miércoles, 29 de julio de 2009

"El Lado Oscuro" 5


MANSIÓN DE SELENE, VARIOS DIAS DESPUES…

Sentada cómodamente en una silla reclinable, en el balcón de su habitación y vestida con una remera rosa y un par de pantalones jeans cortos, Willow sorbió muy despacio con la ayuda de una pajilla aquel excelente jugo de manzanas que hacia rato Raymond le hubo traído.

Habían pasado ya muchos días desde que la joven hechicera había superado la prueba máxima en su largo proceso de rehabilitación: derrotar al Lado Oscuro.

Según Selene, aquel era un logro grandioso de destacar... Y era tanta la alegría que invadió a su amiga, que había decidido organizar una fiesta después de que la locura se hubiera terminado.

Con una leve sonrisa, Will recordaba como habían arreglado la mansión para aquel festejo y la gran cantidad de invitados que se hicieron presentes. Casi todos eran hechiceros y brujas conocidos de Selene.

En aquella oportunidad, tuvo el privilegio de hablar con esas personas y no tardo en darse cuenta de que su fama se había extendido de manera asombrosamente rápida por todo el mundo oculto.

“Vaya… ahora resulta ser que soy más famosa que Harry Potter”, le comentó a Selene aquella vez, divertida.

Lo cierto es que luego de ese suceso, los días en la gran casa enclavada en las afueras de Londres transcurrieron para ella de lo más aburridos y tranquilos.

No había mucho que hacer y Selene solamente se dedicó a enseñarle alguna que otra habilidad mágica más. El resto del tiempo, trataba de matarlo pasándolo en cosas sencillas y que le provocaban cierta alegría, como por ejemplo, andar a caballo o leer tomos enteros de libros esotéricos que su amiga tenia en la fastuosa biblioteca de su casa.

A pesar de que la acción había terminado hacia rato, Willow todavía tenia sus dudas.

¿Estaba el Lado Oscuro totalmente derrotado? ¿Realmente ya no volvería a molestarla nunca jamás?

No lo sabía. Selene le aseguro que ya no tendría que temerle, si volvía a hacer acto de presencia en su vida…

“Ahora que has logrado vencerlo y consolidar tu poder como hechicera, el Lado Oscuro nada puede hacer contra ti”, le dijo.

Sonaba bien, pero no era para nada reconfortante saber que en realidad, aquella siniestra entidad no estaba enteramente destruida. Al no tratarse de un ser físico, el daño que le hubo ocasionado su brutal ataque mágico solo había logrado expulsarlo de este mundo enviándolo nuevamente a las tinieblas en las que habitaba desde el Inicio del Tiempo.

Sin embargo, por momentos, la muchacha creía poder volverlo a oír.

Por las noches, cuando dejaba abierta la ventana de su habitación y el viento nocturno se colaba en su interior, le parecía escuchar una vocecilla chillona y realmente desagradable, que de alguna manera le susurraba al interior de su mente y alma que se volverían a ver.

“Pronto… muy pronto…”, parecía ulular esa voz secreta, “Más de lo que te imaginas”.

Selene: Veo que seguimos descansando.

La súbita aparición a su lado de su querida amiga hizo que la joven hechicera se sobresaltara un poco. Estaba tan concentrada en sus pensamientos que ni hubo oído el momento en que ella se le acerco.

Willow: ¡Me has asustado!- exclamó, con una mano en el corazón.

Selene: Perdóname, querida. Solo vine a verte… Raymond dijo que estabas aquí, en el balcón.

Willow: (calmándose) Pues si… estaba aquí arriba disfrutando de este magnífico día soleado.

Selene: Me alegro.

Willow: ¿Quieres acompañarme?

Selene: Si quieres…

Con una sonrisa, Will estiró levemente su mano izquierda y señalo a un rincón. Se produjo un flash de luz y otra silla reclinable se materializo de la nada.

Selene: Vaya… veo que has aprendido a usar bien este “pequeño” truco mío- comentó, tomando asiento.

Willow: Es que tuve una buena maestra que me lo enseño- comentó, riéndose.

Por espacio de un segundo, se produjo el silencio entre ambas.

Willow: Es todo tan bonito…- dijo, mirando hacia al verde campo- Es una lastima que tenga que irme…

Selene: No tienes que hacerlo, si no quieres.

Willow: Es que tengo que hacerlo. Buffy me necesita… además, quiero volver a casa. Extraño mucho Sunnydale… y a mis amigos.

Selene: Te entiendo perfectamente.

Willow: ¿De verdad? Por favor, no quiero que lo tomes mal. Esta es mi decisión y sinceramente, no tengo quejas para contigo. Has sido mucho para mí en todo este largo tiempo… Mi guía, mi amiga, mi confidente… Me ayudaste un montón. No tengo palabras para expresarte lo agradecida que estoy.

Selene: (sonriendo) Lo sé.

Otra vez silencio. Era duro, pero la experta hechicera sabia que había llegado el momento en que su protegida tendría que regresar a su hogar.

Selene: Will… Tú también has sido mucho para mí. Tengo que confesarte que jamás en mi vida había conocido a una persona tan… increíble como tú. Todos estos días que lo pasamos juntas han sido… sencillamente maravillosos. Sé que tienes que volver a Sunnydale, pero quiero que sepas una cosa...

Sus brillantes ojos estaban húmedos. De ellos, se escaparon algunas lágrimas.

Selene: …Quiero que por ningún motivo te olvides de mi, cuando regreses a las interminables batallas que tú y tus amigos tienen allá… Quiero que me jures que algún día, cuando te canses de todo aquello, volverás aquí y te quedaras a vivir conmigo.

Willow se quedó muda por espacio de un segundo. Luego, se adelantó y entrelazó sus manos con las de su amiga.

Willow: Te juro que algún día volveré aquí, a este fabuloso lugar, contigo… y que será para siempre. Tienes mi palabra de hechicera que así será.

Ambas mujeres sonrieron. Luego, se abrazaron tiernamente, sellando así este juramento de amistad eterna.

************

Dicen que las despedidas son siempre tristes.
Aquella mañana, eso era cierto, al menos para Selene… Mientras permanecía de pie en la puerta de entrada a su fastuosa mansión, acompañada de su fiel mayordomo, no dejaba de observar el taxi que se alejaba rápidamente con algo de melancolía.

Rupert había pasado muy temprano a buscarla. Era una suerte que una noche antes, ella hubiese preparado todas sus cosas dentro de su valija.

…Y ahora, luego de decirle “adiós”, desaparecía de su vida a bordo de aquel vehículo, el cual ya se veía cada vez más lejos por la carretera…

Raymond: Ha sido… una excelente aprendiz suya, señora- comentó, un rato después, cuando ambos volvieron a entrar en la vivienda- Realmente creo que voy a extrañarla.

Selene: Yo también, Ray. Yo también…

Raymond: ¿Usted cree que fue prudente dejarla partir ahora? ¿No hubiera sido mejor que se quedara? Digo… con los acontecimientos que van a ocurrir dentro de poco, allá adonde va…

Selene se estremeció.

Selene: ¿Y que podría haber hecho, Ray?- preguntó, amargamente- No podía retenerla en este sitio contra su voluntad… Además, lo que ha de venir, irremediablemente va a afectarnos a todos, estemos donde estemos…

“Ella va a ser mucho más necesaria allá, cerca de sus amigos, cerca de la Cazadora… Si la Boca del Infierno va a volverse a abrir, es ahí en donde ella debe estar, para ayudar. Tiene grandes poderes, Ray, y creo que de ahora en más, los va a usar bien…”

Raymond: Por el bien de todos, señora, eso espero… eso espero.



FIN

domingo, 26 de julio de 2009

"El Lado Oscuro" 4


MITAD DE UN BOSQUE, EN ALGUN LUGAR IMPOSIBLE DE UBICAR DENTRO DE NUESTRO CONTINUO ESPACIO-TIEMPO…

Dolor…

…No había otra cosa en la que pensar que no fuera solo en eso. Dolor y mucho más dolor…

Willow sintió que ya no podría resistirlo más. Con los ojos arrasados de lagrimas, observo como aquellas ramas que la tenían sujeta de pies y manos inmovilizándola se habían tensando de manera monstruosa.

Más, cuando pensaba que iban a tirar de ella hasta arrancarle las extremidades, se dio cuenta de que eso no era lo que exactamente quería la “criatura” de pie delante de ella, cuyo aspecto físico era aterradoramente similar al suyo.

Dark Willow: (cruzada de brazos) ¿Qué sucede? No me vas a decir que te asustaste…

Willow: (sudando) ¿P-Por que… no me… mataste?

Dark Willow: ¿Y perder este glorioso momento de diversión que me estas proporcionando? Mi amor… se nota que no entiendes nada.

Willow: ¿Q-Quien… eres?

Dark Willow: Creo que ya te lo dije… Sinceramente, me molestaría tener que repetirlo una vez más.

La joven hechicera estaba realmente en aprietos. Atrapada como estaba, no podía ejecutar ningún conjuro que le permitiera escapar con vida de aquel sitio (donde quería que fuera aquel sitio).

Dark Willow: Estas pensando en como evadirme y huir de aquí, ¿verdad?- preguntó, enarcando una ceja y arrastrando otra vez las palabras al hablar- Olvídalo… es absolutamente imposible.

Muy lentamente, se acercó a la cautiva. Siempre sonriendo, le acaricio una de sus mejillas.

Will gritó. ¡El contacto con su mano era terriblemente frío! Fue como si un glacial la hubiera rozado.

Dark Willow: Eres tan preciosa…

Willow: ¡N-No me toques!

Dark Willow: ¿Y por qué no? Ah, ya veo… Quizás se deba a lo perturbador de mi aspecto físico. Tú y yo somos tan parecidas… pero eso se puede remediar, claro.

Dichas estas palabras, la Willow malvada sufre un brusco cambio en su cuerpo. En solo unos segundos, se convierte nuevamente en Tara.

Tara: ¿Qué te parece? ¿Ahora luzco mejor?- preguntó, guiñándole un ojo- Hey, miren esto… ahora soy la linda de Tara, la adorable brujita muerta de un balazo en el corazón.

Risas. Aquella cosa reía a carcajadas… se mofaba de ella y de sus sentimientos.

Willow: ¡¡Maldita hija de…!!

Tara: Willow, Willow… Vamos a tener que hacer algo con tu vocabulario, ¿no crees? Esas no son maneras de hablar para una chica tan buena como tú- dijo, riéndose.

Willow: ¡¡Cállate!!

Tara: Te haré una bonita pregunta… Dime, ¿de verdad crees que la tonta de tu novia esta en el Cielo? ¿De verdad piensas que ahora descansa tranquilamente en alguna pradera verde, rodeada de sus seres queridos, acompañada de ángeles en espera de que su “amada” se reúna con ella? ¿Crees en eso, Will?

Willow: ¡Eso… a ti no te importa!

Tara: ¡Oh, si que me importa! ¿Y sabes por que? Porque yo si sé que tú crees eso… en el fondo, claro, pero lo crees. Bueno… te diré otra cosa…

La falsa Tara se acerco mucho más a ella. Tanto, que sus rostros quedaron prácticamente separados por apenas unos centímetros.

Tara: Willow, amor de mi vida… Tengo el agrado de informarte de que tu novia está absolutamente muerta. ¿Me entiendes? ¡No hay ningún Cielo para ella, ni ángeles acompañándola! Está muerta… lee mis labios: Muerta. ¿Y sabes lo peor de todo esto? ¡Que tú no has podido hacer nada para evitarlo! Que pena, ¿no?

Era demasiado. Willow se echó a llorar.

Willow: ¡¡Basta!! ¡Por lo que más quieras! ¡¡Basta!!- gritó- ¡Deja de decir eso!

Tara: (burlándose) ¡Oooh! ¡Pobrecita Will! ¡Creo que el malo del “Lado Oscuro” acaba de herir sus sentimientos! Lo siento, de verdad, lo siento… ¡Ja, Ja, Ja, Ja!

Willow: ¡Déjame en paz! ¿¿Por qué no me matas de una buena vez??

Tara: Claro que lo haré, Will. Pero no en este momento… ¿Sabes? No soy muy fanática de las muertes fáciles. Me encanta la diversión y sinceramente, tú me estas dando tanta que si te mato tan rápido, siento que voy a perder la mayor oportunidad de gozar de este gran placer que muy pocas veces tengo ocasión de degustar.

Voz: (a sus espaldas) ¡Lo único que vas a degustar va a ser el sabor de la derrota, maldito!

Para sorpresa de Willow (y de su captora) la dueña de aquella voz era nada más y nada menos que Selene. Emergiendo del follaje cercano, se planto desafiante delante de ellas…

Willow: ¿S-Selene?

Selene: Cálmate, Will. Ya estoy aquí…

Tara: ¡Vaya, vaya! ¡Pero miren nada más a quien tenemos aquí! Es un gusto volverte a ver, Selene…

Selene: (seria) ¡Te ordeno en este instante que sueltes a esta joven!

Tara: Caray… que maleducada eres. Te acabo de saludar, ¿no?

Sin dudarlo, la hechicera saco de entre sus ropas una especie de amuleto muy similar a una cruz egipcia y lo esgrimió delante de su oponente.

Selene: ¡En el nombre de la Divina Thespia, yo te conjuro, fuerza maligna, a que abandones este mundo y dejes en paz a esta joven!

Tara: ¡¡UUUUHH!! ¡Que miedo!- se burló- ¡Por favor! ¿Qué es esto? ¿El exorcista versión femenina? ¡Deja ya de jugar conmigo, Selene! ¡Tus estupidos trucos baratos de feria quizás te ayuden a espantar fantasmas, pero te recuerdo que yo no soy un espíritu…!

Como demostrando sus palabras, de un tiron le arrebato de las manos el amuleto y se lo destrozo apretándolo con su puño.

Selene: (sonriendo) Ya veo. Como siempre, no tienes respeto por ninguna fuerza o emblema divino, ¿verdad?

Otra vez, el Ser maléfico cambiaba de aspecto. Tara había desaparecido y en su lugar… nuevamente se hallaba el duplicado perverso de Willow.

Dark Willow: Es que no existe ninguna fuerza divina superior a la mía, querida. Suponía que eso ya lo sabias…

Selene: Me importa muy poco tus estupideces… solo quiero que sueltes a esta chica, ¡ahora!

Dark Willow: ¿A mi amada cachorrita? No lo creo… ella y yo tenemos que divertirnos un rato más- se volvió hacia ella- ¿Verdad que si, querida?

Selene se aprovechó de este segundo de distracción para efectuar el que seria su primer ataque. Entre sus manos, hizo aparecer una bola de luz dorada, la cual sin perder tiempo arrojó contra su oponente.

La bola luminosa chocó contra la segunda Willow y la mandó volando contra unos árboles, lo bastante lejos como para que Selene pudiera acercarse a la muchacha pelirroja y ayudarla a zafarse de sus ataduras.

Selene: ¡¡Ix Quo Thor!!

Moviendo su mano rápidamente sobre las ramas que la tenían aprisionada y recitando algo en un idioma desconocido, la hechicera logró liberar a la joven.

Selene: ¿Estas bien?- preguntó, ayudando a Will a mantenerse de pie.

Willow: M-Me duele… T-Todo el cuerpo p-pero creo que si. ¿Cómo… hiciste para llegar aquí y en donde estamos?

Selene: Te oí gritar y decidí entrar… Sabía que esto seria demasiado para ti. En cuanto a donde estamos… bueno, no lo sé con exactitud, pero creo que esto lo ha creado el Lado Oscuro extrayéndolo de tus recuerdos.

Willow: (echando una mirada a su alrededor) ¿D-Donde esta? ¡N-No la veo por ninguna parte!

Efectivamente, la segunda Willow había desaparecido.

Selene: (frunciendo el ceño) No creo que ande lejos. El hechizo con el que le di no era muy potente… Vamos, tenemos que salir de aquí. No estas en condiciones de continuar con esto.

Las dos mujeres comenzaron entonces la retirada. Ayudando a Will a mantenerse de pie, Selene la condujo adonde creía que estaría la salida de “aquel sitio”.

Cual no seria su sorpresa que al dar simplemente un par de pasos, las ramas de los árboles (nuevamente animadas por el poder maligno) les impidieron avanzar, comenzado a enroscárseles por todas partes.

Selene: ¡Maldición!

Una terrible risotada cerca suyo les indicaba que efectivamente, el enemigo todavía no estaba vencido. Sentada sobre la rama de un árbol, la segunda Willow las miraba sonriente.

Dark Willow: ¿Cómo? ¿Tan pronto te vas a ir, querida Selene?- dijo- ¡Que desconsiderada que eres! ¿Adonde han quedado tus adorables modales ingleses?

Selene: (susurrando al oído de Will) Escúchame… trata de sostenerte fuerte de mí. Voy a hacer algo para librarnos...

Dicho esto, la bruja extendió una mano por sobre su cabeza.

Dark Willow: ¿Y ahora? ¿Qué vas a hacer?

Selene: ¡¡¡Descarga!!!

Un gran circulo de energía negra se formó en la palma abierta. Ante el estupor de las dos Willow, salió disparado hacia todas partes seccionando limpiamente todas las ramas que amenazaban con enroscarse sobre sus cuerpos.

Aprovechando el momento de confusión, las dos hechiceras reemprenden la huida corriendo atropelladamente por el bosque.

Dark Willow: (gritando) ¡¡Vuelvan aquí!!

************

Un rato después, ambas mujeres todavía continuaban atrapadas en mitad de aquel frondoso bosque.

Sus rápidos pasos nos las había conducido a lado alguno. Muy seria, Selene le propuso a su compañera hacer un alto en un rincón, entre varios árboles, para descansar y analizar la situación en la que estaban.

Selene: No me gusta… Se supone que ya tendríamos que haber encontrado la puerta de salida.

Willow: Entonces… ¿Todavía seguimos dentro de aquél cuarto?

Selene: (mirando hacia todos lados) Si y no. No me pidas que te lo explique, puesto que ni yo misma podría hacerlo… Igualmente, todo esto solo es una ilusión, en parte.

Silencio de nuevo. Will ya se sentía un poco mejor físicamente.

Willow: Lo hice mal, ¿no?

Selene: ¿Eh? ¿Qué cosa?

Willow: (esbozando una tímida sonrisa) Que lo hice mal… El Lado Oscuro resulto ser más fuerte que yo. Lo siento.

Selene: ¡Tonterías! No digas eso… Este era un riesgo que podría pasar. No ha sido culpa tuya.

Willow: Pero si hubiese estado mejor preparada… y quizás, un poco más furiosa

Selene: Will, escúchame… Hace ya muchos años, yo pase por la misma situación que tú. Para consolidar mi poder como hechicera, tuve que enfrentar al Lado Oscuro en su terreno. Obviamente que no fue igual a esto, pero también mi vida corrió peligro…

Willow: Pero tu eres muy poderosa…

Selene: …En aquel entonces, yo también era como tú… No sabía como manejar mis poderes y también tuve miedo. Creí que no lo lograría, pero no baje los brazos… seguí adelante y finalmente, pude derrotar al Lado Oscuro.

Willow: ¡Pero es tan poderoso! ¿Cómo podría yo derrotarlo?

Selene: Ese es el punto. ¡El Lado Oscuro no tiene ningún poder sobre ti, a menos que tú se lo permitas! ¡Se alimenta de tus temores, de tus miedos, de tus dudas! ¡Cuando te habla, te dice cosas que no son ciertas y que terminan minando tu fe o tus creencias y él se regocija con eso!

Willow: ¿Me estas diciendo que para derrotarlo, no le tengo que tener miedo? ¿¿Solo eso??

Selene: El miedo solo se alimenta de eso: miedo. Y el Lado Oscuro no es un ser físico, no es material… por más que todo este entorno parezca real, lo cierto es que no lo es.

Willow: De todas formas, no sé si podré vencerlo- dijo, con amargura- Todo saldría mejor si Tara estuviera aquí… si realmente ella…

No pudo continuar. Nuevamente, rompió a llorar.

Willow: Esa… cosa dijo que… dijo… que Tara estaba muerta. ¡Dijo que no había Cielo para ella!

Selene: ¡Esas son mentiras! Mira, Will… Yo no puedo decirte con exactitud que realmente exista un Cielo al que vamos todos después de morir… pero estoy segura de que a Tara no le gustaría verte así. Puedo asegurarte de que ella hubiese querido que le hicieras frente a esto de pie, firme como una roca.

Willow: Si… creo que tienes… razón- otra vez esbozo una tímida sonrisa- “Fuerte como una amazona”, me diría.

Selene: ¡Exacto! ¡Fuerte como una amazona!- repitió la bruja, contenta- ¿Sabias que las amazonas eran grandes guerreras? No le temían a nada e incluso se dice que enfrentaban a la adversidad con una sonrisa en el rostro.

Un ruido muy cerca de ambas las sobresalto. Algo se acercaba por entre la espesa frondosidad.

Selene: Escúchame bien… Yo puedo luchar contigo contra el Lado Oscuro ahora, pero esta no es mi batalla. La prueba (si quieres, podemos llamarla así) es para ti. ¡Solo tú podrás derrotarlo!

Willow: …Y para eso, no debo temerle…

Selene: Diga lo que diga, te muestre lo que te muestre…

El ruido volvió a repetirse. Esta vez, mucho más fuerte.

Selene: (casi susurrando) ¿Estas preparada?

Willow: (decidida) Si. Ya me canse de huir- se secó sus lagrimas- Estoy lista. ¡Acabemos con ese maldito engendro!

Se produjo una violenta explosión y la doble de Willow reapareció. Flotaba varios centímetros sobre el nivel del suelo y sonreía malignamente.

Dark Willow: Vaya… Al fin las encontré. Ya empezaba a preocuparme… Después de todo, tenia ganas de seguirme divirtiendo.

Selene: ¡La diversión se te acabo, maldito! ¡Ya no te tememos!

Dark Willow: ¿Ah no? ¿Y por que será que no les creo?

Willow: (adelantándose) Yo luchare contigo.

Dark Willow: ¡Bueno! ¿Es valentía lo que veo en tus ojos, querida Will? ¿O solo estupidez?

Willow: ¡Ya no te tengo miedo!

Dark Willow: (burlándose) ¡UUUHH! ¡Que carácter! ¿A quien quieres engañar, pelirroja? ¡Todo mundo sabe que tu lugar siempre fue ser la segunda de Buffy!

Willow: ¡¡Relámpago!!

Extendiendo sus manos hacia su duplicado perverso, la joven hechicera lo atacó arrojando una terrible descarga de relámpagos eléctricos.

La doble oscura fue literalmente azotada por este ataque, cayendo bruscamente contra el duro suelo, levemente atontada.

Dark Willow: ¡Maldita!

Sin perder tiempo, la muchacha se acercó a ella y prosiguió con sus ataques mágicos, sin darle oportunidad siquiera de recuperarse.

Willow: ¡¡Lluvia de Fuego!!

Una terrible llamarada surgió de la nada y envolvió a la doble. Con un grito de ultratumba, la criatura comenzó a incinerarse totalmente.

Dark Willow: ¡¡¡¡¡AAAAAARGH!!!!!

¡¡¡BOOUMM!!!

Se produjo una terrible explosión. En solo un segundo, la Willow maligna se hubo reducido a cenizas.

Willow: Se terminó.

Selene: No cantes victoria… Todavía no esta vencido. ¡Mira!

Las cenizas comenzaron a sacudirse. Rápidamente, volvieron a corporizarse tomando forma física.

Dark Willow: (sonriendo) Ese fue un buen movimiento, querida. Lamentablemente, inútil…- dijo, extendiendo su mano hacia ella.

Selene: ¡¡Cuidado!!

Una violenta ráfaga de aire empujo a la Willow original por los aires. Selene dio por sentado que aquel seria el final de su amiga, pero en el último momento, antes de caer contra el suelo y partirse el cráneo, la joven hechicera se detuvo como si nada.

Levitando, se elevo a gran altura por sobre el bosque.

Dark Willow: (asombrada) Pero miren nada mas… Veo que la brujita ha aprendido bien sus lecciones.

Willow: (gritando) ¡Si tienes las agallas para luchar conmigo, ven aquí!

Dark Willow: Si insistes…

De un salto, la Will maligna voló a su encuentro. Nuevamente, quedaron enfrentadas una delante de la otra.

Dark Willow: Debo decirte que realmente, me has dejado con la boca abierta… Sin embargo, creo que es hora de terminar con todo este estupido combate.

Willow: (sonriendo) Yo opino igual.

Dark Willow: En ese caso… ¡¡¡Muere!!!

La doble se arrojó sobre su oponente, decidida a partirla de un golpe. Cuando su puño ya iba a estrellarse contra su cara, la muchacha desapareció en el aire como si estuviese echa de niebla.

Dark Willow: ¿¿Qué es esto??- exclamó, estupefacta.

Un movimiento debajo suyo le hizo darse cuenta de su error. Con los pies nuevamente sobre la tierra después de haberse teletransportado, la Willow original estaba creando una poderosísima esfera de luz blanca.

Willow: ¡Esta va por Tara, miserable!- gritó- ¡¡¡Descarga de Valus!!!

Dark Willow: ¡¡¡NOOO!!!

La esfera salió disparada hacia arriba. Al alcanzar a la doble se produjo una explosión similar a una detonación atómica.

¡¡¡¡¡BOOOOOOOOOMMM!!!!!

Selene se cubrió los ojos para no quedar ciega por el brillo luminoso despedido. Aun así, puedo ver como definitivamente, el Lado Oscuro era derrotado.

En el cielo, la energía positiva envolvía y quemaba a la Willow maléfica. Su cuerpo se estiraba y cambiaba bruscamente, mientras se desintegraba en cientos de partículas…

Con un alarido descomunal, la entidad infernal se evaporó totalmente.

Willow: (susurrando) Ahora si. Se acabó.

El bosque que parecía rodear a las dos mujeres comenzó a fluctuar. Muy lentamente, todo el increíble escenario en dónde se había desarrollado este drama desapareció por completo, dejándolas de pie a ambas en el interior de la húmeda habitación con antorchas encendidas del principio.

Respirando tranquilamente y sonriendo, Willow se acercó a su amiga. Con muda sorpresa, Selene pudo percibir que el aura que la joven emanaba era ahora muchísimo más poderosa que antes.

Había logrado consolidar su poder.

************

Fuera del cuarto, Raymond (el mayordomo de Selene) esperaba nervioso tener nuevas noticias de su señora. Hacia un buen rato que había entrado allí dentro y hasta entonces, no sabia absolutamente nada de lo que le hubiera podido pasar.

Repentinamente, la puerta se abrió.

Raymond retrocedió espantado, esperando ver salir a alguna monstruosidad… pero luego, se calmo al ver que solo se trataba de su querida Selene, junto a Willow. Ambas salían de la habitación tomadas de la mano y charlando animadamente.

Raymond: ¡Señora Selene! ¡Por todos los dioses, me ha dado un susto de muerte!- exclamó.

Las dos mujeres se rieron con ganas de este comentario. Claro, no era para menos, siendo Raymond un fantasma, je.

Raymond: Ejem… Veo que la señorita Willow ha logrado superar al Lado Oscuro.

Selene: Así es… Ha sido una gran batalla. Pero puedo decirte, Ray, que tienes delante de tus ojos a la hechicera más poderosa del mundo.

Willow: (sonrojándose) No exageres, Selene. Todo te lo debo a ti…

Selene: ¿Bromeas? ¡Todo el merito es tuyo, querida! ¡Fue una excelente táctica de ataque esa de hacerla subir al aire y luego, teleportarte a tierra para darle el golpe final sin asco, con todas tus energías! Es algo que a mi ni siquiera se me hubiera podido ocurrir…

Will sonrió divertida. Selene también.

Willow: ¿Y ahora? ¿Qué es lo que sigue?

Selene: ¿Ahora? ¡Pues festejar!- se volvió hacia su mayordomo- ¡Ray, prepara el champagne y la comida! ¡Es momento de que esta casa disfrute de una merecida fiesta!



Continuara.....

jueves, 23 de julio de 2009

"El Lado Oscuro" 3


MANSIÓN DE SELENE, CERCA DE LONDRES, POR LA NOCHE…

El momento había llegado.
Willow tuvo dos días más para prepararse. Selene insistió en que enfrentarse al “Lado Oscuro” no seria sencillo, por lo que las dos brujas deberían meditar un poco antes de comenzar con todo.

Y eso era lo que hacían. Aquella noche se hallaban sentadas dentro de un círculo dibujado en el piso del cuarto de Selene, rodeadas de velas blancas y de inciensos perfumados…

Will estaba vestida con ropa blanca y mantenía sus ojos cerrados, imitando a su amiga. Su respiración era lenta y relajada.

Selene: Eso es… inspiraexhalainspiraexhala… Controla tu respiración. Haz que tu ritmo cardiaco avance de manera lenta y moderada.

Willow: (abriendo los ojos) ¿Es necesario hacer todo este Yoga para enfrentarse a ese demonio?

Selene: Will… El Lado Oscuro no es un demonio…

Willow: Ya… Es igual. ¿No puedo sencillamente enfrentarlo y arrojarle una bola de fuego?

Selene: No es así como funciona. El Lado Oscuro no es algo físico… ay… ¿Cómo te lo explico para que lo entiendas?- la hechicera enmudeció por un rato. Le costaba hallar palabras precisas parar explicar que era en realidad la fuerza malévola a la que su amiga iba a enfrentar- Todo en este mundo tiene dos caras… Todo en esta vida es una constante dualidad, una lucha interminable entre dos fuerzas… Da igual si las llamamos “El Bien” y “El Mal” o “Dios” y “El Diablo”…

Willow: …La eterna disputa entre la Luz y las Tinieblas, blah, blah… Todo ese “rollo” ya me lo sé de memoria… En Sunnydale, constantemente todo era así.

Selene: Esto es diferente. No puedes comparar lo que tu amiga Buffy hace día a día con esto… Esta batalla no va a ser física… No del todo. Es una confrontación con muchas cosas y una de las más importantes, es que será contra ti misma.

Willow: No sé por que te preocupas tanto. Al fin de cuentas, ¿hay algo peor que todo lo que yo he visto a lo largo de los años en que pase al lado de Buffy?

Selene: (estremeciéndose) Creeme, Willow, que si.

************

Luego de meditar por una hora más, Selene decidió que ya era hora.
Casi con algo de pesar por dentro, guió a Willow por un largo pasillo de su mansión hacia una curiosa habitación ubicada en los sótanos de la vivienda.

Con algo de alarma, la joven bruja vio que la puerta de entrada a aquel cuarto estaba adornada con figuras horribles que representaban a gente retorciéndose y siendo torturada por unas especies de demonios con cuernos y alas.

Willow: ¿Qué hay detrás de esa puerta?

Selene: Simplemente una habitación más como cualquier otra…

Willow: ¿El Lado Oscuro esta ahí?

Selene: Si y no. En realidad, el cuarto lo acondicione yo. El Lado Oscuro solo se hará presente cuando tú decidas enfrentarlo.

Will sintió una punzada de pánico, pero no dijo nada. Selene saco una herrumbrosa llave y la colocó en la cerradura de la puerta. Dio dos vueltas y antes de abrirla, miró a su acompañante.

Selene: ¿Estas asustada?

Willow: Mucho- confesó.

Selene: Te entiendo. Yo también lo estuve en su momento.

Willow: ¿Qué se supone que tengo que hacer ahí dentro?

Selene: Sencillamente, entras y te sientas en una silla.

Willow: ¿Eso es todo? ¿Solo entro y me siento en una silla?

Dejando de perder el tiempo, Selene abrió la puerta y le indico con un gesto que ya podía entrar. Will se encogió de hombros y obedeció…

La habitación era húmeda y estaba sumida en la penumbra. Un par de antorchas clavadas en sus paredes daban un poco de iluminación, pero era como si las sombras se nutrieran de aquella luz tenue y la consumieran.

Una vez que estuvo dentro, la puerta a sus espaldas se cerró. Apenas pudo oír la apagada voz de Selene deseándole buena suerte.

Willow: Bueno… Ya estamos aquí… Que sea lo que Dios quiera.

Una enorme silla de piedra era el único mobiliario de aquel claustrofóbico cuarto. Suspirando, Will se dirigió hacia ella y se sentó…

…Y esperó…

Las horas pasaron… Los minutos ya parecían días… Los segundos, eternidades…

Willow: (bostezando) ¡AAHUM! ¡Por Dios! ¡Esto esta peor que una tumba! ¿Dónde estará ese bendito “Lado Oscuro”?

Nuevamente, otro espacio de tiempo pasó y la joven bruja sentía que si seguía un rato más dentro de ese cuarto, moriría… pero de aburrimiento.

Bufando, se puso de pie. Echo una mirada hacia un lado y hacia otro… Nada.

Willow: (levantando la voz) ¡¡Hoooooolaaaaaa!! ¿Hay alguien? ¡Lado Oscuro, te estoy esperando!

Su voz se extendió por toda la habitación despertando ecos. De repente, el aire se enfrió de golpe, como si hubieran abierto la puerta de un freezer muy cerca suyo.

Willow se estremeció y supo entonces que ya no estaba sola.

Un viento igual de helado apareció y todas las antorchas se apagaron al mismo momento, sumergiendo a la joven bruja en una pesada tiniebla. Un coro de voces y de susurros comenzaron a dejarse oír. Venían de todas direcciones y parecían rodearla de vez en cuando.

Will trato de serenarse. Todo aquel espectáculo le estaba helando la sangre… Intento poner la mente en blanco, pero fue inútil.

La oscuridad a su alrededor pareció ondular, como una serpiente. Repentinamente, una voz horrible emergió de las tinieblas.

“Willow… Willow… Willow”

Willow: ¿¿Quién anda ahí?? ¡Muéstrate!- exigió a las sombras.

“Willow… Mi dulce y adorable Willow… Mi tierna niña inocente”, susurró aquella voz incorpórea que había logrado imponerse de alguna manera a las otras, “Sabia que llegaría el momento… Esperaba a que vinieras por mí… Todos estos siglos, siempre estuve esperando este momento…”

Willow retrocedió. Había una presencia allí con ella… una gran presencia.

Podía sentirlo. Era grande, avasallador y terriblemente frío... tan frío que la joven sintió comenzar a entumecerse sus miembros.

La vista se le nublo. Súbitamente, ya no pudo sostenerse en pie.

Intentó gritar pero incluso, la voz le fallo. Aquella “cosa” etérea e invisible estaba entrando en su interior, estaba invadiéndola… posesionándola.

Con un mudo grito de terror supremo, Willow termino desmayándose, al mismo momento en que oía un par de carcajadas satánicas muy cerca suyo, retumbando como truenos.

************

Cuando finalmente recupero la conciencia, se encontró inesperadamente en mitad de un bosque. Era de noche y a través de los altos árboles y sus ramas, pudo divisar una gran luna llena muy brillante.

Willow: ¿¿Dónde diablos estoy??- se preguntó, confundida, con una mano en la cabeza- ¿Cómo llegué aquí?

Incorporándose, echo una mirada desesperada a sus alrededores. Por ninguna parte se veía ni rastros de la mansión ni nada conocido.

Estaba totalmente sola, en aquel sitio.

Totalmente absorta, comenzó caminar. Muy lentamente, se abrió paso entre el abundante follaje de aquel misterioso bosque. Mientras más caminaba, más alarmante le parecía todo aquello.

Un ruido delante suyo la hizo detenerse. Alguien estaba gritando.

"¡¡AAAAAAARRGH!!"

Will se quedo helada. Sigilosamente, empezó a acercarse al origen de aquel espantoso grito y cuando por fin llego al lugar, el corazón casi se le escapa por la boca…

Colgado en mitad de dos árboles y atrapado por unas ramas que parecían aferradas a sus piernas y brazos, yacía el cuerpo de Warren, despellejado y muerto.

Willow: (llevándose una mano a la boca) ¡Oh Dios, oh Dios, oh, Dios! ¿¿Qué es esto??

Otra persona se hallaba de pie, delante del horrible y sangrante cadáver. Con un espanto total, Will comprobó que se trataba de ella misma, pero vestida con ropa negra y con el cabello teñido de igual color.

Dark Willow: Hermoso…- susurró.

Nuestra Willow se quedo petrificada en su sitio. Muy lánguidamente, la segunda muchacha comenzó a volverse para mirarla y dedicarle una sonrisa sardónica. Sus ojos eran tan negros como su ropa o su cabello.

Dark Willow: Lo hemos hecho bien, ¿no crees?- pregunto, arrastrando las palabras al hablar- Le dimos su merecido a este maldito bastardo…

Willow: N-No… No… Yo…

Dark Willow: ¿No qué? Ah… ¿Qué tú no lo hiciste? Mucho me temo que negar la realidad no te va a ayudar ahora, preciosa.

La segunda Willow caminó hacia ella. Por más que quiso, la muchacha pelirroja no pudo moverse de su lugar.

Dark Willow: ¡Vamos, admítelo! Lo disfrutaste, ¿verdad?- señalo al cadáver- Te gustó matarlo. Te encantó torturarlo y luego arrancarle la piel, como si fuera un asqueroso bicho al que le tuvieras que arrancar las alas.

Willow: ¡No!

Dark Willow: (sonriendo) Si… lo disfrutaste. Te encantó… Y no te importó en lo más mínimo que Buffy y los otros te estuvieran viendo, ¿no? De hecho, les diste un buen espectáculo.

La Willow maligna señalo hacía un rincón del bosque. Sus amigos estaban allí, mirándola, aterrados…

Xander: Willow… ¿¿¿Qué hiciste???

Buffy: Como pudiste… ¡Lo mataste!

Dawn: (llorando) ¡No, no puede ser! ¡Dime que no lo hiciste tú! ¡¡Dime que no fuiste tú!!

Willow: Xander… Buffy… Dawn… Yo… Yo…

Pero las palabras se habían muerto en su boca.

Dark Willow: Es verdad… no te importó. Pero claro, ese maldito merecía morir, ¿no? Había cometido un crimen gravísimo y… ¿Quien mejor que tú para hacer justicia por mano propia? Tú, que ahora tienes grandes poderes… Ninguno de tus amigos podrían entenderlo nunca, ¿verdad? Todos ellos te miran como si fueras una delincuente, cuando en realidad, solo hiciste lo correcto…

La segunda Willow volvió a sonreír.

Dark Willow: Admítelo. Te gustó…

Willow: (llorando) Si.

Dark Willow: ¡Aaahh! ¡Ya nos vamos entendiendo mejor!

Willow: ¡Pero nunca más lo volvería a hacer!- gritó.

Dark Willow: ¿Estas segura? ¿Y si esta vez el amenazado es uno de tus amados amigos? ¿Y si Warren u otro estuviese a punto de meterle una bala en la cabeza a Dawn, Xander o incluso a Buffy…? ¿Segura que no harías nada?

Willow: Yo… Yo…

Dark Willow: Volverías a hacerlo. No tienes que decírmelo, puesto que lo sé. Yo soy tú, ¿recuerdas?

La doble comenzó a reír a carcajadas. Se giro sobre sus talones y volvió a acercarse al cadáver de Warren.

Dark Willow: Bueno… creo que tenemos que terminar con lo que empezamos, ¿recuerdas? Hay que incinerar a este maldito…

No había terminado de decir “maldito” que el cuerpo despellejado estalló en llamas, como si le hubieran arrojado combustible. En solo unos segundos, se redujo totalmente a cenizas.

Dark Willow: ¿Qué seguía después de esto? Ah, si… la destrucción del mundo.

Willow: ¡Basta! ¡¡Basta!! ¡¡Basta!!

Había soportado suficiente. Haciendo un esfuerzo descomunal, la muchacha pelirroja logro zafarse de la inmovilidad a la que estaba sometida y se acercó a su doble. Con movimientos rápidos, la tomó de los hombros y la obligo a mirarla.

Willow: ¡Escúchame! ¡Tus estupidas ilusiones no funcionan conmigo! ¿Quieres que admita mi culpabilidad? ¿Qué te diga que realmente disfrute matándolo? ¡Pues si, es cierto! ¡Yo lo hice! ¡Yo lo maté! ¡Pero eso nunca más va a volver a pasar! ¡Yo ya no soy esa Willow…! ¡¡Ya no soy tú!!

Dark Willow: ¡¡¡QUITAME LAS MANOS DE ENCIMA!!!

Una terrible onda energética salio expelida de la segunda hechicera. Willow fue disparada hacia atrás, dándose un golpazo contra un árbol.

Dark Willow: ¡No puedes escapar a lo que hiciste! ¡Eres culpable! ¡¡Jamás podrás huir de lo que has hecho!!

La doble comenzó a flotar por el aire. Sus ojos se habían vuelto mucho más negros.

Dark Willow: ¿Acaso crees que tus amigos van a aceptarte de nuevo? ¿Qué van a perdonarte? No… ¡Nunca te perdonaran! ¡Para ellos no eres nada ya! ¿Me oyes? ¡¡NADA!!

Willow: Ya cállate… ¡¡Ya cállate!!

Will se recuperó del golpe dado y enfrento a su doble. Rápidamente, conjuró una bola de luz azul.

Willow: ¡¡Esfumate!!

La muchacha arrojó la esfera luminosa contra su duplicado perverso. Sin mucho esfuerzo, ésta la desvió de un puñetazo.

Dark Willow: ¿Eso es todo? ¡Vamos! ¡Es apenas una pequeña parte del poder que posees! Yo sé que puedes hacer mucho más que eso…

La segunda Willow movió su mano. Una rayo eléctrico salio despedido de ella hacia la original.

La Will verdadera soportó la descarga manteniéndose de pie. Fue como si millones de abejas la picaran al mismo tiempo por todas partes.

Dark Willow: ¡Me estas aburriendo, querida! ¡Creo que voy a tener que matarte!

Willow: No… ¡La que se va a ir para siempre eres tú!

Willow se plantó en su sitio, decidida. Extendió sus manos hacia los costados de su cuerpo y comenzó a acumular energía en ellas.

Dark Willow: ¿Y ahora qué? ¿Otro hechizo tonto?

Willow: ¡¡¡TOMA ESTO!!!

A toda velocidad, junto nuevamente sus manos y una descomunal descarga de energía mágica salio disparada hacia su rival. La doble intentó defenderse levantando un escudo místico, pero la barrera cedió a los pocos minutos. La energía la envolvió totalmente, comenzando a quemar todo su cuerpo.

Dark Willow: ¡¡¡¡¡AAAAAAAHHHH!!!!!

Se produce un terrible fogonazo de luz. La segunda Willow desaparece como si nunca hubiera existido.

Agotada, la muchacha pelirroja se desploma en el suelo. Otra vez se había quedado sola en aquel bosque. Incluso, parecía ser que sus amigos, que antes habían estado cerca de aquel lugar, se hubieron esfumado también.

Voz: (detrás suyo) Lo has hecho bien. Venciste al “Lado Oscuro”.

Al volverse para ver quien le había hablado, Will se quedo atónita. De pie entre unos matorrales, se hallaba su querida Tara…

Willow: ¿Tara? ¿Eres… tú?

Tara: Si, Will… Soy yo.

Silencio. La joven bruja observo que la difunta iba vestida con una larga túnica blanca muy brillante.

Tara: Sabia que podrías hacerlo. Sigues siendo igual de increíble.

Sin poderse contener más, Willow corrió a su encuentro. La abrazo, al mismo momento en el que lloraba.

Willow: ¡Tara! ¡Tara! ¡Por Dios! ¡Creí que… jamás te volvería a ver!

Tara: Shhh… Ya no llores más. Ya ves que eso no es cierto.

Willow: ¡No sabes cuanta falta me haces! Yo... hice cosas malas en tu ausencia…

Tara: Lo sé.

Willow: ¡Dios! ¡Ahora puedo verlo con claridad! ¡Que equivocada que estuve! ¡Perdóname, por favor! ¡Perdóname!

Tara: Te perdono, Will… ya no llores. Yo te perdono.

La difunta muchacha sonrió. Will la imito.

¡Al fin! Era esa la palabra que quería oír… “Yo te perdono”.

Willow: (todavía abrazada a Tara) Desearía que nunca más nos separáramos… desearía que todo volviera a ser como antes. Que estuviésemos juntas.

Tara: Oh, pero eso puede arreglarse…

Willow: ¿De que me estas hablando…?- no pudo terminar de hablar.

Una terrible descarga de energía la envolvió. Will gritó presa del dolor y se separo del cuerpo de Tara.

Al mirar hacia ella, se topó cara a cara otra vez con su doble oscura.

Dark Willow: Hola.

Willow: ¿Tú? ¿¿Donde esta Tara??

Dark Willow: (riéndose) ¿Y donde crees tú que puede estar? ¡Muerta! ¡Ardiendo en el Infierno!

Los ojos de la doble se volvieron rojos como carbones encendidos. De repente, las ramas de algunos árboles cercanos se enroscaron en torno de los pies y las manos de Willow, inmovilizándola.

Dark Willow: ¿Así que por un momento pensaste que podrías derrotarme? Pobre niña ilusa…

Willow: ¡Suéltame, maldita bruja!

Dark Willow: ¡Pero que vocabulario el tuyo! Ya creo que la antigua Willow, aquel “ratón de biblioteca” jamás habría osado siquiera hablarle así a nadie… Como cambian los tiempos, ¿no crees?

Willow: ¿Quién eres tú, en realidad? ¿¿Quién eres??

Dark Willow: Ya te lo dije. Soy tú misma… y quizás, algo más.

Las ramas que la mantenían prisionera comenzaron a tirar más fuerte de sus manos y piernas. Will sintió que si la presión seguía, la desmembrarían totalmente.

Dark Willow: Yo… No creo que exista una manera de definirme correctamente, ¿sabes? Tengo muchos nombres… y soy viejo. Terriblemente viejo… Soy la Oscuridad Infinita… Soy aquello que los demonios y los dioses no osan nombrar, puesto que me encuentro más allá de su patético entendimiento…

“Existo en todas partes y en cada alma… me muevo a través del universo, a través de los pensamientos, a través de las emociones de todos los seres vivientes… Yo… Yo… Yo soy la Fuente Originaria… Muchos me llamarían “El Primero” o el “Lado Oscuro”… para otros, soy “Satán” o “Belcebú” o incluso, “Lucifer”… Todos nombres que no alcanzan siquiera a englobar mi naturaleza… Yo… SOY LA MUERTE… SOY LA DESOLACIÓN… ¡¡¡YO SOY EL CAOS!!!

Las ramas se tensaron hasta el limite. Willow gritó de dolor.

************

Fuera de la habitación en donde la muchacha pelirroja había entrado hacia ya un buen rato, una nerviosa Selene esperaba, acompañada de su fiel mayordomo Raymond.

Selene: (mordiéndose una uña) Esto no me gusta nada, Ray…

Raymond: Cálmese, señora. Sé que todo ira bien… La señorita Willow será capaz de superarlo.

Selene: No sé. El Lado Oscuro es muy poderoso… Yo misma no sé como salí con vida aquella vez…

El grito desgarrador de Will emergente del interior del cuarto hizo sobresaltar tanto a la experta hechicera como a su acompañante. Ambos intercambiaron entonces, una mirada llena de espanto.

Raymond: ¡Dios! ¡La tiene! ¡Ha fallado!

Selene: ¡Maldición! ¡Sabia que esto podría pasar!- exclamó, mientras se acercaba a la manija de la puerta.

Raymond: ¡Señora! ¿¿Qué va a hacer??

Selene: Lo lógico, Raymond. Voy a entrar.

Raymond: ¡P-Pero podría pasarle algo a usted!

Selene: ¡No voy a quedarme quieta mientras la matan! ¡Voy a entrar!

La bruja giro la manija y abrió la puerta.

Una descomunal bocanada de aire salio despedida. Selene fue empujada hacia atrás de manera brusca. Aun así, no desistió de su idea principal. Dificultosamente, se puso de pie y desafió al viento…

Selene: ¡¡Atrás!! ¡¡¡Atrás!!! ¡¡Déjame pasar!!- ordenó.

Muy despacio, se introdujo en el cuarto. Al hacerlo, la puerta se cerro detrás suyo violentamente.

Raymond: (sorprendido) ¿S-Señora?

La única respuesta que recibió a su pregunta fueron una serie de carcajadas enfermizas, como presagiando un inminente desastre.

Willow había caído bajo la influencia del Lado Oscuro… Selene iba a rescatarla, a costa de arriesgar su propia vida.

¿¿¿Cómo terminará todo esto???



Continuara.....

lunes, 20 de julio de 2009

"El Lado Oscuro" 2


MANSIÓN DE SELENE, EN LAS AFUERAS DE LONDRES… AL DIA SIGUIENTE…

Muy lentamente, Willow abrió los ojos.
Despertar en aquel lugar era un placer enorme… muy diferente de su estadía en el departamento de Giles.

La luz del sol se colaba tenuemente por las cortinas de su ventana, al igual que la fresca brisa de la mañana.

Willow: (bostezando) ¡Ahum! Bueno… un nuevo día más en mí larga existencia.

Con los cabellos revueltos, se levanto de la cama y se coloco una bonita bata rosa. Luego, decidió salir y dar una vuelta por su “nuevo hogar”.

Su nuevo hogar. Sonaba gracioso pero así era…

La idea era que pasara una larga temporada en aquella casa enclavada en unos campos de las afueras de Londres, en compañía de Selene para aprender a utilizar sus poderes de manera “correcta”.

Will no creía en la mas mínima posibilidad de redimir sus pecados, sin embargo, todavía se sentía curiosamente atraída hacia la personalidad enigmática de Selene, a la que el mismo Giles había catalogado como “…La hechicera más poderosa del Reino Unido…”

¿De verdad era tan poderosa como afirmaba su viejo amigo? Eso era algo que ella quería ver.

Saliendo de su habitación, atravesó el largo pasillo que la separaba de las escaleras que la conducirían a la parte baja de la casa. Otra vez se detuvo a admirar alguno de los cuadros colgados en ese sitio. Sin duda, Selene debía ser fanática de los paisajes lindos y soleados y de los caballos, puesto que el motivo de la mayoría de las pinturas expuestas allí eran sobre eso.

Willow: Me pregunto si tendrá un establo…

Raymond: (detrás suyo) De hecho, si, tenemos uno en el fondo de la mansión.

La muchacha pelirroja se sobresalto al ver a sus espaldas al viejo mayordomo de Selene, quien la observaba interesado.

Willow: ¡Oh! ¡Me asustó!

Raymond: Lo siento, señorita. Andaba limpiando algo de polvo por las esquinas- dijo, mostrándole el gran plumero que llevaba en su mano derecha.

Will se apretó un poco más contra sí la bata. Por alguna extraña razón, cada vez que se fijaba en aquel sujeto, sentía la misma sensación que cuando estaba delante que su patrona.

Raymond: La veo en mejor estado que ayer. ¿Ha dormido usted bien? ¿Se siente cómoda en su habitación? Cualquier cosa que necesite, no dude en pedírmela.

Willow: Claro… Si, estoy muy cómoda, gracias- esbozo una tímida sonrisa- ¿Y Selene?

Raymond: La señora se halla en estos momentos en el jardín, junto con sus plantas. Me ha dicho que en cuanto se levante usted, vaya a verla, ya que tienen que empezar de una vez con su “entrenamiento”.

Asintiendo, Willow se encaminó hacia las escaleras, descendiendo a la planta baja y atravesando el elegante vestíbulo de la vivienda. Una puerta de vidrio parecía conducir a la parte posterior de la casa, por lo que la joven la cruzó sin dudarlo.

Allí estaba Selene, un poco alejada de ella. Estaba de pie delante de unos arbustos llenos de unas hermosísimas flores, aspirando su perfume.

Selene: (sin mirarla) Hola cariño. ¿Dormiste bien?

Otra vez Will se sobresaltó. Pero pronto recordó que estaba delante de una persona con “capacidades” sobrenaturales.

Selene: Ven, siéntate aquí…- dijo la hechicera, señalando un par de sillas colocadas muy cerca de una fuente de agua, rodeada de pilares blancos.

Will obedeció y tomó asiento. Selene hizo lo mismo luego de un rato. Entre sus manos, trajo una de aquellas bellas flores que, en apariencia, se había marchitado un poco.

Selene: Son tan sutiles que una vez que las cortas, comienzan a perder rápidamente su vitalidad- le comentó, suspirando.

Willow no dijo nada. Se limito a seguir silenciosa, mirando al cielo celeste sobre sus cabezas y luego, hacia un costado de la casa en donde efectivamente, como el viejo mayordomo le había dicho, se levantaba un establo.

Selene: ¿Deseas desayunar ya, querida?

Willow: No tengo hambre. Gracias.

Selene: ¡Tonterías! ¡Una jovencita como tú debería comer un poco más! Estas muy delgada… Recuerdo que en mis tiempos, a los hombres le gustaban las chicas algo regordetas.

Willow: Soy lesbiana, ¿recuerda? No creo que deba preocuparme por lo que a los hombres le guste.

Silencio. Selene frunció el ceño. Aquella chica iba a ser algo difícil.

Selene: Creo que no me entendiste. No estoy para nada criticando tu elección sexual… ha sido solo un simple comentario, nada más. ¿De seguro que no tienes hambre?

Willow: No.

Selene: (sonriendo) Yo creo que deberías primero ver que tenemos para desayunar y luego, me dices si tienes o no hambre, ¿no te parece?

Antes de que la muchacha pelirroja pudiera replicar algo, la hechicera chasco sus dedos y mediante un flash de luz azul, una pequeña mesa con un montón de deliciosa comida se materializo entre medio de las dos.

Ante aquella exhibición de poder, Will se quedo estupefacta.

Willow: ¿¿Cómo lo hizo??

Selene: Es sencillo… Solo tienes que torcer el tejido del Espacio y listo. Puedes traer desde comida hasta un barco carguero.

Willow: ¡Pero ni siquiera dijo ninguna palabra para que eso ocurriera! ¿Qué clase de conjuro utilizó?

Selene: Querida, en realidad, existen dos tipos de Nivel de Magia en nuestro mundo… El que necesita de la palabra hablada y el que solo obedece a nuestros pensamientos. Ese es el “tipo” de Magia que yo uso.

Willow: Me encantaría aprender a hacer eso.

Selene: ¡Ah, pero tú puedes hacer lo mismo!

Willow: Si… pero solo funciona correctamente cuando… ya sabe…

Selene: ¿Cuándo estas enojada? ¿Cuándo sientes ira? Esa es una de las cosas que voy a enseñarte. No necesitas sentir odio ni perder el control para hacer estas cosas. Solo basta con tu voluntad y con el sencillo hecho de que aprendas a conducir la energía mágica de manera apropiada por tu cuerpo, ¿entiendes?

Willow: Creo que si.

Selene: Te mostrare que lo que digo es cierto. A ver… piensa en… algo que quisieras tener contigo en este momento. Algo que realmente desearías.

Willow así lo hizo. Pero lo único que consiguió fue evocar la figura de Tara.

Selene: Objetos inanimados, por favor- dijo la hechicera, leyendo su mente.

Willow: Bueno… Algo más inanimado que Tara no creo que haya en este momento- comento amargamente- Y todo por culpa de ese maldito…

Selene: Cariño, ¡así no funcionan estas cosas! Sé que todavía estas dolida, pero la ira no te ayudara. Vamos, trata de enfocar tu mente en otra cosa… Algo pequeño y sencillo… un libro quizás… un relicario…

Nuevamente, la joven trató de concentrarse.
En su cabeza se formo la imagen de un porta-retrato que había en la casa de su amiga Buffy, en donde la Cazadora y ella estaban tomadas de las manos, sonriendo a la cámara.

Era una foto muy especial, ya que había sido sacada durante un recreo en la Secundaria de Sunnydale por Xander.

Selene: Muy bien… Ahora, va a venir la parte un tanto más difícil del asunto. Quiero que concentres tu energía mágica… que la dejes fluir por todo tu cuerpo y alma. Primero, de manera lenta…

Era sencillo. Si otra persona hubiera estado con ambas mujeres en aquel momento, lo que habría visto seria a Willow envuelta en un aura rosada, con los ojos cerrados.

Selene: ¡Perfecto! Ahora, debes pedir en el interior de tu mente que aquel objeto deseado venga a ti.

Así lo hizo.

Mediante un flash luminoso de baja intensidad, algo apareció en el regazo de la joven bruja. Abriendo los ojos, contemplo maravillada que se trataba del mismísimo porta-retrato que ella había deseado.

Selene: (aplaudiendo) ¡Maravilloso! ¡Lo has hecho bien, querida!

Will sostuvo la foto delante suyo. La sola visión de Buffy junto a ella en épocas más alegres casi la vuelve a hacer llorar.

“Me pregunto como estará…”, pensó.

Selene: Sin duda que bien- dijo- Bueno, basta de ejercicios mágicos por ahora. La comida se enfría… ¿Estas segura de que no quieres desayunar?

Will miro a aquella comida que la hechicera hiciera aparecer antes y sintió que las tripas le hacían ruido. Consideró que no le haría nada mal probar un buen bocado de todo aquello así que dejando a un costado el porta-retrato, se dedicó a comer un poco, masticando despacio, ante la alegre mirada de Selene.

Selene: Lo has hecho bien… Más tarde, te enseñare muchas más cosas. No tienes que preocuparte de nada.

Sin embargo, al decir esto, Selene recordó algo muy, pero muy importante.

¿Realmente aquella jovencita no debería preocuparse por nada? ¿Y que pasaría cuando se enfrentase a… su “Lado Oscuro”?

************

Los días siguientes, fueron para Willow realmente increíbles.
Se levantaba temprano por la mañana para desayunar con Selene y luego, cerca de la tarde, la experta hechicera comenzaba a enseñarle paso a paso a controlar sus poderes mágicos.

En esos días, Will aprendió a materializar y desmaterializar objetos; a levitar sobre el suelo a grandes alturas de manera perfecta; a convocar tormentas y sofocarlas…

Selene la guiaba en cada momento. Cuando sentía que no podría hacer tal cosa, ella la instaba a seguir, siempre con palabras de aliento y de cariño.

Lo hacia muy bien, pero en todo momento, sentía que la chica trataba de refrenarse, de alguna manera.

Tenía mucho poder y le costaba demasiado usarlo de manera “normal”.

************

Selene: Concéntrate. No… no lo estas haciendo bien. Tienes que mantener la mente fija en esa sola meta.

Willow: ¡Eso hago! Pero… es difícil… abstraerse.

Aquella tarde del vigésimo día de su estancia en casa de Selene, Will estaba aprendiendo a detener el Tiempo, al menos, por unos instantes.
Era el hechizo más difícil al que se había sometido y ciertamente, necesitaba demasiada concentración de su parte para llevarlo a cabo.

Después de un buen rato de intentarlo, lo logró.

Se produjo un estremecimiento en el aire y todo alrededor suyo quedo suspendido en su lugar, inmóvil, como si todo fuera una gran fotografía.

El efecto duro unos segundos. Luego, el Tiempo recobro naturalmente su rumbo.

Selene: ¡Excelente! ¡Lo has hecho muy bien! Estas progresando mucho, Will.

La joven bruja esbozó una leve sonrisa.

Willow: En realidad, me ha costado mucho. No soy tan buena como tú, Selene.

Selene: (riendo) ¡No digas eso! De verdad, lo estas haciendo muy bien… Manejas adecuadamente tu energía.

Willow: …Y eso que no estoy enojada…

Selene: Precisamente. No necesitas la ira para hacer funcionar esto. Has logrado suprimirla bien.

Willow: No te creas. Todavía esta en mí…

El semblante de la pelirroja volvió a ser el de tristeza. Su mentora se le acerco y le acaricio levemente sus cabellos.

Selene: Calma. No te pongas mal. Si quieres, podemos dar una vuelta a caballo ahora, para descansar.

Willow: ¿De verdad?

Selene: Si.

Willow: ¡Estupendo!

Durante el tiempo en que Will pasó en la casa de Selene, había aprendido a amar a los caballos de igual forma que su amiga. Encaminándose ambas hacia el establo, se prepararon para disfrutar de un buen rato de descanso recorriendo sobre los lomos de aquellos nobles animales las tierras que rodeaban la mansión.

Raymond, el mayordomo, ya estaba allí. Había sacado a dos de aquellos ejemplares y ya los hubo ensillado para que ambas pudieran disponer de ellos en cuanto quisieran.

Selene: Muchas gracias, Ray.

A Willow le seguía incomodando aquel tipo. De todas formas, ya no la molestaba tanto. No era una mala persona y estaba siempre atento a cualquier pedido.

Incluso, fue algo sorprendente cuando la misma Selene le revelo que Raymond era en realidad, un espíritu.

Willow: ¿¿¿Un fantasma???- exclamó aquella vez, sorprendida ante tal revelación.

Selene: Si. Pero no temas… Nunca te hará daño. Raymond ha sido el mayordomo de mi familia por cientos de años.

Aquello explicaba como hacia aquel tipo para ir y venir de la casa en cada momento, de manera imprevista.

Pero volviendo al momento presente, tanto Will como su amiga no tardaron en montar sobre sus caballos y comenzar a galopar, alejándose rápidamente de la gran casa e internándose en el amplio campo.

El sol estaba en lo alto del cielo y una fresca brisa parecía recorrer aquel lugar. Willow disfrutaba muchísimo todo aquello y en parte, su mente y su corazón estaban comenzando a tranquilizarse.

Selene sabía esto, por supuesto. Y era algo que la atormentaba.

Su “pupila” había logrado controlar su poder y energía perfectamente, más… ¿Podría realmente hacerle frente al último desafío en su ardua tarea de rehabilitación?

Debería enfrentarse a algo que muy pocos pueden soportar. ¿Qué ocurriría si fallaba? ¿Qué pasaría si “aquello” lograba dominarla?

Selene: Willow… Necesito que me prestes atención.

Willow: ¿Hum?

Selene: Will… Quiero decirte que has progresado muy bien en todos estos últimos días y que realmente, estas llevando las cosas como debe ser… Pero hay algo que debes saber... Dentro de poco, tendrás que enfrentarte a algo que o bien consolidara tu poder o te destruirá.

Al oír esto, la joven se quedo petrificada.

Willow: ¿De que me estas hablando?

Selene: Del “Lado Oscuro”.

Will frunció el ceño. Aquello no sonaba a rosas.

Willow: ¿Y eso que es?

Selene: Es difícil precisártelo con palabras… Algunos podrían decirte que se trata de un estado, otros, de un Ser. Lo cierto es que para consolidar tu poder, para demostrarte a ti misma y a los otros que estas completamente rehabilitada, que eres capaz de enfrentar cualquier adversidad, debes confrontar al “Lado Oscuro”.

Willow: Genial. Sabía que no eran todas flores… Todo esto era demasiado lindo para ser cierto- murmuró, amargada.

Selene: Por favor, no digas eso. Es una transición difícil, lo sé, pero es obligatorio que la hagas. Yo tuve que hacerlo en su momento…

La hechicera enmudeció. Si, en su momento, cuando era mucho más joven, tuvo su oportunidad de enfrentarse al “Lado Oscuro”. Todavía podía recordar como era aquello… Terror, miedo, oscuridad y más… infinitamente más.

Todavía no sabía exactamente cómo había podido sobrevivir.

Will detuvo su caballo. Con algo de dificultad, se bajo de él y tomo las riendas. El resto del trayecto de regreso a la casa lo hizo caminando al lado del animal y seguida muy de cerca por Selene.

Willow: ¿Qué se supone exactamente que debo esperar?- preguntó.

Selene: A tus peores temores… a ti misma… al mismísimo Mal.

Raymond, el mayordomo-fantasma se acercó a ellas. Eficientemente, ayudó a su patrona a descender de su caballo y acto seguido, se los llevo de regreso al establo.

Las dos mujeres se quedaron de pie, mirándose directamente a los ojos.

Selene sabía que Will tenía miedo. También sabia que tenía dudas, pero confiaba en que ya habría aprendido lo suficiente acerca de sus propias capacidades como para enfrentar aquel reto.

Willow: Lo haré.

Selene: (sonriendo) Eres muy valiente.

Willow: De todas maneras, ¿Qué tengo para perder?

Selene: Mucho. Tu vida…

Willow: No me importa.

Selene: …Tu alma…

Willow: Da igual.

Selene: …La oportunidad de volver a ver a tus amigos…

Willow: …

Selene: Creeme, no será nada fácil, pero el premio es la total consolidación sobre ti misma.

Willow: ¿Por qué crees que les importo aun a mis amigos? Sinceramente, yo creo que ni remotamente piensan en mí ya.

Selene: ¿Eso es lo que piensas?

Willow: Si.

Selene: Te equivocas. Tus amigos te quieren. A cada rato se preguntan por ti…

Willow: Eso es mentira. Solo me lo dices para que no me sienta mal, es todo.

Selene: Si no me crees, podemos comprobar si digo o no la verdad… Cierra tus ojos.

Casi a regañadientes, Will obedeció. Un montón de imágenes comenzaron entonces a pasar rápidamente por su mente...

Buffy y Dawn juntas en la cocina de su casa, al otro lado del mundo, charlando mientras la Cazavampiros preparaba la comida.

Buffy: ¿Qué te sucede? Te noto muy silenciosa esta noche…
Dawn: Estaba pensando en Willow. Me pregunto como estará y donde…

La Cazadora se dio vuelta y miró a su hermana.

Buffy: La verdad, es que yo también estaba pensando en ella.

Dawn: La extraño.

Buffy: ¿Cuánto pasó desde que se fue? ¿Semanas?

Dawn: Parece que fue hace mil años.

Una cortina de silencio se desplomo entre ambas.

Dawn: Desearía que todo volviera a ser como antes- suspiró.

Buffy: Yo también…- musitó, volviendo su atención nuevamente en la comida que estaba cocinando- Yo también.

La imagen de ambas en la mente de Willow se desvaneció y fue reemplazada por la de Xander.

Se hallaba sentado en un sillón, en su casa, mirando solitario la TV. A su lado, había colgado un cuadro de la muchacha pelirroja y él abrazados.

Xander: (mirando al cuadro) Will… ¿Dónde estarás? Te extraño.

“Yo también, Xander”, murmuró la joven bruja, pero la imagen de su amigo se desvaneció y fue nuevamente reemplazada por otra.

Sentada delante de la barra de un bar, Anya permanecía sumergida en el silencio, con un vaso de licor delante suyo. También tenía una foto de Willow a un costado y mientras la miraba, lloraba.

Anya: Will… ¿Por qué lo hiciste?- dijo en voz baja- Ojalá pudiera tener el poder de retroceder el tiempo… y cambiar las cosas. Cuanta falta nos haces…

Aquello fue suficiente. Las imágenes desaparecieron totalmente. Otra vez, Willow se hallaba delante de Selene, en el jardín de su fabulosa mansión, en alguna parte de Inglaterra.

Selene: ¿Ves que yo tenía razón? ¡Tus amigos si se preocupan por ti!
Willow: (llorando) Es verdad. ¡Pero jamás van a perdonarme por lo que hice!

Selene: Eso no es cierto. Si que lo harán… puede que no inmediatamente, puede que pase mucho tiempo, pero al final lo harán. ¿Y sabes por qué?

Willow: N-No.

Selene: Porque te aman.

La muchacha bajó la vista. Su amiga tenía razón… Deseaba que la tuviera.
Dos manos se apoyaron en sus hombros. Cuando volvió a levantar la mirada, se topó con los brillantes ojos de Selene.

Willow: (repitiendo) Lo haré… me enfrentare a ese “Lado Oscuro”.

La hechicera sonrió.

Selene: Muy bien.

El momento se aproximaba. Ahora, Willow debería medir sus habilidades y poderes mágicos con una misteriosa fuerza desconocida que podría aniquilarla.

La pregunta es: ¿¿Sobrevivirá??



Continuara.....

miércoles, 15 de julio de 2009

"El Lado Oscuro" 1


Título: "El Lado Oscuro"

Autor: Federico Hernán Bravo.

Resumen: Luego de los acontecimientos de la Sexta Temporada de Buffy, Willow tiene por delante un duro camino que recorrer. Uno de ellos la llevara a enfrentar a su Lado Oscuro... De la mano de la bruja Selene, Will enfrentara el mayor desafío de su vida. Si logra pasarlo, encontrara la tan anhelada redención... ¿¿Podrá??

Género: Acción / Angustia / Dark.

Rating: NR-18

Tiempo: Sexta Temporada de Buffy.

DISCLAIMER: Los personajes no son míos; pertenecen a Joss Whedon, Mutant Enemy, la W.B, UPN y FOX. Solo los uso para contar esta historia, la cual si me pertenece y por la que no persigo ningún fin comercial.



* * *


INGLATERRA, EN EL INTERIOR DE UN LUJOSO DEPARTAMENTO, MUY TEMPRANO POR LA MAÑANA…

El reloj despertador había sonado hacia ya un buen rato, sin embargo, ni siquiera se atrevió a moverse de su sitio.
Tumbada como estaba boca arriba, acostada sobre aquella mullida cama y vestida con ropas ligeras, Willow no dejaba de observar el techo de su habitación totalmente sumergida en sus pensamientos.

Muchas cosas eran las que se le cruzaban por la cabeza, en aquel momento. Recuerdos del pasado entremezclados con cosas del presente: sus amigos, cuando iba al Secundario, sus comienzos en la hechicería y finalmente, la vez en que conoció a Tara.

Este último pensamiento le hizo amargarse un poco. Cada vez que se acordaba de su querida Tara, era como si el infierno mismo se desatara en el interior de su alma.

Tara… Todavía podía volverla a ver. Siempre sonriente, siempre con palabras de ánimo y de aliento para ella.

Cada vez que algo malo le pasaba, Tara estaba allí para consolarla… Cada vez que sentía dolor y sufrimiento, Tara siempre estaba ahí, con las palabras justas para hacer que su dolorosa existencia fuese infinitamente más soportable.

Todo eso se había terminado hacia tiempo ya. Se acabo cuando un loco sicótico había disparado una bala que atravesó directamente el corazón de su amada, cegando la vida de su cuerpo.

Con un gesto de fastidio, Will se dio media vuelta y se tapo con unas sabanas. Sentía sus ojos comenzar a humedecerse. Evocar el momento de la muerte de Tara era terrible para ella.

…Y muchísimo más lo era recordar lo que había hecho luego ella...

Totalmente loca por la perdida y absolutamente decidida a hacer justicia por mano propia, había penetrado en la tienda de Giles y sacado todos los libros de Magia Negra, para luego absorber todos sus conocimientos oscuros.
Imbuida de poder maléfico, había buscado a Warren por todas partes con una sola idea en su cabeza: destruirlo.

Sus amigos se habían interpuesto, tratando de disuadirla, tratando de frenar esa furia asesina que sentía, pero había sido inútil. Había acorralado a Warren en un bosque y luego de torturarlo un rato con la ayuda de sus poderes mágicos…

…Lo mató.

Lo que más le provocaba vergüenza a Will de todo aquello, fue que realmente lo disfruto. En solo unos segundos, había exterminado totalmente la vida de aquel miserable asesino arrancando su piel e incinerándolo.

Se sentía poderosa, capaz de cualquier cosa.

Sus amigos quedaron aterrorizados al descubrir lo que había hecho. Buffy especialmente.
¡Dios! ¡Si todavía podía recordar la manera en la que Buffy la había mirado cuando hizo aquello!

Pero no le importó. En lo mas mínimo.

Finalmente, el dolor se había convertido en una carga tan insoportable, que Will había decidido que el mundo debía terminar para no prolongarlo.

Dando uso de sus ya infinitos poderes mágicos, había descubierto aquel viejo templo enterrado en el valle que rodeaba a Sunnydale y lo había desenterrado, esperando encontrar allí la solución final.

Proserpexa, demonio femenino de la destrucción. Su estatua se elevo del interior de la tierra ante ella, lista para que la invocaran. El plan de Willow era sencillo:
drenar toda su energía mágica pasándosela a la demonio para que luego de que ésta despertase, incinerara al planeta en un holocausto devastador.

Sencillo, efectivo y rápido. Pero no pudo hacerlo.

En el ultimo momento, un hombre se había interpuesto entre ella y la resurrección de Proserpexa… un solo hombre que había logrado llegar a lo más hondo de su Ser y convencerla de que se detuviera, de que estaba haciendo mucho mal.

Xander. ¿Quién podría haberlo imaginado?

Acostada todavía en aquella cama, Will esbozo una leve sonrisa. Xander…

Fue gracias a él que se detuvo. Fueron sus palabras las que acabaron con todo el odio y la ira que sentía en ese momento. Sus fuerzas la abandonaron, así como su mágica energía y todo término. Arrasada por las lágrimas, se abrazo a su viejo y querido amigo, mientras su cabello volvía a ser rojo y la locura terminaba.

Bah… Terminaba en apariencia.

Luego, llego el momento de volverse a ver con todos los demás. Buffy, Dawn, Anya… Todos ellos la miraban como si ella fuera una completa desconocida.

Era como si estuviesen ante alguien diferente. Como si les costara aceptarla nuevamente.

Willow no los culpaba. Ella tampoco podría hacerlo.

Giles tomo la palabra entonces y sugirió que debería alejarse un tiempo de todos, viajar con él a Inglaterra para tratar de rehabilitarse, para reencontrar el camino nuevamente.

Will no pudo decirle que no. En realidad, tampoco podría haberle dicho que si.

Estaba tan confundida, que le daba igual.

Lo que siguió después, no merece mucha explicación. Giles se la llevo a Londres y desde hacia ya varios días estaban allí, en espera ella de que él le dijera como podría redimir su alma.

Un leve golpe en la puerta de su cuarto desvió la atención de sus pensamientos. El pomo de la cerradura se movió y la silueta del ex Vigilante apareció, recortándose contra la luz de la mañana que se filtraba por sus espaldas.

Giles: ¿Will? ¿Estas despierta?

La muchacha no contesto.

Giles: (acercándose a la cama) ¿Willow?

Willow: (sin mirarlo) ¿Qué?

Giles: ¡Vaya! Veo que si estas despierta…

Willow: Chocolate por la noticia. Hace ya un buen rato que me despertó ese condenado reloj- dijo, señalándolo.

Giles no pudo evitar sonreír, sin embargo Willow siguió con el semblante igual de inexpresivo.

Giles: Estuviste llorando otra vez, ¿verdad?- preguntó, observando sus mejillas húmedas.

Willow: ¿Y que quieres que haga, Giles? ¿Qué me ponga a reír, a bailar? ¡Oh, si, seguro que hay mucho por lo que estar alegre!- dijo, sarcástica- Tara esta muerta, yo asesine a una persona y casi termino destruyendo al mundo… ese si que es un buen motivo para estar contentos, ¿no crees?

Giles: No hacia falta ser tan irónica, Will.

Willow: (bufando) Ya, ya…
¿Qué quieres?

Giles: Tenemos una cita el día de hoy, ¿recuerdas? Íbamos a ver a una persona que podrá ayudarte con tu problema.

Willow: Ah, si… eso. Vamos a ver a alguien que de seguro, va a redimir mi alma.
¿Puedo saber quien es? ¿Un sacerdote quizás? ¿El ángel Gabriel? ¿Dios mismo acaso?

El ex Vigilante suspiró. Odiaba verla así, pero la entendía…

Giles: Will… toda esa ira no te sirve de nada.
¡Tienes que dejarla ir!

Willow: ¡Esta ira es lo único que todavía no me permite suicidarme, Giles!- exclamó, incorporándose sobre la cama y mirándolo por primera vez directamente a los ojos-
¡Todavía tengo pendiente una cosa: saber por qué murió Tara! ¡Por qué le pasan cosas malas a la gente buena!

Giles: Yo no tengo esas respuestas, Will. Pero seguir con esa actitud… solo lograra perjudicarte. Física y mentalmente. Ahora vamos… vistete. Tenemos que ir a ver a esa persona. De seguro, “ella” podrá explicarte mucho mejor las cosas. Incluso, creo que lo hará infinitamente mejor que yo.

Con otro gesto de fastidio, la joven bruja volvió a desplomarse en su cama. Cerró los ojos fuertemente y por un momento, casi vuelve a largarse a llorar, pero merced a un esfuerzo enorme, se contuvo.

Willow: Está bien… ¡Está bien! Solo dame unos minutos para cambiarme.

Giles volvió a sonreír y la beso en la mejilla. Luego, abandono la habitación deseando muy en su interior de su corazón que aquella persona a la que iban a ver pudiera ayudar a su amiga.

************

Minutos después, a bordo de un taxi, ambos atravesaban fugazmente Londres hacia su destino.

Durante todo el trayecto en el que duro el viaje, Will no dijo ninguna palabra. Su mirada se mantenía inamoviblemente dirigida hacia la ventanilla que se encontraba a su derecha, observando el paisaje londinense.

A lo lejos, recortándose contra el sol, podía divisar la silueta del Gran Reloj. Sus agujas marcaban las 9:16 de la mañana.

Will no sabía a quien iban a ver exactamente. Giles no le hubo dicho mucho acerca de la persona que “supuestamente” podría ayudarla. Lo poco que podía sacar en conclusión, era que se trataba de una mujer.

Abruptamente, el paisaje urbano que los rodeaba comenzó a desaparecer. El taxi atravesaba ahora una larga carretera hacia las afueras de la ciudad.

Cada vez menos casas y edificios se veían. Las reemplazaban árboles y alguna que otra vivienda rustica. A la final, todo rastro de civilización se desvaneció, dejando nada más que la naturaleza.

Hasta donde su vista alcanzaba a ver, Willow divisaba cientos y cientos de hectáreas de campo virgen, verde.

Por un momento, la muchacha pareció olvidarse de todo su dolor y sus problemas y disfrutar de aquella visión. Ciertamente, invitaba a la paz y al descanso…

Giles: Ah… ya hemos llegado.

El taxi dio una vuelta por un camino de tierra y se detuvo. Frente a ellos, se levantaba una casa grande, como una mansión. Bajándose del coche, Will silbó sorprendida por la impactante belleza de aquel sitio.

Willow: ¡Es enorme! Se parece a esas mansiones de las novelas…

Dos siluetas (una femenina y la otra, masculina) salieron por la puerta principal de la vivienda, listos para recibirlos. El ex Vigilante fue el primero en acercarse a ellos y con una sonrisa de oreja a oreja, saludo primero con un fuerte abrazo a la mujer.

Giles: ¡Selene! ¡Es un gusto volverte a ver!

Selene: ¡Lo mismo digo yo, Rupert! ¡Cielos!
¿Cuántos años han pasado desde la última vez? ¿20? ¿30? ¿40?

Giles: (riéndose) Mejor lo dejamos ahí, Selene… Digamos que han pasado algunos cuantos años, je.

Los ojos de aquella misteriosa dama bien vestida pasaron de su amigo a su compañera inmediatamente. Willow sintió un leve estremecimiento. Era como si aquella mujer estuviera viéndola muy, muy adentro.

Selene: …Supongo que esta linda señorita es la “personita” de la que me hablaste, ¿verdad?

Giles: ¡Oh! ¡Que descuido! Si… es ella- se acerco a Will y le apoyo una mano en el hombro- Selene, quiero presentarte a Willow Rosenberg…

Willow: (estrechándole la mano) Mucho… gusto.

Selene: Por favor, querida… No seas tímida. No voy a morderte. El gusto en conocerte es mío. Rupert me ha hablado mucho de ti.

Willow: Ah…

Giles: Selene es una bruja, Will. La mejor de todo el Reino Unido.

Selene: Modestia a parte, digamos que soy asiduamente consultada por gente muy importante y famosa, ¿sabes?- dijo, sonriendo- De hecho, hace unos días vino la misma Reina Madre a pedir mi ayuda para exorcizar el palacio real de un molesto Poltergeist que la atormentaba.

Giles: (a Willow) Ella es la persona más apropiada para guiarte y enseñarte a controlar tus poderes.

Willow: ¿Vas a dejarme aquí?- preguntó, sorprendida.

Giles: Si…- al ver la expresión de desagrado de su rostro, el ex Vigilante trato de explicarse mejor- Will, Selene tiene una abundante experiencia con la Magia. ¡Es la única persona que puede ayudarte!

Willow: Ya… ¿Y por eso me vas a dejar acá, no?
¿Para que me cuide y que no termine intentando destruir al mundo otra vez?

Giles: No digas eso.

Selene: (interviniendo) Déjala, Rupert. No creo que este bien agobiarla tanto… recién llega. Debe estar cansada por el viaje- se volvió hacia el hombre que había salido con ella de la mansión- Raymond, ¿podrías ir por las maletas de nuestra nueva amiga y conducirla a su habitación? Seguramente, querrás descansar un poco más, querida.

La joven hechicera no dijo nada. Su mirada gélida seguía clavada en Giles a modo de reproche.

El sujeto llamado Raymond (obviamente, un mayordomo) asintió a la orden dada con la cabeza y se dirigió al taxi. Saco las maletas de Will de la parte posterior y luego, mediante una seña, le indicio que lo siguiera al interior de la vivienda.

Selene: Adelante, querida, y ponte cómoda. Espero que la habitación que elegí sea de tu agrado.

Totalmente resignada, Willow se dedico a seguir al mayordomo al interior de la casa, mientras que su anfitriona permaneció junto con Giles en la puerta de entrada.

Selene: (una vez que estuvieron solos) Siento mucho poder en ella, Rupert. No es una joven ordinaria. Por el contrario…

Giles: ¿De verdad podrás ayudarla? Sinceramente, no tengo muchas opciones.

Selene: Descuida. Como tú dices, tengo experiencia en casos como este…

Giles: De todas formas, mantenme en contacto, Selene.

Selene: (sonriendo) Así lo haré. Despreocupate. Todo saldrá bien.

************

Raymond condujo a Will a su dormitorio, tal y como le fue ordenado.
El interior de la mansión estaba ricamente adornado. Mientras atravesaron el amplio vestíbulo, la joven pudo contemplar lujosas mesas, cortinas finas y demás mobiliario que resaltaban el buen gusto de su dueña a la hora de elegirlo.

Raymond: Por aquí, señorita- dijo, señalando hacia unas escaleras de mármol.

Subiéndolas, ambos accedieron a un largo pasillo cuyas paredes estaban decoradas por cuadros que representaban muchas y muy bonitas escenas de campos, caballos y gente sonriente.

“Adorable”, pensó Will, deteniéndose a ver un retrato de la mismísima Selene, dibujado de manera magistral por las manos de algún genio de la pintura.

Raymond: Es aquí- le señalo a una puerta de madera, hacia el final del pasillo.

Una vez que la cruzaron, Willow se quedo pasmada.
¡Era la habitación más hermosa que hubiera podido imaginar siquiera! Al igual que el resto de la casa, estaba amueblada de manera elegante y con un marcado estilo del siglo pasado.

Y la cama… Amplia, con sabanas blancas y limpias…

Will tuvo que reconocer que el sitio era realmente una hermosura. Por lo que recordaba, jamás en su vida conoció un lugar semejante.

Quizás su estadía en aquel sitio no fuera mala, después de todo.

Willow: (para sí) Ojalá Tara estuviera aquí ahora…

Selene: (desde la puerta del cuarto) ¿Y? ¿Qué te parece el lugar? Espero que sea de tu agrado.

Willow no le respondió. Lentamente, camino hacia un amplio ventanal. Levantando una cortina, dejo al descubierto un acceso hacia un gran balcón, cuya vista dominaba la parte delantera de la mansión y cientos de hectáreas de campo.

Willow: ¡Fabuloso!

Selene: Gracias. Todas estas tierras son mías- dijo la hechicera, acercándosele y poniéndose a su lado, con una radiante sonrisa.

Willow: (sin poderlo creer) ¿Me esta diciendo que todo este gran campo es suyo?

Selene: Si. Digamos que son los beneficios de tener “amigos” en la realeza.

Silencio. Selene se detuvo a observar nuevamente a Willow. Ésta última se dio cuenta y se sintió otra vez incomoda.

Por alguna razón, era como si aquella misteriosa dama pudiera leer su mente y su alma.

Selene: Algo así.

La muchacha pelirroja se sobresalto. Efectivamente, sus sospechas parecían ser ciertas.
Aquella mujer podía leerle el pensamiento.

Willow: Con que,
¿telépata, eh?

Selene: (encogiéndose de hombros) Un sutil talento propio. No creas que es muy efectivo… es apenas una centésima parte de las cosas que puedo hacer.

Willow: Giles dijo que es usted una bruja muy poderosa…

Selene: (sonrojándose) ¡Oh, Rupert exagera! Si, digamos que puedo hacer algunas cuantas cosas más que la mayoría, es todo.

Willow: ¿Y usted va a ayudarme a redimir mi alma, no?- preguntó, irónicamente.

Selene: (ofendida) Querida, esto no se trata de que yo pueda redimir tus pecados… Se trata de ayudarte a enfocar tus habilidades y de encaminarlas de manera correcta.

Willow: Si, como no. Para que no destruya al mundo. ¡Uuh! ¡Cuidado! ¡La joven bruja es una gran amenaza para la sociedad!

Selene: No voy a mentirte, Will. Tienes mucho poder. Un potencial enorme que creo que podría rivalizar con mis propios poderes… Estas aquí para aprender a controlar eso y usarlo de una manera mas satisfactoria para tus amigos y para ti misma.

Willow: Por mis amigos no se preocupe. De seguro, me odian tanto que no les importa en lo más mínimo si me muero o no.

Selene: No digas esas cosas. Yo sé perfectamente que ellos todavía te quieren y que se preocupan por ti.

Otra vez. Nuevamente, sus ojos se humedecieron… Estaba a punto de echarse a llorar.
Selene apoyo su mano en su hombro y le dedico una mirada tierna y comprensiva.

Selene: Adelante- le dijo- Llora. Eso te hará bien… las lagrimas limpian el cuerpo de impurezas.

Sin más remedio, efectivamente, Will se largó a llorar.
Fue un llanto fuerte y desconsolado, como aquel que tuvo luego de que Xander la detuviera antes de que reviviera a Proserpexa.

Selene la abrazó. Pobre niña. Podía sentir aquel enorme sufrimiento, la pesadez de los actos en su alma.

Reconoció que tendría un trabajo muy difícil, de ahora en más. Debería enseñarle a Willow muchas cosas…

…Entre ellas, a combatir a su Lado Oscuro…


Continuara.....

viernes, 10 de julio de 2009

"El Corazón de la Oscuridad"


Título: "El Corazón de la Oscuridad"

Autor: Federico Hernán Bravo.

Resumen: Se acerca el cumpleaños de Willow y Buffy decide hacerle un regalo muy particular, adquirido en una tienda de antigüedades de Sunnydale... lo que la Cazadora no sabe es que dicho regalo tendrá terribles consecuencias entre sus seres queridos.

Género: Drama / Angustia / Acción / Humor Negro.

Tiempo: Quinta Temporada de Buffy.

Rating: NR-18

Nota del Autor: Consideren este Fanfiction como una suerte de homenaje a "La Tienda de los Deseos Malignos", de Stephen King. Tiene algunos puntos en común con esa novela, je.

Disclaimer: Los personajes no son míos; pertenecen a Joss Whedon, Mutant Enemy, la W.B, UPN y FOX. Solo los uso para contar esta historia, la cual si me pertenece y por la que no persigo ningún fin comercial.


* * *


UNIVERSIDAD DE SUNNYDALE, POR LA TARDE...

La clase había terminado. Guardando sus cosas en su bolso, Buffy fue la ultima en salir del aula.
En la puerta del edificio, se encontró con su amigo Xander, que venia acompañado por Anya.
-Hola, Buff- le saludo el muchacho- ¿Qué te ocurre? Te noto preocupada...
-Como no estarlo. Mañana es el cumpleaños de Willow.
-¡Caray! Lo habíamos olvidado. ¿Ya sabes que le vas a regalar?
-No y es eso lo que me tiene mal- la Cazadora trago saliva- Ciertamente, no sé que comprarle.
-Podrías regalarle algún amuleto o algo así- intervino Anya
-¿Tú crees?
-¡Claro! ¿No se dedica a la hechicería? Creo que si le compras una cosa de esas para la buena suerte o para protección, te lo agradecerá.
-Es una buena idea... pero no sé de donde sacar algo así.
-Pídeselo a Giles. Tiene muchas de esas cosas en la tienda.
-No... si voy con él, ella lo sabrá y la sorpresa se habrá arruinado. Tengo que conseguirlo en otra parte.
-No conozco muchas tiendas de artículos esotéricos en Sunnydale. La única es la de Giles- dijo Xander, pensando.
-Aguarden un segundo. Yo se de una tienda cerca del muelle...
-¿De verdad?
-Si... no es muy conocida, pero vende esas cosas. Te daré la dirección...
-¡Gracias, Anya! ¡Me sacaste un peso de encima!

MUELLE DE SUNNYDALE, AL CAER LA NOCHE...

Después de hacer una ronda de patrullaje como de costumbre por el cementerio (y de pasar a mejor vida a un par de vampiros molestos) Buffy se encamino hacia la dirección que le dio Anya.
Encontró la tienda enclavada en un deslustrado edificio antiguo. El letrero sobre la entrada rezaba: ARTICULOS ESOTERICOS Y MÍSTICOS “DAIMON”.
-Daimon- repitió- Lindo nombre.
Cruzando una desvencijada puerta, se hallo en el interior de una amplia sala llena de estantes repletos de libros, estatuas y demás cosas antiquísimas.
El olor de la tienda misma parecía emanar un cierto aroma a viejo. Echando un vistazo a todo lo que allí había, la Cazadora no sabia cual de estas cosas podrían servir para regalarle a su amiga.
Se encontró hojeando un viejo libro cuyas páginas habían sido roídas por los ratones, cuando una súbita voz a sus espaldas la hizo sobresaltar...
-Cuidado con ese libro, jovencita. No es para cualquiera.
Al volverse a ver quien le hablo así, Buffy calmo sus nervios al comprobar que se trataba de un simple anciano, de largos bigotes blancos.
Tomando el libro que ella hojeo, el anciano lo coloco en uno de los estantes y a continuación, se encamino detrás del mostrador, listo para atenderla.
-¿Qué tenia de malo ese libro?- le pregunto ella.
-Ah... el Necronomicon... no creo que le guste. Es muy... feo- el viejo sonrió.
-Ya lo creo que si.
-¿Deseaba algo en particular, jovencita?
-En realidad, si... estoy buscando algo para regalar a una amiga...
-¡Ah! ¡Nada mejor que un regalo! La vida misma es como un regalo, ¿sabe? Al igual que ellos, nunca se sabe que sorpresas han de venir.
-Si, je.
A Buffy le estaba empezando a entrar algo de miedo. Es raro, ya que generalmente la Cazadora le temía a pocas cosas. Pero en esa tienda (y en su dueño, en particular) existía un “no-sé-qué” que la inquietaba mucho.
-Tengo muchas cosas que pueden ser regaladas, joven- al anticuario se rasco la barbilla- ¿A que se dedica su amiga?
-Bueno, ella es... bruja.
-¡Ah! ¿Con que una estudiante de las Ciencias Prohibidas, eh? Veamos... tengo por aquí cierto par de libros sobre Magia Negra...
-No, libros no... ¿No tiene algún amuleto o algo así?
El anticuario pareció pensarlo.
-Si, de hecho, tengo algo que creo que le va a interesar a su amiga...
Dichas estas palabras, se retiro hacia la trastienda. Paso un largo rato hasta que volvió. En ese espacio de tiempo, los nervios de Buffy se tornaron demasiado insoportables. Deseaba salir cuanto antes de la tienda aunque no sabia por que.
-Aquí tengo lo que busca- dijo el viejo, con una cajita entre las manos- ¿Cómo se llama su amiga?
-Willow.
-Willow. Es un nombre poco común... en fin, a Willow le encantara esto.
-¿Qué es?
El anticuario abrió la caja. Un increíble anillo reposaba en su interior. Tomándolo trémulamente con sus manos, la Cazadora se fascinó con la visión de la joya negra engarzada en él.
-Es precioso- dijo- ¿Cuánto cuesta?
-No mucho. En realidad, es muy antiguo y tiene su valor... pero le diré, usted me ha caído bien jovencita y por lo que me ha contado de su amiga, creo que pudo vendérselo a una suma modesta.
-¿Cuánto?- insistió Buffy. La sensación de salir de la tienda se le torno insoportable.
El viejo dijo un precio que parecía una ganga. Sacando el dinero, la rubia muchacha pago y guardándose el anillo con la caja en el bolsillo, se dispuso a salir de ese opresivo lugar.
-Ha sido un gusto hacer negocios contigo, Buffy... dale mis saludos a Will de mi parte- la saludó el anciano antes de que ella saliera, sonriéndole enigmáticamente.
Cuando la puerta se hubo cerrado a sus espaldas, Buffy quedo confundida.
¿Había dicho su nombre al anciano? ¿Cómo lo supo?
-¡Rayos! ¿Y por que me preocupo por eso? Esto es Sunnydale.
Apurando el paso, se alejo del edificio.

Y A LA NOCHE SIGUIENTE, EN LA CASA DE WILLOW...

Uno a uno, los invitados llegaron con sus regalos. Willow, acompañada de su madre, recibía a todos cordialmente en la puerta de entrada.
-Hola, Xander, bienvenido- saludo la Sra. Rosenberg al muchacho, una vez que llego junto con su inseparable “media naranja”, la ex-demonio Anya.
-Es un gusto volverla a ver, Sra. Rosenberg... Hola Will, ¡feliz cumpleaños!
-Si, feliz cumpleaños- Anya parecía un loro, repitiendo lo que su novio decía.
-¡Gracias chicos! Me alegro de que estén aquí...
-Toma, esto es para ti- Xander le entregó un paquete a la pelirroja.
-No te hubieras molestado... a ver- Willow abrió el paquete. Se quedo sorprendida al encontrar en su interior un conejo- ¡Caray! G-Gracias...
-No nos lo agradezcas. Xander insistió tanto... si fuera por mí, ni me acercaba a esa cosa- la cara de Anya se torció en una mueca de asco.
-No superas más ese miedo a los conejos, ¿eh?
-¿Miedo? ¿Y quien te dijo que les tengo miedo? Es solo que...
-Muy lindo el regalo, chicos- Willow saco al conejo y lo sostuvo entre sus manos- Es un conejo realmente... ups.
Sorpresivamente, el conejo se orinó.
-¡Viste! ¡Yo te decía! ¡Mira lo que ha hecho ese animal!- exclamó Anya- Ya ves por que no me gustan los conejos.
-No tiene importancia. Solo me manchó este vestido que me costó algunos buenos dólares... Creo que iré a cambiarme.
Xander no sabia adonde meterse. Era una verdadera vergüenza.

Un rato después, Willow (ya cambiada) volvía a recibir a sus amigos que vinieron a su cumpleaños.
Estaban Giles, Spike, Tara, Buffy y su pequeña hermana, Dawn.
-¡Feliz cumpleaños, Will!- dijo Buffy, abrazando a su amiga.
-Gracias, Buff. Hola Dawn. Me alegro de que vinieran.
-¡No iba a perderme la fiesta de mi mejor amiga! A propósito, este es mi regalo...- Buffy saco la cajita donde estaba el anillo.
Al abrirlo, la joven hechicera se quedo sin aliento.
-Un anillo.
-Si, ¿te gusta? Lo compre en una tienda cerca del muelle... no se si es mágico, pero el que me lo vendió, dijo que te gustaría- al evocar el recuerdo del anticuario, la Cazadora sintió otro leve escalofrío.
-Gracias... es... lindo.
-A mi me parece una porquería- dijo Spike, cigarrillo en mano.
-A ti todo te parece una porquería. No se para que viniste- comento la Cazadora.
-Vine porque me invitaron...
-Entonces, mejor compórtate bien. No quiero que le arruines la noche a Will.
-Descuida, nena. El gran Spike se quedara quieto en un rincón, viendo como la tonta Cazadora y sus amigos festejan el cumpleaños de la bruja.
Buffy bufó. Realmente, Spike sabía como ser pesado. A pesar de eso, no dejaría que le arruinara la noche a su amiga.
-Es un lindo regalo, Buff- Willow se colocó el anillo- Gracias.
-¿Dónde fue que lo conseguiste?- preguntó Giles, curioso.
-En una tienda vieja cerca del puerto. Me lo dieron a precio de ganga.
-¿Y por que no viniste a mi tienda? Yo también vendo cosas como esas.
-Lo siento Giles, pero no quería que la sorpresa se arruinara. Si iba contigo, Willow se enteraría de todo, así que...
-¿Me estas diciendo que no puedo mantener mi boca cerrada?- el Vigilante parecía ofendido.
-¡Cielo Giles, no! Es solo que...
-Esta bien, no tienes que disculparte- la calmó- Era una broma. Eres libre de ir a comprar adonde sea...
Tara no podía quitarle la vista al anillo de Willow. Por un momento, le pareció que su color negro se intensificó.
“Que raro”, pensó.

MINUTOS DESPUES...

El ceremonial “feliz cumpleaños” fue cantado por todos. Willow pensó entonces que aquello seria su final. Escuchar los desentonos de Anya y de Spike coreando la letra, le provocaron un dolor de tímpanos que ni en su vida pensaba que iba a tener. Gracias al cielo, todo termino y la Sra. Rosenberg comenzó a partir lentamente el pastel.
-¿Quiere un trozo, Sr. Giles?
-¡Ciertamente me encantaría!
-No comas mucho, “jefe”. No conviene que engordes- comento irónicamente Buffy.
-Pero si yo no estoy gordo- se excusó, medio dolido por aquel comentario de su pupila.
-Por eso te lo digo.
-¡Que graciosa que estas! ¿Sentido del humor de Cazadora?
-Algo así.
-¿Ustedes quieren?- pregunto la Sra. Rosenberg al resto.
Todos aceptaron, menos Spike.
De repente, Tara se estremeció. Hacia más frío que de costumbre.
-¿Qué te sucede?- le pregunto Willow.
-N-Nada. Es solo que... siento algo de frío.
-No puede ser. Tenemos la calefacción prendida.
-Es solo una sensación pasajera. No te preocupes. De seguro, se me ira.
-Lo que a esa chica le pasa, es que no ve la hora de quedarse sola con Will- comento Spike, divertido.
-¡Spike!
-¿Qué?
-¿¡Como vas a decir eso!?- Buffy le dio un codazo.
-¡Oh, vamos! ¿Me lo vas a negar? Si en la cara se le notan las ganas de arrinconarla a la pelirroja.
Todos se quedaron mudos. La cara de Willow se había tornado más roja que su cabello.
-Es una broma, claro- dijo la Sra. Rosenberg.
-¡Claro que si! Mi amigo suele ser un bromista pesado, je- Buffy le propinó un fuerte pisotón al rubio vampiro- ¿No es cierto?
-¿Acaso no sabe a que se dedica su hija en sus ratos libres, señora?- continuó Spike, ignorándola- ¿De verdad no le han dicho aun?
-¿Decirme qué?

“¡Ay, no! ¡No ahora!”, Willow se atraganto con el pedazo de pastel que estaba comiendo. Se la veía venir.

-¡Su hija es lesbiana! ¡Tara y ella salen desde hace año y medio! ¿De veras que no lo sabía?
La Sra. Rosenberg se quedó pasmada. Miro a su hija y a Tara con cara de espanto.
-¿Es... eso cierto?
-¡Ay, mamá! ¡Por favor! ¿Cómo va a ser cierta semejante cosa? ¡Ja, ja, ja! ¡Este Spike, que gracioso que está!
-¡Contéstame la pregunta! ¿Es eso cierto?- su madre se torno dura e inflexible.
-Mamá...
-Si es cierto- exclamó Tara, sorpresivamente.

“Ay Dios. Esto se arma...”, pensó Xander.

-¿¿Tara??
-Si, ¿por qué vamos a seguirlo ocultando, Will? Es mejor que ella lo sepa ahora. Todos lo saben y lo aceptan, ¿por qué ella no puede hacerlo también? Digo, es tu madre, ¿no?
Tal y como Xander predijo, se armó.
-¡¿Cómo pudiste hacer semejante cosa?!- gritó la Sra. Rosenberg- ¡Debería darte vergüenza! ¿Cuándo diablos me lo ibas a decir, eh?
-Mamá, por favor...
-¡Por favor nada! ¿Cómo demonios quieres que me sienta ahora? ¡Mi hija, convertida en... una pervertida!
-¡No soy una pervertida!- intento defenderse. Era inútil.
-Señora Rosenberg, por favor cálmese... su hija no quiso decírselo por este motivo- Giles intentaba poner paños fríos a la situación.
-¡Usted no hable, que es el menos indicado para opinar! ¡Y yo que pensé que dejando a mi hija juntarse con usted y los demás, todo iba a andar bien! ¡Ya veo lo equivocada que estaba!
-¡No le permito! ¡Si Will tomó una elección equivocada es cosa de ella, no de nosotros!
-¿¿Equivocada??- Willow no lo podía creer- ¡Giles! ¡N-No creí que consideraras mi opción de vida equivocada!
-Bueno, Willow... ciertamente, no quería decirlo pero...- se sacó sus lentes y se froto los ojos- La verdad es que si. A mi me parece que es una elección equivocada.
-Mira quien habla de equivocaciones- intervino Anya.
-¿Qué quieres decir?
-Que no tienes autoridad moral para hablar de elecciones equivocadas, “Destripador”.
El Vigilante se quedó duro. Nadie, salvo Ethan Rayne y su antigua banda de amigos cuando era joven, le había llamado así desde hacia como cuarenta y pico de años.
-Creo que el buen Giles debería recordar como era su vida en aquellos años alocados, ¿no?
-Anya, no sigas- le advirtió él.
-¿Y por que no? Cuéntales a todos lo que hacías por aquel entonces...- se volvió hacia sus compañeros- ¿Les mencionó ya que Ethan y él una vez asesinaron a alguien, para conseguir dinero?
-Anya...
-¿También les contó de la orgía que hicieron con aquellas prostitutas en...?
-¡¡Anya!!- Xander la sacudió- ¿Qué diablos estas diciendo?
-¡Solo la verdad! ¡Eso fue lo que paso!
Giles se derrumbo en un sillón, demolido. Durante muchos años trato en vano de mantener en secreto su vida anterior, la que tenia cuando era joven. Ahora, parte de esa salvaje y destructiva vida fue expuesta ante todos.
-¡Resultaste ser divertido, eh, viejo!- Spike le guiñó el ojo.
-¡Tú cierra la boca!- le ordeno Buffy- ¡Mira lo que lograste! ¡Tú y tu boca maldita! ¡Debería estaquearte acá mismo!
-¡Por favor! ¡Si no puedes hacerlo!
-¿Eh?
-Vamos, admítelo: te gusto.
-N-No se de que estas hablan...
-¡Admite que te mueres por que el gran Spike te de una buena sacudida!

Dawn se rió. Fue una sencilla carcajada, lo que le provoco una reprimenda por parte de su hermana.
-¿¡Se puede saber que es lo gracioso!?
-Lo siento...
-¡Si, “lo siento”! ¡Como si no tuviéramos suficiente, tú vas y te ríes! “Lo siento”, ja.
-¡Ya te dije que lo siento! Es solo que me causa gracia la forma en la que te lo dijo...
-¡Y tú le festejas todos los chistes! ¿Podrías hacerme un favor, Dawn? ¡Solo cierra tu boca!
La manera agresiva con la que Buffy se dirigió hacia su hermana la dejo asombrada. Jamás en su vida le hubo hablado de esa forma, ni cuando su madre todavía vivía.
-¿Y por que te molesta tanto si no es cierto?- dijo a su hermana mayor.
-Es cierto. Vamos, admite que estas loca por mi- Spike la miro y saco su lengua como una serpiente, de manera lasciva.
-¡Ya es suficiente!
De un solo golpe seco, la Cazadora lo arrojo contra el suelo. Poniéndose de pie, el vampiro escupió algo de su sangre y a continuación, sonrió.
-Ya ves que es cierto.
-¡Cállate!- Buffy le propino una feroz patada.
Furioso, Spike cambio su rostro, revelando su cara de demonio y se inicio un violento intercambio de golpes entre ellos.
-¡Hagan algo, se están matando!- gritó Dawn.
Pero ninguno de los presentes pareció darse cuenta. La Sra. Rosenberg seguía discutiendo acaloradamente con su hija y con Tara (que defendía su postura); Giles permanecía sentado, sumido en el silencio, y Anya con Xander en un rincón, comenzaron a agredirse ruidosamente...
-¡Eres una desconsiderada!- le reprochó él.
-¿Por decir la verdad?
-¡No tenias porque decirla!
-¡Si que tenia! ¡Estaba cuestionando a la pobre de Will, cuando él hizo cosas peores en su juventud!
-¡Pero no de esa forma!
Repentinamente, algo blanco se arrinconó a los pies de la ex-demonio. Era el conejo que le regalaron a Willow.
-¡¡Ajjhh!!- de una seca patada, Anya lo arrojó lejos.
-¿Qué estas haciendo?
-¡Alejando a esa condenada cosa! ¡Me da asco! ¡No se para qué se la compraste! Es un bicho repulsivo.
-¡Por Jesucristo, es un simple conejo! ¿Le tienes miedo a un conejito?
-¿Y que hay?- Anya se ofendió- Prefiero temerla a los conejos... y no a todo, como tú.
-¡Yo no tengo miedo!
-¿No? Cada vez que aparece algún demonio, lo único que haces es esconderte detrás de mí. ¡Eres un cobarde, Xander!
-¡Pero maldita...!
Fuera de si, el muchacho le aferró el cuello a la chica, comenzando a retorcérselo. Anya saco la lengua, ahogándose.
-¡Alto, deténganse!- gritó Dawn, en vano- ¡Buffy!
Nada. La Cazadora seguía con su intercambio de golpes contra el vampiro. La terrible batalla que libraban estaba destrozando media casa. Todos los muebles volaban de las patadas y puñetazos que ambos se propinaban.
Era el caos.
-¡Giles, detenlos!- Dawn sacudió al Vigilante por la solapa de su traje. No se movió- ¡¡Giles!!
-¿Eh?-
Giles pareció salir de su ensueño.
-¡Detenlos, se están matando!
-¡Cielos, si, es cierto!
Se puso de pie pero antes de que pudiera hacer algo siquiera, recordó las palabras que Anya le dijera...
-¡¡Anya!! ¡Estas muerta!- gritó y se acercó a ella, ayudando a Xander a ahorcarla. La pobre ya parecía un muñeco de trapo, de tanto zarandearla de aquí para allá.
-¡¡AGHHH!!
-¡Por Dios, deténganse!- grito Dawn, a todo pulmón.

Era inútil.

-¡Muérete, rubio del demonio!- dijo Buffy, arrojando a Spike sobre la mesa de la cocina y subiéndose sobre él.
-¡Epa! ¡Que bien! ¿Sobre la mesa? Buffy, yo sabia que detrás de esa imagen de chica seria eras una increíble degenerada...
Un fuerte puñetazo demoledor choco contra la fea cara del vampiro.
-¡Me encantó! ¿Me das otro, mami?
Así lo hizo. Dos, tres, cuatro puñetazos. Spike seguía sonriendo.
-Dios, eres mejor que Drusilla- dijo él apresando con sus manos su cabeza y besándola en la boca apasionadamente.
Con un empujón, ella se zafo de él y escupiendo, volvió a darle una lluvia de golpes sincronizados en su rostro.
-¡Buffy, detente!- Dawn corrió hasta su hermana y la aferró del brazo- ¡Algo muy malo esta sucediendo! ¡Todos han enloquecido!
-¡Ya déjame en paz, maldita chiquilla!- de un golpe, Buffy tumbo en el suelo a su hermana.
-¡Buffy!- Dawn estaba llorando. El golpe fue tan fuerte que termino escupiendo sangre.
-¡Ya deja de gimotear! ¿Qué clase de hermana mía eres? ¡Dios, actúas como una chiquilla malcriada!
La niña lloró, dolida. Las palabras de su hermana eran increíblemente crueles. Lejos de detenerse, la Cazadora siguió...

-¡Oh, la pobre nena esta llorando! Que pena. ¡Perdió a su muñeca!- le sacó la lengua- ¡Nena llorona, nena llorona!
Dawn no pudo resistirlo. Se coloco las manos en los oídos, tapándoselos.
-¡Por tu culpa, mamá esta muerta!- Buffy la sacudió- ¿Escuchas lo que digo, maldita cosa? ¡Por tu culpa, está muerta!
-¡¡¡BASTA!!!
-¡Maldita cosa! ¡Muere!- comenzó a ahorcarla.
-Buff... agh...
-¡Si, si, muere, muere!- la cara de Buffy se torno bestial. Una sonrisa sardónica se asomo- ¡Muere! ¡¡Muere!!
-Buff... me... estas... lastimando- alcanzó a farfullar.
Aquello la devolvió a la realidad.
-¡Por el amor de Dios! ¿¿¿¿¿¿Que estoy haciendo??????
La soltó inmediatamente. Jadeando, Dawn alcanzo a respirar.
-¡Dios misericordioso! ¿Qué demonios nos esta pasando?- pregunto, mirando a sus compañeros.
Riendo como ella lo había echo, Xander y Giles seguían intentando ahorcar a Anya, que no dejaba de forcejear para evitar esto. En otro extremo de la casa, la madre de Willow ahora tiraba de los cabellos de su hija enfurecida, mientras Tara hacia lo mismo, pero con ella.
-¡Ahora lo entiendo! ¡Esa maldita cosa, ese anillo es el causante!
Corriendo hacia Will, la Cazadora la tomo de la mano.
-¿Qué estas haciendo?
-¡El anillo, quítatelo!
De un manotazo, Buffy se lo arrancó. Cuando cayó en el suelo, de un fuerte pisotón, lo aplastó.
Un violento destello se produjo y la casa entera tembló. Inmediatamente, todos los presentes recobraron la compostura.
-¡Santo Dios!- Xander y Giles soltaron a una pobre y casi azul Anya.
-¿Qué hemos hecho?
Tara y la Sra. Rosenberg dejaron de tirarse de los cabellos.
-¿Q-Que nos ha sucedido?- pregunto Xander, confundido.
-Ha sido ese maldito anillo- dijo Buffy, agotada- De alguna forma, estaba hechizándonos para que nos peleemos entre nosotros, hasta matarnos.
-¡Dios mío, Willow, perdóname!- la Sra. Rosenberg no entendía bien que era lo que le paso, pero se sentía muy mal.
-¿Estas bien, Dawn?- pregunto la Cazadora a su hermana.
Dolida, esta asintió.
-¡Santo cielo! ¡Estaba a punto de...!- llorando, la abrazo- ¡Oh, mi Dios!
-Ha sido ese anillo- Willow miraba los pedazos esparcidos por el suelo- Estaba maldito.
-¡Ahora lo recuerdo!- exclamo el Vigilante- ¡Yo vi ese anillo en otra parte!
-¿A que... te refieres?- pregunto Anya, masajeándose el cuello.
-¡Es el Corazón de la Oscuridad! ¡Un anillo que se decía, era propiedad del mismo Satanás, el Señor del Infierno! Volvía loca a la gente, haciendo emerger su lado oscuro y sus pasiones más aterradoras... fuera de control.
-¿Satanás? ¿Te refieres al Diablo? ¿El Señor de las Tinieblas?
-Si, Xander, a él me refiero. Solo él podía dar ese anillo a la incauta victima que lo solicitaba.
Buffy recordó al anticuario de la tienda.
-¡Como no me di cuenta! ¡Entonces ese viejo era...!
-Sabia lo que hacia cuando te lo vendió- prosiguió Giles- Es muy astuto. Sospechaba que llegaría el día en que él personalmente nos atacaría, pero no imagine que fuera de esta forma.
La Cazadora sintió que su furia retornaba, pero esta vez, dirigida hacia aquel odioso anciano.
-Vuelvo dentro de un rato- dijo, saliendo puerta para afuera, decidida.
-¿Adonde va?- pregunto su hermana.
-A patearle el trasero al Principe de las Tinieblas- comentó Spike, con la cara hinchada.

MUELLE DE SUNNYDALE, AL RATO...

La tienda todavía estaba en aquel lugar. Mascullando rabia, la Cazadora tiro de una sola patada la puerta de entrada abajo.
-¡¡Satanás!! ¡Da la cara!
El anciano anticuario se hallaba allí. Sentado en un sillón, leía un periódico.
-Esta cerrado, vuelve mañana.
-¡Maldito!
Buffy corrió hacia él y tomándolo del cuello, lo levanto a escasos centímetros del suelo.
-¡Esta es por lo de mi hermana!
Lo arrojo contra algunos estantes repletos de libros. Antes de que pudiera ponerse de pie, siquiera, le dio una patada y lo tiro contra el mostrador.
-¡Y esta es por arruinar el cumpleaños de mi amiga!
Empujándolo, Buffy lo tiro de la barra del mostrador contra la pared.
Un ser humano normal y ordinario ya estaría muerto, pero el anciano sorprendió a la muchacha moviéndose a una velocidad descomunal y colocándose de pie justo delante suyo.
-Bueno, es mi turno- dijo y sus ojos dejaron de ser humanos, tornándose similares a los de una serpiente.
De un simple y pequeño golpe, Satán hizo atravesar el vidrio de la tienda a la Cazadora hasta el exterior. Caminando lentamente, salió a su encuentro.
-Tienes un carácter realmente efusivo, chiquita- dijo.
-¡Púdrete en el Infierno!
Buffy arremetió contra él y de un empujón, ambos rodaron por el sucio suelo.
Sacándosela de encima como si de una mosca se tratase, Satanás la tomó de sus cabellos rubios y la estrello contra un poste de luz.
-Ciertamente, Buffy, es lamentable que nos conozcamos en esta situación, pero bueno, ¿qué se le va a hacer? Tarde o temprano iba a ocurrir...
-¡Maldito!- evitando ser golpeada nuevamente por su rival, la Cazadora tomó distancia y a continuación, le propino una patada voladora.
Satanás escupió sangre.
-¡Caray! ¡Te felicito! Desde hace siglos nunca nadie me ha hecho semejante herida... sin duda, eres muy buena en tu trabajo.
Buffy se detuvo. Estaba transpirada y no dejaba de jadear. Por el contrario, su rival estaba igual que al principio.
-¿Le gusto el “regalito” a Willow?- se burlo.
-¡Vete al diablo!
-Me temo que eso es imposible. Yo soy el Diablo. ¡Pero que cara la tuya! ¿Acaso pensabas que podrías pasar toda tu vida de Cazadora sin enfrentarte a mí? Que ilusa...
-¿Qué pretendías al darme ese anillo?
-Simplemente, que se mataran. Ni remotamente me iba a ensuciar las manos luchando contra criaturas tan... inferiores como ustedes, así que me dije: “hey, ¿por qué no les das tu preciado anillo y que ellos hagan el resto?” Y así fue. Debo decir que ustedes los humanos son tan previsibles... una vez más hicieron lo que yo quise que hicieran. Aunque, evidentemente, resultaste ser muy fuerte. Descubriste mi engaño y te zafaste de mi hechizo. Te felicito.
-No quiero volverte a ver por Sunnydale nunca jamás, ¿me entiendes? Si vuelves por aquí...- Buffy trago saliva- ...Voy a matarte.
Satán rió. Era una risa animal, despiadada. Pobre chica, no sabia con quien se metía.
-De acuerdo, ganaste. Me retiro, pero solo lo haré de momento... Sin duda, en el futuro, volveremos a vernos.
-¡Esfúmate!
Siempre riendo, Satanás se metamorfoseo delante de los ojos de la Cazadora. Mudando su aspecto de viejo, se convirtió en un enorme demonio rojo, de inmensos cuernos curvos, alas membranosas como los murciélagos y un repulsivo rostro semejante al de un chivo.
-VOLVEREMOS A VERNOS, CAZADORA... Y TÚ Y TUS AMIGOS LO LAMENTARAN- dijo, antes de desvanecerse en una nube de azufre y fuego.
-Cuando quieras... maldito.

CASA DE WILLOW, UN RATO DESPUES...

La Sra. Rosenberg sirvio café para todos. Sentados delante de la mesa de la cocina, intentaban recomponerse después de la horrible experiencia vivida.
-¿Estas bien, Spike?- pregunto Dawn.
-Más o menos- dijo el vampiro, con una bolsa de hielo en la cara- Tu hermana si que me dio una paliza...
-Anya, por favor, perdóname- se disculpó Xander- Casi te mato... Dios, esa cosa nos volvió locos a todos.
-No hay cuidado... solo bastara que de ahora en más lleve algún trapo para cubrirme los moretones que me dejaron ustedes dos en el cuello- dijo, todavía masajeándose la zona.
-Will, hija... Yo también quiero decirte que lo siento- se disculpo la Sra. Rosenberg- Me he portado como un animal.
-Descuida, mamá... todos lo hicimos.
-No, pero yo he sido la peor. Lo siento mucho... quiero decirte que te comprendo. Sé lo difícil que era para ti hablarme sobre esa... delicada cuestión, pero quiero que sepas que no importa el camino que escojas y lo que hagas, siempre serás mi hija y te apoyare en todo. Te amo, Will.
-Yo también te quiero, mamá- llorando, la muchacha pelirroja la abrazó.
-A ti también te quiero pedir perdón, Tara.
-Descuide, Sra. Rosenberg. Todos caímos victima del hechizo de aquel anillo infernal.
-A propósito, ¿dónde estará Buffy?- Giles miraba por una ventana hacia el exterior- Se ha tardado demasiado.
-Esperemos que este bien.
La puerta de entrada se abrió. Sonriendo, la Cazadora retorno con sus amigos.
-¡Buffy!- exclamo Dawn al verla, corriendo a abrazarla.
-¿Le diste su merecido al Diablo?
-Si y no, Xander. Tuvimos una “pequeña” batalla y el muy desgraciado la abandono.
-¿Se fue así nomás?- Spike no lo podía creer.
-Pero prometió volver.
Todos se quedaron en silencio.
-Pero no se preocupen. Si vuelve a pisar Sunnydale... yo misma voy a encargarme de él y para siempre.
Sonrisa general. Por el momento, habría paz.
-Dawn, siento mucho lo que te dije... no era yo cuando...- Buffy sentía vergüenza.
-Lo sé.
-Dios santo, ese maldito casi hace que mate a mi propia hermana, ¿se dan cuenta? No le hizo falta atacarnos directamente ni enviar a un ejército de demonios. Solo fuimos nosotros mismos...
-El peor mal es el que habita dentro de nosotros- recordó Giles- Controlarlo y doblegarlo es nuestra misión.
-Si, pero no dejo de pensar en lo horrible que se siente tener... ese tipo de sentimientos dentro de una.
-Bueno, considera esta aventura como una parte más de tu entrenamiento.
-Si que me diste una golpiza- intervino Spike, bolsa de hielo en mano- Me dejaste la cara estropeada.
-Entonces algo bueno tuvo todo esto. Esa hace tiempo que me la debías.
-Muy graciosa. Vamos a ver si te ríes cuando te llegue la cuenta del dentista... me arruinaste los colmillos.
Todos se rieron. Gracias a Dios, la locura se termino.
Pero Giles sabía que solo era temporal. Ahora que el Amo de las Tinieblas hizo acto de presencia, en persona, no pasaría mucho hasta que volviera a arremeter contra ellos.

La pregunta era: ¿qué les preparaba para la próxima?



FIN