonomía humana y enteramente mortal.

Para empezar, después de lo de los dedos y las manos, mi piel se había tornado mas blanca… tan blanca como la de mi “creadora”. Por otro lado, mis ojos (negros cuando era un ser humano) ahora se vieron repentinamente convertidos… su color actual era una mezcla entre celeste y blanco, que los convertían en algo realmente exótico. Ignoraba el porque de semejante cambio fundamental, pero si a eso le sumábamos que mi vista torpe y medio miope de humano había sido reemplazada por una de lince (capaz de ver colores mas vivos que nunca o en la oscuridad), no me podía quejar.

Por lo demás, estaba más o menos igual que antes. Si, me sentía más fuerte, mas vivo… Sabía que poseía ahora una fuerza sobrenatural y que podía si me lo proponía, dar un salto tan alto hasta llegar a una terraza o partirle el cuello a alguien con una sola mano.

Esperaba que algo así no sucediera nunca.

Pido perdón al lector de nuevo. Creo que debería haber empezado esta parte del relato hablando de lo que sucedió después de que Dru me dio la sangre… después de mi conversión.

Pasé por la experiencia que todo vampiro pasa cuando es creado. La muerte se abatió sobre mi cuerpo, mientras bebía la sangre que mi amada dama nocturna me ofrecía…

Ella se mantuvo sublime hasta el último minuto, mirándome. Mientras ocurría la magia, se limitó a susurrarme cosas para tranquilizarme. Era algo extraño… Que le diera tanto amor a un acto que a ella se lo habían hecho de una forma tan… brutal, tan sanguinaria.

¿Cuántas veces habrá desangrado a alguien hasta la muerte? ¿Cuántas vidas habrá cegado, sin mostrarle tanto afecto como a mí en este caso?

Eso no importaba.

Se mantuvo conmigo hasta que ya no pude verla más y las tinieblas de la muerte se abatieron sobre mí… una muerte que duro 3 días hasta el despertar, acostado en una mullida cama en el interior del departamento lujosísimo que ella tenia en el microcentro de la ciudad de Buenos Aires, su refugio privado.

¿Qué vi cuando estuve muerto? Ese es todo un tema.

Recuerdo nebulosamente cosas. Esperaba que todo fuera como Dru dijo que le sucedió en su génesis de vampiro, pero en mi caso… fue distinto. Recuerdo flotar en un espacio nebuloso y sentir (o ver) la presencia de mucha más gente en ese lugar. Era un sitio enorme y de alguna forma, sabia que era ilimitado. Podíamos decir que el Cielo y el Infierno juntos podrían haber cabido perfectamente en aquel sitio, estuviese donde estuviese.

Recuerdo que algo o alguien se me acercó en esa bruma y que ese alguien resplandecía mucho. Ese ser (sea lo que sea) me habló y estoy seguro de que dijo cosas importantes, pero no guardo recuerdos de nada de lo que me dijo.

Después, vino mi despertar. El renacimiento como vampiro.

Dru estaba allí. Me acompaño en todo momento… algo que agradeceré eternamente.

Lo más difícil y traumático vino luego: tenía hambre.

Los vampiros jóvenes siempre tienen hambre. Debía alimentarme… eso significa que debía matar.

Dru se ofreció a acompañarme en mi primera cacería. Sentí algo de miedo y hasta casi creí que no podría hacerlo, pero luego, las cosas cambiaron.

Me llevó a un barrio apartado del centro, un lugar realmente desagradable. Creo que era una gran villa, con casas destartaladas y de techos de chapas. Gente muy pobre y humilde vivía allí… gente que día a día se esforzaba de todas las maneras posibles por salir del tugurio miserable al que sus vidas fue sumergida por culpa del destino… pero también vivían los otros. Los delincuentes, los ladrones, violadores y asesinos. Gente que traficaba drogas y que no tenía escrúpulos a la hora de matar a sus semejantes.

Sentía un hambre atroz y el dolor se tornaba insoportable. Dru dijo que todo seria instintivo y que sabría que hacer. Era cierto… apenas me acerque a la primera casa, me di cuenta que era verdad.

Eché un vistazo por una ventana de la manera en que los vampiros lo hacen sin ser descubiertos. Había cuatro sujetos ahí dentro, traficantes de drogas, delincuentes. Hablaban de sus próximos atracos, de las cosas terribles que iban a hacer sin duda alguna al día siguiente… cosas que involucrarían la muerte de gente inocente que en esos momentos dormían apacibles en sus casas.

Me enfurecí. De verdad, me enfurecí al escuchar esto. Decidí salir de mi puesto apacible y entré en la casa dando un salto, rompiendo la ventana. Los delincuentes no se esperaban esto y fue por eso que tardaron tanto en reaccionar. Aquello me fue muy a favor…

Sentí que mi rostro cambiaba. Lo sentí de una manera que se me hace difícil explicar. Mis huesos y mi carne eran elásticas y asumieron la terrible cara de un demonio ávido de sangre. Mis colmillos crecieron hasta afilarse y recuerdo bien que los ataqué. Fue muy rápido y hasta tengo que decir que quizás no sintieron dolor…

Dru miró todo desde afuera. Observó cada detalle sin perdérselo. Cuando sacie mi hambre primeriza, regrese a su lado. Sonreía, satisfecha…

-Te he hecho un ser muy fuerte- me dijo, acariciándome el rostro, que ya volvía a relajarse para volver a ser el de un humano- Tienes la fuerza de diez hombres juntos… quizás mas.

Era cierto.

Varios días pasaron desde esa primera vez. Desde entonces, Dru y yo hemos recorrido muchas veces la noche de esta ciudad, conociendo cosas que nunca soñé que conocería…

Pero en el momento presente, terminaba yo de escribir los últimos párrafos del libro que planeaba publicar, sobre su vida. Ese era el motivo de toda esta aventura sobrenatural… dar a conocer al mundo su historia.

Hay cosas que quedaran en el tintero de mi propia conversión en vampiro. ¿Qué vi en el tiempo en que estuve muerto? ¿Qué secreta revelación me fue confiada antes de que la magia oscura de los no-muertos me sacara de ese lugar espiritual donde flotaba?

No lo sé. Tal vez solamente lo soñé… Tal vez fue una suerte de alucinación mientras mi cerebro moría y revivía.

Tal vez después de la muerte no hay nada y esta nueva segunda vida es lo único que nos queda como posibilidad de subsistir. No lo sé.

Mientras cavilaba en semejantes cosas, Dru apareció en la habitación. Vestía de negro como de costumbre y su semblante seguía igual de pulcro y de exótico, como el de una estatua. Sonrió y se me acercó, abrazándome por la espalda, en un gesto tan intimo y sensual que no pude menos que entrecerrar los ojos mientras olía su perfume… ese perfume que se convirtió en mi perdición.

Dije que varias cosas quedarían en el tintero sobre mi propia conversión en vampiro… hay otra cosa mas que creo que me hace distinto de los demás seres de la noche que hay.

Se supone que cuando te conviertes en un vampiro, pierdes tu alma, lazo fundamental con el mundo de los mortales… te transformas en una criatura siniestra y ávida de muerte…

Pues bien… no sé por que, pero eso no pasó. NUNCA PERDI MI ALMA.

El fenómeno inquietaba a Dru de sobremanera. Ella no tenía explicación para este suceso. Los únicos vampiros con alma que había en la Tierra actualmente (por lo menos, conocidos) eran 2: Ángel y Spike.

El primero es sabido que se la habían restaurado hace tiempo, el segundo la había recuperado hacia cosa de un año y fue una suerte de sacrificio personal para ganarse el amor de la Cazadora.

En mi caso, todo era diferente. Nunca perdí mi alma. Nunca se fue el lazo que me unía al mundo que acababa de abandonar.

Después de las primeras vidas que me cobre para detener el dolor y saciar mi hambre de demonio nocturno, sentí culpa, remordimiento… creí que no podía continuar.

Todavía siento esos sentimientos y creo que serán el precio por haber logrado una vida que seguirá hasta el final de los tiempos… eso si alguna Cazadora no me mata primero.

Decidí por voluntad propia nunca jamás tomar la vida de un inocente. Las vidas con las que me alimentaría, serian las de los criminales, de aquellos humanos que se alejaban por voluntad de sus congeneres, convirtiéndose en depredadores de sus hermanos. Para la paz de esa alma que no me abandonó, era lo correcto.

Mas, no me proporcionaba ningún placer matar.

-¿Cómo va mi libro?- me preguntó Drusilla, sacándome de mis pensamientos.

-Bien. Solo le faltan unos retoques.

-¿No tendrás problemas para publicarlo? ¿No crees que comenzaran a sospechar de ti cuando les lleves el manuscrito?

-La editorial tiene un convenio conmigo. No hacen tantas preguntas… si el material es bueno y vende, no les importa. Además, como ves, puedo pasar por humano una vez que me alimento.

-Estoy emocionada. No sé si estaré preparada para el precio de la fama.

-No te hagas muchas ilusiones, amor- dije, separándome de ella y volviendo a mi lugar, a terminar de escribir la historia- El libro puede venderse bien, pero no creo que vaya a ser masivo.

-Me conformo con que lo lean diez personas. Es la primera vez que hago algo como esto.

-¿Ya pensaste que haremos después?

-Si que lo pensé… ¿Te gustaría ver el mundo?- preguntó, sonriendo misteriosamente.

-¿De que hablas?

Dru se me acercó y me mostró un par de pasajes para avión.

-Vaya… Estoy impresionado- dije, leyéndolos- ¿”Los Ángeles”? ¿Planeas visitar a tus viejos conocidos? ¿Un desvío para Sunnydale por ahí, quizás?

-Bueno…- suspiró, poniendo cara de niña inocente- ¿Qué pretendías? Tengo algunas cuantas ganas de volverlos a ver a todos… y además, quisiera saber como reaccionaran mi Ángel y mi Spike al ver que tienen competencia ahora… Un nuevo vampiro con alma…

-Por favor, Dru… Creo que ellos son más lindos que yo- comenté, riéndome- Creo que ni podrían hacer una serie de TV conmigo…

Drusilla se rió con ganas. Luego, se sentó sobre mis rodillas y me estrecho tiernamente entre sus brazos.

-Piensalo bien, querido. Tal vez podrías seguir escribiendo libros- dijo- Tal vez Ángel te cuente su vida… o Spike… o cualquier otro vampiro o demonio…

Sonreí. Era verdad. Se me estaba abriendo una posibilidad sin igual…

Sabía que de ahí en más, mi vida (mi nueva vida) estaría plagada de revelaciones increíbles. También sabia que la cosa no iba a ser fácil y que estaban cuestiones mas practicas como el hecho de que ahora pertenecía a un mundo oscuro y temido… pero también estaba el hecho de saber que había cosas sobre mi que tendría que descubrir. Cosas que debería investigar…

¿Qué vi cuando estaba muerto? ¿Quién me habló? ¿Por que no perdí mi alma?
¿De quien era la voz que habló con Drusilla cuando su poder de tener visiones volvió? Y lo más fundamental… ¿Qué motivó a Dru a no matarme?

-¿Por qué no acabaste con mi vida cuando nos conocimos por primera vez?- quise saber.

-Porque tuve una visión.

Silencio. La mire a los ojos.

-¿Cuándo me atacaste tuviste una visión?

-Si.

-¿Qué viste?

Sonrió. Me acarició la cara.

-Luz.

-¿Luz?

-Y muchas cosas más…

-Vas a hacer que piense que soy un enviado divino- bromeé- ¿No me puedes decir mas?

-Puedo, pero no lo voy a hacer.

-Mira que eres mala, ¿eh?- la regañe, besándola en la mejilla.

-¿Qué esperabas? Soy una vampiro…


FIN

viernes, 16 de enero de 2009

"Drusilla" (Tercera Parte)

III

El ambiente de la charla debió cambiar de escenario. El pequeño bar donde estábamos estaba a punto de cerrar ya y el dueño nos miraba de reojo indicándonos que debíamos salir.

Drusilla no se opuso a este cambio, es mas, lo acepto gustosa. El bar la había terminado incomodando y como la noche estaba tan linda y calida, no le incomodo salir a recorrerla y continuar con su relato en otra parte… un tanto más acorde con su naturaleza vampirica.

Lo siguiente fue la más agradable de las caminatas que yo recuerdo por una ciudad de Buenos Aires dormida. A nuestro alrededor, se levantaban las fachadas de varias casas y edificios sumidos en las sombras, indicando que sus ocupantes ya dormían… En otros casos, alguna que otra luz se asomaba por entre alguna persiana, dando a entender que allí dentro veían la televisión hasta tarde…

Dru caminaba a mi lado sonriendo. Era realmente un espectáculo insólito y soñadoramente gótico verla moverse en la noche con la gracia de un felino. Sin duda, estaba en su ambiente…

Yo, por otra parte, me movía de manera torpe y aletargada, como cualquier ser humano normal. Intentaba seguirle el paso, cargando mi mochila y con el grabador colocado en pausa en mis manos. Me sentí un tonto y por un momento me pregunté que hacia yo al lado de semejante criatura infernal… de semejante dama de la noche.

En ese breve paseo, Dru me contó que amaba esta ciudad. Buenos Aires tenia ese “no sabia qué”, que la hacia especial… Dijo que tenía una vida nocturna interesante y que contrario a lo que se creía, los vampiros solían abundar por estas tierras sudamericanas.

-¿Mas vampiros en Argentina?- pregunté, asombrado.

-No veo por que tanta sorpresa. ¿No te has fijado en la cantidad de crímenes que hay en esta ciudad permanentemente?

-Si, es cierto.

-En esta ciudad los vampiros se sienten como en casa. Creo que tal vez haya una “Hellmouth” por aquí.

“Hellmouth”, esa fue la palabra que uso en su idioma original, el inglés. La traducción exacta era “Boca del Infierno”. Dru me hablo de eso… una suerte de portal o zona donde la barrera de la realidad falla y el Infierno se conecta con la Tierra.

Un pequeño pueblo de California, Estados Unidos, llamado Sunnydale, esta construido sobre ella. Desde ese rincón del mundo había venido Dru a la Argentina, en donde supuestamente, estaba refugiada de quienes podrían destruirla.

Al final, el lugar para continuar con el relato de mi dama nocturna resulto elegido: un banco de plaza.

-¿Estas segura de que quieres estar aquí?- dije, mirando hacia todos lados. El sitio lucia realmente vacío de gente. Solo un loco iría a esas horas a lugar semejante, exponiéndose a asaltos o hasta asesinatos.

-Me parece perfecto- dijo ella y se sentó, aspirando una gran bocanada de aire mezclada con el aroma de unas flores cercanas.

Sonreí, rendido y me senté a su lado. Al fin de cuentas… ¿Tenia que temer? Estaba al lado de una genuina vampiro.

-Dijiste que Ángelus fue maldecido- le recordé- Que le devolvieron el alma… ¿Cómo ocurrió? ¿Quién lo hizo?

-Fue en el año 1898… en el mes de Agosto, en Borsa, Rumania. Ángelus había estado rondando a la hija de un clan de gitanos, los Kalderash. Tuvo la impertinencia de matarla… Mala elección. Los gitanos lo maldijeron. Ellos saben hechizos… conocen la magia mas antigua… Ten cuidado de los gitanos, sobre todo, de los mas antiguos…
“Ángelus se había ido… ahora, en su lugar, quedo una criatura asustadiza y aterrada por la culpa… un vampiro abrumado por el remordimiento cometido durante su existencia en las tinieblas…”

-¿Cómo tomaron la buena nueva?

-Mal. Darla no lo podía creer… Lo consideró sucio e indigno, lo desprecio y lo echó. Era el fin de Ángelus… desde ese momento se le conocería con el nombre de “Ángel”.

-¿Y Spike y tú?

-También estábamos consternados con lo ocurrido. Darla nos ordeno destruir a todo el campamento de los gitanos, en venganza. Lo hicimos, pero eso no nos devolvió a Ángelus… Las cosas se acabaron entonces. Una desahuciada Darla nos acompaño durante un tiempo mas, sin encontrar un rumbo muy fijo en su existencia… Creo que se sintió descolocada sin su igual. Esos dos compartieron mucho en esos años.

-¿Y no lo volvieron a ver? ¿Ángelus (o Ángel) no apareció más?

-Si, lo volvimos a ver dos años después, en el 1900, en China, durante la Rebelión Boxer. Spike seguía obsesionado con las Cazadoras y encontró la pista que le condujo a una de ellas, Xin Rong. En mitad del estruendo producido por la batalla civil, Darla se reencontró con Ángel e intentó hacerlo volver al camino de las sombras… no pudo hacerlo. Mi Ángel jamás volvería a probar el gusto del Mal nunca más. Mientras todo eso pasaba, mi Spike lucho valientemente contra la Cazadora de ese país, hasta que al final venció y la mató…

-¿Mató a una Cazavampiros? Pensé que habías dicho que eran muy fuertes.

-Lo son, pero Spike fue mas listo que ella. Lo hice fuerte… fuerte como su madre- dijo, sonriendo y mirando al cielo, donde la luna flotaba suspendida.

-¿Qué pasó con Darla?

-Se fue. Nos abandono. Regreso con el Maestro. Desde ese momento, Spike y yo nos quedamos solos…

-¿Qué hicieron?

-Lo que siempre hicimos, tesoro. Alimentarnos, cazar, divertirnos… Viajar por el mundo. Ver cosas… Podría contarte de muchas de ellas. Estábamos entrando en el nuevo y reciamente nacido siglo 20, el siglo del razonamiento. Había maravillas que los mortales inventaban y que nos deslumbraban… la maquina fotográfica, el ferrocarril, los paseos en globos, etc, etc, etc… Era un mundo nuevo y pujante, un mundo que seguía avanzando y nosotros estábamos allí para verlo, en lugar de yacer enterrados o hechos polvos como todos los humanos que nos precedieron.

-Me imagino como debía ser todo eso… Todavía me quedo sin aliento solamente por saber que tú has vivido mucho mas antes que yo…- le confesé- Ya vivías cuando yo era… nada.

Drusilla sonrió y me sorprendió con un gesto inesperado… Se acercó y me beso en la mejilla tiernamente. Fue algo increíble. El contacto con su piel fue sedoso y frío, pero en cierta medida, agradable.

-¡Woa! ¿Y eso por que fue?

-No sé. Tenia ganas de hacerlo.

-¿Sabes que mis lectores no me van a creer todo esto? Digo, quizás ellos esperaban un relato de una criatura sanguinaria y despiadada, no el de una hermosura nocturna.

-No soy inocente- dijo y por primera vez, la sonrisa de su rostro se desvaneció totalmente- He hecho cosas terribles y no siento ningún remordimiento por eso… Sé que tus lectores sin duda consideraran que no me merezco más que el fuego del Averno y el sufrimiento… un castigo por todos mis actos crueles… Allá ellos. Quizás realmente el Infierno me espera y quizás el mismo Diablo tenga planes para mi… eso no lo sé.

Su rostro estaba relajado. Demostraba una profunda meditación y tristeza…

-Dru… ¿Crees en Dios?

-No... Ya no. ¿Tú si?

-No… Bueno, si…

-¿Si o no?

-Si, si creo… pero no creo que le interesemos mucho. Tengo una teoría elaborada al respecto.

-Cuéntamela. Me gustaría escucharla…

Sonreí y volví a poner en pausa mi grabador, para no gastar la cinta.

-Ay… ¿Por donde empiezo?

-Creo que por la teoría del Big Bang.

-Graciosa… Creeme, no es fácil.

-Yo te ayudo. ¿Cómo crees que es Dios?

-Pienso que es un Ser Superior…. Una entidad sin forma. Por lo menos, no tendría la típica forma de un anciano…

-¿Y donde se encontraría?

-¿En el Cielo?- sonreí- No. No lo sé. En alguna otra dimensión… como sea, creo que él existe y que es una especie de energía poderosa que comprende todo y abarca todo el Cosmos.

-Si Dios es taaaaaaaan omnipotente y bondadoso… ¿Por qué no interviene en este mundo? ¿Por qué no elimina a los malos sencillamente en vez de dejar que la gente buena que lo adora muera? ¿¿Por qué no me destruye a mí y a los demás vampiros??

Eran muchas preguntas. Fije mis ojos en el infinito estrellado y vacile en la respuesta.

-No lo sé. Supongo que al ser Todopoderoso y tan elevado, poco puede ser que le importemos. Solo somos seres mortales… ¿Quién sabe? Quizás si le importamos, pero no interviene por… No lo sé.

-Un callejón sin salida- canturreo mi compañera vampiresca, riéndose- Mejor dejemos las cuestiones divinas en otra parte, o tus lectores se van a aburrir… ¿Vas a poner esta charla sobre Dios en tu libro?

-No.

-No te creo. Es más, este tema te fascina. Lo vas a poner.

-No- insistí.

-¿Temes que digan que eres un hereje? Lo más posible que pase es que no les importe en absoluto. Al fin de cuentas, ellos ya no creen en Dios…

-Eso no lo comparto, Dru. Creo que alguno de ellos va a tener fuertes convicciones religiosas y eso es digno de admiración… por lo menos, para mí. Yo reconozco mis límites. Sé que no tengo todas las respuestas, pero decir que algo no existe por el simple hecho de no verlo… no va conmigo.

-Eres admirable…- hizo una pausa- ¿Seguimos con el relato?

-Adelante- dije y volví a presionar el botón de play del grabador.

************

-La vida con Spike fue larga y duro su tiempo. Los años pasaron y el mundo mortal cada vez nos deslumbraba más… Por supuesto, mi amado cachorrito no había olvidado sus ideas de encontrar a las Cazadoras y eliminarlas- siguió relatando Dru- Tuvimos que esperar muchos años antes de que un nuevo enfrentamiento con una Cazadora se produjera. Antes de eso, en el año 1956, tuvimos un problema que casi me cuesta la vida en Hungría…

-¿Qué pasó?

-Un grupo de soldados soviéticos y los habitantes de una villa casi me matan- dijo, como quien dice algo normal- Spike me salvo, pero ese descuido casi acabo conmigo. Desde entonces, mi fuerza se había mermado mucho. El hecho fue demasiado para mi…

-Yo te veo bien- tercie- De hecho, te ves muy bien.

-Ahora, pero quede muy mal. Débil. Spike debió cuidar de mi mucho tiempo.

-¿Y el asuntito de las Cazadoras?

-Spike viajo hasta Nueva York conmigo, para averiguar las pistas de la nueva Cazadora de ese periodo de tiempo. Fue en el año 1977 cuando dimos con ella y él se encargo de eliminarla… Su nombre era Nikki y era muy poderosa.

-Veo que Spike no era un vampiro ordinario. ¿Cómo hizo para matar a las Cazadoras?

-No lo sé. Contó con suerte, supongo… De todas formas, las Cazadoras si bien son poderosas, no son la gran cosa… yo mate a una.

-¿¿Mataste a una??

-Pero eso te lo diré mas adelante… ¿En que estábamos?

-Spike había matado a su segunda Cazadora…

-Ah, si. Luego de esto, lo años pasaron. No ocurrió nada relevante en ese periodo de tiempo… Spike y yo vivimos durante muchos años en NY, hasta que recibimos el “llamado”… había una nueva Cazadora funcionando en Sunnydale y al parecer, esta era diferente a todas sus predecesoras… Era fuerte, astuta e invencible. Había matado al Maestro…

-Buffy Anne Summers- dije- ¿Así era como dijiste que se llamaba?

-Si. Spike se obsesiono por enfrentarla. Dos Cazadoras habían muerto bajo su mano y su fama se había acrecentado mucho. Estaba decidido a eliminar a esta también… en el año 1998, viajamos a Sunnydale y nos hicimos con el control del lugar. El Maestro no mandaba mas en ese sitio y los poquísimos discípulos suyos fueron eliminados… pero a pesar de lograr tomar el control del submundo infernal del pueblo, Spike no pudo acabar con Buffy.
“Día a día, la Cazadora frustro nuestros planes. La situación se fue de control… Hubo un momento en que le sugerí a Spike que deberíamos dejar este asunto, pero no quería. Mi amado Spike quería terminar su trabajo, destruir a la Cazadora. Finalmente, el destino nos dio una mano y Ángel (que se encontraba allí, trabajando en nuestra contra y ayudando a la Cazadora y a sus amigos) terminó perdiendo su alma de nuevo, permitiéndole a Ángelus renacer…”

-Pensé que Ángelus nunca volvería.

-El hechizo que los gitanos pusieron a Ángel era este: cuando encontrara el amor verdadero, su alma se perdería. Era el castigo justo, por quitar la felicidad… cuando él consiguiera la suya, su alma moriría y el mal renacería para destruir lo que pudo amar en ese tiempo en que fue parte de ellos.

-Entonces Ángelus regresó.

-Si y fue un regreso maravilloso- dijo Dru, entrecerrando los ojos mientras sonreía- De un día a otro, la Cazadora debió enfrentarse al vampiro del que se había enamorado. Ángelus estaba de vuelta y la victoria casi fue nuestra… pero desgraciadamente, el hechizo para restaurar su alma fue rehecho y Ángelus desapareció de nuevo. Buffy lo mató en un momento antes de que un portal dimensional se abriera y sumergiera el mundo en el desastre… lo mato a pesar de que había recuperado su alma.

Drusilla enmudeció. Yo también permanecí callado.

-En esa ocasión, Spike se puso en nuestra contra. Creo que fueron los celos lo que lo motivaron a semejante cambio. Ángelus y yo… digamos que estuvimos muy juntos en ese tiempo. Spike se sintió celoso y conspiró en nuestra contra, haciendo un trato con la Cazadora en el cual decía que nos iríamos del pueblo al terminar la amenaza. Así fue… Spike me llevo por la fuerza de Sunnydale.

-Dijiste que la Cazadora mató a Ángel… pero él esta vivo ahora.

-Regreso del Infierno. No se sabe como, pero volvió.

-¿Qué sucedió con ustedes dos después de que se fueron de Sunnydale?

-Nos refugiamos en otra parte… pero la relación entre Spike y yo se terminó. Ya no era el mismo… su obsesión por la Cazadora se había tornado insoportable. Lo deje… Fue en ese punto en que vine a Sudamérica. Visite Brasil y luego, vine acá, a Argentina…

-…En donde nos conocimos…

Dru asintió en silencio. Me le quede mirando absorto en mis pensamientos, rememorando lo que me había revelado hasta ahora, cuando la cinta del grabador provoco su habitual chasquido haciendo entender que se había acabado.

-Se te terminó la cinta- me dijo.

-Ya me di cuenta.

-¿Estas satisfecho?

-¿Eso es todo?

-Mi vida al completo… o debería decir “no-vida”. Pero creo que me queda agregar unas cuantas cosas más. Posteriormente, volví a Sunnydale, pero el Spike que encontré allí estaba años luz de ser el que conocí. Por supuesto, él también había vuelto antes y ahora estaba enamorado de la Cazadora.

-¿Enamorado?

-Si. Una relación extraña- dijo y sonrió estúpidamente- Me fui del pueblo, pero me dirigí hacia Los Ángeles, en donde una firma de abogados siniestros llamada Wolfram & Hart se contactaron conmigo y me informaron de las novedades que había por allí. Ángel estaba en la ciudad y les arruinaba sus planes… Wolfram & Hart era un bufete de abogados un tanto particular… tenían planes para con el mundo... Grandes planes… Ellos se contactaron conmigo y me dijeron de la resurrección de Darla.

-¿Resurrección de Darla?

-Darla había muerto mucho antes. Ángel y Buffy la habían matado. Wolfram & Hart la resucito para ponerla en contra de Ángel, pero la revivieron como humana. Fui yo quien entro en el juego y la convertí en vampiro otra vez.

-Cielos. Que complicado- dije y sonreí nervioso.

-Espero que tus lectores entienda todo esto.

-¿Así que volviste a Darla en vampiro? ¿Y que pasó?

-Nos revelamos contra la empresa que nos contrató… Atacamos a sus principales directivos. Luego de eso, Darla quería recuperar a Ángel, pero la situación se fue de control una vez más. Ángel casi nos mató en una oportunidad… nos quemo de manera tal que…

Dru enmudeció. Su cara se había tornado de terror. Sin duda, rememoraba algo realmente horrible.

-Fuego, fuego, fuego…- comenzó a repetir, en mitad de jadeos asfixiantes.

-¡Drusilla! ¡Dru! ¿Qué pasa? ¡Reacciona!

Se había puesto a llorar histéricamente, como si el fuego la estuviera envolviendo. Se abrazó a si misma con sus manos y comenzó a bambolearse de un lado a otro, sumergida en su memoria.

-Fuego, fuego… el fuego…

-¡¡¡DRU!!!

Mi grito la devolvió a la realidad. Sus ojos grandes se fijaron en los míos, arrasados por las lágrimas.

-¡N-No lo soporto mas! ¡T-Todos los días es igual! Recuerdo el fuego… como Ángel casi nos quemo… el dolor…

-Pero tus heridas sanaron. Ahora estas bien- intenté por todos los medios de calmarla, pero no podía evitar que dejase de llorar.

-Mi carne sanó, pero tengo heridas mas profundas… heridas en mi interior- sollozó- Estoy sola, Federico. Spike me ha dejado… ama a la Cazadora. ¡Estoy sola!

…La abrace. Me dolía verla así…

Dios santo. La entendía… Entendía a la criatura sentada a mi lado. Entendía su sufrimiento, su dolor… entendía que era victima de una naturaleza que la obligaba a hacer cosas aberrantes… la entendía y la amaba.

Su soledad era terrible y espantosa. Me vi reflejado en ella… en ese dolor.

-Calma, calma- le dije- Dru, calmate.

Su llanto se terminó, pero entonces, se apretó contra mi cuerpo de manera tierna. Me estremecí, sorprendido. Podía oler todavía su perfume, ver muy de cerca ese cabello suyo, tan brilloso y sedoso.

Ella se separó de mí y me miró. Luego, me beso en la boca.

Me quede helado.

-Lo siento- dijo, al separarse.

-No… no lo sientas… Te amo- le confesé.

-¿Después de lo que has oído? ¿Después de escuchar lo aberrante de mi vida? Soy un demonio, Federico… No te confundas.

-Dru… te amo. No hay minuto en que no piense en ti… Sé que tu existencia significa maldad y oscuridad, pero…- me encogí de hombros, sintiendo las lagrimas en mi rostro- Te amo.

Esta vez volvimos a besarnos y ya había perdido toda mi voluntad.

************

El techo de mi habitación jamás se vio tan hermoso desde mi cama como en ese momento.

Una hora después me encontraba en mi casa. Dru estaba conmigo, acostada a mi lado, mirando al techo de igual forma y en silencio. Su cabello estaba totalmente revuelto y un sudor pegajoso recorría nuestros cuerpos.

-¿En que piensas?- le dije, observándola.

-Esto esta mal.

-¿Qué cosa?

-Te estas metiendo en muchos problemas, ¿sabias?- dijo, volviéndose para mirarme- ¿Estas realmente seguro que quieres seguir con esto?

-Te amo, ya te lo dije… y no tengo miedo.

-Por favor… Reconsidéralo.

-¿Qué hay que reconsiderar?

-Si te convierto… perderías tu alma. No existe la vuelta atrás… Y tienes una vida por delante.

-No tengo miedo- repetí, decidido.

Ella sonrió dulcemente.

-No sabes lo que pides- dijo- Es sumergirse en la oscuridad. Todo lo bueno que eres, se revierte y ya no queda nada… Reconsidéralo.

-Lo quiero. No hay nada que reconsiderar… Dru, desde que te conocí, le encontré sentido a mi vida. Y ya no quiero perderte… quiero ser parte de ti. Hazme tuyo, Dru… Quiero ser tuyo para siempre.

Drusilla se incorporó en la cama. Sus ojos jamás resplandecieron a la luz tenue de las lámparas artificiales de manera tan bella como esa vez. Su cuerpo sudoroso, desnudo, era realmente espectacular… era una estatua cincelada ante mi, una diosa de la noche esperando para acogerme en sus brazos.

Sonrió y su rostro sufrió una transformación. La frente abultada, los ojos amarillentos y los colmillos aparecieron. Me estremecí, pero estaba decidido a seguir adelante…

-No dolerá… te lo prometo- susurró, acercándose a mi.

-Hazme tuyo- dije, cerrando los ojos.

Ese fue el final de mi vida como ser humano… y el principio de mi nueva vida de vampiro.


CONTINUARA.....

miércoles, 14 de enero de 2009

"Drusilla" (Segunda Parte)

II


Durante la pausa que significo el abrir el grabador y sacar el casette para darlo vuelta y prepararlo para continuar con la charla, la mirada de Drusilla nuevamente se dirigió hacia el interior de aquel pequeño bar en que ambos estábamos aquella noche.

Cada vez quedaba menos gente. En una esquina de la barra, un borracho descansaba apaciblemente dormido, junto con una botella de vino tinto. Cerca, en una mesa apartados algo de la luz artificial de las lámparas, una pareja joven se acurrucaba uno junto al otro en una evidente demostración de interés mutuo y si… podríamos decir que de amor.

-La luna esta preciosa esta noche- comentó, volviendo su cabeza hacia la ventana que daba afuera.

-Es cierto…- reconocí, al mismo momento en que ponía en marcha el aparato de nuevo, ansioso por saber como seguía la historia- Ahora recuerdo que te gusta mucho la luna.

-Me identifico con ella- dijo y su voz se torno soñadora, como misteriosa- Es solitaria, melancólica… incomprendida… Un astro abandonado en el espacio… gira en torno a la Tierra pero sabe que jamás podrá ser igual de bella como ella… sabe que jamás la vida se posara en su semblante ni el completo calor del sol…

-¿Extrañas tu vida como mortal?

-A veces… A veces…

-Bueno… sigamos con el relato… Dijiste que Ángelus mato a toda tu familia… Dijiste que lo hizo uno por uno… para enloquecerte… y luego dijiste que te convirtió en vampiro. Eso me interesa mucho… ¿Cómo fue? ¿Cómo se propagan los vampiros? ¿Cómo llega uno a ser eso y como es?

-¿Por qué a los humanos les fascinan los vampiros?- tercio, curiosa.

-Supongo que debe ser el hecho de la inmortalidad. La gente quisiera poder alargar sus vidas para siempre y así poder ver las maravillas que el mundo futuro les depara… es una suerte de prolongación de uno… una manera de poder disfrutar de las cosas que no se han podido hacer en una sola vida- dije, a modo de explicación- A las personas les gustaría poder vivir muchos años mas de lo acostumbrado para saciar todas sus expectativas… ir a todos los lugares del mundo, conocer a mucha mas gente, etc, etc, etc… Eso se logra no solo viviendo una vida sino unas cuantas.

Mi explicación pareció satisfacer su curiosidad. Medito mis palabras largo y tendido por espacio de un minuto.

-Ejem- carraspee, señalando al grabador.

-Perdón… ¿Querías saber como me convirtieron en el ser que soy y como es que un vampiro ve al mundo…?

-Me encantaría.

-No hay mucho que decir respecto a eso. Ángelus me tomó… me mordió de la misma forma en que casi lo hago contigo la primera vez que nos conocimos… Se sacio con mi sangre enteramente y luego, mientras yo me sumergía lentamente en el umbral de las tinieblas benditas de la muerte, se corto la muñeca y ante la atenta mirada de Darla (recuerdo que ella estaba allí, en la habitación destartalada de aquella casona que usaban como guarida) procedió a infundirme su propia sangre… infectada con el poder maligno que nos hace lo que somos.

-Cuando dices infundir… ¿Te la hizo beber?

-Si.

-¿Pero tú la aceptaste como si nada?- inquirí.

-Cariño… Yo estaba medio moribunda y recuerdo que nebulosamente, alguien me alargó algo caliente y palpitante a mi boca… el resto fue como por instinto. Tome su sangre y sentí una fuerte corriente en mi interior… como electricidad. Fue… alucinante- hizo una pausa- Una experiencia increíble… como… como un orgasmo.

Silencio de nuevo. Había mucha pasión en la manera en que Dru relataba aquellos, sus últimos momentos entre los vivos.

-Después de ese instante en que me sentí mas viva que nunca… después de ese brevísimo momento, me cayo encima el velo negro de la muerte… una muerte dócil que duro hasta mi despertar, 3 días después.

-¿Muerte?- la interrumpí- ¿Estabas muerta?

-Muerta.

-Perdón, pero…- sonreí, nervioso- Sé que como vampiro, estas en parte muerta, pero… pero…

-Pregunta sin miedos. ¿Quieres saber si recuerdo algo de esos tres días en que permanecí tirada en aquella habitación sucia, muerta y fría?

-Si.

-Nada… No me acuerdo de nada que no sea la oscuridad- confesó, posando sus grandes ojos en el vaso con agua que tenia delante mío- Todo era oscuridad… fría, uniforme, pero no aterradora… creo que el miedo quedo relegado al olvido, como todo lo demás. Mientras permanecí en esa sombra no sentí nada… ni amor, ni miedo, ni terror… nada.

-¿No te acuerdas de haber visto nada? ¿Ni ángeles, ni demonios?

-Nada… nada… Solo oscuridad.

Trague saliva. Por un momento me sentí mal…

-¿Estas bien?- me preguntó.

-Si, es solo que… perdón… Te dije que no era católico, pero… yo creo en el Mas Allá.

-¿De verdad? Eres el primer mortal que conozco que mantiene firme esas convicciones- sus ojos otra vez se fijaban en los míos- Hoy en día, la gente ya no cree en eso.

-Yo si… tengo mis razones, claro.

-Me encantaría conocerlas- sonrió- ¿Viste algún ángel alguna vez?

-Bueno… no podría dártelo por seguro. He visto… cosas. Como sabes, hace tiempo que transito el mundo sobrenatural, a modo de observador- dije- He visto… sombras en mi infancia y alguna que otra aparición fantasmal, ahora, como adulto…

-No lo sabía.

-Muy poca gente lo sabe. No es algo que puedas contarle a todo mundo. Como en tu caso de las visiones, cuando se lo dices, te miran con cara de espanto, como un bicho raro.

-Una de las tantas cosas que tenemos en común.

Esta vez su sonrisa fue amplia. Me mostró esa hilera de dientes blancos y perfectos de su boca, tal cual perlas en un mar.

-¿Por qué no escribes un libro sobre tus experiencias paranormales?- me propuso.

-No. No creo que a la gente le interesen historias de fantasmas y de luces que ni yo sé que son.

-No creas. A los mortales les fascina lo sobrenatural…

-Les fascina lo sobrenatural comprobado. Mis experiencias no pueden ser comprobadas como reales.

-La charla entre ambos tampoco va a ser comprobada nunca… No creo que tus lectores crean que has hablado en verdad con una vampiresa.

-Viéndolo de esa forma…

Ambos compartimos entonces una nueva sonrisa, pero la visión del grabador nos devolvió al asunto principal. Aquella charla no era sobre mi, era sobre ella.

-Desperté luego de tres días en aquel sucio suelo y estaba hambrienta- continuo con el relato Dru- Sentía frío y un fuerte dolor en el estomago, como si mis tripas se retorcieran. Ángelus estaba allí, junto con Darla. Ambos me miraban, divertidos… se mofaban de mis sentimientos primerizos de terror al verme convertida en un demonio de la noche…
“Recuerdo que intenté caminar y casi me caí. Ángelus se me acercó y me estrechó entre sus brazos, besándome en la boca de manera sensual. Detrás de él, Darla observaba, altiva y vigilante…”

-¿Notaste odio en su mirada?

-No. Al principio, era una divertida expresión de burla… creo que con el paso de los años, sintió que yo era competencia, pero nunca me tomo enserio.
“Ese fue el principio. Esa noche, Ángelus dijo que mi vida empezaba de verdad ahora… y debía cazar. Darla y él me acompañaron entonces al barrio pobre de Londres… Un lugar sumido en la miseria, donde los mendigos se apilaban en las veredas y los niños desnutridos morían en las calles del frío… Me acuerdo de mi primera victima, un hombre alto y corpulento… creo que era un malhechor, ya que de esos abundaban en ese sitio… El hecho es que me fue fácil cazarlo. Era todo instintivo… Era como si yo supiera que debía hacer y como reaccionar…”

-Cuando tu rostro cambia y se vuelve el de un vampiro… ¿Duele?

-No. Es como si tu piel y huesos estuvieran diseñados para eso. No, no hay dolor… en absoluto.

-Y entonces mataste a ese sujeto… ¿Sentiste algo?

-¿Algo como que?

-Remordimiento… culpa...

-No… Cuando te conviertes en vampiro, pierdes tu alma. Tus lazos con el mundo humano se rompen… no sientes culpa, ya que al fin de cuentas, la culpa es un sentimiento humano y yo no soy humana… soy demonio.

-Entiendo.

-Es como en la naturaleza. El insecto que caza es igual que nosotros… no hay maldad en sus actos, solo es… natural.

-Pero convengamos que el insecto solo caza cuando tiene hambre y ustedes lo hacen también cuando están aburridos.

Me quedo mirando un tanto sorprendida por aquel comentario mío. Otra vez sentí algo de miedo… Dru era mi amiga, pero era en el fondo un vampiro. Si quería, podría matarme.

-Si- dijo al fin- Algunas veces matamos porque estamos aburridos… y yo solía hacerlo, no voy a mentirte…

-Pero ya no lo haces…

-No.

-¿Por qué?

-Podría decirte cuestiones prácticas. Si matas a muchos, llamas la atención y el secreto de la supervivencia de un vampiro esta en, justamente, no llamar la atención. Pero creo que las razones de esto serian que… ya no me gusta tanto- dijo y se encogió de hombros.

-¿Cómo fue desde ese instante tu no-vida?

-Un mar de sentimientos nuevos y de metas que como mortal me parecerían inalcanzables. Junto con Darla y Ángelus, éramos un trío inseparable. Cortados mis lazos y mis sentimientos del mundo humano, me sumergí de cabeza en esta vida nueva y sobrenatural. Yo ya no pensaba ni razonaba… solo sentía y vivía como siempre quise…
“Íbamos de un lado a otro, viviendo a veces en lujosas casas en las ciudades donde nos asentábamos y otras, en pocilgas de cuarta cuando las cosas lo exigían. Mate a mucha gente en ese periodo… por hambre o aburrimiento…”

-¿Aprendiste mucho de tu nueva naturaleza vampirica?

-Con el tiempo. Aprendí que el sol te quema, que las estacas te destruyen y que las Cazadoras son mortíferas, pero Ángelus sabia esquivarlas. No creo que le gustaran muchos las Cazadoras por entonces, a mí niño tan amado- dijo, sonriendo al recordar.

-Las Cazadoras- repetí- Creo que me habías contado acerca de ellas. Mujeres nacidas con la fuerza sobrehumana capaz de hacerlas luchar contra ustedes y los demonios, ¿no?

-Así es. Las Cazadoras siempre están allí, al acecho. Una muere y le pasa la batuta a la otra… Las Cazadoras eran nuestras enemigas, pero no llegaron nunca a molestarnos. Ángelus se cuido de eso…

-De modo que entonces, viviste una vida larga desde ese momento… ¿Te sentías bien con Ángelus y Darla?

-Si y no. Darla y Ángelus eran una pareja… yo era la tercera y siempre estaba mas sola que ellos… Recuerdo que una vez Darla le dijo a Ángelus que para que me había convertido… Era una loca y no servia para nada… Ángelus le replico que eso no le importaba y que yo era una gran fuente de diversión para él…

-Diversión enfermiza- murmuré.

-Nuestras vidas vampiricas duraron muchos años. Cada noche se repetía el ritual de salir a cazar, alimentarse y deambular por allí. Íbamos a tanto sitios… íbamos a ver obras de teatro, a las fiestas ruidosas de la alta sociedad… al cumpleaños de algún acaudalado hombre de negocios, etc, etc, etc… No me puedo quejar. Ángelus se divertía con todo esto… ya que siempre solía matar a más gente que nosotras. La noche terminaba siempre con Ángelus llevándose muchas mas vidas de las que te podría contar. Era realmente maléfico, mi niño- comentó, riéndose- Deberías tratar de hacerle una entrevista a él… Tiene muchas mas anécdotas que contarte de los tiempos oscuros que yo.

-¿Accedería a contármelas, si viajara yo a Norteamérica?- pregunté.

-Ahora que su alma humana fue restaurada y que vive en Los Ángeles luchando a favor del Bien, no. No le gusta recordar los buenos tiempos a papi- esto lo dijo arrastrando las palabras de manera sensual- Pero… ¿Quién sabe? Si logras llegar hasta él, quizás tengas muchas chances de que te cuente cosas de su vida como vampiro.

Un ruido cerca de donde estábamos sentados me sobresalto. El dueño del bar estaba echando al borracho dormido en la barra afuera del local.

-¡Vamos, fuera, carajo!

-¡Que carácter podrido!- murmuró el hombre, tomado hasta la garganta- ¡Ya no respetan a un pobre que no le hace mal a nadie!

-¡Fuera!

El pequeño escándalo quedo subsanado al aparecer en la puerta del bar un policía. El borracho agarro sus cosas y se marchó.

-…El tiempo pasó…- continuo Dru, sin inmutarse- Y comencé a sentir el peso de la soledad. Como te dije antes, Darla y Ángelus eran pareja… pero yo era la tercera. Estaba sola… Fue entonces en que lo conocí…

Hizo una nueva pausa en su relato, entrecerrando los ojos de manera placentera.

-Su nombre era William y la primera vez que lo vi, fue en una fiesta de la alta sociedad a la que Darla y yo concurrimos, en busca de apetitosas presas entre los gordos adinerados. Era un poeta, pero uno frustrado. Sus poesías eran horribles y nadie quería reconocerle nada bueno… El pobre no se desanimaba nunca y creo que esto me llamo la atención de él. Ese entusiasmo… parecido al que yo tenía en vida.
“Una noche, la chica de la cual se había enamorado (llamada Cecily) lo rechazo y perdió los estribos. Desahuciado, se arrojo a la noche y fue a parar a un callejón. Cualquiera podría haber terminado con su vida en ese momento y creo que no le importo en lo más mínimo… Ahí fue cuando decidí salir y mostrarme ante él…”


-Ese William es Spike, ¿no?- la interrumpí- El vampiro que se convirtió en tu novio.

-Si, pero no te adelantes. Eso es lo que voy a contarte.

-Continúa…

-Pobrecito mi bello William… Deberías haber visto la cara que puso cuando me vio salir de las sombras… Era una cara de sorpresa y de turbación, la misma que pusiste tú cuando nos conocimos…
“Le ofrecí entonces darle el Don Oscuro, mi sangre… le dije que lo entendía, que entendía su soledad y que ya nunca más volvería a sentirla, si aceptaba unírseme. Dudó, pero luego aceptó… creo que sentía tanto dolor interno que no le importaba para nada el hecho de que yo lo matara. Le mostré mi verdadero rostro de demonio y luego… hice lo que tenia que hacer…”

-¿Le diste la sangre?

-Correcto. Lo convertí… 3 días después, él se integró al grupo. Creo que Ángelus y Darla lo consideraron una mala idea, ya que muchos vampiros viviendo bajo un mismo techo era sinónimo de problemas, pero no me importo en lo mas mínimo. Ángelus había hecho de mí un juguete... Era justo que yo tuviera el mío también, ¿no?

-¿Y el nombre de Spike? ¿Cuándo se lo puso?

-Al comienzo, lo conocían por el nombre de “William, el sangriento” ya que competía en la ferocidad de crímenes con Ángelus. Luego, cuando comenzó a torturar a sus victimas antes de matarlos con pinches y clavos, se cambio el nombre por “Spike”… como bien sabrás, en ingles, Spike quiere decir…

-Clavo.

-Exacto. Su entrada a nuestras no-vidas fue un ajetreo sin igual. Sus peleas con Ángelus fueron otro de los tantos temas nuevos… Eran rivales en todo. Cuando Ángelus era feroz, mi amado Spike era un niño realmente… aterrador. Lo superaba en todo y creo que llegue a divertirme al ver la cara de enojo que Ángelus siempre solía tener cuando lo veía y mas, cuando nos veía a ambos juntos.

-Supongo que llego a odiarlo.

-Totalmente. Lo odiaba… y era odio mutuo. Spike causo tal ajetreo que casi nos descubren los mortales una vez. Tuvimos que buscar refugio en otra parte y no volvimos a Londres hasta que paso un tiempo… hasta el año 1883, en que pasamos la Navidad todos juntos en esa gran ciudad. Me acuerdo de ello porque sucedió algo realmente insólito y que creo que fue la única cosa en mi vida de vampiro que me ha marcado de manera tal que hasta hoy lo recuerdo…

-¿Qué sucedió?- pregunté, intrigado.

-Vi al Diablo.

Me quede mudo. Creo que si miraban al lugar donde estábamos los dos sentados, sin duda se sorprenderían mucho de ver a un muchacho joven que de repente palidecía del susto.

-¿Viste al Diablo? ¿Y como fue eso? ¿Se te presentó o algo así?

-Fue muy tarde por la noche… Ángelus y Darla se habían retirado a cazar en las calles y festejar así la Navidad, por lo que Spike y yo nos quedamos en la casa que compartíamos para disfrutar de la compañía del uno y del otro. Hicimos el amor hasta el agotamiento y mi querido cachorrito se quedo dormido totalmente complacido por la experiencia. Creo que yo también lo hice… fue entonces que algo me despertó en las sombras… un sentimiento de que era observada o vigilada por alguien…
“Mis ojos sobrehumanos escudriñaron la oscuridad que nos rodeaba buscándolo, pero no lo halle. Confundida, iba a volverme a dormir cuando aquella voz etérea y feísima se dejo escuchar, fuerte y clara, dirigiéndose hacia mi…”

-¿Te hablaba?

-Si… “Drusilla”, me dijo, “Ya es tiempo de que vengas conmigo. Me perteneces”.

-¿Y que hiciste?

-Grite.

-¿Pero como sabias que era la voz del Diablo? ¿No podrías haberlo estado soñando?

-En estos años creo sinceramente que tal vez fue un sueño, ya que grite tanto que Spike se despertó y cuando le dije lo que pasó, no vio ni sintió nada. La voz nunca mas volvió a hablarme, pero yo sabia que era la voz del Diablo, ya que mi poder de tener visiones regresó… solo que se había producido un cambio fundamental: mis videncias solo servían para propósitos oscuros.

-Increíble.

-¿Qué piensas de eso? ¿Crees que fue el Diablo? ¿Qué al final era como me decían cuando tenía las visiones? ¿Qué venían de él y no de Dios?

-No lo sé. Creo en la existencia del Diablo, pero nunca lo he visto… ¿Nunca mas se te presentó?

-No. Esa fue la única vez. Todavía tiemblo al rememorar esa voz burlona y fría, como el frío del cementerio. Desde luego, ninguno de mis compañeros vampiros me creyó. Para ellos, yo estaba loca.

Otra vez la sonrisa maniática apareció en el rostro de porcelana de Dru. Me estremecí un poco y me acomode en mi asiento, tomando un sorbo del agua de mi vaso.

-El regreso de mis visiones, sin embargo, fue festejado por todos ya que los condujo a nuevas victimas humanas. El tiempo siguió su marcha inexorable y siempre andábamos de igual forma… un grupo de vampiros que cuidaban de si mismos yendo y viniendo por el mundo…
“Mi relación con Spike era fuego puro. El me amaba y hacia todo por mi. Se metía en líos para conseguirme cosas y no le importaba exponerse a riesgos. Ángelus se sentía molesto por esto y sus peleas aumentaron muchísimo…”

-¿Y que hay de las Cazadoras? ¿Nunca fueron acosados por ellas?

-Spike se enteró de su existencia y quiso encontrarlas. Quería nuevos retos y las Cazadoras se lo iban a ofrecer. Ángelus creyó que todo esto era un error, ya que era mejor alejarse de ellas al menos, hasta saber como liquidarlas.

-Pero Spike no quería…

-No. Él quería encontrarlas y matarlas. Se obsesionó. Aseguró que las buscaría por el mundo y que haría lo que ningún otro vampiro pudo: destruirlas.

-Me imagino que esto le cayó a Ángelus como un gancho en la barriga.

-Si, pero no podía detener a Spike. Nadie podía hacerlo… él era… fenomenal-dijo y note por primera vez un tono muy melancólico en su voz.

-¿Consiguió dar con las Cazadoras?

-Tardo años, pero lo hizo. Antes de eso, tuvimos una seria amenaza que casi nos liquida… a nosotros y a muchos otros vampiros.

-¿A que te refieres? ¿Los mortales?

-No. Un demonio… un demonio que se alimentaba de los vampiros como nosotros lo hacíamos de los humanos.

-Vaya… Eso si que es una completa sorpresa. ¿Qué clase de demonio era?

-No me recuerdo el nombre. Solo sé que comía vampiros… era necrófago. Su nido estaba en Viena. Se había cobrado muchas víctimas entre los de nuestra especia hasta que salimos en su búsqueda. Fue fenomenal… todos los clanes vampiricos nos unimos en ese año (era 1892) para destruirlo. Esa vez fue en la que conocí al más viejo de los vampiros de este mundo: el Maestro.
“El Maestro era el vampiro mas viejo que he visto nunca. Calvo, arrugado y feísimo… era temido por todos menos por Ángelus y por Spike. Fue él quien superviso la cacería del demonio. A su control tenia una Orden en la que quería que nosotros entráramos. Al parecer, él fue quien convirtió en vampiro a Darla…”

-¿Mataron a ese demonio?

-Si. Muchos murieron, pero el demonio fue destruido.

-¿Y que pasó con el Maestro y su Orden? ¿Entraste en ella?

-Ninguno de nosotros tuvo interés. Ángelus dijo que prefería salir al sol y quemarse antes que pasar su vida con ese anciano y Spike opinó lo mismo. Darla estaba dudosa y por lo que sé, mucho mas adelante, ella retornaría finalmente con él. Pero en ese momento nos negamos…

-De modo que prefirieron seguir con sus vidas solitarias.

-Éramos autosuficientes y la cosa duraba, a pesar de la rivalidad entre Spike y Ángelus. Fue entonces cuando el rumbo de la situación se torció definitivamente y la cosa entre todos se terminó.

-¿Qué pasó?

-Ángelus fue maldecido y le restauraron su alma… Ángel había nacido.

CONTINUARA....