sábado, 22 de diciembre de 2012

Yo, Lucifer, de Glen Duncan



"Presentamos al fin en español la divertida y exitosa novela de Glen Duncan, aclamada por público y crítica en el mercado anglosajón, y cuya versión cinematográfica se encuentra actualmente en fase de producción. El argumento es el siguiente: el fin de todas las cosas se acerca y al Príncipe de las Tinieblas se le ha concedido una última oportunidad de redención, siempre que sea capaz de vivir una vida razonablemente intachable en la Tierra. Como prueba, Lucifer negocia encarnarse en un cuerpo usado, el de un escritor, durante un mes… todo un mes para disfrutar de los placeres de la carne. Pero la experiencia de habitar entre nosotros le provoca más trastornos y complicaciones de lo previsto: en lugar de enseñar a los humanos lo que significa ser el Demonio, Lucifer se sorprende a sí mismo tratando de entender en qué consiste ser un hombre.”

MI OPINION DE ÉSTA NOVELA

En mi leal entender, existen libros muy sobrevalorados. Éste es uno de ellos. Pero antes de proseguir, déjenme contarles lo que dicen los “expertos” acerca de él y su autor:

“Un escritor muy inteligente… una ficción densa, perspicaz, sensible y perfectamente modelada”. The Guardian.

“No hay nadie por ahí que plantee las preguntas que Glen Duncan está planteando y de la forma en que las está planteando. Lo que está haciendo es maravilloso, extraordinariamente oscuro y, sí, importante. Es importante porque es un escritor de los grandes”. Independent on Sunday.

“Asombrosamente bueno, decididamente sincero”. Uncut.

“Endiabladamente inteligente… Una visión sulfurosa y como corresponde de Londres y de la humanidad”. Time Out.

“Una exploración inteligente y diabólicamente aguda de la vida actual, tan divertida como el Infierno”. The Times.

(Mi Dios…)

Bueno, después de oír a los “expertos” dar sus pareceres, y de haber gastado la nada friolera cifra de $ 99 por el libro, he aquí mi más sincera opinión: BASURA.
…Y es una pena, honestamente, porque la sinopsis pintaba para otra cosa. Porque la idea es tan rica como vastas son sus posibilidades. Es una pena, realmente. Pero quiero ser justo a mis principios. Son como doscientas páginas de chorradas sin sentido, una tras otra…

Pero como diría el buen Jack, el Destripador: “Vamos por partes, baby”.

“Yo, Lucifer”, del ignoto Glen Duncan (de quien dicen que ha sido elegido por Times Literaty Supplement como uno de los veinte mejores nuevos novelistas del Reino Unido, Dios nos ampare y asista) pretende ser la biografía del Diablo en primera persona. Esto seria una autobiografía, ya que después de hacer un trato con el Cielo de pasar un mes dentro del cuerpo humano del escritor decadente Declan Gunn (un chiste con el nombre del escritor. Declan Gunn = Glen Duncan. ¡Que gracioso! Y yo que llegué a pensar que era el único que se salía con eso. De hecho, tengo mi nombre traducido al inglés por si quiero ir a las tierras anglosajonas y firmar allí: Frederick Braverman = Federico Bravo. Ok, no suena muy lindo, pero me gusta) Su Satánica Majestad decide dejar constancia de sus memorias en un libro, en donde intentara contarnos cómo le ha ido más o menos en su experiencia terrenal, una experiencia llena de sensualismo, derroches y excesos; de vicios y de borrachera…

Seré franco: no me gusta el estilo literario de Glen Duncan. Es pesado. La historia se vuelve pesada, el lector encuentra escollos literarios a cada instante y eso termina por minar la historia, que será todo lo satírica que quieran sobre Dios, los ángeles, la religión, la sociedad inglesa de principios del siglo 21, pero que llegó a cuotas tales como hacerme arrepentir realmente de haber gastado mi dinero por ella.

Oh, por supuesto, el tono del libro es ácido, satírico. Lucifer no se anda con chiquitas. Te habla en el idioma callejero e intenta, pese a todo, granjearse tu simpatía. Por momentos el lector recordara al vampiro Lestat, cuando en la saga de vampiros de Anne Rice, decía aquello de querer ser “la representación del Mal”. Lestat y este Lucy tienen mucho en común… aquello de “soy-malo-pero-hey-seguro-que-te-caigo-sexy.” Todo muy bonito, pero Duncan arruina la que podría en potencia ser una buena historia con soporíferas dosis de lo que él (y unos supuestos afamados críticos literarios) opina que es un buen libro.

Esta historia, en manos de otro autor, habría sido muchísimo mejor. Anne Rice, por poner un ejemplo, escribió una maravilla con su “Memnoch, el Diablo”. Ok, eran los buenos tiempos de Anne. Lo que quiero decir es que la historia carece de esa chispa que una historia semejante tendría que tener…

Uno esperaría algo diferente. El protagonista es el Ángel Caído. Se supone que el quid de la cuestión es que Dios quiere que Lucifer se redima y por eso le ofrece una oportunidad de saber y sentir qué es ser humano. Lucy acepta el trato, pero cuando toma posesión del cuerpo terrenal se desmadra entrando en un mundo de vicios, droga y sexo. No es que me espanten estos temas, para nada. No soy ningún puritano y tuve mi época oscura (creo que todos los escritores tenemos eso; una época oscura). Lo único que reprocho es que el asunto, en vez de acercarlo a la tan ansiada redención final, lo aleja cada vez más. Y no parece que al autor le importe en lo más mínimo.

Duncan se regodea haciendo de su Lucifer un tipo repelente, con la excusa de “después de todo, ¡es el Diablo! ¿Hola? ¿Qué pretendías?”. No estoy de acuerdo. Yo he escrito una historia que –y perdón la falta de humildad- es cien mil veces mejor que ésta chorrada. “Crónicas del Ángel Caído” –la cual tendrá el año que viene su Segunda Parte en éste, mi blog, y sobre todo, GRATIS–. En ella exploro de una manera totalmente diferente la relación entre Dios y el Diablo y la cuestión del bien y del mal. Claro, me dirán que yo no soy “el gran escritor” como Glen Duncan lo es… de mí no habla ni Time Out, ni The Times, ni ninguna otro especialista literario. Por supuesto que no. Pero honestamente, creo que la historia que yo propongo es MILLONES DE VECES MEJOR QUE ESTA CHORRADA.

Ya, ya, me calmo. Estoy perdiendo la objetividad. Es cierto. Esto es una critica & opinión y estoy abriendo juicios de valores. Ya mismo lo compenso retomando el hilo sobre el libro…

No me gustó. Es aburrido, largo y para nada entretenido. Duncan escribe de forma pesada y parece tener una fijación enfermiza en darle con un caño cada dos por tres al cantante Elton John. ¡Elton John! ¿A quien le molesta este tipo? ¿Para tanto es? A mi no me gusta su música, pero no creo que sea para condenarlo al Infierno…

En fin… para gustos… y lo que sigue…

EN SINTESIS, QUE SE HIZO LARGO:

Un espanto. Al menos para mí. No me convenció ni aquella subtrama donde Lucy intenta vender los derechos de autor de su historia para que Hollywood le haga una película sobre ella. Lo más triste es que Hollywood –por un lado una maquina de hacer maravillas, por el otro, de hacer soberanas cagadas– de a de veras está pensando en hacer una película sobre este bodoque de libro, lo que confirma que estos son tiempos de crisis, realmente.

Saluditos!

PD: Promoción descarada. Aquellos que quieran leer una historia MEJOR protagonizada por Lucifer, ahí tienen la Primera Parte de mi historia “Crónicas del Ángel Caído” en este blog. Si esperan un poco más, el año que viene tendrán la Segunda Parte, donde se amplia más el asunto. Y –lo más importante de todo– ¡es GRATIS! ;)

Crónica de un Apocalipsis que no fue…



Todo ha terminado ya.

Un gran silencio reina en el mundo, mientras el fuego descontrolado sigue consumiendo las grandes ciudades y nubes cancerigenas flotan allá arriba, impidiendo el paso directo de la luz solar y envolviéndolo todo en una penumbra tétrica.
El 21 de diciembre de 2012, a las 11 AM, el mundo como lo conocíamos ha dejado de existir. La destrucción arrasó con casi toda la población humana. Los sobrevivientes del cataclismo tienen la dura tarea de levantarse de entre las ruinas y de seguir como puedan. Pero muy en el fondo saben que es inútil; el mundo ha cambiado y esta vez para siempre. Se acabaron los días soleados, las tardes de verano y las noches en familia. Ahora, la Tierra, fundida con el Infierno, se ha convertido en una fosa séptica donde la esperanza de vida se ha reducido drásticamente. No se trata de justos ni de pecadores; todos por igual fueron afectados. Todos por igual fueron castigados. Dios, desde la cima, dictó su sentencia… y Sus designios fueron hechos realidad.

Es el Fin de Todo…

.::Silencio. Largo, tendido, pesado::.

¡Ya! Hablando en serio… ¡Hola! Hoy es 22 de diciembre de 2012. El día después del supuesto Fin del Mundo. Como pueden ver, lo anterior NO ocurrió, ni siquiera una variante de lo antes descrito. No podía ser de otra manera. La profecía maya fue UN FIASCO y podemos con seguridad decir que esta ha sido otra Gran Decepción incluso para los seguidores de Nostradamus. Que pena… para ellos.
Gente, hay que abandonar la psicosis de ponerle fechas al Final de los Tiempos. En lo que respecta para mí, hace rato que este asunto estaba acabado. Ahora les toca a todos ustedes. No esperen ninguna gran destrucción ni cosa semejante, traten de ser mejores personas con sus vecinos, amigos y enemigos. Lo repito por última vez: solo cuando el ser humano reconozca con humildad su lugar en el Cosmos y empiece a tratar a sus semejantes como debe ser (con respeto, humildad y amor) habrá un verdadero cambio y para positivo. Lo demás es puro cuento. Hay que dejar de ser tremendistas y ver el futuro con nuevos ojos y abandonar de una vez por todas los delirios místicos, New Age y demás…

Un saludo a todos, muy felices navidades y un muy buen 2013 que ya comienza. ¡Nos vemos el año que viene! :)

FEDERICO H. BRAVO

domingo, 16 de diciembre de 2012

El año que viene…



...Suponiendo que la profecía maya fuera un error y hubiera año que viene (jejejeje. Es broma; claro que hay año que viene. Lo repito, el 21 no pasa nada). Decía, el año que viene en éste humilde blog de “El Diario del Vigilante”, ahora sí la tan esperada Segunda Parte de las Crónicas Angélicas, un extenso relato titulado “Crónicas del Ángel Caído 2”, en donde el protagonista, Lucifer, deberá enfrentar duros desafíos en su camino hacia la redención. Entre otras cosas, el Príncipe de las Tinieblas verá cual puede ser el resultado de convertirse en una figura pública y cómo este hecho lo llevaran a vivir una aventura extraordinaria, no exenta de peligros. Y, por si fuera poco, quizás hasta el mismísimo amor le espera al Diablo a la vuelta de la esquina…

Todo esto, el año que viene, en “El Diario del Vigilante”. ¡No se lo pierdan! ;)

jueves, 13 de diciembre de 2012

Zona Zombie, de David Moody



Hace cuarenta y siete días, una agresiva enfermedad estuvo a punto de acabar con la raza humana. Miles de millones de vidas se apagaron en un abrir y cerrar de ojos. Pero la muerte ya no es el final. Los cadáveres, condenados a seguir caminando sobre la Tierra, dan caza a los pocos supervivientes de la plaga.
Un pequeño grupo de hombres y mujeres, entre los que se encuentran algunos soldados, sobreviven atrapados en una base subterránea, con miles de cadáveres reanimados acechándolos a las puertas del búnker.
En un escenario como éste, no es difícil que la situación se les vaya de las manos...

MI OPINION DE ÉSTA NOVELA

“Septiembre Zombie” fue interesante. Para nada una novela pretenciosa, sí más bien entretenida. Su posterior secuela, “Ciudad Zombie”, desmejoraba en cuanto a la calidad bastante. Presentaba nuevos personajes y los del primer libro apenas aparecían en algunas partes. “Zona Zombie” es el tercer libro de la saga de muertos vivientes de David Moody. Lamentablemente, pese a que esperaba encontrar entretenimiento entre sus paginas, me veo obligado a decir que he salido decepcionado.
“Zona Zombie” continua donde su predecesora nos dejó: Emma, Michael y los demás supervivientes del apocalipsis encuentran refugio bajo tierra en un bunker militar. Uno podía esperar que la historia se desarrollara allí, en aquel claustrofóbico escenario, pero no, al parecer Moody decidió un cambio de planes y entonces nuestros amigos acaban huyendo por los pelos asediados por una horda inmensa de cadáveres vivientes del que parecía el sitio más seguro del mundo. Con el grupo nuevamente en movimiento, la esperanza surgirá más adelante con la aparición de una isla, futuro y posible lugar donde hallar el tan ansiado refugio & escape de los muertos vivientes. Claro que no todo será fácil y antes de poder disfrutar de paz, el grupo tendrá que lidiar con muy feas situaciones…

La novela funciona solo al inicio. Pese al traspié de apuradas que significa un cambio brusco de un escenario que prometía (el bunker militar) por otros, los primeros capítulos son memorables. Uno en especial me ha encantado: aquel donde los soldados salen a luchar a fuego de lanzallamas tendido contra hordas y hordas de cuerpos en descomposición que atacan el lugar. Una escena realmente dantesca, en todos los sentidos.

Luego las cosas van cambiando y, lamento decirlo, se estancan. El grupo debe atravesar un largo camino y aparece entonces la promesa de la salvación, el paraíso perdido que si lo recuperan, será su lugar de descanso hasta el fin de sus días. En el entretanto es cuando más me ha costado digerir el libro… la narración, por alguna razón, no logra volver a despegar. No me emocionó, no me conmovió, y es triste, puesto que una buena historia de zombies es una donde uno pueda leerla y sentir emociones y sentimientos juntos. Honestamente, me aburrí tanto en un momento dado que me tenía sin cuidado lo que les pasara a Donna, Emma, Michael, Jack, Cooper y el resto… lo cual no es para nada bueno.

Lo único a rescatar en un momento dado es que en éste tercer libro se intenta explicar como de pasada el inicio de la plaga. No es nada nuevo ni spoileo a nadie si digo que es la quincuagésima vez que oímos sobre el “súpergermen” o virus mutado que se escapa de control y lo provoca todo. Aun así, pese a todo quedan muchos más misterios que temo que no serán revelados en éste libro…

EN SINTESIS:

Por lo pronto, no puedo calificar de malo al libro, pero tampoco de bueno. Termino medio seria muy generoso. Regular estaría bien. Al coleccionista del Genero Z puede atraerle, pero tampoco es para tirar petardos.

Saludos a todos.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El Fin del Mundo: De profecías y fraudes



Continuando con mi campaña personal para desmitificar el mentado "Fin del Mundo" para el 21 de este mes, he aquí un repaso minucioso de algunas profecías & anuncios que vaticinaban la funesta fecha y que luego -como no podía ser de otra manera- no se cumplieron:

16 septiembre 1186

El poeta persa Anwari vaticinó después de algunos estudios astronómicos que el fin del mundo sería en esta fecha. Los datos que aportaba se basaban en la conjunción de cinco planetas en la constelación de Libra.  

20 febrero 1524

Johannes Stoeffer predijo que el mundo se acabaría el 20 de febrero de 1524 basándose en la conjunción de planetas en el signo de piscis. Este personaje histórico era nada más y nada menos que profesor de Universidad. Tanto crédito dieron a sus palabras que los ricos construyeron arcas para salvarse de aquellas inundaciones mortales previas al fin de los días. El terror cundió cuando en la víspera unas inundaciones torrenciales sacudieron la región. Cientos de personas asaltaron las arcas, hubo asesinatos y naufragios. Pero del fin del mundo ni rastro.

14 febrero 1736

Un profesor de Cambridge, amigo de Newton, anunció desde su cátedra que el 14 de febrero aparecería en el cielo un cometa y poco después el fuego, las matanzas y la destrucción asolarían nuestro planeta. Las palabras del célebre astrónomo causaron tal impacto que los bancos de Londres no abrieron hasta que la profecía no se cumplió y volvió a brillar la luz del sol. Aquel cometa era el Halley, que muchos años después volvería a aliarse con los agoreros.

23 abril 1843

William  Miller, de profesión agricultor, decidió tomar el camino de la vida de profeta que a la larga le sería más prolífica. Después de estudiar durante tres años la Biblia, dedujo que la fecha para el fin de los días sería entre el 21 de marzo del 43 y el 21 de marzo del 44. Más adelante se inclinó por pensar como fecha el 23 de abril de 1843. Sus seguidores, llamados Milleristas se contaban por miles. El mundo no se acabó ese día pero la fe de los seguidores movían montañas y siguieron confiando en sus palabras proféticas.

22 octubre de 1844

Es la fecha que eligió Miller para anunciar de nuevo el fin del mundo. Al principio nadie le creía después del chasco que había provocado su monumental error. Pero con algunas argucias y supercherías varías consiguió de nuevo atraer a miles de personas que confiaron en la fecha por él propuesta. Muchos de ellos abandonaron sus propiedades, enseres y familia para purificarse de cara a la fecha.
Ni que decir tiene que el sol volvió a salir dando al traste con las esperanzas de los crédulos habitantes de la época. Fue un chasco tan gigantesco que a esta fecha se le conoce como La Gran Decepción.
Miller dejó de profetizar fechas para el fin del mundo y se dedicó a crear una doctrina que dará lugar a los Adventistas del Séptimo día. Todavía seguida por cientos de miles de personas en todo el mundo.

1847

El judío Joseph Wolf predijo para este año la llegada de Cristo al Monte de los olivos, para después recorrer Europa en una magnífica cabalgata. Esta idea tuvo sus seguidores como una millonaria conocida de la época que viajó hasta Palestina con dos caballos blancos para darle la bienvenida a Jesús. Harrier Livermore anunció en la Cámara de Representantes de Washington la segunda venida de Cristo constituyendo así una de las anécdotas más curiosas de EEUU.

Aprox. 1891

Joseph Smith, fundador de la iglesia mormona también decidió dar un giro a su carrera anunciando a bombo y platillo una fecha para la segunda venida de Cristo. Este americano nacido en Illinois afirmaba que el ángel Moroni se le apareció de buenas a primeras para revelar la verdad eterna. Poco a poco se fue formando una legión de fieles que veía y ven, pues es una de las iglesias con más poder en USA en Smith como un verdadero profeta aunque su fecha del Armagedón fracasa. En Febrero de 1835 el "profeta" reunió a sus fieles anunciado que dentro de 56 años Cristo vendría por segunda vez y el mundo tocaría a su fin. Evidentemente sus revelaciones sobre este asunto eran falsas pero hábilmente ya no estaba vivo para dar explicaciones sobre su error. Aún así las revelaciones del ángel Moroni son seguidas en la actualidad por millones de personas en todo el mundo. Y países como EEUU tienen un poder político, social y económico inmenso.

1910, el cometa asesino

En 1910 el mundo fue testigo de una de las mayores conmociones de la historia cuando un astrónomo descubrió que el cometa Halley contiene en su cola un gas mortal llamado cianógeno. Esta revelación data de1881 por eso cuando en 1910 el cometa pasó cerca de la Tierra el pánico se apoderó de la población. Grandes medios informativos como The New York Times aseguraban que los habitantes serian gaseados hasta morir por la cola del cometa. Hubo que esperar hasta la llegada del misterioso visitante para comprobar que los habitantes no corrían peligro alguno.

1999

Nostradamus fue el protagonista de esta profecía que aseguraba que en 1999 empezará una gran guerra que devastará la Tierra. Aunque no ha acertado de momento, sus seguidores se niegan a resignarse y adoptan como fecha probable basándose en otra interpretación de la propia obra Nostradamus como nuestro pronto a terminar 2012.

2000

Fecha mítica para los agoreros que vieron en el cambio de milenio la ocasión ideal para la segunda llegada de Cristo. Paco Rabbane sin ir más lejos se subió al carro del efecto 2000 y aseguró que la MIR (estación espacial) caería sobre París dando el pistoletazo de salida para el fin del mundo. Al final Paco siguió dedicándose a lo suyo ya que como visionario no tenía mucho futuro. El efecto 2000 fue un error de cálculo puramente informático. La MIR cayó en el océano y Paco Rabbane nunca más habló de profecías.

21 de mayo de 2011

Según Robert Fitzpatrick ese día sería el fin del mundo. En su libro “The Doomsday Code” (El código del día del juicio), Fitzpatrick concluye que la Biblia entrega pruebas innegables de que el fin del mundo debió ocurrir el 21 de Mayo de 2011. La predicción se basa en un cálculo numérico de una fecha que coincidiría con el día en que Noé sobrevivió al diluvio universal.
En una entrevista con el New York Post declaró: “El día del juicio final va a sorprender a la gente. No vamos a estar listos para ello”. La fe de Fitzpatrick es tan grande que invirtió los ahorros de toda su vida -equivalentes a 140.000 dólares- en una campaña que publicita el advenimiento del final de los tiempos. La campaña publicitaria incluyó carteles ubicados en estacionamientos, el metro, paraderos de buses y taxis, con el mensaje: “Terremoto global: ¡El mayor de todos los tiempos! El día del juicio es el 21 de Mayo de 2011”. Se supone que después de ese megaterremoto la tierra quedaría inhabitable. Pero ese 21 de mayo no hubo ningún terremoto, aún seguimos en pie y Fitzpatrick se quedó sin jubilación.

21 octubre 2011

El locutor estadounidense Harold Camping, de Los Ángeles California, tiene un largo historial de fallidas predicciones apocalípticas. A través de las ondas radiales de “Family Radio”, Camping interpretó numerosos pasajes de la Biblia anunciando fechas específicas para el final de los tiempos. Según la primera estas predicciones, Jesucristo regresaría a la tierra el 6 de septiembre de 1994, momento en que las personas buenas volarían hasta el cielo. Los “pecadores” tendrían que soportar cinco meses de incendios, tempestades y plagas sobre la tierra. Cada día morirían millones de personas, hasta que el último hombre malo pereciera.
Pero Jesucristo no volvió a la tierra en 1994 ni en 1998, otra fecha anunciada por Camping. Para el 2011, el locutor no tuvo una, sino que dos fallidas predicciones sobre el fin del mundo. La primera de ellas, coincidió con el anuncio de Robert Fitzpatrick para el 21 de mayo de 2011. En una de esas, el megacataclismo global coincidía con la llegada de Jesucristo. Como finalmente no hubo terremoto ni regresó el Mesías, Camping tiró una nueva teoría: el 21 de mayo ocurrió un “juicio espiritual”, por lo que el 21 de octubre de 2011 tendría lugar el final “físico” del mundo. Como pasaron todas estas fechas y seguimos en pie, Camping se retiró de la radio y la revista International Business Times lo declaró un “falso profeta”.

11 del 11 del 11

A la hora de hacer predicciones, los números son un factor fundamental. Así como el 3 es un número místico asociado a la santísima trinidad, el 11 parece ser el número más vinculado a los grandes cataclismos: “El 11 está compuesto por dos 1. Si tu juntas el 1 con el 1 y lo das vuelta te encuentras con un signo =. Ese signo significa igualdad, que es lo mismo que la justicia. La justicia divina, que es lo que se describe en el Apocalipsis, caerá sobre la humanidad un día 11”.
Así, 11 de noviembre de 2011, nos dio un 11 del 11 del 11. Pero ¿Qué es lo que hace al “11” tan especial? Si usted suma los dos últimos dígitos del año en que nació con la edad que cumplió el 2011, el resultado siempre será 111.
Con este argumento, numerólogos de todo el planeta anunciaron que el 11-11-11 sería nuestro último día. Pero al llegar el temido 11 del 11 del 11, ningún meteorito cayó sobre la tierra. ¿Alguien hizo un mea culpa? No. Porque muchos sostienen que realmente ocurrió algo muy importante esa fecha. En blogs esotéricos, se habla del 11 del 11 del 11 como una fecha en que se abrió un portal hacia otras dimensiones, iniciando una instancia preparatoria para el fin del mundo. (Una pavada tan grande como una casa, la verdad).

…Y podría seguir, pero como botón de muestra, baste y sobre. Fechas y predicciones erradas y fraudes a gran escala. Es lo único que deja como saldo el tema del Fin del Mundo cuando se lo asocia a una fecha en concreta.
Sigo diciendo que la humanidad debería de abandonar esta psicosis repetitiva, dejarla solo para la ficción y la fantasía, y mirar hacia el futuro desde una nueva perspectiva. Solo cuando comprendamos nuestro lugar en el Universo y empecemos a respetar a nuestros semejantes, habrá un verdadero cambio y para positivo. Mientras tanto, los agoreros del final de los tiempos seguirán lucrando con nuestra fe, embaucando y engañando a miles.

¡Un saludo a todos y nos vemos el 22 para sacarle la lengua a la (fallida) profecía maya! XD

lunes, 10 de diciembre de 2012

Un mal habito llamado “El Fin del Mundo”



Admito que el tema del Fin del Mundo da mucha tela para cortar. La imaginación humana en cuanto a este bendito asunto ha explorado el tópico de todas las formas habidas y por haber. Pero hoy, a varios días del mentado 21 de diciembre de 2012, otra fecha considerada funesta y apocalíptica por aquellos que creen en la profecía maya, el asunto vuelve a estar en boga…
Seamos realistas: el Fin del Mundo es una fantasía atractiva. Creo que está más arraigado en el pensamiento occidental que en el oriental, ya que para nosotros, “El Fin del Mundo” significa una suerte de término del sistema en el que estamos viviendo, de corte radical en nuestra forma de vida y civilización, tal y como hoy lo entendemos.  
Para algunos suena aterrador, para otros es esperanzador. El hecho es que todos creen que el mundo se va a acabar. Y, tristemente, muchos creen que lo hará este 21 de diciembre.

Personalmente, estoy hasta el cuello de profecías apocalípticas que luego NO se cumplen. ¿Cuántas veces hemos escuchado que “el mundo se acaba en el año…”, y luego, cuando llegaba esa fecha, no pasaba nada? Cientos de veces. La más reciente fue cuando llegaba el año 2000. ¿Recuerden aquel mito del Y2K? porque eso es lo que fue, un mito. Urbano, pero mito, al fin de cuentas…

Gente, hay que hacerse a la idea: el mundo NO se va a acabar y mucho menos, el 21 de diciembre. Después de oír a tanta gente delirar (supuestos místicos de la Nueva Era, contactados por supuestos extraterrestres, fanáticos religiosos, etc) estoy mas que convencido de que cuando el 21 llegue será otro día más como cualquier otro. Y punto.

Lo triste es que el mal hábito del “Fin del Mundo” no se acabara. Seguramente habrá más delirantes que pregonen nuevas fechas para nuevos apocalipsis, los cuales cuando llegue el momento, tampoco se cumplirán. Creo fervientemente que la raza humana debe dejar de lado esta idea tremendista y ver el futuro desde otra perspectiva. Si queremos avanzar como especie, no podemos seguir aferrados a tradiciones medievales o errores de interpretación.

Al menos, es lo que yo creo.

Para finalizar, citaré una fuente inobjetable para aquellos que somos creyentes, respecto a la hora y el día del Juicio Final: la Biblia. Fíjense lo que la Palabra de Dios dice al respecto:

“Respecto a aquel día y hora, nadie sabe; ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mateo 24:36)

Si ni el mismo Jesucristo sabía la hora ni la fecha y solo Dios la conoce, ¿¿Cómo es posible que los mayas, una civilización que ha pasado a la historia la supieran?? Pues lo cierto es que no. :(

Saludos a todos! 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Superman Eternamente (Diez)



10
Despedida

La batalla contra Brainiac y la Legión del Mal se ganó con sudor, lagrimas y sangre. Las muertes de Diana y Hal fueron sorpresivas, pero su sacrificio no sería en vano. La Liga honraría al héroe esmeralda con un funeral hecho en la Atalaya, al que asistieron sus viejos compañeros del Cuerpo de los Linternas Verdes. Mientras que Diana fue llevada a Isla Paraíso para una ceremonia fúnebre Amazona a la que asistieron su madre y sus hermanas. Thomas también estuvo allí; presentó sus respetos a la mujer maravillosa que dio su vida por él en combate.
Solo quedaba una cosa por hacer y Tom junto a Batman la encararon: el destino del cuerpo de Superman.
Ambos se reunieron más tarde en la Atalaya frente al ataúd de cristal donde yacía el cuerpo, intacto. Batman se sacó la capucha, sorprendiendo a Tom al revelarle su verdadera identidad: se trataba de Bruce Wayne, el millonario más conocido de Gotham City, un hombre ahora mayor de recio porte y cabello blanco por las canas. Le sonrió con tristeza y le apoyó una mano en el hombro.
-¿Qué hacemos ahora? – le preguntó Tom.
-No podemos devolverlo al cementerio. El cuerpo contiene todavía grandes cantidades de energía acumulada en su interior. Podrían volver a repetir el experimento y usarlo para el mal.
-¿Entonces…?
Batman miró hacia un ventanal cercano. Divisó la Tierra y tras ella, el Sol.
-Debemos ponerlo en el único lugar que alguien como él se merece. Un sitio donde ningún villano o fuerza del mal lo alcance.
Thomas siguió la dirección de su mirada y comprendió.
-Quiero despedirme de él, antes de hacerlo – dijo – ¿Me concedes unos minutos a solas?
Batman asintió y se retiró. A solas, Tom se arrodilló frente al ataúd de cristal y rezó en silencio.
El Espectro se materializó a su lado; una figura alta y sombría envuelta en su capa verde oscura. Sin embargo, su rostro reflejaba en ese momento lo contrario a lo que representaba usualmente: en vez de la Ira de Dios, ahora reflejaba Su infinita misericordia.
-Dime, ¿algún día volveré a verlo? – le preguntó Tom.
-“Muy verdaderamente les digo: la Hora viene, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan hecho caso vivirán…” – recitó de la Biblia – “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán Su voz, y saldrán…”
-¿Qué significa eso?
-Que la muerte nunca es un final, Thomas Kent. Es solo el principio. Lo sé por experiencia, creeme.
Tom suspiró.
-Ojala tuviera tus certezas al respecto…
El Espectro lo sorprendió al sacarse la capucha. Debajo, había un hombre de cabellos rojos con una franja blanca en un costado. Lo observó, sonriendo.
-“…Pero la Esperanza que se ve no es Esperanza, porque, cuando el hombre ve una cosa, ¿la espera? Pero si esperamos lo que no vemos, seguimos aguardándolo con aguante” – recitó de la Biblia de nuevo – No pierdas la esperanza, Tom. Nunca. Ni ante la muerte.
El Espectro desapareció. Thomas meditó sobre aquellas sabias palabras mientras observaba el cuerpo sin vida de su padre.
-Nunca podré expresarte con palabras cuanto te amo y cuanto te agradezco por haberme dado la vida – le dijo – Fuiste el mejor padre del Universo. Gracias por hacerme el hombre de bien que soy, por estar siempre ahí cuando te necesité. Por enseñarme mí camino en la vida y creer en mí. En suma, gracias por haber sido simplemente mi papá – unas lágrimas rodaron por sus mejillas. Las dejó fluir – Hasta siempre.

***

Instantes después, Thomas llevaba por el vacío del espacio el ataúd de cristal hacia el Sol. Se acercó lo más que pudo y lo arrojó a su caliente superficie. Lo vio desaparecer entre las purificadoras llamas y con una ultima oración en su corazón, lo dejó.
Volvió a la Tierra.

Epilogo
La nueva vida de Thomas Kent

Metrópolis. WGBS-TV.
Poco después…
Tom entró en la redacción de noticias de la WGBS como de costumbre. Ya no se lo veía triste sino sereno. Había salido templado como el acero después de la experiencia vivida. Una nueva etapa comenzaba en su vida…  
-¡Atájala, Kent! – dijo Steve Lombard y le arrojó su pelota de fútbol americano. En ésta ocasión, Tom la atajó sin problemas.
-Creo que esto es tuyo, Steve – se la devolvió con fuerza. Lombard –que estaba sentado en su silla, reclinado– la atajó, pero del golpe que se dio, se cayó para atrás patas para arriba ante la carcajada general de todos en la redacción.
Tom caminó hasta su escritorio, silbando por lo bajo y esbozando una semi-sonrisa.
-Esa fue buena, Tommy – le dijo Chloe, guiñándole un ojo.
Lana apareció. Se acercó a ellos de inmediato.
-Hey, Tom. Hoy te ves muy bien.
-Gracias. Tú también te ves muy bien hoy – comentó él. Chloe abrió la boca, sorprendida. Lana sonrió ante el pícaro cumplido.
-Hola, Lana – Lombard, el pesado de siempre, intentaba ligar con ella otra vez – ¿Qué tal si salimos ésta noche al cine? Y después podemos ir a…
-Lo lamento, Steve. Thomas y yo ya tenemos planes para ésta noche. ¿Verdad, Tom?
-Por supuesto – dijo él – ¿Paso a buscarte a los ocho a tu apartamento, como acordamos?
-A las ocho, así es – Lana sonrió. Lombard no se lo podía creer. Pestañeó perplejo, y se dio la media vuelta. Se fue, derrotado.
-¡Pero miren nada más! – exclamó Chloe, divertida – ¿Cuándo pensaban decirme ustedes dos que estaban saliendo juntos, eh?
-Pues… no lo hemos hecho – admitió Lana – Todavía no. Hasta hoy.
Miró a Tom con dulzura. Él le devolvió la mirada con igual gesto de cariño.
-¿A las ocho? – le preguntó.
-Por supuesto – le contestó ella.

***


Edificio de LexCorp.
Al mismo tiempo.
Lex acababa de despedirse de los periodistas que asistieron a la conferencia de prensa organizada en el lobby del edificio. Su próxima campaña presidencial ya estaba en marcha.
Apenas entró en su oficina, una bruma negra recorrió el suelo y se elevó en el aire, enfrente de él.
-El plan está en marcha, mi Señor – dijo Lex a la sombra – Todo como usted lo planeó.
De la bruma surgió una figura grande, con ojos color rojo. Su cara era un rostro pétreo e inescrutable. Su sola presencia infundía respeto y temor.
-No podía ser de otra manera – dijo el ser oscuro – Aunque es solo la primera etapa de mi plan. Ya llegaran otras. Hay tiempo.
-¿Puedo preguntar cuanto hemos de esperar la llegada de Apokolips, mi Señor?
El ser de sombras sonrió. No era una sonrisa benevolente ni pareciera estar acostumbrado a ese gesto, pero lo hizo: sonrió.
-Pronto, muy pronto. Ya está en camino hacia este sistema solar – informó.
-¿Y la Liga de la Justicia? ¿Y el nuevo Superman? Perdonadme el atrevimiento, pero, ¿no os estorbaran?
-Ninguno de ellos podrán hacer nada. Poco pueden hacer los héroes de éste insignificante planeta ante la furia de DARKSEID.
El cruel amo de Apokolips se disolvió en bruma oscura otra vez. Lo ultimo que Lex vio antes de que desapareciera, fueron sus ojos rojos.
Brillaban como ascuas encendidas.

***

En el Sol, algo increíble sucedía.
Su superficie en llamas se agitó. Hubo un burbujeo y finalmente, una erupción solar se produjo. Una figura de traje azul y capa roja surgió, volviendo a la vida, rejuvenecido y más poderoso que nunca.
Con una gran sonrisa en su rostro, Superman voló hacia la Tierra, listo para proseguir con su eterna lucha contra el Mal.

The End!

Superman Eternamente (Nueve)



9
La Batalla Final (III)

La pelea entre Brainiac y Thomas proseguía. El coluano no dudó en utilizar sus dispositivos de energía para eliminar al hijo de Superman, pero luego de una gran explosión, un furioso Tom emergió del cráter abierto en el suelo sin ningún rasguño, lanzándose al ataque.
-Peleas bien – declaró Brainiac – Sin duda, eres un digno hijo de tu padre. ¡Pero no podrás ganarme!
-¡Mírame!
Tom usó su visión de calor. Dio de lleno en el rostro de Brainiac. El alienígena retrocedió. La mitad de su rostro resultó quemada.
Furioso, el coluano azotó con potentes descargas al joven Superman, provocando poderosas explosiones que levantaron fragmentos del suelo en cada embate. Satisfecho, Brainiac vio cómo Tom salía malherido de su ataque.
Con el traje azul desgarrado y sin la capa –se había evaporado por el fuego– miró al extraterrestre a la cara. Pese a la quemadura inflingida en su rostro, Brainiac sonreía.
-Es tú fin – declaró. Extendió una mano y se dispuso a ejecutarlo de un certero disparo.
Agotado, Thomas cerró los ojos, pero los volvió a abrir de inmediato.
Brainiac gritaba de dolor.
La causa era El Espectro. Habiendo aparecido de la nada, el fantasma había enterrado su intangible mano en el pecho del extraterrestre y le apretaba el corazón.
-Tú locura ha llegado lejos – dijo – Es hora de que pagues con tu alma los crímenes que has cometido.
Brainiac jadeó y El Espectro cerró su puño. El corazón del alienígena reventó.
Cayó muerto en el acto.
Batman y el resto de la Liga se unieron a la escena.
-¡Corrigan! ¡Pensé que nos habías abandonado, viejo! – exclamó Flecha Verde. La figura encapuchada y sombría le miró.
-Yo nunca abandono a nadie. Soy la Ira de Dios, Su brazo ejecutor. Cuando el Juicio fue pronunciado en las alturas, lo he ejecutado. El extraterrestre merecía morir y el momento para que eso ocurriera era ahora, no antes.
Batman ayudó a Tom a sostenerse de pie.
-¿Cómo estás?
-He tenido días mejores.
-Oigan, chicos. ¿Qué es eso que se acerca allá a lo lejos por el cielo? – preguntó Flash.
Nadie lo sabia, excepto Tom. Fijó su visión telescópica y lo vio: un misil nuclear.
-¡Es una bomba atómica! – dijo – ¡Han arrojado una bomba atómica!
La sangre de todos se heló en sus venas. ¡No había tiempo para eludir al misil que se acercaba!
Linterna Verde –que quien junto al Capitán Marvel y el Hombre Halcón habían vuelto después de derrotar a lo que quedaba de la Legión del Mal– miró en dirección al pájaro cargado de muerte y evaluó la situación: Tom estaba débil y no podría hacer nada. Marvel tal vez podría detenerlo, pero seria mortífero para él. En lo que respectaba a él mismo –Hal Jordan– sabía que la carga de su anillo estaba a punto de expirar. Solo le serviría para detonar la bomba en las alturas y contener la radiación. Nada más. Ni siquiera podría protegerlo de morir atomizado.
“¡Que diablos! Alguien tiene que hacerlo”, pensó, “mejor que sea yo”.
-Chicos, ha sido un gusto pelear junto a ustedes – se despidió.
-¿Hal? ¿Qué vas a…? – Flash se quedó con la palabra en la boca.
Jordan levantó vuelo y fue al encuentro del misil en el aire.
-Ni en el día luminoso, ni en la noche más oscura, el mal no escapara de mi acoso – comenzó a recitar el juramento de los Linternas Verdes mientras se lanzaba en picada contra el misil – Quienes confían al Mal su suerte, que teman mi poder… ¡LA LUZ DE MI LINTERNA VERDE!
Se produjo un destello esmeralda. Todos contuvieron la respiración.
La bomba explotó a gran altura. El anillo de Hal contuvo la mortal radiación y el fuego atómico y los disipó, pero para su desgracia, ese fue su último gran acto heroico.
No volvió a bajar.
Batman, Thomas, Flecha Verde, Flash, Wildcat, Acero, Aquaman, el Hombre Halcón, el Capitán Marvel y el Detective Marciano rindieron su homenaje póstumo al héroe permaneciendo en silencio. El Espectro, tan misterioso como siempre, se esfumó en el aire.
A espaldas de la Liga de la Justicia detonaron los explosivos colocados en la nave de la Legión del Mal, destruyéndola. Se acababa así una gran amenaza para siempre.

Superman Eternamente (Ocho)



8
La Batalla Final (II)

Hal Jordan se enfrentó al Cyborg. Su viejo enemigo estaba tan contento de verlo que decidió bajar a tierra para luchar con él. Linterna Verde le siguió. El lugar elegido para el combate serian las calles de Smallville. El otrora pueblo natal de Clark y Thomas Kent yacía ahora como cualquier ciudad abandonada después del desastre de Chernobyl: calles desiertas y sucias, árboles pelados y por supuesto, cadáveres. Montones de cadáveres tirados por todas partes, victimas del Rayo de la Muerte de Brainiac.
Como en una película de Cowboys, el Cyborg y Hal se enfrentaron cara a cara en un duelo en la calle principal del pueblo.
-Jordan. ¡Que gusto volver a verte! Pensé que jamás volvería a tener el placer de luchar contigo una vez más…
-Ésta vez será diferente, Cyborg. ¡Pagaras lo que hiciste en Ciudad Costera!
-Ah, cierto. La ciudad que destruí. Es verdad. Ya me había olvidado de ella. ¿Era tu hogar, no? Una pena. Aunque fue divertido volarla en pedazos.[1]
El Cyborg rió. Hal frunció el ceño.
Un viento helado barrió la desierta calle. Un montón de periódicos pasó rodando por el suelo.
-Acabemos con esto – dijo Hal – Solos tú y yo. Como debe ser.
-Claro – el Cyborg extendió su mano izquierda. La mutó en un arma – Que sea un duelo justo… y que gane el mejor.
Disparó una ráfaga de fuego. El asfalto bajo los pies de Hal estalló. El Linterna Verde dio un brinco. Tomó una breve distancia y contraatacó con el poder de su anillo. Una ráfaga de energía esmeralda azotó al Cyborg, arrojándolo contra una pared.
-Buen golpe – el villano se recuperó. Volvió a hacerle frente – ¡Aunque no te servirá de nada!
En ésta ocasión, el brazo entero del Cyborg mutó a una nueva arma de diseño futurístico. Apuntó a Hal con ella y disparó.
La explosión arrastró al Linterna Verde y a media Smallville con ella. Un colosal incendio se desató en el pueblo fantasma. Pensando que había vencido a su rival, el Cyborg se descuidó; fue lo que Jordan necesitó para volver a la carga, ileso de entre las llamas. Su anillo verde le había protegido.
-Eres un tipo duro, Jordan. Me agradará matarte… tanto casi como la vez que volé en pedazos Ciudad Costera.
-Ya no mataras a nadie. ¡Nunca más!
El superhéroe esmeralda voló hacia él. El Cyborg hizo lo mismo. El choque resultante entre los dos titanes provocó otra gran explosión que destruyó ésta vez la calle.
Cuando el humo se asentó. Los dos combatientes volvieron a ser visibles. El Cyborg ahorcaba con una llave de lucha a Hal mientras se burlaba de él.
-¡Vamos, Jordan! ¡Al menos defiéndete!
Él le hizo caso y se lo sacó de encima de un empujón. Conectó un derechazo en su quijada y luego otro golpe en su pecho. Con el anillo creó una filosa hoja de cuchilla y lo atravesó con ella.
El Cyborg se quejó y retrocedió. Echaba chispas por la zona dañada. Hal no le dio tiempo a nada y le descargó un izquierdazo. La mandíbula de metal del ser mitad maquina, mitad orgánico salió desencajada de su cara, destrozándose.
-¡Pagaras lo que hiciste! – Jordan le dio otro derechazo. No lo dejaba respirar, siquiera– ¡Todas y cada una de las vidas que cegaste en Ciudad Costera!
Lo aferró del cuello. El Cyborg se revolvió, inútilmente.
-¡No puedes matarme, Jordan! – su voz emergió, distorsionada pero clara – ¡Eres un héroe! ¡Tú no matas a nadie!
Hal vaciló. Era verdad. El Cyborg se dio cuenta del éxito de su treta y rió.
-Llevame preso – siguió fanfarroneando – total, ¿Qué importa? ¡Escaparé! ¡Nada puede detenerme! ¡Así como con Ciudad Costera, Brainiac y yo haremos trizas las ciudades del mundo! ¡Destruiremos la Tierra! ¡No quedara nada! ¡Solo cadáveres y carcasas!
Aquello era demasiado. Hal cerró los ojos. Ese genocida maniático no mostraba nada de arrepentimiento. Si alguna vez existió algo de humano en él, había muerto hace rato.
-Sé que se supone que vaya a arrepentirme de hacer esto el resto de mi vida – dijo – Pero no lo creo.
¡KRACK! La cabeza del Cyborg fue torcida en un ángulo imposible. Hubo chispazos y convulsiones. Finalmente el cuerpo cayó sin vida, desactivado.
Hal contempló su cadáver, agotado. Había matado a un enemigo por primera vez y en su interior trataba de convencerse que fue el único camino que pudo tomar. La única y última opción que le quedó.
El ruido cercano de un trueno le dio la pista de cómo les había ido a sus compañeros. Lo comprobó al reunirse con ellos: Banshee yacía a los pies de Marvel, inconsciente, y Máxima detenida por el Hombre Halcón. La Liga había vencido a la Legión del Mal.
Solo faltaba derrotar a Brainiac…

***

Wonder Woman y su equipo penetraron en la nave oscura. Luego de atravesar algunos corredores tortuosos, encontraron a Brainiac frente a la Maquina de la Muerte.
-Bienvenidos – les dijo, mirándolos complacido – Celebro su llegada a ésta, su ultima batalla.
Tom divisó el cuerpo de su padre en el ataúd de cristal. Estaba en perfecto estado. Era como si Superman durmiera. Sintió la ira crecer de nuevo en su interior.
-¡Maldito! – gritó Diana, alzando una espada – ¡Es tú final! ¡Ríndete! ¡Ahora!
-Me temo que no.
Brainiac extendió ambas manos hacia ellos. Llevaba adosados a sus palmas dos dispositivos de tecnología avanzada. Los activó.
La Liga de la Justicia fue azotada por dos tremendas descargas de energía. Los héroes volaron por los aires y se estrellaron contra las paredes de metal de la nave. Solo El Espectro y Tom continuaron de pie; el primero porque la energía lo había atravesado sin hacerle daño y el segundo, porque se cubrió con ambos brazos, resistiendo como puedo la descarga.
-Vaya. Interesante. Mis cálculos no habían previsto ésta variante – dijo Brainiac – pero es sumamente interesante.
El Espectro lo miró con severidad. Tom esperaba que fuera el primero en atacar, pero no ocurrió así; el fantasma se limitó a desvanecerse en el aire, desentendiéndose así de la pelea.
Solo quedaba Thomas.
Sin miedo, enfrentó al extraterrestre.
-¡Devuélveme a mi padre, maldito! – le espetó.
-Pobre híbrido patético – lo insultó Brainiac – Tu padre me humilló al derrotarme. Ahora, mía es la venganza. Apártate de mí o morirás también.
-¡Nunca!
-En ese caso…
Brainiac levantó una sola mano. El potente rayo de energía salió disparado.
Cuando estuvo a punto de alcanzar a Tom, en el último instante una figura se interpuso, sirviéndole de escudo: Wonder Woman.
-¡Diana!
La ráfaga impactó en ella de lleno. Se desplomó malherida en el piso. Tom la sostuvo entre sus brazos.
-¡Diana! ¿Por qué?
-Thomas… porque… no puedo permitir… que mueras – susurró ella. Le salía sangre de la boca y tosía – Yo… ame mucho a tu padre… fue un amor no correspondido… él en realidad amaba a tu madre… pero no importa… ¡Tú no puedes morir!
-¡Diana, aguanta! ¡Te llevaré a un hospital!
-¡No! Detén… detén a Brainiac… Detenlo antes de que…
Wonder Woman enmudeció. Exhaló y falleció.
-¡¡DIANA!!
El grito de furia de Tom provocó ecos en el salón. Cerca, Batman y el resto de la Liga (que se recuperaban del primer ataque) se quedaron pasmados por lo ocurrido.
-Pobre, pobre hembra terrestre – se mofó Brainiac – Con gusto haré que todos la acompañen en el olvido.
Tom lo miró con odio. Aquello que lo refrenaba cedió. Moviéndose a supervelocidad atropelló al extraterrestre y atravesó junto con él el casco de la nave. Ambos fueron a parar al desolado yermo que había alrededor. Sin perder tiempo, se trenzaron a golpes de puño.
El resto de la Liga iba a unirse en la refriega, pero Batman no lo permitió.
-Es solo entre el chico y él – dijo – Tenemos trabajo que hacer aquí. Acero, procede a desmontar ésta maquina. Flash, ayúdalo. Aquaman, Wildcat, ustedes recojan el cuerpo de Diana. Llévenlo a nuestra nave – se volvió hacia el Detective Marciano – Encárgate del cuerpo de Superman. Sácalo de aquí.
-¿Tú que harás, Bruce? – le preguntó Flecha Verde.
-Tú y yo nos ocuparemos de colocar los explosivos en ésta nave para dejarla inutilizada para siempre. ¡Vamos, en marcha!


[1] Ciudad Costera fue destruida en los comics de Superman por el Cyborg. A ese asunto se hace referencia aquí.