sábado, 29 de octubre de 2011

Después de todo…

Y llegamos al final de la Trilogía Zombie de Buffy y Ángel. Espero de todo corazón que les haya gustado. Yo disfrute muchísimo escribiéndola.

Algunas cosas a tener en cuenta:

1 - La elección de los zombis. Los que han venido siguiendo estos relatos que componen esta trilogía, saben que los muertos vivientes presentados en ella son los “zombis rápidos” de los filmes mas actuales de Terror. El porque de dicha elección en vez de usar el zombi “clásico” (lento y torpe, peligroso solo cuando son muchos) es más que obvia: si Buffy y Ángel se tenían que enfrentar con los clásicos, lo más probable es que con un par de patadas y golpazos los hubieran abatido fácilmente. Al elegir a los rápidos, la acción se sitúa no solo en nuestros tiempos, donde el Terror tiene que ser veloz (de lo contrario, el espectador & lector se aburre) sino que también, presenta un GRAN desafío para la pareja.

Los zombis de esta historia son veloces, terribles y voraces. Nuestros héroes tienen que adaptarse para luchar contra ellos. La consigna es: sobrevive o conviértete en merienda de zombi.

2 – Algo que sorprenderá (no lo creo, peeero…) a algunos: el personaje de Kate Frost EXISTE EN LA VIDA REAL. Es decir, existe una actriz de películas porno llamada Kate Frost. La Kate que han visto a lo largo de estos relatos (en especial, en los centrados en la serie de Ángel) sin embargo es totalmente ficticia. Solo he tomado de su homónima en la vida real su “nombre de guerra” (jejeje) y su cuerpito físico (menudo cuerpo, dicho sea de paso; no sea vago, lector amigo, y busque una foto de Katie en la Internet. Vera que no miento) como modelo para el personaje. El resto, es pura invención mía. Ignoro cómo diablos es la Kate Frost de la vida real, pero supongo que podría tener algunas cosas en común con su contraparte literaria. Al menos, es una expresión de deseo personal.

La Kate Frost de mi relato es una mujer con todas las letras, que si bien sale del mundo del cine para adultos, no siente vergüenza de demostrar sus emociones, como lo ha hecho con Gunn al enamorarse de él y permitirse vivir una vida “normal” a su lado.

En lo personal, adoré a este personaje.

3 – Por más que me lo supliquen, esta trilogía se queda en eso. Trilogía. Tres historias nomás. No es que no deseara extenderla en un relato más… pero sucede que arruinaría ese bello final abierto que me quedó. A veces extender una historia la arruina. Este es el caso. Prefiero dejarlo así.

Por supuesto, había empezado a escribir una eventual Cuarta Parte antes de tomar la decisión, y la ruta que le iba a dar era mostrar a Ángel viviendo en un mundo pos-apocalipsis zombie, pero ya ven. Prefiero dejarlo así como ha quedado. Con ese bonito final que da para muchas interpretaciones… y que da pie para la esperanza, que por más pequeña que sea, NUNCA debemos perderla.

Como dice la frase: “Mientras haya vida, hay esperanza”.

Espero sinceramente que mi paseito por la versión zombie del Buffyverso les haya gustado.

Ahora, las buenas nuevas…

El próximo mes, si Dios quiere y me sigue acompañando, empezaremos con el posteo de Fanfictions basados en el Hombre de Acero. Si, Superman. El tipo del traje azul y la capa roja.

Sucede que también he escrito sobre él.

Pero como de costumbre, con mi “particular visión”.

Si desean seguirme acompañando en este nuevo enfoque del blog, son todos bienvenidos. Tendremos historias fantásticas de acción, aventura, Ciencia Ficción, romance, toques sobrenaturales y todas las posibilidades que Superman me ha permitido explorar en los cuatro (hasta el momento) relatos que llevo escritos sobre él.

Sin más, los dejo con mis más cariñosos saludos, deseando haberlos entretenido un buen rato y, lo más importante, sin cobrarles un solo peso.

FEDERICO HERNAN BRAVO

Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, Argentina.
Sábado, 29 de octubre de 2011.

viernes, 28 de octubre de 2011

"Angel: Day of the Dead" (Veinte)

20

Esperanza de liberación

Cheyenne Mountain.
Colorado. Día.

Ángel se reencontró con Gunn, Kate y Dawn segundos antes de que partieran. Pese a que el muchacho le solicitó explicaciones de qué estaba pasando, él se limitó a abrazarlo en silencio, sintiendo pesar en su alma cuando llegara el turno de hablar con Dawn.

Por suerte para él, la chica era muy astuta. Demasiado.

-Está muerta, ¿cierto? – dijo.
-Si.
Dawn bajó la vista. Lloró en silencio. Kate le apoyó una mano en el hombro.
-Murió luchando – mintió él – Como debía ser para una Cazadora. Lo lamento muchísimo, Dawn.
Al menos, eso último sí que era cierto. Pero ella quería saber una cosa mas…
-¿No se convertirá en una de esas cosas, verdad?
-No lo hará.
La respuesta fue solo esa y la chica la aceptó sin más. No hizo mas preguntas. Abrazó a Ángel durante un buen rato y luego se subió al humvee militar que aguardaba por ellos.
Ángel se dirigió a Kate.
-Hubiera deseado tener mas tiempo para conocerte, pero así se dieron las cosas – le estrechó una mano – Cuídate y buena suerte.
-Viejo, sigo sin entender nada – Gunn esperaba una respuesta clara.
-Solo tienes que saber esto – dijo – Aunque parezca que ganaron la guerra, los chicos malos solo ganaron una batalla. Mientras hay vida, hay esperanza de liberación.
Gunn iba a decir algo pero entendió que seria inútil. Subió al humvee junto con Kate y el vehículo se puso en marcha.

Los miró salir por la entrada cilíndrica del complejo militar y después se dio la media vuelta y se marchó.

Le esperaba una ardua tarea por delante.

***

El humvee marchaba por una ruta lindera a un bosque de pinos. Nadie habló de inmediato, limitándose a mirar el paisaje.

Fue Kate quien rompió con ese silencio. Lo hizo por la más humana de las necesidades: simplemente, hablar.
-¿Donde nos lleva? – le preguntó al conductor, un soldado que en su uniforme ponía “Manning” en la solapa.
-No se me autorizó a hablar con ustedes – fue la respuesta seca que obtuvo – Por favor, señorita. No insista.
-Está bien, está bien. Solo quería saber donde pasaríamos la noche, es todo. Es que de noche, suelo tener mucho frío.
Manning le echó una mirada por el retrovisor. Kate le dedicó la más sugerente y sensual de las suyas y el soldado se puso nervioso. Sudaba.

Gunn se volvió hacia la ex actriz, lo mismo que Dawn, sorprendido. Con un gesto rápido, ella les indicó que le siguieran la corriente.
-Dime, Manning… ¿Sabes quien soy, no?
El soldado no respondió. Pero solo un poco después profirió sonido.
-Kate Frost.
-Bien. Muy bien. ¿Sabes a que me dedicaba antes de que el mundo se fuera al caño?
Silencio. Sudor en su frente.
-Si – dijo él.
-¿Viste alguna vez alguna de mis pelis? – Kate casi ronroneaba al hablar. Intentaba sonar como actuaba en sus filmes: sexy, sensual y eróticamente deseable.
Silencio otra vez. El soldado levantó una mano del volante y se aflojó el cuello del uniforme.
-¿No te gustaría que recreáramos una escena?

Aquello fue suficiente.

Pisó los frenos.

Se volvió en dirección de Kate. El deseo ardía en sus ojos.

-Ninguno se atreva a salir del vehículo – amenazó a Gunn y a Dawn – si lo hacen… les vuelo la cabeza – acto seguido, mostró su pistola – Muevete, putita. Quiero un poco de lo que ofreces.
Kate y él salieron del humvee. La ex actriz se contoneaba sensual por delante del soldado. Se internaron en el bosque cercano…

Gunn esperó un minuto… dos… tres…
Al cuarto, iba a salir tras ella cuando la vio venir sola, con la pistola en la mano y silbando por lo bajo.
-¡Nena! ¡Me asustaste! ¿Dónde diablos quedó ese tipo? ¿Qué le hiciste?
Kate se limitó a sonreír.
-No preguntes – le pasó el arma y las llaves del vehículo - ¿Alguna pista de hacia donde ir?
-A cualquier parte donde los zombis sean pocos. Sospecho que volver hacia atrás ya no es una opción viable – Gunn se sentó en el asiento del conductor. Arrancó – Algo me dice que este no es el final, sino el principio.
Dawn se estiró hasta el panel delantero cercano al volante. Había ahí una radio. La encendió y enseguida una música surgió.

Sin duda, era proveniente de una estación transmisora local que cobraba vida después de mucho tiempo.

-Ese tema me suena – comentó Gunn.
-A mí también – acotó Kate - ¿No es Paul McCartney?
-Si – dijo Dawn – El tema se llamaba… - hizo memoria – Ah, si. “Esperanza de Liberación”.
Gunn silbó.
-Esperanza de Liberación – sonrió – Puede ser un buen presagio.

Mientras el humvee se perdía en la ruta a través de valles con pinos y grandes lagos, la voz de McCartney siguió cantando…


FIN

jueves, 27 de octubre de 2011

"Angel: Day of the Dead" (Diecinueve)

19

El Día de los Muertos

En varios lugares de Estados Unidos.
Horas después.

Los misiles salieron de sus silos correspondientes, mientras desde el NORAD los controlaban por computadora. Volaron a los puntos programados de la alta atmósfera.

Explotaron con tremenda potencia, y liberaron la cura mezclada en gas. Este no tardó en descender sobre algunas de las grandes ciudades como nubes color verde, volando entre los rascacielos, llevadas por el viento a cada rincón que existiera.

Al principio, los zombis que deambulaban por ellas no hicieron acuse de recibo. Respiraron el gas y continuaron caminando o corriendo como lo venían haciendo hace tiempo. Pero luego, los efectos químicos y biológicos se hicieron sentir y con fuerza…
El sistema nervioso y circulatorio de los muertos colapsó. Los cadáveres repentinamente se desplomaron a tierra, inactivos. Fulminados por las propiedades del antídoto.

Ninguno se salvó.

Ninguno quedó en pie.

Reducidos al estado anterior al de su resurrección, se deshicieron en restos putrefactos inermes, totalmente inofensivos.

Ya no volverían a alzarse jamás.

miércoles, 26 de octubre de 2011

"Angel: Day of the Dead" (Dieciocho)

18

Cuando el Mal gana

Cheyenne Mountain.
Colorado. Cierto tiempo más tarde.

Gunn no sabia exactamente de qué iba la cosa, pero supo que cuando los militares los desalojaron a Kate, Dawn y él de las habitaciones que ocupaban, nada bueno podría estar pasando.

Mucho menos cuando los reubicaron en una celda de detención.

Nadie les explicó nada. A qué respondía el abrupto cambio de situación, lo ignoraba.
-¿Crees que hicimos algo que no debíamos? – le preguntó Kate. Mientras él miraba por los barrotes a los gorilas armados que los custodiaban, Dawn y ella permanecían sentadas en la única cama disponible en la sala.
-¿Cómo qué? ¿Besarnos en público o algo así? – negó con la cabeza – No. Esto es otra cosa… y creo que tiene que ver con lo que Ángel y Buffy fueron a hacer. Algo no salió bien, lo sé. Lo siento en los huesos. Wolfram & Hart esta atrás de todo…
-Charles…
-¿Qué?
Gunn se volvió hacia ella. Con la mirada, la indicó a Dawn a su lado. La chica estaba pálida del susto.
-Ay, lo siento, Dawnie… Es que me dejé llevar y… lo siento.
-No pasa nada. En verdad. Todo está bien.
La chica estaba mintiendo. Se auto-convencia, mas bien. Era su hermana mayor la que estaba lejos de ella, allá afuera. Su único familiar vivo y directo.
Se hizo el silencio entre los tres. Solo les restaba esperar y ver qué ocurría.

***

Ángel arribó en helicóptero al NORAD, con el capitán Rhodes de escolta. Mientras caminaban hacia el despacho del Presidente, el vampiro habló con el militar.
-Supongo que estará satisfecho de venderse a Wolfram & Hart, capitán. Dígame una cosa: ¿le pagan bien? ¿Es por eso?
Rhodes frunció el ceño.
-No tengo que darte explicaciones. Solo me limito a cumplir órdenes del Presidente. Lo que diga una criatura no humana, me importa un rábano.
-Sucede, capitán, que su Presidente tampoco es humano. Es el conducto, la posesión de una cosa de nombre desconocido… un ser de otra dimensión.
-Ahorrate los cuentos – lo cortó Rhodes – Zane Holden es mas humano y americano que un pastel de manzana. Haz el favor de callarte la boca.

Ángel no dijo más. Que el militar creyera lo que quisiera. No le interesaba en lo mas mínimo.
Llegados a su oficina, Holden los recibió con una sonrisa en los labios. Invitó al vampiro a sentarse pero este declino la oferta y permaneció de pie.
-Gunn, Kate, Dawn… libres – dijo al mandatario, mirándolo a los ojos.
-Muy bien. Un tipo directo. Me gusta eso – se volvió hacia Rhodes – capitán, disponga de ellos. Suéltenlos, aprovisiónenlos bien, denles armas y que un chofer los lleve a la población más cercana. Oh, los dejaremos en una zona libre de zombis, no temas.
-Quisiera unos segundos con ellos, antes de que partan.
Holden suspiró. Rhodes esperó.
-Ya lo escuchó, capitán. Deles un poco de tiempo para que Ángel pueda decirles adiós después.
-Si señor – Rhodes se cuadro de hombros y se marchó. Solos cara a cara, vampiro y ¿humano? hablaron sin tapujos.
-Me intriga qué dirá la pequeña Dawn al oír de la muerte de su hermana – los ojos color abismo retornaron a la cara del Presidente. Verlo en vivo resultaba escalofriante; era como si tuviera las cuencas oculares llenas de algo oscuro, viejo y retorcido – Porque se lo dirás, ¿no? Apuesto a que lo harás. Si. Lo veo en tu mente.

A Ángel le dio asco aquella cosa. El Socio Mayor que utilizaba aquél cuerpo terrenal parecía encontrar deleite en la desesperación que le invadía el alma. Trató con fuerza de cerrar su mente mediante un ejercicio Zen que aprendió en uno de sus viajes al Tibet, pero solo consiguió hacer reír a Holden.
-Pasemos a lo practico – el Presidente se reclinó en su silla – La operación “D-D” está en marcha…
-¿“D-D”?
-“Day of the Dead” – Holden le guiñó un ojo – Como la película de Terror de Romero, la de 1985. Supongo la has visto.
Ángel se encogió de hombros. No le interesaba.
-Definitivamente, te falta mas cultura de cine – Holden se puso de pie. Caminó hacia un mapa pegado a la pared, con todos los estados de USA señalados en él. Paseó su dedo sobre California, Nevada, Utah y Colorado – Acabo de dar la orden hace poco. Liberaremos la cura al virus zombi mediante la detonación de misiles llenos de ella convertida en gas. El aire hará el resto. Será sobre centros urbanos escogidos para el caso. Una vez estén libres de esas cosas, reubicaremos a la gente. Los pondremos a trabajar productivamente, incentivándolos para recuperar su mundo… solo que controlados por nosotros.
-Magnifico – Ángel quería sonar sarcástico y lo logró - ¿Qué se supone que haré yo en el “nuevo sistema de cosas”?
-Lo que mejor sabes hacer: mantener a la gente con vida – sin duda, el sarcasmo de la criatura que se llamaba así misma Zane Holden era con creces superior al suyo. Los ojos-abismo lo miraron y la sonrisa relampagueó en su rostro otra vez – No, de veras. Tu trabajo, para empezar, será organizar a los humanos. Controlar que el “ganado” no ande intentando salirse del camino e irse por mala senda. Como sé que tienes un gran sentido de la responsabilidad, lo harás… de otra manera, tendremos que tomar medidas drásticas. Por supuesto, como adoras la vida de los mortales y luchas por ellos lo harás. Esa será tu primera gran tarea.
-Está bien – Ángel se dirigió a la puerta de salida para irse de la oficina. Holden lo detuvo con un comentario:
-Ángel… por favor, no intentes nada loco – se tocó la cabeza – Leo el pensamiento. Recuerdalo.
El vampiro lo miró con todo el odio que albergaba en su alma. Deseó que aquella cosa muriera totalmente achicharrada, en el Infierno.

Holden rió.

-Estamos en el Infierno – dijo, señalando a todo a su alrededor – La Tierra es el Infierno. Bienvenido a él.

domingo, 23 de octubre de 2011

"Angel: Day of the Dead" (Diecisiete)

17

Revelación

Todo había terminado.
Muerta Buffy, su vida no tenía el más mínimo sentido. Sin embargo, se entregó de lleno a la destrucción del enemigo por el puro placer de hacerlo, por el alivio que le producía el descargar su ira contra huesos y carne ajena.
No importaba que esa carne no estuviera viva. Al fin de cuentas, en parte él tampoco lo estaba…
Y al morir Buffy, lo supo con certeza. Una parte de su alma, la que representaba su humanidad, murió con ella. Por eso su salvajismo. Por eso su estela destructora.
A su paso quedaba un tendal de cuerpos destrozados. Ignoraba cómo lo hacia, pero los despedazaba. Ellos eran brutales y salvajes, pero él los superaba.

Bañado en un mar de sangre y de otros fluidos corporales que empapaban su ropa, Ángel dio cuenta de los últimos zombis que quedaban. No eran muchos ya; apenas unos pocos de la horda que hasta el momento supo ser. No mediaba palabra con ellos. ¿Para qué? Aquellas bestias brutales no lo entenderían siquiera. Por consiguiente, no lo intentó. Solo se dedicó a repartir puñetazos, desgarrar carne, torcer cuellos y brazos, y pisotear los restos.

El ultimo zombi verdadero de pie fue el modificado por Wolfram & Hart. Llevaba en las manos el cuchillo con el que degolló a Faith.
Se lo arrancó de las manos y le propinó una serie de puñetazos tremendos. Acto seguido, enterró sus dedos preternaturales en su pecho, arrancándole el corazón.

La criatura permaneció con vida pese a todo y no fue hasta que el vampiro le aplaudió la cabeza haciendo pulpa su cerebro que paró, muerta para siempre.

Todo había terminado.

Con ojos febriles, contempló los restos de la masacre: cadáveres humanos desechos en pedazos y desperdigados por el piso. Jadeó, como un león lo haría después de un feroz combate y el rostro demoníaco se desvaneció. La cara humana asomaba de nuevo. Al igual que su ropa, estaba empapada en sangre.
Intentó tranquilizarse. Al poco, comprendió lo que hizo: destruyo él solo a un ejército entero de zombis.
Caminó hacia donde Buffy yacía y la levantó despacio. Miró su rostro, sereno y tranquilo, como si durmiera…
Había muerto y no asesinada justamente por un demonio, un vampiro o un zombi, sino por un patán pusilánime.

Una rata sucia con armas.

El balazo traidor se veía claramente en su pecho. Cerca del corazón. El cabron de Lindsey había hecho bien su trabajo. Era un excelente tirador.

Ángel cerró los ojos. Lloró y depositó el cuerpo de su antiguo amor en el piso. Besó sus labios con ternura y acaricio su mejilla.

-Te juro que le haré pagar esto – le susurró al oído. El cadáver no respondió. No lo haría nunca. Ella no se convertiría en una de esas cosas.

No, no lo haría.

No lo soportaría.

Aun así, tenia que asegurarse.

Odiaba hacerlo (odiaba a Lindsey por obligarlo a hacerlo) pero así es como tenia que ser. Encontró una pistola tirada cerca. Tal vez fuera de Buffy, tal vez de Faith o de él, le daba igual. Revisó el cargador.

Quedaban dos balas.

Una seria para Lindsey.

Miró a la Cazadora por última vez; quería que sus bellas facciones se le quedaran grabadas en la memoria para siempre. Hubiera deseado congelar ese recuerdo eternamente en su mente, pero no podría. Otro bien distinto se le iba a quedar, lo iba a perseguir como un fantasma, por el resto de su vida inmortal…

El del acto que tenia que llevar a cabo.

-Te amo – dijo al cuerpo – Perdóname por lo que voy a hacer, pero no puedo dejar siquiera libre la oportunidad de que te conviertas en eso – lloró – Tú no. Nunca.

No lo hizo mas largo. Apoyó la pistola en la cabeza de la difunta y jaló el gatillo…

***

El ascensor lo esperaba. Serio, Ángel se subió a él y presionó el único botón visible.

Era hora de terminar con esta historia.

***

Salió a una habitación en penumbras. Lo primero que vio cerca, fueron los restos de Lindsey.
Poca cosa quedaba del traidor. Le habían comido la mitad del cuerpo y arrancado las extremidades y un ojo, que colgaba inútil saliéndose de una de sus cuencas, con el nervio óptico pegado a él.

La furia vengadora de Ángel se heló. Lindsey estaba muerto. Alguien o algo se le adelantó.

De todas formas era casi seguro que se alzaría de su patética condición como otro zombi, de modo que le aplicó la solución final a él también. Fue misericordioso, considerando que su opción numero uno era abandonarlo a su suerte en su nuevo estado y pegarle un balazo después.

¿Para que diablos dilatar las cosas?

Después de pegarle un tiro en la cabeza, dejó la pistola (inútil arma ya) y caminó en dirección a una sala iluminada llena de computadoras, monitores LCD, tubos de ensayo, probetas y químicos de todas clases.
Dos figuras lo esperaban ahí de pie. Solo reconoció a una.
-Lilah – el nombre salió de sus labios como una exhalación. La mujer le sonrió.
-Bienvenido, Ángel. Y ¡bravo! – aplaudió.
-¿Qué demonios haces aquí?
-Supervisar la prueba. Ha sido un espectáculo excelente. ¿No opina lo mismo, doctor? – le preguntó a su compañero.
-Por supuesto. Un espectáculo regio – respondió el científico.
Ángel al principio no entendía, pero Lilah le enseñó la red de monitores con la que se veía cada rincón del complejo y entonces comprendió.
-Miraste todo desde aquí – hubiera deseado darle mas énfasis a sus palabras pero un aplomo tremendo se abatió sobre él. Que poco sentido tenían ya las cosas…
-Miramos – lo corrigió ella – El doctor, yo… y nuestro Socio Mayor.
-¿Socio Mayor? – le extrañó el uso del singular en vez del plural. Que recordara, los Socios Mayores eran varios… pese a que nunca les conoció la cara.
-Creo que mereces una explicación – Lilah se cruzó de brazos – Pero no seré yo quien te la dé. Mi jefe será el encargado. Prepárate. Es la primera vez que se te permitirá ver en persona a un Socio Mayor. Es una experiencia única.

Un gran monitor de televisión se encendió tras Lilah. Una figura apareció en él.

Ángel no sabia que esperar, realmente. ¿Cómo era un Socio Mayor de Wolfram & Hart? Muchas veces se había hecho la pregunta y nunca obtuvo la respuesta…

Hasta ahora.

-Hola, Ángel – lo saludó Zane Holden, Presidente de Estados Unidos, desde la pantalla. El mandatario estaba sentado en un gran sillón, con los dedos entrecruzados y lo miraba apaciblemente mientras hablaba – y felicitaciones. Pasaste la prueba.
-¿Prueba? ¿Qué diablos es esto? – la furia tizno su rostro de rojo - ¿¿QUÉ DEMONIOS SIGNIFICA ESTO??
Holden alzó una mano, para acallarlo. Ángel lo miró detenidamente. Era él y no un doble, sin duda. Pero un solo detalle le inquietó al analizarlo rápidamente con la vista:

Sus ojos.

Los ojos de Holden.

Eran negros como el ébano. Sin pupilas.

Aquello no tenia sentido. El Presidente era humano, totalmente humano. En su primera entrevista con él, Holden le pareció un mortal más. No existían en su persona ningún atisbo de sospecha. Salvo una excentricidad de carácter, nada indicaba que hubiera fuerzas sobrenaturales detrás suyo. Al fin de cuentas, el mismo mandatario confirmó que en cuestiones esotéricas era escéptico hasta que se topó con Buffy.

No tenia sentido.

-El disfraz perfecto – Holden ojos-de-ébano sonrió – Oh, por supuesto, Zane Holden es el nombre de este cuerpo, pero te aseguro que no es el mío verdadero. Para nada.
-¿Quién eres? ¿Qué eres?
-Soy lo que usualmente conoces como “Socio Mayor” de Wolfram & Hart, por supuesto. En cuanto a cuestiones metafísicas al cómo de mi existencia en tu plano de la realidad, carece de la mas mínima relevancia – suspiró – Supones bien al pensar como lo estas haciendo, que parezco un espíritu demoníaco, posesionándose del cuerpo de un incauto humano, pero lo cierto es que no es tan así. Esto no es una vulgar posesión y yo no soy Linda Blair. No vomito ni floto sobre la cama y por supuesto, no se me voltea la cabeza. Esto es algo más superior a esos trucos de Hollywood.
Ángel permaneció en silencio, abatido. Sentía ira, pero no sabia bien ahora contra quien dirigirla.
La cosa que se llamaba a si misma Zane Holden rió por lo bajo. Se acomodó la corbata, un hecho tan trivial que hubiera resultado normal en un hombre común, ordinario y mortal, pero que en esta ocasión le pareció como un gesto estudiado a conciencia. Algo analizado para imitar, por una fría mente tan alienígena como sobrenatural.
-Como diría Jack, el Destripador: “Vamos por partes” – dijo Holden, con una nota de humor ácido – Hemos evaluado tu caso, los demás Socios y yo, y llegamos a la conclusión de que todavía nos sigues sirviendo y mucho.
"Por supuesto, todo fue una puesta en escena desde el principio. La búsqueda de la cura era una mera excusa para probarte. No hacia falta buscar tal cura, porque ya la teníamos de antemano. Me corrijo a mí mismo: la tenemos. Será implementada siguiendo el protocolo preestablecido en algunas regiones de este país, para empezar. Pero claro, primero teníamos que probarte, llevarte hasta el limite… ver cómo reaccionarias ante la pérdida final de todo lo que conoces y amas…"
"La traición de Lindsey era esperada. La calculamos de antemano. ¿Por qué crees que lo dejé actuar? Él debía creer que irían tras una búsqueda real y sin duda, así fue, pero la naturaleza humana es como la del tiburón… una vez que prueba la sangre y la carne humana, sigue haciéndolo…"
"Lindsey dio el paso que esperábamos. Mató a la Cazadora. Nuestros zombis se encargaron de la siguiente. Hemos roto así una línea de sucesión interminable que viene desde los albores de la Humanidad… y hemos desencadenado al Mal verdadero que yace latente en tu alma."
-El Mal… en mi alma – Ángel titubeó. Holden asintió.
-Lo tienes y es… deliciosamente interesante. Es lo que queremos. No necesitamos a Ángelus, tu contraparte vampirica; necesitamos a Ángel, el del alma humana, el singular entre los de su especie. El único que tiene culpas, remordimiento y una furia asesina cuando se la incentiva bien. Buscamos eso.
"El experimento fue un éxito. Comprobamos que eres un animal rabioso, que pese a todo, bien adiestrado puede lograr grandes cosas. Wolfram & Hart te necesita, Ángel… Nosotros te necesitamos. Vamos a crear un Nuevo Mundo a partir de ahora. Y en ese nuevo orden de cosas, seres como tú, con tus capacidades, nos hacen falta."
-Únetenos – intervino Lilah – Se parte de nosotros, voluntariamente. Acepta el regalo que te hacemos.
-El Apocalipsis zombi solo fue nuestra forma de purgar la Tierra – le explicó Holden – El virus fue diseñado tal que solo el hombre se viera afectado, por la mano del hombre – hizo una pausa – Claro. Una mano pútrida. Y es cierto, los vampiros son también alimento de nuestros zombis pero ahí radica la belleza de nuestro plan: no los necesitamos. No entran en la ecuación. No forman parte del nuevo esquema. Por el contrario, tú sí
-Únetenos – volvió a repetir Lilah.
-Piensalo detenidamente y despacio, Ángel. Nosotros somos EL poder, nosotros hacemos lo que queremos. La Tierra es nuestra y solo los que tienen trato con nosotros o están vinculados serán parte del nuevo sistema de cosas. Puedes entrar en él por la puerta grande, con solo decir una palabra… una sola: SI.

Holden calló. Aguardó.

Ángel tragó aire. Lo dejó salir en una amplia exhalación.

-¿Existe la cura a la plaga zombi? – preguntó.
-Si. La tenemos. Vamos a usarla.
-…Y gobernar al mundo después. O lo que queda de él.
-Para empezar, Norteamérica. Pero tenemos sedes en todo el globo. Si, podría decirse que gobernaremos al mundo. Es mas, me atrevo a afirmar que ya es un hecho.
Holden señaló a Lilah.
-Si te quedan dudas de nuestro poder, mira a esa mujer. Estaba muerta y perdida sin remedio. Nosotros cambiamos eso. Así como hicimos levantar a todos los muertos del planeta, podemos devolverlos al sepulcro. No pienses más, Ángel. Únetenos.

El vampiro se llevó una mano a la cara. Holden esperó.

Pensó en las vidas que se perdieron desde que la Pandemia comenzó hasta ahora. También pensó en las que quedaban: Gunn, Kate, Dawn. ¿Qué destino les aguardaba si se negaba?
Holden los mataría. No existían dudas de ello. Solo los conservaba con vida porque eran un as bajo la manga. Herramientas para persuadirlo de que lo mejor era aceptar la oferta, si no quería verlos comidos por los zombis o algo mucho peor.

“Por favor, cuida de Dawn”, repitió la voz de Buffy en su cerebro, una Buffy que ahora estaba muerta… que había sido victima de un macabro plan maestro, sin saberlo ella, para ponerlo a prueba. Buffy, Faith, Oz y hasta el mismo Lindsey.

Carne de cañón.

Meras piezas a mover para lograr un mal mayor: que él cayera al lado oscuro voluntariamente.

-¿Y bien? – quiso saber Holden.
-Sabes que jamás aceptaría formar parte de ustedes – le dijo – Que nunca me doblegaría a someterme a su voluntad…
-¿Pero, entonces…? – una sonrisa asomó en los labios del Presidente. Ángel ignoraba si la cosa que se posesionaba de aquél cuerpo fuera omnisciente, pero no dudaba que le leía el pensamiento.
-…Entonces como Kate, Gunn y Dawn todavía están en tus manos, no me queda otra – bajó la vista, derrotado – Lo haré.
-¡Excelente! – la oscuridad en los ojos de Holden pareció brillar como si de luz negra se tratase - ¡Una decisión muy sabia!
-Pero tengo condiciones…
-Adelante. Pideme lo que quieras. Te será concedido.
-Quiero que Gunn, Kate y Dawn sean puestos en libertad. Que los dejes marchar fuera de donde los tienes.
-No son nuestros prisioneros – terció Holden – Pueden irse cundo lo deseen, pero si te tranquiliza, cuando vengas para aquí a unirte conmigo, los dejaremos marchar sin impedírselo. Tienes mi palabra de honor.
-Que vale una mierda, pero no tengo opciones – Ángel miró a Lilah y al Dr. Kauffman – Numero dos: quiero a estos dos muertos y sin posibilidad de resurrección.

Lilah abrió los ojos, tomada por sorpresa. A su lado, Kauffman sintió que un frío le recorría el cuerpo.

-Concedido – Holden se dirigió a la mujer – Lo siento, querida, pero ya sabes como es esto. Negocios son los negocios. Pero has servido bien a la causa. Te recordaremos.
-Señor, yo… yo…
Lilah estaba tartamudeando. El Presidente la interrumpió.
-Mata a Kauffman y luego, vuelate la cabeza, por favor – pidió – Con el revolver que llevas.
Ella titubeó. Se fijó en los ojos de ébano de la cosa dentro del mandatario y no halló en ellos esperanza alguna. No existía otra salida. No era un simple pedido. Era una orden.

Sacó su revolver.

Kauffman gritó. Le voló la cabeza de un disparo. Después colocó el arma en su sien.

-Buenas noches, Lilah. Dulces sueños.

La burla de Holden era cruel. Lilah rió. ¿Qué otra cosa podía esperar?

-La vida es una mierda – declaró y jaló del gatillo.

¡PAM!

Sus sesos se regaron por el suelo. Cayó fulminada.

Ángel contemplaba todo con asco y repulsión, pero en el fondo satisfecho. Era la prueba cabal de que el Mal anidaba verdaderamente en su corazón.
-Bien, bien, bien – Holden suspiró – El capitán Rhodes ira por ti en este momento. Por favor, no te muevas de donde estas. Te garantizo que lo que queda de tus amigos estará bien.

La imagen en la TV desapareció. La pantalla se apagó.

Se limitó a esperar.

viernes, 21 de octubre de 2011

"Angel: Day of the Dead" (Dieciséis)

16

Alta traición

El panorama era desolador.
Decenas de muertos vivos se encontraban hacinados en aquel gran hall. No corrían ni aullaban; una insólita calma aparente los envolvía. Mientras estaban ahí, solo se dedicaban a bambolearse de un rincón a otro indiferentes unos de otros.
A simple vista, Buffy calculó un número importante de criaturas. Era virtualmente imposible pasar entre ellos sin ser detectado…

Al menos, para todos menos uno.

-Son zombis normales – reconoció Lindsey. Se había arrastrado en el ducto junto a Buffy y Ángel, para mirar hacia abajo.
-¿Cómo lo sabes? – le preguntaron.
-Simplemente lo sé. Los otros son diferentes. Estos son normales – insistió – Tenemos una oportunidad de paso. Nuestro destino es ese otro ascensor que esta ahí – señalo al otro extremo de la sala – Conduce directo al laboratorio principal donde está la cura. Es el fin del viaje.
-Pero primero hay que pasar por entre esos podridos – Buffy levantó su pistola. Se fijó en cuanta munición tenia – Medio cargador lleno. Tengo uno más de repuesto. ¿Ustedes?
-Un solo cargador para rifle, B – anunció Faith.
Lindsey y Ángel confirmaron lo mismo.
-No es suficiente para atravesar esa horda de condenados.
-Les diré qué… - Lindsey hizo un rápido calculo mental – Yo soy inmune a esos monstruos. Mis tatuajes runicos me protegen de ellos. Bajaré y limpiaré un poco la zona. Luego abro las puertas del ascensor y ustedes bajan, hacen los metros que quedan usando la munición que tenemos y nos largamos todos juntos en el elevador apenas llegan. ¿Qué les parece?
-Sinónimo de suicidio – disparó Ángel.
-Si tienes una idea mejor, te escucho – se enojó – Yo no veo otra salida.
-Allí – Ángel señaló unos caños que colgaban del techo. Se dirigían del ducto donde estaban casi hasta llegar a la puerta del ascensor – Trepamos por ahí y bajamos directo enfrente de la puerta. Menos riesgo inmediato.
-Supone mas trabajo y una perdida de energía. Mi opción es más viable.
-No lo veo así.
-No me importa cómo lo veas. Al fin de cuentas, ¿Quién te nombro mi líder?
-¡Déjense de discutir como niños! – los cortó Buffy – Lo decidiremos a votación. Yo voto por el plan de Ángel…
-Típico. ¿Por qué no me extraña?
-¿Faith?
-Lo siento, B. Me gusta el plan de Lindsey.
El aludido sonrió.
-Ángel vota por su propio plan. Como Oz no está y es probable que esté muerto a esta altura, hay empate. Lo siento también, querida, pero yo voy a seguir mi idea.

Dicho lo cual, Lindsey se arrojó del conducto de aire al piso, aterrizando en mitad de la multitud putrefacta.
Cazadora y vampiro contuvieron la respiración. Mientras lo miraban, se irguió entre los zombis, intacto. Ninguno se había fijado en él.
Caminó entre unos indiferentes monstruos y hasta se permitió saludar a sus espectadores insolentemente, apoyándose en el hombro de un zombi cercano. El ser no dio muestras de registrarlo, siquiera.
-Lo hizo – silbó Faith – No mentía cuando dijo que podría pasar entre ellos.
-Muy bien. Nosotros vamos de la otra manera – Ángel se estiró y con fuerza sobrehumana se colgó de lo caños del techo como un mono. Avanzó unos centímetros - ¿Buffy?
La rubia Cazavampiros lo imitó. Se trepó tras él y lo siguió. Antes de continuar un poco más, se detuvo y miró a Faith.
-Adelante, B. Voy a esperar el plan de Lindsey.
Buffy hubiera preferido que la muchacha los acompañara, pero no podía obligarla a hacerlo. Continúo trepando por el techo tras el vampiro…

Mientras tanto, Lindsey ejecutaba su plan. Con unas pistolas, empezó a volarle los sesos a un zombi detrás de otro, limpiando la zona de su presencia. Iba lento pero seguro. Los monstruos no reparaban en él para nada.
Ya estaba cerca de la puerta del elevador cuando al apuntar a un muerto sobre su cabeza, este levantó la mano y aferró la suya, desviando el cañón con fuerza en otra dirección.
-¿Qué demonios…? – le echó un vistazo al zombi y lo comprendió - ¡Hay infiltrados entre la multitud! – avisó. Forcejeó con el cadáver por su arma.
Buffy y Ángel se detuvieron, suspendidos del techo. Comprendieron al toque lo que Lindsey quiso decir. Ocultos entre la horda de muertos vivos normales, los modificados pasaban desapercibidos… hasta que atacaban.
-¡Maldición! – Faith levantó su rifle. Se tiró del ducto del techo mientras abría fuego - ¡Aquí, monstruos! ¡Vengan a buscarme!
-¡Faith! – le gritó Buffy.
-¡No te sueltes! ¡Continúa moviéndote! ¡Rápido! – le urgió Ángel.
-Pero… ¿¿Y Faith??
-Tú muevete. Yo me hago cargo – dijo y transformó su rostro por el de vampiro para después, arrojarse hacia abajo.

***

En otra habitación del complejo, el Dr. Kauffman se removió inquieto en su silla.
-Inesperado – dijo a su superior – Contaba con que el vampiro seguiría en el techo.
-Usted no lo conoce tanto como yo, doctor. El bueno de Ángel... – dijo la otra persona – Le hace honor a su nombre. Arriesga su vida siempre por los necesitados. Triste, pero real.
-¿Por qué lo hace?
-Principalmente, por expiación – rió – Él cree que haciendo eso lavara su alma de los pecados cometidos en el pasado. Pobrecito.
-Una idea extraña – el científico meditó un momento – Ya veo por qué los Socios Mayores le tenían estima. Corromper un alma como esa seria un gran logro para ellos.
-…Y todavía lo es. Pero miremos, doctor. Veamos el fatal desenlace de esto.

***

Los zombis se agitaron como una marea. Súbitamente, todos cobraron actividad. Para cuando Ángel cayó al piso al lado de Lindsey y lo ayudaba a sacarse de encima a su agresor, el resto de las demoníacas aberraciones ya estaban en marcha.
Atacaban a Faith, quien se defendía abatiéndolos a los tiros mientras gritaba como posesa.
-¡¡Vamos, hijos de puta!! ¡Vengan por mí!
-¡Mueve el culo! – le ordenó Ángel a Lindsey, mientras peleaba a puño tendido contra los muertos - ¡Abre la puerta de ese elevador! ¡YA!
Lindsey corrió hacia él. Presionó un botón y la puerta se abrió.
En el techo, Buffy trepó hasta ahí a toda prisa. Debajo de ella era un caos; un hervidero de cadáveres vivientes sacudiéndose con violencia.

Faith se quedó sin balas pronto. Arrojó el rifle a un costado y empezó a usar los puños y los pies contra sus rivales. Seguía interponiendo sus gritos a los de los espectros mientras desataba toda su furia asesina contenida.
-¡Faith! – la llamó Ángel. Ella no lo escuchó - ¡¡Faith!! – repitió, defendiéndose de igual manera con golpes y patadas de los zombis.
Buffy llegó hasta encima del ascensor. Se descolgó con un salto acrobático y cayó enfrente de la única salida de aquél infierno… solo para encontrar la sonriente cara de Lindsey y una pistola en alto, apuntándole.
-¿Qué haces? – la Cazadora parpadeó.
-Seguir con el plan. Lo lamento, pero de todos modos ninguno de ustedes se supone que saldría con vida de esto. Adiós, cariño.

Disparó.

-¡¡LINDSEY!! – el gritó de Ángel se superpuso al de todos en el hall. Lo vio apuntar y disparar a Buffy. La muchacha recibió el impacto directo de la bala y cayó para atrás, mientras la puerta del ascensor se cerraba.

No pensó más en Faith. Sus prioridades cambiaron.

Fue tras Buffy.

***

Kauffman silbó, asombrado. Su acompañante por el contrario, permaneció mudo.
-Los traicionó – comentó el doctor.
-Esperado. ¿Qué otra cosa puede venir de una puerca rata de albañal que simplemente traición?
-Y ahora McDonald viene hacia acá. ¿Quiere que lo detenga?
-De ningún modo. Yo en persona me haré cargo de Lindsey…

***

Los zombis rodearon a Faith.
La segunda Cazadora estaba exhausta de tanto combatir contra ellos. Había logrado acabar con muchos, pero sin la ayuda de armas de fuego, mas de aquellos engendros ocupaban el lugar de los caídos.

Sentía que no podía más.

Unas manos la aferraron del cabello, tironeando de él con fuerza hacia atrás. Un zombi lo hizo: sostenía un cuchillo.
Era uno de los modificados por Wolfram & Hart. No gruñía ni rugía. Por el contrario, reía.
-¡Bastardo! – alcanzó a decir ella, momentos antes de que la hoja filosa se deslizara por su garganta abriéndole un canal. La sangre salió, salpicando a los demás muertos congregados y pareció volverlos locos.

Con hambre voraz, se arrojaron sobre su cuerpo y la mataron.

***

Ángel se arrodillaba ante Buffy. La Cazadora escupía sangre de la boca.
-Ángel…
-Shhh. No hables – su rostro de vampiro remitió a la cara humana. Vio que el tiro había sido directo a su pecho.
-Siento que… que todo se nubla – tosió. Mas sangre salió de ella – Zane… se equivocó. No podremos completar… la misión.
-Sí que lo haremos. ¡Maldita sea, Buffy! ¡Lo haremos! ¡Resiste!
-Ya… es tarde para mí. Este es... – tuvo un nuevo acceso de tos - …es el final. Por favor, cuida… de Dawn.
-¡No! ¡Maldición! ¡Buffy, no puedes hacerme esto! ¡Resiste! – estaba desesperado - ¡Aguanta, por favor! ¡Voy a… voy a…!
Buffy sonrió.
-Ya déjalo, Ángel… es todo. Se acabó.

Cerró los ojos.

Murió.

-¡No, no, no! ¡No puede terminar así! ¿Buffy? ¿¿Buffy? – la sacudió - ¿¿Buffy??

Era inútil. No despertaría.

Se volvió, los ojos llenos de lágrimas e inyectados en odio. Los zombis ya comenzaban a acercársele. Habían dado buena cuenta de Faith y ahora esperaban probar su carne. Corrían en su dirección para matarlo.

-¡¡RRAARH!! – aulló. De nuevo asomó la cara vampirica. Recibió a sus atacantes con furia animal. Se arrojó sobre ellos, abocándose a su destrucción sin pensar.

***

La puerta del ascensor se abrió. Lindsey emergió de él con las armas en alto. Una sola figura lo esperaba, de pie en la penumbra.
-Las cucarachas siempre son difíciles de matar – dijo una voz conocida – Principalmente por que son escurridizas. Escapan siempre que uno va a acabar con ellas…
-¿Quién…? – Lindsey titubeó. La figura salió a la luz – Vaya, vaya… ¡Lo que es el destino! ¿Cómo has estado, Lilah?
Lilah Morgan sonrió.
-Mejor de lo que vas a estar tú, me temo – algo brilló entre sus manos. Un pequeño revolver.
-¡Por favor! – el ex abogado se rió. Levantó sus pistolas – Ahórrate la humillación final y déjame pasar.
-No lo entiendes. Es Ángel el único que debe sobrevivir a este experimento. Tú eres… prescindible.
-Siempre la perra de los Socios Mayores, ¿eh, Lilah? Siempre haciendo el trabajo sucio de Wolfram & Hart. Déjame pasar o lo lamentaras. Te voy a convertir en colador, lo juro.
-Oh, no me cabe ninguna duda. Eres el tipo de hombre de los que disparan sin miramientos. Pues fíjate como son las cosas: yo también lo soy… y eso que soy mujer.

Lindsey se cansó. Abrió fuego. Vació las pistolas disparando a Lilah por todo el cuerpo. La mujer permaneció de pie y apuntándole con su revolver, inamovible.
-¡Sorpresa, sorpresa! – sonrió, ante su turbación – No puedes matar lo que no esta vivo.
-¿Tú también eres…?
-¿Ángel no te lo contó? Hace rato que estoy muerta. De hecho, fue por un incidente de la temporada pasada – suspiró – Pero ya sabes como es en Wolfram & Hart: “Nada está muerto para siempre e, incluso, pasado cierto tiempo, la misma muerte puede morir” – recitó – Por supuesto, no soy una de esas cosas. Digamos que soy… el modelo perfeccionado de todas ellas.

Lilah levantó el revolver. Disparó a Lindsey en una pierna y luego, en la otra. Se derrumbó en el piso de rodillas, gritando.
-¿Sabes? Siempre tuve la loca fantasía de que ibas a acabar así – ella caminó hacia él y le puso sobre su frente el cañón del revolver – Humillado y derrotado por mí.
-¡Hija de puta! – la insultó - ¿Qué esperas? ¡Jala el gatillo! ¡No te daré el gusto de morir suplicándote!
-Sé que lo harás. De hecho, meterte una bala en la cabeza seria fácil y rápido – Lilah rió. Guardó su arma – Una rata como tú merece sufrir un poquito – le guiñó el ojo – Como compensación por ser tan traidor. ¿No te parece un arreglo justo?
Seis zombis entraron en la habitación. Lilah recitó:
-Sejautat Areuf.
Lindsey sintió como le hervía la piel. Algo pasaba. ¡Sus tatuajes runicos estaban desapareciendo!
Los zombis aullaron. Se le tiraron encima y lo mordieron.

-¡¡AAAAAHH!! ¡Hija de putaaaaaaa! – gritó.
-Bye, bye, Lindsey. No fue un placer conocerte – dijo Lilah, mientras se reía a carcajadas.

miércoles, 19 de octubre de 2011

"Angel: Day of the Dead" (Quince)

15

El laboratorio

Laboratorio de Wolfram & Hart.
Centro de Los Ángeles. Noche.

Ingresaron a un largo pasillo iluminado con luces artificiales. Nadie les había estorbado la entrada y si bien de camino al edificio dejaron un tendal de cuerpos de zombis abatidos en la calle, Ángel y Buffy esperaban una comitiva de bienvenida mortífera apenas pusieran un pie en las instalaciones.

No fue así.

-Sin guardias a la vista – comentó Faith – B, ¿piensas lo mismo que yo?
-Mala señal.
El pasillo los condujo a un amplio vestíbulo abandonado. Un enorme cartel contra una pared anunciaba: “WOLFRAM & HART, LABORATORIES Inc”.

Oz arrugó la nariz.

-Podridos cerca – anunció. Ángel también pudo olerlos. Estaban allí, en alguna parte.
-Ok. A moverse otra vez – Buffy se dirigió a Lindsey – Eres nuestro guía turístico. ¿Cuál es el mejor lugar para visitar?
Lindsey señaló un ascensor cercano.
-Por ahí. Las damas primero, por supuesto – sonrió.
-Simpático – Buffy apuntó su pistola al frente - ¿Funciona?
-Querida… hay luz en el edificio, por si no te has dado cuenta. ¿No es sinónimo de corriente eléctrica fluyendo?
-Lo que no entiendo es cómo le hacen para tenerla en una ciudad prácticamente a oscuras.
-¿Generador de emergencia? – Lindsey se encogió de hombros.

Las puertas del elevador se abrieron con un sonido siseante. No había nadie dentro. Subieron a toda prisa y el ex abogado presionó un botón.
-Próxima parada, el subterráneo.
El ascensor comenzó a moverse hacia abajo. Ángel estaba sorprendido. Creía que su destino eran los pisos superiores, pero era evidente que no seria así.
El viaje duró un largo rato. El laboratorio principal, según Lindsey les dijo, se encontraba muchos metros bajo tierra.
Cuando las puertas se abrieron, todos levantaron las armas de inmediato. Otro pasillo, mal iluminado en este caso en contraste con el de la superficie, los recibió…
Caminaron por él. Fueron a parar a una gran sala repleta de muertos, cubiertos por sabanas.

-Parece una morgue – sugirió Buffy.
-Lo es – Lindsey señaló los cuerpos tapados – Pero no teman. Estos no se levantaran.
-¿Cómo lo sabes?
El ex abogado descorrió la sabana de uno de ellos: tenía el cráneo abierto y le faltaba el cerebro.
-Extracción encefalica – volvió a taparlo – Ya sabes que sin cerebro, estas cosas no andan.
-Dios… que gente tan enferma – comentó Faith – Luego dicen que yo soy la loca.

A Ángel tampoco le gustaba lo que veía.

-Imagino que el recorrido es a través de esta sala – aventuró.
-Correcto. Por aquí, por favor – Lindsey los condujo entre las camillas con los muertos tapados hacia una gran puerta.
Estaban a punto de cruzarla, cuando de la última hilera de cadáveres cubiertos surgió un grito. Cuatro zombis saltaron por al aire, hacia ellos. Estaban ocultos, esperando su llegada…
-¡El comité de recepción que esperábamos! – Faith abrió fuego. Sus compañeros la imitaron.
El cráneo de uno de los zombis fue alcanzado, reventándose, pero los otros tres no corrieron la misma suerte. Agachándose a toda velocidad, voltearon una camilla, tirando a su ocupante al piso y se cubrieron con ella.
-Esto es nuevo – Faith recargó su fusil.
No hubo más movimiento detrás de la camilla colocada como barricada para atajar los disparos. Los zombis que se ocultaban detrás de ella esperaban.
A dúo, Buffy y Faith dispararon una lluvia de balas en aquella dirección. Era imposible no haberlos exterminado con eso. Pero cuando fueron a ver se encontraron con una sección del suelo, de metal, separada… revelando un ducto de ventilación.

Los zombis habían escapado por él.

-¡Huyeron! – Buffy se volvió hacia Lindsey - ¿Estos son los que Wolfram & Hart modificó?
-Estos son. Más rápidos, veloces y astutos.
-No me gusta.
-A nadie le gusta, cariño.
Hubo un estruendo bajo sus pies. Alaridos. Los zombis se movían por los ductos. Dispararon al suelo y se produjo el silencio, pero fue imposible determinar si les dieron.
-Salgamos de aquí – sugirió Ángel.
Abandonaron la sala cruzando la puerta del principio. Salieron a un siguiente nivel del complejo subterráneo.
El corredor en esta ocasión era más espacioso que los anteriores. Del techo colgaban tubos y muchos conductos de ventilación, como en una fabrica.
-Con cuidado – dijo el vampiro – Si esas cosas pueden pensar estrategias para atacarnos, estamos muy expuestos.
Se movieron con inútil sigilo. Desde las tinieblas cercanas, pares de ojos sin pupilas los espiaban, esperando su oportunidad…
El corredor terminaba súbitamente ante una exclusa de metal cerrada con seguro electrónico. Lindsey sacó del bolsillo de su traje una tarjeta magnética. La probó y tecleó una clave.

La puerta no se abrió.

-¡Mierda!
-¿Qué?
-Debí imaginármelo. ¡Que estupido que soy!
-No vamos a discutir eso – comentó Ángel - ¿Qué pasa?
-¡Cambiaron los códigos!
-Uf. No, si te iban a estar esperando con la puerta abierta – el sarcástico comentario fue de Faith – Bueno, háganse a un lado – se dispuso a disparar a la puerta con su arma, pero Lindsey la paró.
-¡Es blindada! ¡Ni con granadas podremos abrirla!
A Buffy se le ocurrió una idea.
-Los ductos de ventilación – los señaló – atraviesan el corredor y van hacia el otro lado de la entrada. Podemos usarlos.
-Pero esas cosas andan por ahí – le recordó Oz.
-No hay otra opción – la rubia Cazadora se acercó a la rejilla de aire mas cercana. La abrió de una patada – Adentro.
-Yo primero – Ángel pasó antes que ella y luego todos los demás lo hicieron.
Los tubos eran estrechos. Tuvieron que arrastrarse un buen tramo para conseguir avanzar. La vaharada a podrido que reinaba allí era sofocante.
-Alguien se debió morir acá – Faith se tapó la nariz y respiró por la boca.
Un rugido detrás de ellos les heló la sangre. Un zombi apareció y con sus pútridas manos se aferró a los talones de Oz.
-¡Ayuda! – gritó, mientras tiraban de él a toda velocidad hacia atrás.
Buffy y Faith intentaron disparar a la criatura, pero en el espacio cerrado en el que estaban resultaba imposible no darle a su amigo.

El muchacho fue arrastrado a los gritos hacia una muerte segura…

-¡¡Oz!! ¡Oz! – gritó Buffy, impotente.
Los gritos de Oz se perdieron en la lejanía de los tubos. Con el corazón latiéndole a mil, Buffy esperó… y fue recompensada con un gruñido ronco y un aullido lobuno.
-Ha cambiado… - dijo, esperanzada.
-Sugiero seguir adelante – intervino Lindsey – Dudo mucho que de sobrevivir a esto, nuestro “camarada” canino recuerde que estamos del mismo lado.
-¡No podemos dejarlo!
-Buffy… Odio admitirlo, pero Lindsey tiene razón – Ángel le habló – Oz vendrá con nosotros después… espero que como humano y vivo. Ahora tenemos que seguir.
La Cazadora se mordió el labio inferior, pero accedió. Continuaron arrastrándose hacia la salida…

***

Oz estaba muy asustado.
Cuando el zombi tiró de él por el ducto, sintió que su susto se trocaba en una ira inusitada. Cambiaba. La ropa se estrechaba y se hacia pedazos y el lobo que llevaba dentro surgió.
Convertido en un monstruo canino, se volvió contra su captor y forcejeó contra él. El zombi no se inmutó ni siquiera cuando el zarpaso que le dio le arrancó jirones de piel de la cara. Continúo arrastrándolo hasta sacar al Licántropo y arrojarlo a los brazos de más engendros como él.

Los zombis mejorados sabían lo que debían de hacer para detenerlo. Mientras varios de ellos aferraban al ser mitad humano, mitad animal, otro se acercó portando en una mano una daga de plata.

Con un alarido bestial, se la enterró al hombre-lobo en el pecho, directamente en la zona del corazón.

Oz se sacudió violentamente. Dio un grito tremendo y aferró con sus garras la cabeza de su atacante. Se la arrancó de cuajo con un sonido acuoso…

Con gran dolor el lobo se retorció, rodeado por encima por una multitud de muertos vivientes. La daga de plata cumplió su cometido.
-Dios… Dios… - dijo Oz, cuando el lobo murió súbitamente y el humano retornó. La daga seguía enterrada en su pecho y salía sangre de la herida… pero aquella era la menor de sus preocupaciones.
Sin fuerza sobrehumana para protegerlo, el grupo de zombis que lo asediaban le cayó encima, mordiendo y desgarrando por todos lados.

Gritó, pero solo un momento y lo que le duró el aire en los pulmones. Poca cosa quedaría de él cuando los muertos acabaran su sangriento festín…

***

Kauffman vio la muerte de Oz en vivo y en directo mediante las cámaras de seguridad. Estaba complacido por la eficiencia de las mejoras hechas en el funcionamiento de sus tropas.
-Uno menos – dijo a su superior, que se encontraba a su lado ahora, observando con sumo interés la escena – Una lastima que haya sido el Licántropo. Habría dado lo que fuera por examinar sus células…
-En otro momento hubiera sido buena idea, doctor – replicó la persona que lo acompañaba – Ahora es preferible que esté muerto. Deja al equipo de Ángel con menos chances de seguir en el juego.
-¿Dejara que continúen hacia aquí?
-Naturalmente.

***

-¿Ves algo? – preguntó Buffy a Ángel. El vampiro estaba asomándose al final del conducto que atravesaban y su cara no presagiaba buenas noticias.
-Si… pero me temo que tendremos problemas.
-¿Por?
-Fíjate tú misma.
Buffy se arrastró hasta su lado y echó una mirada. Colgaban sobre un gran hall bien iluminado.
-Oh, mi Dios…
Decenas de zombis se encontraban en aquel sitio, encerrados. Gemían lastimeramente y se bamboleaban de un lado a otro, sin dirección ni propósito…

domingo, 16 de octubre de 2011

"Angel: Day of the Dead" (Catorce)

14

Reconciliación

Cheyenne Mountain.
Colorado. Casi al mismo tiempo.

Pese a que habían pasado varios días de aquél incidente con Faith, las cosas entre Gunn y Kate no habían mejorado.
Ella abandonó la habitación que compartían en el complejo militar, pidiendo el traslado a otra. Por consiguiente el resto de los días que pasaron, él los atravesó solo en su cuarto.
Allí estaba en aquel momento, maldiciéndose por no haber ido a la misión con Ángel y los otros, y pensando una vez más y de manera inevitable, en Kate…

La traición le dolía. Mucho. Pero lo que mas le provocaba dolor era haberse dejado llevar por las emociones.

Hubo un tiempo en que Gunn fue impetuoso, impulsivo. En esa época, andaba mezclado con pandilleros y se buscaba la vida en las calles de Los Ángeles como podía. Después Ángel cambió aquello dándole una oportunidad, un espacio en su grupo, aceptándolo.

Un nuevo Gunn nació en ese entonces. Uno con un propósito definido: combatir al mal.

Pero después de un tiempo, la línea divisoria entre lo claro y lo oscuro, entre lo blanco y lo negro, se difuminó. Wolfram & Hart entró en escena y Gunn fue asignado con un nuevo propósito… Algo habían hecho en su cerebro, implantando en él no solo conocimientos legales, sino también una óptica distinta, mas civilizada de la vida.

Un Gunn renacido veía las cosas con otros ojos.

…Y entonces el Apocalipsis les cayó encima, y las calles se llenaron de zombis… y conoció a Kate…

Nunca la juzgó por su pasado. De hecho, él menos que nadie podría juzgar a alguien por el tipo de vida que supiera llevar. Aceptó la historia personal de ella viendo mas allá de lo que significaba y la amó tal cual era.
Claro que esperaba en cierta forma, que su pasado al igual que el suyo permaneciera siendo eso, pasado. No esperaba que cosas de su vida anterior surgieran ahora (¡Justo ahora!) en que la relación entre ellos iba relativamente bien.

Se sentía desdichado.

Se sentía fatal.

Kate había pasado por un infierno antes de conocerlo y no era precisamente su carrera como actriz pornográfica a lo que se refería con eso, sino a los meses enteros que pasó sobreviviendo sola en medio de la tierra de los muertos, a merced de los zombis.

No se merecía aquel destrato.

Tampoco se merecía los cuestionamientos morales que le pudieran hacer.

Resolvió pedirle disculpas. Pese al tiempo transcurrido, creía que lo mejor era zanjar la situación de una vez por todas civilizadamente. La amaba. Quería seguir con ella, pero… ¿Lo querría nuevamente? ¿Le daría una nueva chance?

***

Kate cenaba en el comedor principal de la base. Rodeada de soldados y personal del lugar, se sentía descolgada.
En frente de ella, Dawn no paraba ni un minuto de hablarle de sus problemas para conseguir que cierto cadete joven del lugar se fijara en ella.
A expensas de su hermana mayor, la chica tomó a la ex actriz como blanco para pedir consejo u opinión sobre cuestiones del sexo opuesto. De hecho, Dawn descubrió que hablar de sexo en general con Kate era una tarea más fácil de plantear que hacerlo con su hermana.

Al principio, a Kate la chica le cayo simpática. Estaba en esa etapa en la que recién entraba en la adolescencia y sus hormonas estaban a full. No le molestaba que Dawn la tomara como su “confidente” e intentó darle los mejores consejos sobre cómo encarar esa etapa de la vida tan especial… pero cuando los días transcurrieron, se arrepintió de haberlo hecho.

Las cuitas, planteos e historial amoroso de Dawn eran insoportables. Existían veces en que prefería mil veces vérselas con los zombis a que enfrentarse una vez mas a los planteamientos de la muchacha.

…Y aquella era otra de las tantas ocasiones en que esto ocurría. Dawn hablaba y hablaba sin parar del chico que le gustaba, sobre lo que le gustaría que ocurriera entre ellos que, ante la avalancha de palabras el cerebro de Kate simplemente desconectó.

Dejó vagar su mente por otros derroteros mientras la joven hablaba.

Pensaba en Gunn. En los incidentes ocurridos hacía varios días y en cómo aquello terminó separándolos…

Gunn fue lo único bueno que le pasara, sino hasta ahora, en la vida. Un tipo que se preocupó en su estado se animo, que la escuchó cuando nadie mas lo hacia y la consoló, cuando mas lo necesitaba.

Se replanteó la situación.

¿En verdad se merecía que todo acabase así? ¿No seria lógico y sensato ponerse a charlar con él sobre el tema en vez de mantener aquella cortina de silencio entre ambos? Tomar un café y darse una oportunidad de, al menos, expresarse claramente qué era lo que uno esperaba del otro. Dejar bien claro las cosas…

En todo eso pensaba, mientras Dawn hablaba y hablaba.

-…Porque, francamente hablando, no sé si le gusto. Creo que es por el hecho de que soy muy flaca – decía, mirándose la panza chata - ¿Qué crees, Katie? ¿Me veo muy flaca? A lo mejor debería comer un poco más…

Kate suspiró y tomó un trago de la gaseosa que bebía. Hubiera querido de todo corazón que fuera cicuta.

-Cariño, para la edad que tienes te ves bien – comentó, esforzándose por sonreírle – Deja ya de preocuparte tanto por el físico… eso no es lo que en verdad importa.
Dawn enarcó una ceja. Puso cara de “no te creo nada”.
-¿De veras? – inquirió.
-Cuando empecé mi carrera, yo era como tú… físicamente, quiero decir.
-Bueno, si, pero no es lo mismo… Es decir, tú eres bonita y supongo que… eras buena haciendo… bueno, lo que hacías. Ya sabes – le guiñó un ojo.
Kate estuvo a punto de reírse. Dawn intentaba por todos los medios parecer adulta y hablar de sexo era una de las formas de hacerlo, pero todavía se cohibía un tanto. Suponía y muy bien que la chica realmente no vio nunca ninguna de sus películas.
Y suponía más, como pensar que Dawn en realidad nunca había visto nada de ese tipo de cine.

“Bueno, no es extraño”, pensó, “No tiene edad para ello, aunque hoy en día las chicas vienen muy despiertas”.

-Como sea – Dawn hizo un gesto con las manos. Continuo con su charla interminable – A veces me mira de lejos, pero no sé si es por gustarle o por mera curiosidad. Me pasó que una vez, en Sunnydale…

Ahí estábamos de nuevo.

Kate pensó seriamente en el suicidio por espacio de unos segundos, los cuales le tardaron a Gunn llegar hasta la mesa y salvarla interrumpiendo la retahíla de palabras.

-Dawnie, ¿me dejas charlar un momento con Kate? – dijo, de pie a su lado. Sonreía, tímido – Hay algunas… cosas que quiero aclarar con ella.
Dawn le dedicó una mirada asesina. Gunn le caía pesado y más después del incidente con Faith, pero Kate decidió que aquella era una buena idea y la mandó a que fuera a pasear un rato por allí.
-Solo será un momentito – intentó darle a su voz un aire despreocupado. Falló. Dawn congeló su mirada sobre ella y acto seguido, se levantó. Se marchó del comedor siendo silbada a su paso por un grupo de jocosos soldados que observaba todo desde un rincón.
Gunn se sentó en su lugar. Kate y él se miraron silenciosos, hasta que…

-Gracias. Ya no la aguantaba mas – dijo ella.
-No hay de qué. Es buena chica, pero me imagino que debe ser terrible – comentó él.
-Como todos lo fuimos a esa edad. ¿Qué quieres, Charles?
-Hablar. Hablar en serio – afirmó – Kate, creo que te debo una disculpa…
-Bien. Después de días, finalmente llega. ¿Por qué tardaste tanto?
Silencio incomodo. Gunn carraspeó.
-Kate, lo siento. De verdad.
-Yo también – ella apoyó la cabeza sobre sus manos entrelazadas sobre la mesa. Lo miró a la cara directamente – Creo que tuve poco tacto cuando te dije… lo que te dije. De todas formas, era la verdad.
-Lo sé. Lo entiendo.
-No. No creo que lo hagas.
Un nuevo silencio entre ambos, roto por el ruido de las voces de los demás comensales en la sala.
-Gunn, soy… fui actriz porno. Hasta hace no mucho atrás, antes de que el mundo se viniera abajo, yo me acostaba con hombres y con mujeres en diversos filmes.
-Ya.
-Comprende. Hay cosas… hábitos… costumbres sexuales, que me cuestan abandonar. Y no sé realmente si deseo hacerlo del todo – replicó – pero lo importante es que mucha de mi carrera y de mi vida se lo debo a eso.
Kate enmudeció. No fumaba pero un cigarrillo le hubiera venido bien en ese momento.
-Sé que cometí un error – prosiguió – Sé que tuve un desliz y con la persona menos indicada del mundo, pero no voy a negar que no ansiaba sentir… esas emociones. Emociones que esas cosas me hacían vivir. Lo que quiero que comprendas es esto: nadie me obligaba a tener relaciones sexuales con mujeres en las películas. Era algo consensuado, de común acuerdo. Okay, vendía más tener a dos chicas haciéndolo en la película y se me pagaba un poco más, pero nadie me puso una pistola en la cabeza para hacerlo. ¿Lo entiendes?
-Un poco. En verdad, quiero entender.
-Pues eso. Era parte de mi trabajo. Es parte de mi vida. No puedo negarlo – hizo una pausa – Viene en el paquete: lo tomas o lo dejas.

Kate desvió la vista un momento. Cuando la fijó otra vez, él seguía sosteniéndole la mirada.

-Siento mucho haberme liado con Faith. Siento haber roto tu confianza sobre mí, pero esta… esto, es mi vida. Lo que soy. Repito: lo tomas o lo dejas. Es todo cuanto tengo para decir.

Gunn asintió. Fue su turno de hablar…

-Te vi por primera vez en una de tus películas – admitió – Fue en una videocinta que alquilamos con un par de amigos una vez. Recuerdo que me gustaba mucho verte en escena y, con franqueza, me importaba un rábano con quien lo hacías. Me gustabas – la señaló.
Ella lo oía atentamente.
-Cuando te conocí en persona, resultaste ser alguien agradable, simpático. Cuando oí tu historia de cómo la pasaste afuera mientras el mundo se moría, me compadecí de ti… tanto que no dudé un segundo en ponerme a tu disposición para lo que fuera. En ese momento, necesitabas alguien que te escuche. Bien, lo hice. Necesitabas alguien que te apoye. Ahí estuve. Con el paso del tiempo, te fui conociendo más y me gustaste aun más de lo que ya lo hacías, y cuando decidiste consolidar ese amor conmigo, me creí en las nubes…

Gunn hizo una pausa. Después siguió.

-Lo que pasó con Faith me dolió, pero mas que dolerme el que tengas relaciones con otra mujer fue la poca confianza de no haberme contado antes que cosas como las que me dijiste que te pasaban, justamente, te estaban ocurriendo.
-Y si desde un principio lo hubiera hecho, Charles… ¿Me hubieras aceptado? – terció ella – Entiende que es algo inherente a mi vida. Es un hábito aferrado a mi modo de ser.
-A eso iba – Gunn la interrumpió – creo que cometí el error de reaccionar de la manera menos apropiada. No te merecías eso, Katie, ni nada malo de nadie. Yo soy el que realmente lo siente mucho… y el que ahora, en este momento, te pide perdón.
Ella sintió humedecerse sus ojos. ¡Dios! ¿Era verdad todo aquello? ¿Era posible que Gunn fuera tan decente con ella como para pedirle disculpas?

Así parecía.

-¿Qué dices? ¿Nos damos una oportunidad más? – preguntó él – Yo quiero.
-¿Aceptas toda mi vida, con lo que eso significa? – retrucó ella – No quiero mas condicionamientos morales ni malas interpretaciones, Charles.
Él extendió sus manos y las enlazó con las suyas.
-La acepto. Tu vida. La acepto toda… si tú perdonas a este imbécil que casi se pierde a la mujer de su vida.

Kate no lo aguantó más. Se acercó a él y se besaron en la boca.

Toda la sala estalló en aplausos.

Medio mundo que los rodeaba había seguido la charla con interés, sin querer queriendo, y ahora que llegaban a tan linda resolución todos irrumpían en vítores para la pareja.

Un soldado los enfocó con una cámara digital y les tomó una foto.

-Para el Facebook – dijo.

Sonrojados, la pareja agradeció en silencio el apoyo de sus ocasionales espectadores. En el fondo, no les importaba ser el próximo motivo de comentarios en la base.

Se tenían el uno a la otra.

Era lo UNICO que les importaba.

viernes, 14 de octubre de 2011

"Angel: Day of the Dead" (Trece)

13

Misión Suicida

Varios días después.
Cerca de Los Ángeles. California.


El helicóptero militar volaba con el ruido atronador de sus aspas por el cielo del atardecer. En su interior, aferrados a sus asientos por correas, Buffy, Ángel y su equipo viajaban a su destino final: las instalaciones de los laboratorios de Wolfram & Hart.
Habían pasado ya varios días desde su charla con el Presidente. En el intervalo de tiempo hasta el inicio de la misión la Cazadora y el vampiro, conjunto con el resto de su grupo, fueron entrenados hábilmente por los militares más expertos en tácticas de asalto comando, combate y el uso de armas de fuego.
No es que necesitaran mucho sobre el tema, pero tampoco podían acudir tras su objetivo sin preparación real.
Las únicas excepciones en el equipo que iba de viaje habían sido Dawn, por la justa razón de ser menor de edad (una locura embarcarla en semejante misión suicida) y Gunn y Kate.

El primero adujo razones de índole personal (aunque la realidad era otra bien distinta; Gunn sabía mucho de peleas callejeras, pero eso siempre que el rival no deseara comerte vivo) y la segunda era un caso tan obvio como el de Dawn.
Kate era actriz, no guerrera. Sabía cómo posar ante una cámara pero no habría podido soportar un enfrentamiento urbano contra los zombis.
Exceptuando a estas personas, el resto del equipo estaba completo. Pocos, pero seguros. Lo justo y necesario, en la opinión de Zane Holden, ya que el primer mandatario confiaba en la victoria de su particular escuadrón sobrenatural.

-¡Presten atención! – rugió el capitán Rhodes, saliendo de la cabina del piloto. Todos lo miraron – ¡Descenderemos en una zona urbana cercana a la ubicación del laboratorio! ¡A partir de ahí, seguirán a pie la ruta trazada! ¡Si tienen éxito en su misión, miles se salvaran gracias a ello! ¡Si no, no se gasten en volver!
-Genial. Gracias por meternos presión, capitán – murmuró Lindsey. El militar lo ignoró. Habló con Ángel…
-¡Summers y tú están a cargo del equipo! – dijo - ¡Ahora, chequeen sus armas!
Ángel lo hizo, lo mismo que su compañera. Vestían trajes de negro, como los del equipo de asalto del SWAT. Llevaban dos cartucheras con pistolas cruzándoles el pecho y cinturones con municiones y cartuchos para los rifles AK que usarían.
-Todo listo – Buffy hizo chascar el seguro de su pistola. Se la enfundó en su cartuchera.
-Te sienta bien el traje, B – comentó Faith. Terminaba de colocar el cargador a su rifle.
-¡Asegúrense de que todo esté en orden! – siguió diciendo Rhodes - ¡Si algo falla, están muertos! ¡Recuérdenlo!
Ángel echó un breve vistazo a la tropa. Mientras que Faith estaba en su salsa (¡Licencia para matar, B!) observó que Lindsey se demostraba apático y Oz, por el contrario, muy preocupado.
El ex abogado no le interesaba en lo mas mínimo, pero el segundo si. Todo aquello era nuevo para el joven hombre-lobo…
-¿Estas bien? – preguntó a Oz.
-Me acostumbrare – dijo, colocando en su sitio un arma.
Ángel esperaba que así fuera. La silueta de la ciudad de Los Ángeles comenzó a perfilarse en el horizonte, en donde el sol comenzaba a morir…
Se estremeció. No había imaginado que volvería a la ciudad nunca. Allí quedaron los fantasmas del pasado, los recuerdos dolorosos de las muertes de Fred y de Wesley.
Sabía que era imposible que se los cruzara a ambos en versión zombi. Wes dio cuenta de Fred cuando se convirtió en uno y él mismo se privó de ser otro. De todas maneras, la idea de volver a un sitio con tantas penurias le torturaba el alma.

-¡Estamos llegando! – anunció Rhodes.

El helicóptero avanzó, veloz. Pasaron casas y edificios por igual en un terrible estado de deterioro y abandono. Se dirigieron a un lugar en concreto: un playón de estacionamiento vacío.
El sol moría cada vez mas rápido, alargando las sombras. No existía peligro de que sus rayos dañaran a Ángel. Es por eso y por la ventaja táctica de la noche, que la misión se llevaba a cabo en ese momento.
La puerta del costado de la aeronave se abrió. El frío aire del exterior los abofeteó. Era invierno allá afuera; el primero de Los Ángeles sin humanos vivos.

-¡Buena suerte! – deseó Rhodes, a modo de despedida mientras saltaban al exterior. Al bajar el último, el helicóptero remontó vuelo otra vez. Se perdió en el crepúsculo naciente…

***

El playón estaba aislado por una gran reja cerrada. Varios autos estaban estacionados por ahí, todos intactos. Oz olisqueó el aire. Frunció el ceño con expresión de asco…
-Hay podridos en la zona – avisó – Veinte, como mínimo, rondando por acá.
-No podemos salir por la puerta. Llamaríamos la atención de inmediato – Buffy señaló una tapa de cloaca – A las alcantarillas. Los túneles nos ayudaran.
-¡Pero nos perderemos la diversión! – resopló Faith.
-Te aseguro que tendremos mucha. La ciudad está repleta de esas cosas – Ángel sacó la tapa de cloaca y ayudo a Oz a bajar.
A regañadientes, la segunda Cazadora le siguió; Lindsey fue el tercero.
-Me siento como un idiota – dijo – Soy invisible para esas cosas. ¡Debería estar caminando por la calle libremente!
-¿Y que hay de los otros zombis? ¿Los que Wolfram & Hart mejoró? – le preguntó Buffy.
-Esa es otra historia…
-En vez de quejarte tanto, limitate a mostrarnos el camino al laboratorio – dijo agriamente Ángel – Ahí abajó tú nos guías.
-Lo que siempre quise: servir de lazarillo para un par de ineptos.
Ángel sentía que si seguía aguantando al petulante ex abogado, terminaría cometiendo una locura. Buffy lo frenó, con un gesto. No era hora de perder la cabeza. Era hora de seguir adelante…

***

Caminaron guiados por Lindsey por un buen trecho de alcantarilla. Utilizaron linternas para iluminar su senda pese a que Ángel no las necesitara para ver bien en la oscuridad y que Oz se guiaba por el olfato.
El tramo de túneles que cruzaban se cortaba abruptamente por un derrumbe un par de pasos mas adelante. Obligados por esto, volvieron a emerger en la superficie, en un callejón al lado del edificio que, según el antiguo miembro de Wolfram & Hart, funcionaba como laboratorio…

La ciudad a su alrededor seguía tan desolada como Ángel lo recordaba. Nada había cambiado: coches volcados e incendiados, toneladas de basura arrojada por los rincones… puertas y ventanas rotas y, por supuesto, los zombis.

Se toparon con uno al ir a doblar una esquina para acceder al edificio. En vida hubo sido un carnicero; en la muerte seguía usando parte de su atuendo, consistente en un delantal que algún día fue blanco, manchado ahora de sangre y una cuchilla para trozar carne aferrada a su mano derecha.
Al verlos, la criatura aulló y se lanzó corriendo a su encuentro. Buffy desenfundó su pistola y le voló la tapa de los sesos en plena carrera.
-¡Buen tiro, B! – dijo Faith.
-No te alegres tanto. Solo fue uno. Hay más.
Confirmando las palabras de la rubia muchacha, un grupo de espectros surgió por una calle lateral. El equipo se desplegó siguiendo una maniobra. Se parapetaron detrás de varios coches volcados y abrieron fuego con los fusiles.
Los abatieron a todos, pero una nueva tanda de monstruos estaba llegando, alertada por el ruido de los disparos. Corrían a toda prisa, dando alaridos desesperados, con las bocas abiertas y las manos crispadas como garras.

-¡Estamos perdiendo tiempo y munición! ¡Tenemos que entrar en ese edificio! – gritó Ángel en mitad del estruendo provocado por el ataque.
Lindsey hizo un alto el fuego y rebuscó en su cinturón. Sacó una granada. Le extrajo el seguro y la arrojó con fuerza en contra de los muertos que venían.
-¡Síganme! – dijo y al toque la granada explotó.
Una nube de partículas y de pedazos de cuerpos salió despedida al aire. Aprovechándose de la confusión y de la detención momentánea de la horda podrida, el grupo penetró en el edificio…

***

Laboratorio de Wolfram & Hart.
Centro de Los Ángeles. Noche.

La alarma sonó insistentemente en el panel de la computadora del doctor Kauffman, pero el científico encargado apenas le dedicó la atención que se merecía. Estaba mirando en otra PC los datos obtenidos de recientes análisis.
Como el pitido estridente no se acallaba, el hombre de ciencia se volvió con fastidio para revisar lo que los sensores de seguridad habían captado: cinco lecturas térmicas irrumpiendo en el edificio.
-Que curioso – comentó, acomodándose las gafas de montura metálica mientras miraba la pantalla. De las cinco señales termales, una era lo opuesto a un ser vivo. Por el contrario, parecía que el cuerpo del intruso estuviera a temperatura ambiente, sin despedir calor en demasía.

Kauffman meditó. Luego conectó las cámaras de seguridad. Vio el rostro de los cinco (dos mujeres y tres hombres) y entonces comprendió el motivo de la lectura dispar.

-Vampiro – sonrió – Es Ángel.

Rió a carcajadas. Se volvió hacia una figura muda parada a sus espaldas.

-Por favor, avisa a tus compañeros de que tenemos visitas. Que vayan a recibirlos como se merecen – ordenó.
El aludido, un zombi enfundado en un mono de trabajador azul con el logotipo de Wolfram & Hart, asintió recibiendo la orden. Partió a toda prisa a cumplirla.
Kauffman tomó un teléfono. Marcó un número y llamó a su superior.
-Están aquí – dijo – Tal y como se previno.
-¿Mandó a los zombis tras ellos? – le preguntaron del otro lado de la línea.
-Están en camino.
-Muy bien – la voz parecía muy complacida. Colgó.
Kauffman también lo hizo. Se reclinó en su silla y se dispuso a ver el show.

martes, 11 de octubre de 2011

Cuentos Selectos, de Isaac Asimov

Tengo que reconocer que no tengo en mi biblioteca personal muchos libros de Isaac Asimov. Este es un claro ejemplo; descubrí este libro por “accidente” mientras reacomodada todos los demás en un inmenso baúl que tengo en mi habitación. Lo cierto es que me lo compraron cuando era chico y desde entonces no lo había vuelto a leer. Por muchos años permaneció olvidado en un rincón de mi placard hasta su descubrimiento y posterior relectura en la actualidad…

No tiene ninguna reseña. Es un libro pequeño editado por Editorial García Ferre, la cual entre otras cosas, por esa época en que me lo regalaron, sacaba la revista “Muy Interesante”, una revista de divulgación científica muy leída, por ese entonces (revista que siempre despertó mi aversión por ser ultra-cientificista y darle “palos” a los fenómenos sobrenaturales o a todo lo que fuera paranormal; por aquél entonces yo era muy crédulo de los fenómenos extrasensoriales… demasiado).

Volviendo al librito en cuestión, es uno pequeño, como les decía, que contiene los siguientes cuatro cuentos cortos de Asimov:

1 – Mi Nombre se escribe con “S”
2 – El Niño Feo
3 –La sensación de Poder
4 – La Última Pregunta

Bien, aclarado el punto, pasemos a lo siguiente: MI OPINION DE LOS CUENTOS DE ESTE LIBRO

1) Mi nombre se escribe con “S”

Es la particular historia de un cambio de nombre. O de apellido, mas que nada. Un físico nuclear acude a un peculiar numerólogo quien le aconseja “cambiar la primera letra de su apellido”, para poder ganar más fama y notoriedad en su carrera. Por supuesto, hay algo mas de fondo… el cuento es una demostración de cómo los nombres pueden influir en nuestro destino y en cómo las fuerzas que están más allá de nuestro entendimiento se divierten a costa nuestra.

Es un cuento pasable. Muy inteligente y muy bien narrado. Aunque no es para tirar petardos, les aviso.

2) El Niño Feo

Más que cuento corto, parece una novela corta, por su extensa duración. Trata sobre una enfermera contratada por una empresa científica privada que hace experimentos con los viajes en el Tiempo. El resultado de sus investigaciones científicas traen al presente a una criatura primitiva, un niño Neandertal. La enfermera será la encargada de cuidar a este “niño feo” venido de épocas remotas… tanto es así, que un lazo de cariño y amor maternal se forjara entre ambos.

Es una historia bonita. Muy bonita. Y muy humana. Al principio, la enfermera protagonista del relato siente “repulsa” por el niño primitivo, pero luego, al ver a una inocente criaturita detrás de su aspecto tosco y casi simiesco, el amor nace… un amor que la llevara a salvarle la vida al pequeño cuando los científicos que lo trajeron al presente intenten acabar con él.

Lo repito, es una historia bonita. Se deja leer y es muy recomendable.

3) La sensación de Poder

En un futuro lejano, el uso de las computadoras habrá despojado al hombre de su libertad. Tal es así, que los humanos no saben multiplicar, dividir, sumar ni restar. Pero un pequeño técnico-operario será la salvación que cambiara esta situación… Pero, ¿será para bien o para mal?

El cuento más flojo del libro. Principalmente porque ODIO las Matemáticas. Y en este cuento se hacen multiplicaciones y divisiones… y demás cálculos matemáticos.

Se supone que la civilización humana de aquel futuro es tan avanzada y a la vez, tan dependiente de las computadoras, que cálculos en apariencia fáciles de hacer no le salen. No si no es con ayuda de la maquina.

No me gustó este cuento. Creo que haría las delicias de algún profesor o maestra de Matemáticas, pero dudo mucho que hiciera las mías…

4) La Última Pregunta

Casi una épica. Sucede en varias épocas del futuro cercano y del remoto, a su vez. Una pregunta es formulada a una inteligencia artificial concebida por el Hombre (¿Puede revertirse la Entropía y salvarse el Universo de su destrucción?) y la respuesta tarde eones en ser contestada.

Los escenarios del cuento van siguiendo de a poco la evolución del ser humano, paralelamente con el de la maquina encargada de dar la respuesta. Así tenemos una humanidad que recién comienza con el uso de fuentes de energía alternativas (como el uso del Sol) hasta pasar a la conquista de otros planetas del espacio, la expansión a toda la galaxia y la transformación del Hombre en una mente colectiva y única… todo, hacia el final del Universo.

Como les decía, una épica cortita y concisa. Es un muy buen cuento, aunque deja el sabor a amargo en la boca. El motivo es que es cierto lo que se postula en él: el Universo no durara para siempre.

Las estrellas agotaran sus energías, la expansión del Cosmos proseguirá indefinidamente… y todo se volverá mas oscuro y distante. La Entropía llegara y ese será el fin del Universo.

Si bien el cuento es ficción, el postulado es real. En algún momento, pasados millones de millones, de millones de años, la Tierra, el sistema solar, la galaxia y el Universo todo desaparecerán. Ni siquiera podemos decir que serán un breve recuerdo.

Un pensamiento angustiante.

EN SINTESIS: ¿LIBRO BUENO?

Pues si, he pasado un buen rato leyéndolo. Desgraciadamente, el libro está agotado y creo que la Editorial García Ferre no existe mas… creo. Realmente no sé nada de ellos en la actualidad. Pero el libro es bueno. Para pasar el rato, pongamos.

¡Saludos a todos! ^^

lunes, 10 de octubre de 2011

"Angel: Day of the Dead" (Doce)

12

Discusión

Gunn miraba al techo de la habitación desde la cama. A su lado, yacía Kate. Ambos estaban desnudos y con cara de poco felices.
-¿Qué pasa, Katie? – preguntó el muchacho a su pareja. La ex actriz no respondió - ¿Hay algún problema?
-¿Problema? – murmuró ella - ¿Qué puede andar mal? No. Ninguno. Todo esta bien – mintió.
Gunn enarcó una ceja. Se volvió de costado y la miró. En la penumbra del dormitorio la cara de Kate era apenas perceptible, pero podría apostar todos los conocimientos legales que Wolfram & Hart metió en su cabeza a que el semblante de la chica no era precisamente el de una persona despreocupada.

-Evidentemente algo pasa, cariño – dijo, despacio - ¿Hice algo mal? ¿Te traté mal esta noche?
Kate suspiró. Los ojos se le humedecieron un poco.
-No, no. Has estado bien… es solo que…
Enmudeció.
-¿Qué? Por favor, dímelo. ¿Qué ocurre?
Ella se negaba a llorar, pero era una tarea titánica. Las emociones que pujaban en su interior amenazaban con jugarle una mala pasada.
-Yo… yo… - comenzó a balbucear.
-¿Qué?
-Charles, yo… creo que… creo que esto va muy rápido. Nuestra relación, quiero decir – tragó saliva – Creo que lo mejor para ambos antes de que alguien salga lastimado es… cortarla acá.
Gunn se incorporó en la cama.
-Es broma, seguro – esbozó una sonrisa. No fue devuelta.
-Hablo en serio – declaró ella.
Hubo un abismo de silencio. Gunn salió de la cama y encendió la luz del cuarto. La miró a los ojos.
-Pero… Pero, ¿por qué?
-¿Tiene que haber un motivo? – retrucó ella, exasperada.
-¡Por supuesto que tiene que haberlo! ¡Si todo estaba bien! ¡No entiendo que te pasa!
-¡No me pasa nada! ¡No me alces la voz! ¡Mierda! – ya estaba. La barrera emocional desbordó. Se puso a llorar.
-Katie, Katie, por favor… dime qué está mal – le suplicó él - ¿Qué te ocurre?
Kate se sentía fatal. Solo se limitó a llorar. Era la primera vez en la vida que algo así le pasaba.

Era increíble. Como actriz porno había perdido la cuenta de la cantidad de gente con la que tuvo relaciones sexuales delante de las cámaras. En muchas ocasiones, la mitad de esas personas fueron de su mismo sexo.
Claro, era un trabajo para ella y lo consideraba como tal. Nunca se involucró sentimentalmente con un compañero y, en esencia, las pocas relaciones “serias” que tuvo a expensas de su carrera filmografica siempre terminaban mal.

Esta no tenia por que ser la excepción. Se daba cuenta de ello y se odiaba por eso. Charles había sido el único hombre en su vida, hombre de verdad y con todas las letras, que se preocupó por ella realmente.
Se odiaba por haber permitido que un desliz, un habito sexual del pasado, minara la relación que con él construía. En otro mundo y otra vida, aquello hubiera sido impensable para ella.

Pero ahora no.

Ahora era diferente.

Ahora sentía culpa.

-Hay otro, ¿verdad?
Se quedó helada. Miró a Gunn con cierto temor. Se había puesto muy serio. ¿Qué haría si se enterara de lo de Faith y ella? ¿Se enojaría tanto como para pegarle? ¿Era Charles capaz de semejante acto?
-Es eso. Hay otro – volvió a repetir, la voz sin tono.
-Si lo hubiera… ¿Qué?
No quiso sonar desafiante con sus palabras, pero no pudo evitarlo. Tenia que saberlo. ¿Charles reaccionaria realmente mal ante la verdad?
-Me conociste por mis películas – dijo ella. Había parado de llorar. Secó sus lagrimas – Películas porno, porque, hola… ¡Resulta que soy actriz porno! No hacia “Hamlet” precisamente.
-Si, eso lo sé. Pero era tu pasado.
-Mi pasado que influye en mi presente. Soy quien soy gracias a la base de tener relaciones sexuales frente a la cámara. En realidad, Catherine Frost no existe. Solo Kate… Kate Frost.
Gunn cerró los ojos y aspiró una amplia bocanada de aire. Se pasó una mano por la cabeza.
-¿Quién es él?
-¿Es todo lo que te interesa? ¿Saber cómo se llama o quién es?
-¿Es un soldado de esta base militar, verdad?
-Oh, mi Dios… - Kate se exasperó, pero él continúo.
-Es uno de ellos, ¿cierto? ¡Un jodido cabron musculoso y más bruto que un buey! ¿¿Es uno de esos??
El tono de voz era elevado. Ella se enojó.
-¡No! – le respondió - ¡No es un jodido soldado! ¡Ni siquiera es un puto hombre, carajo!

¡PAM!

Directo en la quijada.

Gunn se quedó con la boca abierta. No lo podía creer.

-¡Se supone que no lo sabrías! ¡Se supone que no iba a afectar nuestra relación! Pero sucede que si… ¡Condéname por sentir remordimientos! Es la primera vez en mi puta vida que me pasa, ¡maldita sea!

Él salió del dormitorio. Al rato regresó.

Comenzó a vestirse a toda prisa.

-¿Quién es ella? ¿La conozco?

Kate se cruzó de brazos.

-¡Respondeme! ¿La conozco?
-Faith.
Una sola palabra. Un solo nombre. Era todo lo que él deseaba oír… Se terminó de vestir y salió a la carrera de la habitación. Los gritos de Kate lo persiguieron por el pasillo incluso, pero no volvió atrás.
Fue derecho hasta la habitación de la Cazadora. Tocó la puerta con furia.
Faith la abrió. Sostenía una lata de cerveza en la mano y la mirada que le dedicó era un témpano. Gunn no la dejó decir nada. Habló él primero…
-¡Sé lo que hiciste, perra! ¿Con que derecho te metes donde no te llaman? ¿Eh?
-¿De qué mierda hablas?
-¡Vamos, deja de fingir! ¡Sé lo tuyo con Kate! – le espetó - ¡Sé lo que hiciste, grandísima hija de puta!
-¡Woa! Despacio, Charlie. Para tu información, la cachorrita no se negó mucho que digamos, así que no tengo toda la culpa… por otro lado, ¡despierta imbecil! ¿Qué crees que hacia antes de conocerte? ¿Vender Biblias? – Faith se plantó ante él sin miedo - ¡Era actriz porno, idiota! ¡Se acostó con mujeres más de una vez en su vida!
-¡Eso no te da el derecho a aprovecharte de la situación ni de meterte en la relación que tenemos ella y yo! – gritó él - ¡Sabias que ella y yo somos pareja, que tenemos algo! ¡Y no te importó en lo mas mínimo entrometerte en eso, pervertida de cuarta!
-¿Pervertida? ¿De cuarta? – Faith se le rió en la cara - ¡Dios! ¡Esto es…! ¡Increíble!
Sonoras carcajadas ascendían de su garganta. Gunn apretó los puños.
-Cariño… He matado a varios vampiros y masacrado demonios por insultos menores que ese. ¿Sabes que? Hazte un favor. Ve a dar una vuelta. La necesitas.
Cerraba ya la puerta de su habitación cuando él se lo impidió. Faith lo miró con rabia.
-¡Esfumate, hermano!
-No lo haré. ¡Antes vamos a aclarar las cosas!

Una figura apareció detrás de Faith. Venia abrochándose una camisa, pero Gunn reconocería en cualquier lugar esos malditos tatuajes runicos.

-Ya oíste a la dama, amigo – dijo Lindsey – Hazte humo.
-Ya veo. Sigues cayendo mas bajo a cada rato – Gunn hizo una mueca – Mira que venir a acostarte con esta rata…
Lindsey sacó una daga. La apuntó al pecho del muchacho.
-Cuida tu lengua, amiguito, o te la arrancare de tu sucia boca…
-¡Inténtalo, hijo de perra! ¡No llegaras a tocarme! ¡Antes te la entierro yo en la garganta!
-¡YA ESTUVO BIEN! – gritó una voz atronadora, autoritaria - ¿Qué pasa aquí, señores?

Era el capitán Rhodes. Venia acompañado de dos soldados grandes a sus espaldas.

-¡Esta es una base militar de alto nivel, caballeros! ¡Si van a tener una riña de gallos, háganlo afuera con los zombis de fondo! ¡Aquí, NADA de peleas estupidas! ¿Está claro?
Lindsey escondió la daga de la vista del militar. Sonreía. Gunn no.
-Claro como el agua. Lo que usted diga, capitán.
-¡Tus zalamerías no funcionan conmigo, McDonald! ¡Te conviene ir con pies de plomo acá dentro! – Rhodes miró a Gunn – Y tú, ¡vuelve a tu habitación! ¡No esta permitida la libre circulación sin autorización por los pasillos a estas horas! ¡Es una base militar, maldita sea! ¡No una jodida escuela secundaria!
-Ya oíste al capi, Charlie – dijo Faith, dejando salir a Lindsey a su propio cuarto y disponiéndose a cerrar la puerta del suyo – Márchate. ¡Bye!
-Esto no acaba aquí – le prometió, ante la mirada reprobatoria de Rhodes y sus hombres – Te lo aseguro.
-Que pena. En todo caso, mandame un e mail en cuanto puedas – se burló ella y cerró finalmente la puerta.

viernes, 7 de octubre de 2011

"Angel: Day of the Dead" (Once)

11

Holden

Zane Holden no era el típico hombre que uno esperaba ver en la política. Mas acostumbrado a observar personas despreocupadas y hasta cómodas con su posición, Ángel se llevó una sorpresa al conocer en persona al, por aquél entonces, Presidente de la nación americana.

Holden era joven, bien parecido y de complexión atlética. Vestía un pulcro traje azul con corbata roja y hubiera pasado perfectamente como galán de alguna película de Hollywood. Sin embargo, cuando abría la boca y hablaba uno se daba cuenta de que estaba ante una persona simple, sencilla y directa. Un tipo común.

-Es un placer conocerte, al fin – le dijo, ni bien Buffy y él entraron en su despacho – La señorita aquí presente me habló mucho de ti. Tenia unas ganas enormes de conocerte – le aseguró, palmeándolo en el hombro – Vengan, siéntense aquí, enfrente de mi escritorio. Vamos a charlar.
Holden les señaló dos cómodos butacones ubicados delante de su lustroso escritorio de madera. Mudo por la familiaridad y la humana cordialidad de su anfitrión, Ángel ocupó su lugar.

Había esperado encontrarse con cualquier cosa: un tipo soberbio, engrandecido por su posición privilegiada de poder; un dictador, cruel, tiránico y siniestro…

Algo por el estilo.

Lo usual.

Pero no era el caso. Nunca pensó encontrarse con un tipo como el que tenia enfrente. Una persona que te miraba con sumo aprecio y paciencia. Alguien que rezumaba confiabilidad.

Una persona como Zane Holden.

-Déjame adivinar: seguramente, te estas preguntando cómo un tipo como yo llegó a la presidencia de la nación – dijo, sonriendo. Ángel parpadeó. ¿Acaso ese tipo le leía la mente? No, por supuesto que no. Pero era muy perspicaz – Échale la culpa al Gabinete Gubernamental de Crisis. Creo que lo que ellos pretendían era poner en el poder a un hijo de puta, pero les salio el tiro por la culata. Al menos, yo creo que soy un buen tipo… - hizo una pausa, pensativo – De todas maneras, es muy tarde para quejarse.
Si aquello fue un chiste, Ángel no supo interpretarlo. Buffy no dijo nada. Aguardaba en silencio a su lado.
-Bueno. ¡Basta de tonterías! Vamos al asunto en cuestión – Holden se puso serio – Me imagino que estas al tanto de lo que nos proponemos hacer…
-Wolfram & Hart. Laboratorio. La cura a la plaga zombi. Usted la quiere – puntualizó el vampiro.
-Así es. Confieso que la historia de una corporación demoníaca dedicada al Mal en la Tierra me sonó a argumento de una mala película de Resident Evil. Conozco compañías ejecutivas, muchas y muy variadas. Nunca creí que podría existir en la realidad algo así, que una se dedique exclusivamente al Mal, pero me rindo ante las evidencias – el Presidente se cruzó de brazos – Necesitamos esa cura, Ángel. No solo Norteamérica; el mundo la necesita. Tenemos una chance de recuperar la Tierra, solo una oportunidad. Pretendo disponer de todos los recursos que tengo para lograrlo. Entre ellos, están ustedes.
Holden los señaló.
-Antes de conocer a Buffy, era escéptico en todo lo que se refiere a lo sobrenatural. Ahora soy un ferviente creyente y veo el potencial en esto. Disponemos de un grupo conformado por dos Cazadoras, un hombre-lobo y un poderoso vampiro, además de un sujeto inmune a los muertos mediante la magia y que entre otras cosas, conoce las instalaciones donde se halla la única posible salvación para la raza humana. Muchos dirían que es poca cosa, pero para mí es más que suficiente.
Holden hizo una pausa. Aguardaron a que continuara.
-Quiero armar un equipo de asalto con ustedes – dijo – Serán entrenados por mi gente en el manejo de algunas armas y tácticas. No creo que eso les insuma mucha dificultad, dado los antecedentes que tienen. Después, partirán hacia ese laboratorio. El Ejército les servirá de apoyo una vez que conquisten el lugar. Nos aseguraremos de limpiar la zona de enemigos.

Ángel levantó una mano.

-Tengo una pregunta.
-Adelante.
-Con el debido respeto, pero todo me suena a que nosotros vendríamos a ser en este plan, la carne de cañón.
-¿Lo dices por lo de hacerlos marchar a ustedes primero antes de que a mis soldados?
-Si.
-No voy a mentirte, Ángel. Hemos perdido incontables vidas de hombres muy valientes en esta guerra contra los muertos vivientes. Prefiero que ustedes vayan primero, no por ser carne de cañón como dices, sino por la experiencia que ya tienen en estos asuntos. Además de los poderes y habilidades que poseen.
-Sigo sin comprender. Conoce la ubicación del laboratorio de Wolfram & Hart. Me imagino que Lindsey se la dio. ¿No seria mejor enviar un ejército completo y bien preparado al lugar por la cura a que un grupo reducido como nosotros?
-Dos cuestiones – Holden extendió una mano y mostró dos dedos – Numero uno: si mando un destacamento enorme, como en las películas, me arriesgo a que el enemigo destruya la cura para evitar que lleguemos a ella. Numero dos: si ustedes tienen éxito, salvaran a muchas vidas.
-Sigue sonándome a que somos carne de cañón. Lo siento.
-No es así.
-Pues lo parece.
Silencio tenso. Buffy observó a Holden fruncir el ceño, pero solo unos segundos.
-Te aseguro que no es así, Ángel – dijo el Presidente – Confío en las habilidades que ustedes tienen. No soy idota. No voy a arriesgar mis cartas en una jugada que no seria segura. Iran, combatirán al enemigo, ganaran y luego, el Ejército los asistirá. Traeremos la cura, el doctor Logan la reproducirá y la implementaremos inmediatamente. Todos salimos ganando con esto.
-Querrá decir que Estados Unidos sale ganando – terció el vampiro.
-No. El mundo gana con esto. Estoy dispuesto a compartir la solución con todos los países de la Tierra. Y digo bien, TODOS. Si algo aprendimos de este suceso es que no existen las fronteras entre nosotros a la hora en que las tragedias nos azotan. Si sufre un solo ser humano, sufrimos todos. Nadie es un individuo aislado. Somos todos parte de la misma especie.

Ángel se quedo mudo. ¿Soñaba o estaba despierto? ¿Era Holden un ser real o un mero invento de su imaginación? Era un tipo demasiado bueno para ser real.

Era demasiado bueno para ser Presidente.

Pero tenía razón en varios puntos.

El mas obvio era aquel en el que de tener éxito, se podrían evitar la muerte de millones de personas que, a lo mejor, sobrevivían como podían allá afuera.
-Yo estoy dentro – dijo Buffy – Quiero que la pesadilla termine, que la locura se acabe.
-Yo quiero lo mismo – puntualizó Holden – Solo lo lograremos trabajando codo a codo. Ángel, sé que dijiste que lo harías, pero no puedo presionarte a ello. Si decides que no merece la pena, quiero que sepas que aquí nadie obliga a nada. Solo dilo y buscaré otra salida.
El vampiro no respondió de inmediato. Decidió que el Presidente era un tipo hábil en su puesto. Estaba poniendo democráticamente en sus manos la decisión de hacer sí o no la misión. Era lo mismo que poner sobre sus hombros el peso del mundo…
-Es obvia cual será mi respuesta. La dije una vez y lo vuelvo a decir ahora – sonaba fuerte y decidido – Estoy dentro. Cuenten conmigo.