sábado, 28 de mayo de 2011

"Buffy: Night of the Living Dead" (Seis)

6

Infección


SUNNYDALE. CALIFORNIA. NOCHE.

Los túneles cloacales se abrían ante ella como bostezantes bocas hediondas. Caminaba en un lodazal de aguas servidas con paso firme pero sigiloso. A los hombros, llevaba colgada una espada, la cual esperaba usar por si se presentaban eventualidades en la marcha.

No lo creía. No había visto un solo zombi en las alcantarillas hasta el momento. Sospechaba que era por la poca presencia humana en aquel lugar.

Era conciente de que mientras lo atravesaba por debajo, arriba, el pueblo se sumergía en el caos. Sentía un dolor inmenso por toda esa gente inocente que se suponía que ella, como Cazadora, tenía que proteger, pero tuvo que reconocer que la situación era insólita.

Muertos saliendo de sus tumbas. En todas partes, a la vez. Era una cosa de locos.

A lo mejor Giles tenía razón y aquello era el puto Fin del Mundo… un Apocalipsis que esta vez ella no podía evitar, como tantas veces lo había hecho ya en aquellos años con otras amenazas anteriores. Toda la situación hacia que se sintiera realmente inútil.

-Basta de pensamientos, Buffy – se dijo, en voz alta. El túnel le devolvió el eco de su voz – Concéntrate en la misión: ir a la armería, tomar todas las armas que pueda, munición, y volver a casa.

Vislumbro, más delante de su camino, unas sucias escaleras de metal. Eran las que, de acuerdo a los planos que consultó, daban a la tapa de alcantarillado colocada delante del negocio.

Con el corazón encogido en su pecho, comenzó el lento ascenso…

***

Mientras tanto, en la casa Summers, un Spike recostado en una cama volaba en fiebre.

Poniendo unos paños fríos sobre su cabeza, unas angustiadas Willow y Dawn hacían lo poco que podían para mitigar el sufrimiento del rubio.

Era la primera vez que lo veían así, en sus vidas: derrotado, abatido. Como si, de alguna manera, estuviera enfermo.

-Se ve realmente mal… muy mal – le comentaron a Giles, no bien se hubieron reunido con él en la cocina – Está mas pálido que de costumbre y la cara se le nota como un poco demacrada.

Giles meditó en eso, pensativo.

-Esto es completamente extraño – concluyo.

-A lo mejor se esté por transformar en una de esas cosas – aventuró Andrew, desde la puerta que daba al living. Enseguida, su comentario captó la atención de todos.

-Explícanos eso – pidió Giles.

El chico suspiró.

-Todo mundo sabe que, en las películas, si un zombi te muerde, te vuelves como ellos… lo cual reforzaría la teoría del virus.

-Interesante. Contagio por mordedura – Giles caviló en eso un instante – Como… como en un caso de rabia.

-Exacto.

-¡Pero es ilógico! Los vampiros son inmunes a cualquier tipo de enfermedad de transmisión que existe.

-Piensa en un tipo de virus especial, un extremofilo – sugirió el chico – Se adapta a cualquier ambiente, por mas hostil que sea, y echa raíces en él. Esto está afectando a todos los organismos humanos muertos… pues bien, los vampiros también están en parte muertos, ¿no?

-Tiene sentido – concedió Dawn.

-Muy bien, muy bien. Lo admito – Giles se masajeó los ojos – Extremen los cuidados con Spike. Por mi parte, voy a consultar algunos libros esotéricos que traje conmigo. ¡Estoy personalmente seguro de que la clave de esta locura tiene origen sobrenatural, no físico! En cualquier caso, como dice Buffy, es mejor que quedarse de brazos cruzados y no hacer nada.

***

Buffy emergió delante de la armería.

El aspecto que presentaba ante sus ojos el centro de Sunnydale era espantoso. Había coches quemados y volcados por doquier, incendios sin control en conocidos edificios y manchas de sangre por todas partes. Sumado a eso, estaban los cadáveres, pero estos no se movían… eran las victimas de los zombis.

Gente total o parcialmente devorada yacía despanzurrada en el asfalto o sobre los autos. El olor que se sentía era nauseabundo y se mezclaba con el hedor a quemado de los incendios que ningún bombero acudiría ya a apagar.

No se veían zombis a la vista, aunque supuso que rondarían la zona. Abandonó la seguridad de su escondite y se encaminó hacia la puerta de la armería. Llevaba la espada en alto por si las dudas y echaba furtivas miradas a las esquinas, de tanto en tanto.

La puerta estaba cerrada con llave.

De una seca patada, la abrió. Dentro, reinaba la más lóbrega oscuridad. En los estantes y mostradores, las armas esperaban, recibiéndola con una muda bienvenida.

-Buenas noches. Vengo de compras – dijo a nadie en especial y tomó entre sus manos una pesada y pulida pistola Glock. La sopeso en la mano y luego, encontró el cargador. Lo puso en su lugar sin contratiempos e hizo chascar el seguro.

Se miró en un espejo cercano e hizo una pose amenazante con el arma en alto. Se sentía rara. Jamás portaba armas de fuego en sus patrullajes. Resultaban inútiles contra los vampiros…

Aquello era todo un cambio.

Un zombi apareció sorpresivamente de detrás de un armario de escopetas. El dueño del negocio o una de las infortunadas criaturas que había quedado atrapada en su interior, seguramente. Considerando que la puerta estaba cerrada con llave cuando llegó, se inclinaba más por el dueño del negocio. Le habían desgarrado la mitad de la cara a mordiscos y solo le quedaba un ojo intacto.

Nada mas verla, rugió como un animal y corrió hacia ella.
Buffy se agachó y el tren bala en el que el muerto se había convertido pasó de largo, encima suyo. Se giró, levantó el arma, le apuntó y disparó.

La bala entró limpiamente en el cerebro del monstruo. Cayó como fulminado por un rayo.

-Uno menos.

A pesar de eso, el estruendo desatado atrajo a más muertos ocultos en la zona. Desde la calle, corriendo como posesos, se precipitaron en la armería, buscando su comida…

***

En tanto, en la habitación que ocupaba, la salud de Spike seguía desmejorando cada vez más. El tono cerúleo de su piel se intensificó y los pómulos de su cara sobresalían, prominentes. Sudaba a mares y si bien Willow y Dawn le habían colocado bolsas de hielo sobre la cabeza y en la nuca, el cuadro febril no remitía.

A la final, el rubio perdió la conciencia. Fue después de que intentaran hacerle beber un poco de agua. Se sumergió en un letargo del que pese a llamarlo y sacudirlo, no respondió.

-Esto no me gusta, Will – reconoció Dawn – No me gusta nada.

-Ve por Giles – decidió la muchacha pelirroja – Dile lo que ha pasado.

La chica abandonó el dormitorio rápidamente. Una vez sola, Willow examinó más detenidamente a Spike. Le levantó el parpado de un ojo y miró; el globo ocular estaba vuelto hacia arriba y la pupila lucia como desteñida… como si estuviera a punto de perder su color.

-Malo. Muy malo – comentó en voz baja. Después se agachó sobre su pecho y pegó la oreja en él.

Desde luego, a los vampiros no les latía el corazón, por lo que Will se dio cuenta de su error y de la inutilidad de aquel procedimiento, normal si se tratara de una persona humana. Se incorporó. Dedujo que de nada serviría tampoco tomarle la tensión arterial.

Estaba meditando en todo aquello cuando un cambio fundamental se produjo en el enfermo. Fue tan súbito que no le dio tiempo a nada…

Como activado por un impulso desconocido, Spike se sacudió con espasmos convulsos. Willow retrocedió, aterrorizada. El rubio saltaba de la cama, removiéndose como si le hubieran pegado una corriente eléctrica.

En total, el efecto duró segundos. Cuando acabó, pareció que su cuerpo se hundía en el colchón. Su musculatura se tensó y el aspecto demacrado, casi cadavérico de su rostro, se había tornado mas pronunciado.

Abrió sus ojos.

-¿Spike? – preguntó la pelirroja, tímidamente - ¿Estas bien? – como toda respuesta, recibió un murmullo inentendible - ¿Qué? No te entiendo…

El murmullo que se escapaba de los labios de Spike se repitió. Willow tomó la osada decisión de acercársele para oírle mejor y entonces reparó en los ojos blancos como la nieve y en la boca abierta, mostrando los dientes en un rictus de amenaza.

-Oh, mi Dios… - atinó a decir la chica, momentos antes de que el recién nacido zombi se tirara sobre ella, dispuesto a alimentarse con su carne.

***

En la planta baja, mientras Dawn daba cuenta a Giles de los pormenores del estado de salud de Spike, oyeron el grito.

Casi a trompicones, Xander y él subieron las escaleras, temiendo lo peor. No salieron defraudados, ya que al traspasar la puerta se toparon con un cuadro dantesco, demente.

Agachado sobre Willow, el rubio se estaba comiendo sus entrañas. Las devoraba con voracidad. La muchacha, en tanto, yacía muerta en el piso, con los ojos abiertos de par en par del espanto.

-¡¡Willow!! – gritó Xander, sintiendo que se le helaba la sangre.

Spike se volteó hacia él, la cara manchada de sangre. Pegó un grito animal y saltó sobre su cuerpo.

La fuerza del impacto los tumbó a los dos en el piso. Xander forcejeó con el zombi, evitando desesperado sus dentelladas, mientras Giles le ayudaba, aferrándolo por la espalda y tironeando de él.

-¡¡Sacamelo de encima!! ¡¡Sacamelo!!

-¡Es muy fuerte!

Spike rugió y de un empujón, se sacó a Giles de encima. El pobre fue a parar al lado del cadáver semi-devorado de Willow y aterrizó en el charco de intestinos y carne desgarrada que se encontraba a su lado.

Sin trabas ya, el zombi mordió a Xander en el cuello y le arrancó un pedazo. El muchacho gritó, presa de un dolor atroz…

Giles, tirado en el suelo, amagó con incorporarse. Quería salvar a Xander a toda costa, quería evitar más baños de sangre. Pero fue inútil. Con pasmo, lo vio morir bajo los mordiscones de Spike.

-Cristo misericordioso – dijo, llevándose una mano a la cara. El horror era tan atroz que sentía que su corazón no lo resistiría.

…Lamentablemente para él, aquello no hacia más que empezar…

Una mano femenina se aferró a sus rodillas. Con asco y terror, Giles contempló un hecho increíble: ¡Willow había vuelto a la vida! Pero ya no era la adorable muchachita pelirroja que conociera. Con el abdomen abierto, hecho pedazos, y las costillas a la vista y un rictus de odio en su rostro de ojos blancos, no existía otra cosa más que muerte.

Giles lo supo al instante en que la zombi se trepaba a horcajadas encima de él.

Supo que aquel era el fin del camino.

lunes, 23 de mayo de 2011

"Buffy: Night of the Living Dead" (Cinco)

5

El Fin del Mundo


CASA SUMMERS. NOCHE.

Habían escogido el sótano para refugiarse, por obvias razones de seguridad. Mientras tomaban café que prepararon, Spike era atendido por Willow.

-No soy doctora, pero sé hechizos de curación – le explicó – A ver esa herida en el hombro…

Spike se sacó la remera negra y dejó al descubierto su herida. Un horrible color oscuro, como la tinta china, se veía extendiéndose por las venas, partiendo de la mordedura.

-¡Fiu! Esto tiene mala pinta – Willow tocó despacio el desgarrón de carne. Spike chilló.

-¡Ay! ¡Despacio, Red! ¡Que me duele como mil bloody infiernos!

-Will, creo que mejor ponte un par de guantes para tocar eso – le sugirió Buffy, taza de café en mano. Se volvió hacia Giles - ¿Dices que una de esas cosas lo mordió de camino aquí?

-Efectivamente.

Al oír aquello, Andrew sintió una punzada de miedo. Miró a Spike con aversión.

-¿Qué me miras, imbecil? – el rubio estaba molesto. Odiaba ser el centro de atención de todos, como si de un conejillo de indias se tratase. Decidió prescindir de los hechizos curativos que Willow mencionó y con ayuda de un botiquín de primeros auxilios, se hizo un vendaje.

Le resto importancia a la herida, afirmando que sus poderes vampiricos la curarían por completo al cabo de cierto tiempo. Nada de que preocuparse.

…Sin embargo, Andrew tenía sus dudas…

-Muy bien, Giles – dijo Buffy, poniendo las cartas sobre la mesa – están muertos, son rápidos, son salvajes y devoran carne humana. Son como dice Andrew, zombis. ¿Correcto?

-Es que, precisamente, ese es el punto. ¡Así no son los zombis! – Giles suspiró, extenuado – Se supone que son esclavos torpes, descerebrados, guiados por la voluntad de un Bokor, un brujo haitiano del Vudu. ¡No estas bestias sedientas de sangre!

-Entonces, ¿esto es inusual?

-Completamente. No hay registros, ni recuerdo que el Consejo de Vigilantes los tuviera, de tamaña actividad necromantica. Esto es… radicalmente nuevo.

-Hay que admitirlo: no todos los días se levantan muertos queriendo devorar personas – bromeó Xander, pero no encontró eco en su gracia.

-¿Podría ser esto obra de algún demonio? – siguió preguntando Buffy. Giles se tomó su tiempo para responder.

-No conozco demonio alguno con tamaño poder sobre los muertos, aunque no podemos descartarlo…

-Esas cosas comen tanto humanos como vampiros por igual – dijo Willow – No parecen hacer distinciones entre uno y otro.

-¿Y si es cosa de algún virus? – aventuró Andrew. Todos se le quedaron mirando – Quiero decir… a veces, en las pelis, un virus mutante que se escapa de algún laboratorio suele tener la culpa…

-¡Andrew, por Dios! ¡Esto NO es Resident Evil! – replicó Giles, exasperado.

El chico se llamó a silencio, tras la reprimenda.

Continuaron entonces con el desfile de elucubraciones…

-En la radio decían que esto mismo ocurría en toda la Costa Oeste – continuo Buffy – Descartaría la influencia de cualquier demonio, ya que indica que no es un ataque personal contra la Cazadora.

-No podemos estar tan seguros… y, a decir verdad, ¿Qué ha dicho la radio de nuevo?

-Poca cosa – Dawn señaló al aparato. Lo habían traído directamente de la cocina hacia el sótano para seguir la marcha de las noticias – Volvieron a pedir calma y mesura a la población civil, permanecer en sus casas… etc, etc, etc.

-Programación de emergencia – meditó Giles – En verdad, esto debe ser muy grande.

Permanecieron en silencio largo rato.

A lo lejos, y atenuado por la distancia, les llegaba el rumor de unas sirenas. Suponían que todo ese caos cacofónico venia de la dirección del centro de Sunnydale.

La policía tendría trabajo extra aquella noche, si señor.


***

Las horas nocturnas pasaron, interminables.

A Spike le había dado fiebre. Algo por demás inusual ya que se suponía que el sistema inmunológico de los vampiros los protegía contra todas las enfermedades mortales conocidas por el Hombre.

Casi con renuencia y pese a sus protestas, todos subieron a la casa y lo acomodaron en el dormitorio de Buffy, en el primer piso.

Willow se ofreció a cuidar de él en el rato que fuera necesario. A Spike, cada vez más malhumorado, le cayeron mal tantas atenciones… Aseguraba a viva voz y a quien quisiera oírle que no era un niño, como para que estuvieran tan pendientes de él y se negó en redondo a que le pusieran un termómetro para controlar la temperatura.

En otro momento, a Buffy le habría parecido cómica su actitud, pero dado la seriedad y la gravedad de la amenaza que enfrentaban, prefirió ocuparse de otras cosas… como el recuento de armas que tenían.

-Estacas, cruces de madera, frascos de agua bendita – negó con la cabeza – Nada de esto sirve contra esas cosas. Pero esto – tomó una espada y un hacha – Esto podría ser útil.

-Ya. Decapitación. Es por aquello del cerebro, ¿cierto?

-Si, Xander. Y nos vendrían bien tener armas de fuego – la Cazadora pensó un segundo – Lo malo es que no las tenemos y el único lugar donde hallarlas es la armería del centro.

-¡Imposible llegar ahí! – Giles meneó con la cabeza – Esas cosas rodean la casa y además, en estos momentos, el centro del pueblo debe ser un hervidero de ellos.

-Podríamos intentar ir por las alcantarillas, al menos – Buffy trazó su plan – El sótano conecta con la red cloacal general. Podemos usar esos túneles para ir por las armas.

-Es muy arriesgado, Buffy.

-¡Maldita sea, Giles! ¿¿Qué cosa pretendes que haga?? ¿Sentarme y ver como se acaba el mundo? – le espetó - ¡Soy una luchadora! ¡Siempre encuentro la salida a todo! Es la primera vez en mi vida que… me siento tan inútil.

Buffy enterró la cara en las manos. Giles y Xander guardaron un respetuoso silencio.

-Esto NO es un vampiro que pueda estacar o un demonio que pueda parar… Esto es muy pesado. Me ha superado.

-Tranquila, Buff. Te entiendo – le aseguró Xander.

-Te agradezco el gesto. De veras. Pero no creo que puedas comprender la responsabilidad que significa ser la Cazadora. El peso del mundo depende de mí y…

Dawn irrumpió en la habitación, súbitamente. Llevaba la radio encendida consigo y parecía histérica.

-¡Escuchen, escuchen! – dijo y le subió el volumen.

-Repetimos: el Presidente ha decretado el Estado de Sitio en todo el suelo americano y la cúpula gubernamental entera se ha trasladado por seguridad al NORAD, de acuerdo a los pasos a seguir en el protocolo de seguridad nacional…

-Vaya. Los peces gordos huyen primero, ¿eh? – comentó Xander.

-Los ataques se cuentan por estas horas con miles, quizás millares, de casos similares, en lo que la prensa insiste en llamar “El Día del Juicio Final” y algunos nombran como “La Noche de los Muertos Vivientes”, esto ultimo en honor a la clásica película en blanco y negro de 1968, en donde se describía una situación similar que hoy, los americanos padecemos… y ahora, lo sabemos, el resto del globo también.

“Tenemos reportes desde Europa, Asia, África y Sudamérica de brotes similares al ocurrido en suelo de los Estados Unidos. Los expertos están perplejos, pero ya hablan de una “Pandemia” a escalas inimaginables. No se sabe a ciencia cierta si es por culpa de un virus, radiaciones o… influencia alienígena y sobrenatural, pero los hechos indiscutibles son los que siguen…”

El locutor radial hizo una pausa. Todo mundo contuvo la respiración.

-Los muertos han vuelto a la vida. Todos los cadáveres en diversos estados de putrefacción emergieron de sus tumbas y están alimentándose de los vivos. De la carne humana de los seres vivos. Son veloces, salvajes y extremadamente peligrosos. Repito: veloces, salvajes y extremadamente peligrosos. Nadie, bajo ningún motivo, tiene que acercarse a ellos…

-Buena recomendación… aunque un poco tardía – acotó Xander, irónico.

-Hasta que sepamos mas sobre cómo se propaga el fenómeno ni hasta adonde llegara, en las próximas horas no habrá mas boletines informativos. Los invitamos, de todas maneras, a mantener la calma y a seguir esta sintonía de emergencia y no descuidar las normativas de seguridad…

Dawn apagó la radio. Su cara tenía el color de la cera. Otro tanto le pasaba a su hermana mayor y a Giles.

-Es global – dijo Buffy, tapándose la boca con la mano. El espanto amenazaba con tragársela – No puede ser obra de un demonio. No es un ataque hacia mí; es hacia TODA la Humanidad.

-Esto no tiene sentido – se exasperó Xander - ¡Vamos, Giles! ¿Qué es esto? ¿La maldita resurrección de los muertos en el Día Final? ¿El Fin del Mundo? ¿Es eso?

-Giles, ¿podría ser…? – Buffy ansiaba saber, pero lo que vio reflejado en el rostro de su viejo amigo y maestro era la viva imagen de la desolación y la angustia.

-Puede ser – corroboró – Siempre temí que llegaría este día… el Día del Juicio Final, cuando los muertos se liberaran de sus tumbas. Es evidente que está sucediendo.

Silencio. Buffy apretó los puños.

-Es una mierda – declaró – Y como es una mierda, no voy a quedarme de brazos cruzados.

-¿Qué vas a hacer?

-Primero que nada, necesitamos armas. Armas de verdad. Iré sola a la armería del centro a por ellas.

-¡Pero…!
-Dije sola, Giles. No quiero a NADIE acompañándome. Ustedes estarán más seguros aquí dentro mientras no estoy. Parto ya mismo.

jueves, 19 de mayo de 2011

"Buffy: Night of the Living Dead" (Cuatro)

4

El asedio a la Casa Summers


CASA SUMMERS. NOCHE.

Hacia un largo rato que la radio de la cocina había dejado de transmitir música. Un locutor la reemplazó con un noticiario improvisado. Buffy y el resto de la pandilla se encontraban pegados al aparato, escuchándolo…

-Repetimos, por si recientemente nos sintoniza: una oleada de pánico y ataques criminales se han desatado a lo largo de toda la Costa Oeste de los Estados Unidos, a primeras horas del anochecer. Los agresores, de los que se desconoce su identidad y motivaciones hasta el momento, se han cobrado cientos de victimas en las áreas de populosas ciudades como Los Ángeles o San Francisco y en localidades pequeñas, como Sunnydale…

-¡Que espanto! – murmuró Willow. Buffy chistó, acallándola. Quería oír todo el reporte completo.

-La Guardia Nacional y el Ejercito, conjunto a las Fuerzas de la Ley y el Orden se están haciendo cargo de la situación – proseguía el locutor. Su tono era calmo, sereno, pero se notaba falso en el fondo, como impostado – Se recuerda a la población civil permanecer tranquila y en sus casas. Repito: tranquila y en sus casas, ya que de otro modo, entorpecerían el trabajo de la Ley…

Se produjo una pausa. Al parecer, el locutor mantenía una acalorada discusión con alguien fuera de micrófono. Cuando volvió a hablar, se le notaba evidentemente irritado.

-Todavía no podemos confirmar las absurdas teorías de… algunas personas, de que los ataques estarían siendo perpetrados por… por muertos recientemente vueltos a la vida, jejeje.

La risa del locutor quedaba tan descolgada que Xander y el resto se miraron, serios.

-Perdonen ustedes… ¡Es lo mas ridículo que he oído en mis veinte años de trabajo! Muertos volviendo a la vida… ¡Alguien ha estado mirando demasiadas películas de Terror, parece!

Andrew carraspeó. Buffy apagó la radio. Se encaró con todos los presentes, para comentar el hecho.

-¿Qué creen? – preguntó.

-Es que… no sé… suena como muy… - Xander no encontraba la palabra. Andrew lo ayudo.

-Bizarro.

-Si, eso. Bizarro. Todo esto es MUY bizarro. Es… es… bueno, lo admito – levantó las manos – Es raro entre lo raro.

-¿Will?

La muchacha pelirroja pareció pensativa por un momento.

-No sé, Buff. Conozco muchos hechizos que harían caminar a un muerto, pero esto… esto supera a todas las habilidades de cualquier nigromante que conozca.

-Habría que ver qué opina Giles – terció Dawn.

Buffy se volvió hacia Andrew.

-En esas películas que viste, ¿era así? – le preguntó.

-Generalmente, son torpes, lentos – respondió. Obviamente, hablaba de los zombis – Eran un peligro en masa… pero esto es nuevo para mí. Es decir, ¿muertos velocistas? Es muy bizarro.

Un fuerte ruido del exterior los distrajo. Todos dieron un respingo mientras Buffy tomaba entre sus manos una ballesta cargada. Se asomó a una ventana y contempló como el coche de Giles se estacionaba aparatosamente frente a su casa.

-Es Giles – anunció – y viene con Spike – dijo y salió puerta para afuera a su encuentro.

-¡Adentro! ¡¡Adentro!! – le gritó él, nada mas verla. La Cazadora se quedó petrificada donde estaba. Corriendo a todo lo que daba, venia por la calle una legión de espectros de la mas variopinta gama en descomposición. Rugían como leones enloquecidos y estaba a las claras que sus intenciones eran asesinas.

Buffy apuntó al primero de ellos con la ballesta y disparó. La flecha se clavó en su estomago y lo atravesó de lado a lado, sin impedir su avance.

Giles la tomó de los hombros y la empujó hacia dentro de la casa, junto con Spike. Tuvo tiempo de recargar la ballesta con otra flecha y de disparar nuevamente, recordando las palabras de Andrew en su mente.

Esta vez, le dio en la cabeza.

El flechazo había sido certero al cerebro y el monstruo se paró en seco, desplomándose sin vida en el piso.

-¡Funcionó! – exclamó, pero Giles ya cerraba la puerta de entrada y echaba llave.

¡Justo a tiempo! Los otros zombis arribaron al lugar y comenzaron a aporrearla con violencia. Dawn soltó un chillido y se refugio detrás de Xander.

-¡Rápido! ¡Madera, tablas, muebles! ¡¡Lo que sea!! – ordenó Giles - ¡Hay que tapiar la casa! ¡Todos los puntos débiles o de acceso! ¡¡YA!!

La orden fue recibida con imperatividad. Xander corrió al sótano y trajo algunas tablas y una caja de herramientas. Entre todos, comenzaron a clavarlas en las ventanas y puertas. Incluso, llegaron a destrozar algunos muebles de madera para agenciarse más de ella.

Aquello les insumió una hora de arduo trabajo. Fuera, el número de monstruos crecía. Aporreaban la casa a cada momento y aullaban, frustradas sus intenciones asesinas. Pretendían entrar a por su comida cueste lo que cueste…

Finalmente, pasada la hora, todo estuvo terminado. La casa Summers se había convertido en un reforzado refugio temporal para todos ellos.
Estaban a salvo. Al menos, por el momento.

viernes, 13 de mayo de 2011

"Buffy: Night of the Living Dead" (Tres)

3

Sunnydale bajo el terror de los zombis


Abordo de su automóvil, Giles conducía por las oscuras calles de Sunnydale en dirección de la casa de Buffy. Fruncía el ceño y no dejaba de pensar en las terribles palabras que su joven amiga y antigua protegida le hubo dicho…

-“Los muertos están volviendo a la vida” – dijo Spike, sentado a su lado. Encendió un cigarrillo, fumó y largó el humo por la ventanilla abierta. El frío aire de la noche se lo llevó – Si me lo preguntan, creo que la nena toco fondo, Rupert.

-¿Podrías, por favor, apagar el cigarrillo? – pidió Giles, doblando en la esquina de una conocida avenida - ¡Vas a ensuciar de cenizas el cuero del asiento!

-Que mal por ti, Giles – Spike sonrió, indolente, mientras volvía a fumar – En fin… yo creo que la nena toco fondo. Es decir, mira que he visto cosas más raras en mi no-vida, pero esto es… ¡¡Hey!!

Giles pisó los frenos. El auto se detuvo con brusquedad.

-¿¡Estas loco!? – exclamó el rubio vampiro, enojado - ¿Por qué mierda paraste así?

-¡Cállate y observa! – Giles señaló al frente. Spike dirijio hacia allí su mirada, sin entender.

Una fila interminable de automóviles y camionetas se encontraba parada ante ellos. Los conductores tocaban bocina y se insultaban unos a otros. La gran mayoría no parecía percatarse que el gran atasco se debía a un impresionante accidente acaecido mas adelante, ni se fijo en las veloces oscuras figuras que, recorriendo vehículo tras vehículo, daban buena cuenta de sus ocupantes.

-¿Qué son esas cosas? – Spike intentó forzar la vista a la distancia, pero no tuvo que esperar mucho para saberlo. Cuando la marea de caos los golpeó, lo hizo con toda la fuerza y la crudeza que correspondía.

De repente, la gente empezó a gritar. Muchos se encerraban inútilmente en sus coches; otros, al ver el peligro, optaban por abandonarlos y huir. Todo era en vano. Las criaturas les atacaban allí donde los encontraban, sin un atisbo de piedad.

-¡Carajo! – Spike retrocedió, asqueado. Una mujer ensangrentada se había estampado contra el cristal delantero del coche, suplicando ayuda. El vampiro se disponía a bajar de inmediato para socorrerla cuando un horrible monstruo apareció a sus espaldas, moviéndose con velocidad atronadora y la atrapó, cerrando sus fauces en torno a su cuello con una mordida fatal.

Ni Spike ni Giles pudieron determinar el sexo de aquella cosa, dado su avanzado estado de descomposición física, pero una cosa era segura: aquella criatura, rápida y caníbal, estaba acompañada por otras más.

Saltando entre los autos, destrozando los vidrios y arrancando de sus asientos a los conductores, una legión de muertos vivientes avanzaban, como un huracán… destrozando todo a su paso.

Giles maldijo en voz alta y puso en marcha el motor. Retrocedió para alejarse de la pesadilla pero fue imposible. Un grupo de espectros los habían visto y ya iniciaban una maratónica carrera a su encuentro.

-¡Cierra la ventanilla! ¡Cierrala! – le gritó a Spike. El rubio obedeció y empezó a subir el vidrio, cuando dos manos podridas lo atravesaron, rompiéndolo en pedazos y se aferraron de las solapas de su gabardina negra, tironeando con fuerza.

El muerto prácticamente le rugía a Spike en la cara, intentando morderlo. Giles pegó un volantazo y el coche describió un círculo. Luego, pisó a fondo el acelerador y huyó de aquel lugar por una vacía calle lateral.

Una veintena de zombis corrían detrás de ellos, siguiéndolos. Aullaban como locos, los ojos en blanco y los labios empapados en sangre…

Mientras Giles conducía como podía, Spike forcejeaba con el cadáver que se había enganchado a él. La fricción con el asfalto hizo puré sus piernas pero la criatura no hizo acuse de recibo. Con su torso, brazos, manos y cabeza intactos daba dentelladas al aire, cada vez más cerca del vampiro.

-¡Suéltame, hijo de puta! ¡No soy comida! – dijo Spike, pero su atacante no entendía razones. Finalmente, hundió sus pestíferos dientes en su hombro y mordió con fuerza.

El rubio gritó. La sangre no tardo en aparecer. Haciendo una complicada maniobra al volante, Giles condujo cerca de la orilla del camino, en donde pasaron al lado de un poste de luz y el muerto chocó contra él. Al hacerlo, sus piernas destrozadas se engancharon con el palo y cayó fuera del vehículo.

-¡¡AAARGH!! – masculló Spike, sosteniéndose la herida en el hombro - ¡Duele como mil demonios! ¡Mierda!

Giles hubiera deseado detenerse para revisar esa mordedura con detenimiento, pero le fue imposible. Los espectros que les seguían a toda carrera venían por atrás y no parecían ni un ápice de cansados.

…Y eso no era todo…

Mientras atravesaban mas calles en dirección a la casa de Buffy, vio con creciente terror que las escenas de ataques caníbales se estaban repitiendo en ese mismo momento por todo el pueblo.

Gente huía de sus casas o era sacada a la fuerza por los horrores venidos del Mas Allá. Muchos terminaban devorados en las veredas o en la calle y no en muchos sitios, incendios terribles se habían desatado, sin control.

A lo lejos, se sentían las sirenas de la policía. De hecho, en un momento dado el coche donde iban Spike y Giles fue alcanzado y dejado atrás por una tanda de patrulleros.

-¿Qué diablos está pasando? – preguntó Spike, con una mano tapando todavía su herida en el hombro - ¿Qué jodidos demonios pasa, Giles?
Por primera vez en años, Rupert Giles no tenía respuestas a esa pregunta.

martes, 10 de mayo de 2011

"Buffy: Night of the Living Dead" (Dos)

2

Charla sobre zombis



CASA SUMMERS. NOCHE.

En la cocina y mientras sonaba una música en la radio de fondo, Xander, Willow y Andrew jugaban una partida de póquer. Dawn, por otro lado, encargaba la cena por teléfono: pizza.

-¡Me muero de hambre! ¿Cuánto falta para que llegue la comida? – quiso saber Xander, una vez la hermana menor de la Cazavampiros hubo colgado.

-Dos horas.

-¿Qué? ¿Dos horas? ¿Qué paso?

-No sé. Desde el negocio dicen que todavía están esperando al repartidor de la moto. A lo mejor tuvo algún percance… o un accidente… o algo – Dawn se encogió de hombros.

-Que raro – comentó Willow. Justo en ese momento, la puerta principal de la vivienda se abrió y cerró de golpe.

-Parece que alguien vuelve temprano de su patrullaje hoy – comentó Dawn, socarronamente, pero al ver el semblante con que su hermana entró, quedo petrificada. Era la primera vez que la veía así – Este… ¿Chicos? Pasó algo.

De inmediato, Xander y Willow dejaron sus cartas sobre la mesa y acudieron al living para ver a Buffy. La apariencia que presentaba, el cabello rubio revuelto, la piel sudada y los ojos abiertos de par en par, con la mirada perdida, les indicó que algo no marchaba bien.

-¿Buff? ¿Qué sucede? – preguntó Xander. Al no obtener respuesta, chascó sus dedos delante de ella, logrando hacerla pestañear - ¿Buffy?

-Los muertos vuelven a la vida – dijo, mecánicamente.

Contrario a lo que cualquiera pudiera haberse esperado, la noticia no fue recibida con la carga dramática que debería. Xander suspiró y hasta sonrió, suspicaz, moviendo su cabeza.

-¿Solo eso? ¡Por poco pensé que era algo mas grave! – dijo - ¿Qué pasó? ¿Mas vampiros que de costumbre, eh?

Pero Buffy negó con la cabeza.

-No, Xander. ¡Los muertos! ¡Los muertos vuelven a la vida! – insistió.

-Buff, ya sabemos que vuelven a la vida – replicó el muchacho – Los combates todas las noches, ¿no? – y repentinamente, al ver como su amiga fruncía el ceño, dudó – Porque estas hablando de los vampiros, ¿verdad?

-Creo que Buffy se refiere a otra cosa, Xander – intervino Willow, preocupada - ¿No es cierto?

Como toda respuesta la Cazadora pasó entre ellos y tomó el teléfono. Marcó el número de Giles y cuando este contestó del otro lado de la línea, no espero ni un segundo: disparó de nuevo la noticia a bocajarro.

-¿Giles? Escucha: los muertos están volviendo a la vida. Tenemos líos gordos. Te espero en casa – dijo, y colgó.

Se produjo un prolongado silencio entre el grupo. Xander y Willow se miraron, confundidos. Cerca, Dawn observaba la escena sin saber qué pensar y desde la cocina, Andrew escuchaba todo sentado ante la mesa. Le había bajado el volumen a la radio un poco…

-Buff… ¿Qué sucede? – insistió Xander. Buffy se pasó una mano por el rostro. Luego de un momento en el que el silencio se alargó otro tanto, respondió.

-Muertos. Volviendo a la vida – puntualizó, poniendo especial énfasis en cada palabra.

-¿Los vampiros?

-¡No! – exclamo. Sacudió la cabeza y se desplomó en un sofá – No son vampiros… no sé bien qué son – hizo una pausa – Solo sé que salieron todos de las tumbas. Que están podridos y… - hizo una mueca de asco – y que devoran carne.

-¿Eh? ¿Cómo que devoran carne? – Xander enarcó una ceja.

-Había un vampiro… Estaba conmigo – explicó – Apareció para luchar contra mí, pero luego salieron estas cosas y… lo despedazaron. Literalmente. Le arrancaron las tripas y se lo comieron.

-¡Que asco! – Dawn se tapó la boca.

-Zombis – murmuro Andrew. Había abandonado la cocina y miraba a Buffy con ojos bien abiertos.

-¿Qué has dicho? – la Cazadora se volvió hacia él.

-Yo… yo… - tartamudeó – Dijiste… Dijiste que estaban muertos, que salieron de las tumbas, que estaban podridos y que… comían carne – tragó saliva – No sé cuantas veces he visto esas películas de George Romero, pero estoy seguro de reconocer la morfología distintiva de un zombi cuando me lo describen.

Otra vez se produjo el silencio. Xander se cruzó de brazos.

-Enserio. Díganme dónde está la cámara oculta, que la broma ya se acabó – pidió, riéndose a carcajadas. Desgraciadamente, nadie lo acompañó en aquel gesto y su risa se congeló a la mitad – Es una broma, ¿cierto? ¿Cierto?

-¿Qué sabes de zombis? – Buffy ignoró a su amigo, dirijiendose a Andrew. De repente, el chico se transformó en el centro de atención de todos.

-Ah… bien. Por lo que vi en las películas, pues… - hizo memoria – Bueno, lo mas destacado es que, generalmente, los matas destrozando el cerebro, si.

-Destruir el cerebro – repitió ella, tomando nota mental de aquello.

-Son peligrosos cuando son muchos – siguió enumerando Andrew, sintiéndose en su salsa – Cuando es uno solo o pocos, no pasa nada. Son lentos y torpes – chascó los dedos - ¡Son pan comido!

-En eso te equivocas. Los que vi y me persiguieron eran veloces… muy veloces – terció Buffy – Y salvajes.

Andrew se quedó helado.
-No puede ser – declaró – En las pelis de Romero son lentos. ¡Siempre son lentos!

-Estos no.

…Y por enésima vez, se hizo el silencio.

jueves, 5 de mayo de 2011

"Buffy: Night of the Living Dead" (Uno)



¿Qué pasaría si una noche, todos los muertos se levantaran de sus tumbas en Sunnydale? ¿Podría la intrépida Cazavampiros hacerle frente a hordas hambrientas de peligrosos zombis? ¿Resistirían sus amigos y ella al asedio de los Muertos Vivientes? Esta es la historia no contada hasta el momento, la que nadie se atrevió a escribir… la crónica del inicio de la Pandemia más terrible de todos los tiempos y cómo asoló las vidas de la Cazadora y las de los habitantes de un pequeño pueblo de California… y del mundo entero…


1

Resurrección


CEMENTERIO DE SUNNYDALE. ATARDECER.

El atardecer caía y las estrellas y la luna aparecieron en el cielo, iluminando con su luz tenue las lapidas del viejo cementerio. Caminando entre el tranquilo paisaje, Buffy iniciaba su típica ronda nocturna. Entre sus manos, aferrándola fuertemente, llevaba su clásica estaca de madera, lista para usarla de ser necesario contra sus enemigos naturales, los vampiros.

Había pasado cientos de veces, en todos estos años, la misma rutina. Casi siempre era igual: ella caminando por el cementerio, algún vampiro aparecía, luchaban, lo estacaba y ¡pum! A otra cosa, mariposa.

No veía ningún signo de que aquella noche no fuera a ser igual. De hecho, cuando el primer vampiro asomó su feo rostro demoníaco a la luz lunar, saltando delante de ella desde atrás de un árbol, bostezó.

-¡Prepárate, Cazadora! ¡Tu hora ha llegado! – dijo el vampiro.

-Si. Todo el mundo dice lo mismo… y terminan de la misma manera: hechos polvo – contestó ella, parando en seco a su agresor de un puñetazo certero, para luego, con un movimiento veloz, hacerle una zancadilla provocando su caída al suelo.

El vampiro se desplomó, cuan largo era, sobre una tumba reciente. Sonriendo, Buffy hizo girar diestramente entre sus dedos la estaca y se dispuso a hacer su trabajo… cuando sucedió algo increíble. Seria el primer indicio de que aquella noche iba a ser particularmente especial.

-¿Qué…? – atinó a decir el vampiro, cuando dos blancas manos surgieron de la blanda tierra y se aferraron a su cabeza.

-¿Eh? ¿Pero que…? – dijo a su vez Buffy, paralizada en su sitio, la estaca en alto. Algo verdaderamente inusual estaba sucediendo y ella iba a tener el dudoso privilegio de ser la primera testigo de un hecho que pronto, se volvería más común de lo que cualquiera podría desear.

Las manos blancas tironearon hacia abajo, con fuerza. El vampiro, tomado por sorpresa al inicio, forcejeó y se liberó, no sin quedar con secuelas del hecho. Su rostro exhibía sendas marcas de dedos, como moretones. Tal era la presión que habían ejercido esos dedos en su piel, que podrían haber sido comparados con pinzas.

Hubo un súbito temblor de tierra. Con mudo asombro, Cazadora y vampiro observaron cómo un hombre vestido de chaqueta, corbata y pantalones negros, emergió de ella, tambaleándose y gimiendo.

Un vistazo a su semblante pálido como la cera, y a sus ojos, blancos y sin pupilas, les bastó para entender de que no se trataba de un ser viviente. Para nada.

Pese a poder caminar, aquella cosa estaba completamente muerta.

-¿Qué es esto? ¿Una broma? – preguntó el vampiro, con asco. Buffy se encogió de hombros.

-No me mires a mí. No tengo ni la más pálida idea – reconoció. Se sentía realmente perpleja por tan insólita aparición.

El hombre muerto, en tanto, estiraba sus brazos hacia ellos. Su expresión facial, vacua e inofensiva al inicio, se tiño pronto de rabia. Enseñó los dientes, amenazador, y como si fuera un muñeco activado por resorte, se lanzó a una velocidad de pesadilla hacia delante.

Con furia, chocó contra el vampiro. Lo abrazó en un mortal apretón e hinco los dientes en su cara.

Confusa y a la vez sorprendida por lo que estaba contemplando, Buffy no atinó a hacer nada. El vampiro y el zombi forcejearon, pelearon entre si, y éste ultimo logró arrancar con su mordida un pedazo de la cara del otro. Un chorro de sangre salio despedido. El vampiro gritó, mientras su atacante masticaba la carne con avidez.
Un grito gutural y ronco atravesó el aire, en ese momento, uniéndose a los alaridos de dolor del vampiro. Con horror y fascinación malsana, Buffy vio la aparición de cuatro figuras mas corriendo rápidamente en aquella dirección, entre las lapidas. Sacudían las manos y piernas descontroladamente, pero no era aquello lo que le llamó la atención a la Cazadora… sino su aspecto.

Todos lucían sendas marcas de descomposición en sus cuerpos.

¡Todos estaban muertos!

-Oh, mi Dios – Buffy retrocedió, sintiendo como una bola de hielo se instalaba en su estomago. Uniéndose al primero, los cuatro zombis recién llegados se echaron encima del vampiro, aferrándolo de brazos y piernas… empezando a morder.

-¡AAAAHHH! – gritó. ¡Los muertos lo estaban haciendo pedazos! La sangre salía a borbotones y en un par de segundos, el grupo terminó desmembrándolo, despedazándolo, a base de la enorme fuerza que tenían sus manos.

Buffy contuvo la arcada que le vino. De repente, el mundo a su alrededor pareció girar 180 grados. Ignorándola, los zombis daban cuenta de su macabro festín, hasta que más alaridos bestiales, salidos de las tumbas más cercanas, rasgaron la recién nacida noche.

La Cazadora se volvió y presencio cómo algunas lapidas se estremecieron. La tierra debajo de ellas se partió y surgiendo como grotescas polillas, los muertos abandonaban la paz de sus sepulcros…

-¿¿Qué carajo está sucediendo?? – Buffy volvió a retroceder. Esta vez, los zombis se fijaron en ella. Con avidez y sacudiéndose con furia, corrieron a su encuentro.

Recibió al primero de ellos incrustando con fuerza la estaca que llevaba, en su pecho. El muerto retrocedió, por la fuerza del impacto, pero con su pútrida mano tomó el pedazo de madera alojado en su abdomen y se lo sacó sin problemas.

-¡Mierda! – Buffy entendió que, más allá de todo, sus viejos métodos de cacería sobrenatural no iban a servirle en esta ocasión. Además, la superaban ampliamente en número.

Tomando una rápida decisión, le propinó a los zombis más cercanos una combinación entre patadas y puñetazos y echó a correr. Al menos como quince de aquellos espantosos espectros la siguieron, corriendo detrás de ella. Los muy condenados eran veloces… muy veloces.

Mientras huía del cementerio, saltando la tapia que lo dividía de la calle, pudo ver con terror como mas tumbas se partían por la mitad, liberando a sus resucitadas y putrefactas cargas.
Algo había empezado esa noche… y estaba lejos de terminarse.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Necrópolis: Los Caminantes II, de Carlos Sisí

El campamento de Carranque vive momentos dulces. Tras haber sobrevivido el ataque del Padre Isidro y sus enloquecedoras huestes de caminantes, los supervivientes se entregan a ensoñaciones y esperanzas de futuro propiciadas por los descubrimientos del doctor Rodríguez. Juan Aranda, su líder, decide utilizar su nueva condición para explorar la ciudad en busca de otras personas que continúen todavía con vida. Sin embargo, han pasado ya tres meses desde que se iniciara la pandemia zombi que asoló el planeta y sobrevivir es cada día más duro. Su periplo personal, no exento de vicisitudes, le aleja de Carranque, donde mientras tanto inciden nefastos designios que amenazan con convertirlo en una ciudad de muertos: una necrópolis.

MI OPINION DE ESTA NOVELA

Hace mucho tiempo, di cuenta de mi opinión sobre la primera parte de esta magistral historia de Los Caminantes. Hoy me toca hablar de su segunda parte y lo hago con sumo placer…

“Necrópolis: Los Caminantes II” es fruto del escritor malagueño Carlos Sisí. Cuenta la historia de aquel grupo adorable y tan bien descrito de supervivientes a un Apocalipsis Zombi, que se refugian en el polideportivo de Carranque, en la ciudad de Málaga.

Prácticamente, la novela arranca un par de meses después de los hechos narrados en el primer libro y nos va adentrando en el ambiente familiar y que todos los que leímos aquella novela anterior, conocemos. Carranque, Juan Aranda, Susana, Dozer, Urigüen, José, Moses, Isabel… todos estos queridos personajes reaparecen en este libro, para deleite de los fans de la saga. Y a ellos, a lo largo de sus paginas, se iran agregando unos nuevos, tales como Gabriel y su pequeña hermana Alba, la poseedora de un talento singular que la hace única; el científico Jukkar, experto en Epidemias y virus, y Marcelo, alias “Sombra”.

A cada uno los iremos conociendo mientras la novela avanza, con un ritmo ágil y entretenido. La narración jamás decae y ningún capitulo se vuelve pesado. Por supuesto, el autor es un GRAN escritor y si bien en el primer libro tenia algunas pequeñas cositas que corregir, en esta nueva entrega de esta original historia de zombis, las ha mejorado.

Por supuesto, la palma mayor se la llevan los “enemigos” del libro: el inefable Padre Isidro, el cura enloquecido que en esta novela sufre una curiosa “metamorfosis” y Reza, personaje al que, en lo personal, le he tomado una justificada bronca, jejeje.

Y, por supuesto, también están los zombis. No seria una novela de ellos si no aparecieran…

En esta ocasión, el autor los describe con más lujos de detalle, dividiéndolos en dos categorías. Están los “caminantes”, los zombis clásicos, lentos y torpes, de movimientos erráticos… y los “corredores”, los de la usanza moderna; veloces, salvajes, implacables. Esa mezcla de estilo de zombis, en otras manos quedaría desentonada, pero no es el caso. El autor, Carlos Sisí, se las ingenia para hacerlos coexistir a la perfección. Otro merito para él.

EXPLICACION CIENTIFICA DE LA PLAGA DE ZOMBIS: VIRUS DESCONOCIDO

En la novela, se revela que los muertos han vuelto a la vida por culpa de un virus desconocido al que llaman “H1N9” o “Necrosum”. Este agente viral es el resultante de la resurrección de los muertos en el universo de ficción de Los Caminantes e inoculada una cepa controlada en el líder de los sobrevivientes, Juan Aranda, le proporciona la increíble habilidad de pasar desapercibido entre los muertos vivientes. Algo por demás, novedoso e interesante, el giro de tuerca en la trama.

EN SINTESIS: ¿LIBRO BUENO?

Altamente recomendable y con un final abierto. No creo spoilear a nadie diciendo esto. El autor prepara su tercera parte para dentro de poco tiempo. Ahí estaré, si Dios lo permite, para leerla. ;)

Un cariñoso saludo a todos! ^^


PD: Lo recordé. Tengo un “pero”. El único “pero” o “fallo” o “flojo” en la novela es la parte en donde el personaje de Reza perdona la vida de ciertas personas que va a eliminar, por recordar ciertas cosas de su pasado. Reza es un sociopata, un tipo realmente temible y que causa poca simpatía. ¿Tan fácil, un tipo que no tiene emociones, de repente las va a sentir y le va a tener piedad a quienes debía matar? Evidentemente, más que un fallo, es un hecho premeditado por el autor, ya que es el típico recurso que usamos los que escribimos cuando tenemos un personaje interesante que podemos “explotar” en la siguiente historia, jejeje. Tampoco es que sea un fallo grave (insisto: la novela está diez mil puntos! Cómprenla!) ^^U

domingo, 1 de mayo de 2011

¡Habemus Fanfiction!



Un día de estos, van a decir que parezco político en campaña: prometo y no cumplo. Lo cierto es que hace cierto tiempo, les dije que ya no volvería a escribir más fanfics sobre Buffy y Ángel. Que se había cumplido un ciclo y que siempre llevaría a ambos en el recuerdo como una etapa de mi vida que pasó.

Bien, pues tengo que desdecirme. Al menos en eso de “no mas fanfics”, jejeje.

Últimamente, los que sigan este blog verán que solo me la paso hablando de zombis. Bien, pues mi musa se despertó después de un largo letargo en el Limbo de las musas y me sugirió la siguiente idea: ¿y si Buffy tuviera que lidiar con zombis? ¿Qué pasaría? ¿Cómo seria eso?

La idea estalló como una explosión incontenible. Empecé a escribir un borrador de una historia donde la Cazadora de Sunnydale se viera asediada por hordas de muertos vivientes, que venían para poner patas para arriba a su mundo… y sin querer queriendo, me salio un Fanfiction completo, que, incluso, puede dar lugar a al menos, dos continuaciones mas.

La cosa fue sencilla: Buffy + Zombis + Apocalipsis Zombi = historia segura.

Y funcionó. Ya está escrita y en las próximas entradas, comenzaré a postearla para que todos ustedes puedan leerla.

En lo personal, disfruté haciéndola por varias razones. La primera de manifiesto, es utilizar a los zombis, con los que tanto deseaba comenzar a escribir mas historias. En mi haber tengo una sola historia de zombis, parida hace mucho. Con esta, ya sumaran dos… y si las continuaciones se dan, serán más.

La segunda razón, pues es volver a usar a Buffy y compañía. Pero, alto... Si esperan que esta sea una clásica historia de Buffy, donde todos salen bien parados (más o menos) y yo pongo el clásico “Happy End”, se equivocan. Les sugeriría que esperaran a leerla antes de dar su veredicto, jejeje.

::Se ríe macabramente::

Pues eso, nomás. Avisarles de que otra vez tendremos Fanfictions por aquí. Nada. Espero que les guste en su momento si lo leen. ^^

Saludos a todos!!!