miércoles, 25 de enero de 2012

El Necronomicón, de H. P. Lovecraft

Aunque los escépticos afirman que El Necronomicón es un tomo fantástico creado por H. P. Lovecraft, los auténticos investigadores de los misterios esotéricos del mundo saben la verdad. El Necronomicón es un volumen blasfemo de conocimiento prohibido escrito por el árabe loco Abdul Alhazred. Incluso hoy, a pesar de las tentativas por destruir todas las copias en cualquier idioma a lo largo de los siglos, aun existen ejemplares, escondidos.

Dentro del presente volumen encontraras historias, ensayos y diferentes versiones acerca del libro blasfemo. A través de los testimonios de Robert Silverberg, Frederick Pohl, Jon Brunner y el propio Lovecraft, entre otros, ahora tú también puedes aprender el verdadero saber de Abdul Alhazred y conocer de primera mano, el ignoto poder que se encuentra entre sus paginas.

MI OPINION DE ESTE LIBRO

¿Qué puedo decir de Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) que no haya dicho ya en alguna entrada anterior de este blog, dedicada a los Mitos de Cthulhu? Cualquier cosa es poco.

Sabemos que siempre será recordado por la diáfana intensidad de su visión cósmica y su insinuación de inmortalidad. Nombres como Kadath o Cthulhu, Arkham y Dunwich, el Necronomicón y Nyarlathotep se graban a fuego en mi memoria.

Su mundo de fantasías oscuras y oníricas se ha convertido en las décadas desde que falleció en una permanente contribución a la cultura literaria popular…

Es una lastima que en vida, H.P.L apenas pudiera disfrutar de su buena merecida fama. No muchos saben que la gente tomó verdadero conocimiento de todos sus escritos (y de los mejores) después de que él dejó este mundo.

Crueles ironías de los Dioses del Destino, supongo.

Este libro es una antología de relatos basados en sus mundos. Fue concebida por Robert M. Price, persona de la que hasta la presente fecha no tenia ni idea. En su interior, se agolpan algún par de cuentos de diversos autores, alguno de los cuales conozco, pero otros sin duda solo son conocidos por los lectores yanquis, que tienen más suerte a la hora de poder adquirir este tipo de literatura.

Pero quiero desglosar detenidamente este libro. Está dividido en dos partes. La primera consta de los “Relatos Oscuros”, cuentos donde el Necronomicón es el centro, de alguna u otra forma, de las narraciones. Algún hechizo o conocimiento perdido en él es la llave para nuevos terrores que acechan a aquellos personajes de dichas historias.

La segunda parte del libro es lo que hace que valga la pena los treinta y pico de pesos que me gasté al adquirirlo en un site de subastas por Internet, pero primero vamos a lo primero, valga la redundancia…

Los Relatos Oscuros:

El Pergamino Terrible, de Manly Wade Wellman.
La casa del Dr. Xander, de Martin D. Brown.
El Manto de Graag, de Frederick Pohl, Henry Dockweiller y Robert A. Lowndes.
El Muro de Settler, de Robert A. Lowndes.
El que Aúlla en la Oscuridad, de Richard L. Tirney
Demonios de Cthulhu, de Robert Silverberg.
El castillo en la ventana, de Steffan B. Aletti.
Acerca de la próxima edición barata del Necronomicón de Abdul Alhazred, de John Brunner.
La Víbora, de Fred Chappel.

El relato de Manly Wade Wellman es una delicia. Es un divertido ejercicio de meta-ficción en la cual se especula con la horrible posibilidad de que el Necronomicón pudiera hacerse real. Es un relato corto pero intenso y muy bien logrado.

El cuento de Martin D. Brown es súper corto y es pasable. Trata sobre un misterioso sujeto, el citado Dr. Xander, y de los horrores que esconde en su casa.

La historia conjunta de Frederick Pohl, Henry Dockweiller y Robert A. Lowndes es un desperdicio. Se hubieran ahorrado mucho espacio de incluirla. No tiene nada de interesante. Es el relato de una maldición que cae sobre ciertas personas… y poco más puedo decir. Aburrido.

El cuento en solitario de Robert A. Lowndes es otro que sobra en esta antología. Trata sobre dos amigos y el descubrimiento de un muro extraño que parece no estar ligado a ningún tiempo ni espacio. ¿Dónde está lo genial en una gran pared que evita todo intento de atravesarla, nunca es atravesada y cuando se lo intenta uno de los personaje ve “cosas espantosas” del otro lado de las cuales, NUNCA sabemos nada más que alusiones veladas? Relato malo. Lo hubieran podado y el libro no perdía nada. Se menciona al Libro Maldito de refilón.

El relato de Richard L. Tirney es otro ejemplo de cómo bostezar. Trata sobre un castillo terrible en Inglaterra y dos misteriosos caballeros que hacen experimentos prohibidos en él. El descubrimiento de uno de los protagonistas del horror que los hombres han creado, merced a un rejunte de magia y ciencia, en las criptas de la fortaleza, mas que terror da lastima. Relato totalmente prescindible.

Robert Silverberg, en su cuento, nos demuestra que un gran escritor no siempre escribe cosas buenas. Su relato nos habla sobre un idiota, un imbécil, que se roba el Necronomicón de la Universidad de Miskatonic, en la ficticia ciudad de Arkham, para convocar a un demonio de lo más aburrido y satisfacer deseos de índole puramente material y estupidizante. El final se precipita abruptamente sobre el imbécil protagonista del relato cuando Yog-Sothoth, uno de los Dioses Exteriores, hace caer sobre él las iras de Aquellos que Moran en el Más Allá (y que no son precisamente un par de aburridos fantasmas de feria barata). ¿Honestamente? Me dio vergüenza ajena leer este cuento. Totalmente estúpido.

Steffan B. Aletti me es totalmente desconocido. Su relato nos habla de otro castillo, esta vez contemplado por un cristal que permite espiar el pasado. Nada nuevo bajo el sol. No hay en el cuento los horrores arcanos de otras dimensiones que tan popularmente salían en los relatos de Lovecraft. Solo un bobo castillo detrás de una ventana en el Tiempo. Un relato aburridísimo.

De John Brunner no sabía nada tampoco, pero he aquí la primera gratificación real de este presente libro antológico. En su relato, nos cuenta cómo se prepara para el mundo moderno una reedición del blasfemo Necronomicón y las consecuencias que esto puede acarrear. El protagonista, un erudito en libros y demás, es el clásico paradigma de los cuentos de H.P.L: sabedor de que el Horror está cerca, nada puede hacer por evitarlo porque nadie le cree. Me he llevado una grata sorpresa con este relato y lo he disfrutado muchísimo. Altamente recomendable su lectura.

Y, finalmente, está el cuento de Fred Chappel, en donde el Necronomicón sale como si de una entidad viva se tratase, fagocitando otras obras literarias con las cuales se lo junta. En cuestión, el libro se las toma contra los poemas del popular John Milton (el de “paraíso Perdido”). Es un relato entre lo bueno y lo estúpido. Los protagonistas son dos dueños de tiendas de libros, un tío y su sobrino. Para acabar con la maldad del Necronomicón en el relato, el tío encierra al libro blasfemo con otro en una caja fuerte, donde le roban su poder. Cuando su sobrino le pregunta qué clase de libro puso junto al Necronomicón que es tan poderoso como para vencerle, el tipo se sale con una estúpida alusión velada a que: “es un libro escrito por un Santo, del que no me está permitido hablarte”. ¿Tantas vueltas para decir que metió una Biblia? Porque creo firmemente que de existir otro libro famoso y que pudiera oponerse al Necronomicón, seria la Biblia. Al menos, a mi juicio personal, así lo creo.

Y los relatos se acaban. Entramos así en la segunda parte del libro, la que de seguro los apasionara tanto como a mí…

La segunda parte consta de:

Prefacio a Al-Azif, por L. Sprague de Camp.
Un Fragmento del Necronomicón de John Dee, de Frank Belknap Long.
El Necronomicón: la Traducción de Dee, de Lin Carter.
El Manuscrito de Sussex, de Fred L. Pelton.
Por qué Alhazred se volvió loco, de D. R. Smith.
Historia del maestro, de David T. st. Albans.

Aquí se trata con minuciosidad el Necronomicón en sí, recordando siempre que es una obra ficticia, pero que muchos de los seguidores de Lovecraft desearíamos que fuera real.

“Prefacio a Al-Azif” es un preámbulo al libro mítico escrito por L. Sprague de Camp. Corto pero lindo, realmente. “Un Fragmento del Necronomicón de John Dee” es justamente, un fragmento. Nada destacable. Y “El Necronomicón: la Traducción de Dee”, de Lin Carter… en él quiero detenerme.

Dos palabras: una maravilla.

El trabajo narrativo de Lin Carter queda evidenciado aquí. Su forma de contarnos las cosas nos hace creer que realmente tenemos el libro blasfemo entre nuestras manos. Nos hace olvidarnos por un momento que todo es ficción y nos transporta a abismos inconmensurables poblados de seres terribles y malvados, más allá del tiempo y del espacio conocido.

Es la narración en primera persona del autor del libro, Abdul Alhazred, aquel árabe loco de Yemen, que escribió el Necronomicón. Alhazred nos habla desde su experiencia sobre lo que vio, lo que sintió, cómo convocó a esas entidades horribles llamadas “Los Primigenios” y a los Dioses Exteriores…

También nos cuenta sobre los hechizos, los símbolos, las entidades y las propiedades de cada una.

En síntesis, es como si tuviéramos el libro en verdad entre nuestras manos. Sus frases te llegan al alma. Te hacen pensar que de haber podido seguir vivo hasta nuestras fechas, Lovecraft realmente podría haber escrito esto. No desentona para nada con el vasto universo Lovecraftiano y, lo digo sin pudor, podemos extraer muchos escritos interesantes, inspirarnos en el conocimiento que Alhazred nos deja, para nuestros propios relatos de los Mitos de Cthulhu.

El ensayo de Lin Carter hace que el libro valga la pena ser comprado y atesorado en la colección de cualquier seguidor de H.P.L. Cada detalle, cada conocimiento arcano, cada hechizo de Alhazred se lee y se siente como real. Cada descripción de abismos de debajo de la tierra o de cimas monstruosas fuera de nuestra dimensión, donde hay vortices de energía y entes terribles, es tan vivida, tan bien contada que, como dije antes, te lo crees.

Por la parte escrita por Lin Carter, se salva todo el libro. Me dirán que exagero, pero es así. Puedo dar fe de ello. Como fan de Lovecraft y de sus escritos que soy, cuando acaba la narración de Lin Carter, su “Necronomicón”, terminé aplaudiendo sin cesar y entristeciéndome, ya que deseaba más.

Después de leer “El Necronomicón: la Traducción de Dee” decididamente, todo lo que viene después palidece, e incluso lo que estaba antes también es poca cosa…

Le sigue a esta maravillosa narración “El Manuscrito de Sussex”, una suerte de espanto híbrido disfrazado de intento de reebot de los Mitos de Cthulhu, pergeñado por el hereje Fred L. Pelton. Dice el responsable de esta antología, Robert M. Price, que nunca había sido publicado con anterioridad porque los responsables de mantener la llama encendida de los Mitos de Cthulhu en Norteamérica (la editorial Arkham House) no lo veían con buenos ojos y ya comprendo el por qué. Es un asco. Una especie de historia inentendible que quiere re-interpretar los Mitos de Cthulhu a antojo y capricho del autor y que no respeta la esencia de H. P. Lovecraft. Realmente, un asco.

…Y si el asco no acaba allí, tenemos más con “Por qué Alhazred se volvió loco”, de D. R. Smith, a quien habría que fustigar con látigos con púas. Se supone que es un capitulo perdido y final del Necronomicón, donde Abdul Alhazred nos cuenta lo que le hizo ganar el mote de “árabe loco”. No fueron las horribles blasfemias del Vacío Exterior, ni de los abismos profundos bajo el mar… no fue obra de Cthulhu ni de Yog-Sothoth… sino de Marco Antonio. Sí, Marco Antonio, aquel que se juntó con Cleopatra… ya, no se rían, no deliro. El que delira es D. R. Smith, a quien querríamos crucificar, si se crucificara a los autores de tan malos cuentos (¡es broma, que es broma! Jejejeje).

Cuando todo parecía perdido, el libro termina remontando vuelo un poquito con “Historia del maestro”, de David T. st. Albans. Trata sobre el último y más favorito discípulo de Abdul Alhazred, quien oficia de biógrafo suyo y nos cuenta su historia. Al lado de la versión de Alhazred narrada por Lin Carter, la de David T. st. Albans padece de una clara ausencia de emotividad. A parte de entrar en conflicto con lo que Carter nos contó sobre él y que parece mas a tono con lo que Lovecraft hubiera escrito.

Lo único destacable de esta biografía que termina en tragedia, es que tenemos el primer retrato oficial de Alhazred en un dibujo hecho donde se nos muestra cómo hubiera sido físicamente el árabe loco.

EN SINTESIS (PORQUE SE HIZO LARGO): ¿LIBRO BUENO?

Podemos la parte de los relatos, más las partes del Manuscrito de Sussex y dejen solo lo que Lin Carter escribió y sí, es un libro MARAVILLOSO. De todas maneras, pese a que no podamos sacar esas partes que estorban o las que decididamente no sirven para nada, por la narración de Lin Carter, el Necronomicón de John Dee, vale la pena totalmente.

¡Un saludo!^^

lunes, 23 de enero de 2012

Monster Nation (Epilogo Cuatro)

Epilogo Cuatro

Angela se levantó de la cama. No podía dormir. A su lado, el musculoso Dozer roncaba como un oso… ¡Que fastidio!, pensó. Era deprimente saber que había tenido sexo con aquella bestia descerebrada, pero era lo mejor que tenia a mano.
Caminó hasta el living de la vivienda y extrajo de un bolso la caja-puzzle cenobita. Desde hacia días venia rondándole por la cabeza las palabras de Pinhead, aquellas donde prometía oscuros placeres para ella si se atrevía a usarla.
Angela lo ponderó por quincuagésima vez. Su vida era miserable, rutinaria, insatisfactoria, con un pasado un tanto… turbio.
En síntesis, una autentica mierda. Una putada.
¿Por qué no probaba con otra cosa? ¿Por qué no se permitía explorar ese Mas Allá del Mas Allá, donde seguramente podría llegar a ser quien deseaba ser: ella misma?
Suspiró y sus dedos bailaron por la caja, presionando sus partes, acomodándolas en su sitio. Cuando acabó, todo a su alrededor tembló, fluctuó y cambió. Estaba en una sala en penumbras, repleta de cadenas y ganchos que colgaban del techo.
Una figura enfundada en un traje de cuero la esperaba allí. Sonrió al verla.
-Has venido – dijo Pinhead, complacido.
-Dijeron que no sabían nada de ti – le contó Angela – Que habías desaparecido. Te dieron por muerto.
-La muerte es solo un comienzo. Yo vivo mas allá de ella y de los sentidos – le explicó el cenobita. Tendió una mano hacia ella – y ahora, tú y yo lo recorreremos todo juntos… Angelique.
-Me llamo Angela.
Pinhead negó con la cabeza. Se acercó a ella y le acarició el rostro.
-Desde este momento, serás Angelique, la princesa del dolor.
Ella se estremeció, pero él la tranquilizo con su voz profunda y serena.
-No hay ni Bien ni Mal adonde vamos – le dijo – Solo carne… y los embelesos de mi dios. Tú los conocerás y llegaras a amarlos, dedicándote a ellos como yo, por toda la eternidad.
Angela se dejó llevar. Su vida humana terminaba ahí mismo. Era el inicio de su existencia como cenobita.
Lentamente y con exquisito placer, atravesó los senderos del dolor…

* * *

Dozer despertó de su sueño solo para toparse cara a cara con Pinhead. No venia solo; una mujer lo acompañaba. Iba enfundada como él en cuero y llevaba abierta la piel del cráneo con dos ganchos engarfiados por una cuerda de metal en sus hombros.
-¡Tu! – exclamó el hombre, sorprendido - ¿¿Dónde está Angela?? ¿Qué le has hecho?
Pinhead lo ignoró. Se dirigió a su compañera.
-Procede, querida. Enséñale nuestros placeres.
Angelique sonrió y se acercó a Dozer. Lo besó en la boca sensualmente y luego convocó un par de cadenas con ganchos que se enroscaron en su piel. Atrapado de esa manera, el hombre gritó en agonía.
-Ah… el dolor – Angelique entrecerró los ojos – Tenias razón. Es indivisible del placer.
Pinhead asintió.
-Adelante, querida. Diviértete. Es todo tuyo.
Angelique se acercó a Dozer y lo miró con ternura.
-Adoro tu carne – dijo – y voy a disfrutar flagelándola por toda la eternidad.
Dozer gritó, pero su alarido de dolor murió haciendo eco en la dimensión demoníaca a la que fue arrastrado por su torturadora. Allí, en el centro del Caos, una gigantesca figura geométrica giraba sobre sí misma, emitiendo pulsos de energía oscura hacia todas partes.
Era el Dios de ese mundo, de carne y sangre, de dolor y de placer… y recibía con una bienvenida semejante al tronar de unas trompetas descomunales a su princesa…


FIN

sábado, 21 de enero de 2012

Monster Nation (Epilogo Tres)

Epilogo Tres

El Dr. Hammond soñaba que caminaba y que no era deforme. Guapo como antes del experimento científico que le cambió la vida para siempre, estaba parado ante un estrado lleno de micrófonos, agradeciendo a sus colegas por el premio que había recibido.
-Para mí es un honor recibir este premio. Se los agradezco mucho – decía. Una ovación cerrada se produjo. Sus colegas le aplaudían.
Hammond sonreía, feliz.
Violentamente, el paisaje del sueño cambió hasta convertirse en el de una fábrica abandonada. Una siniestra carcajada satánica sonó y el científico miró a la cima de un andamio de metal. Freddy Krueger estaba allí, riendo.
-¿Krueger? ¡Imposible! ¡Estas muerto!
-Yo no apostaría por eso, idiota – el asesino hizo un leve saludo con su sombrero – Bienvenido a mi pesadilla, Doc.
Hammond intentó huir, pero Freddy apareció a su lado. Con las cuchillas de su guante lo tajeó en la cara. El científico chilló, mientras el amo de las pesadillas lo arrastró por el piso y lo arrojó dentro de una caldera encendida.
-No me gusta dejar los trabajos sin terminar – dijo Krueger – así que como el viejo Osama no está aquí, lo continuare contigo. Aquí es donde me había quedado… y la cosa acababa así.
Hammond gritó. Las llamas devoraron su piel y su carne, tanto en el sueño como en la vida real. Murió en una agonía espantosa.
Al terminar su obra, Freddy se vuelve hacia el lector con una sonrisa torva y cómplice en el rostro…
-Ah… ¡No hay nada como un buen pavo rostizado al horno! – comentó, guiñando un ojo y echándose una de sus clásicas carcajadas otra vez.

jueves, 19 de enero de 2012

Monster Nation (Epilogo Dos)

Epilogo Dos

Haddonfield, Illinois. Estados Unidos.
Interior de un hospital. Noche.

Michael Myers yacía acostado en una cama con la cara vendada. Dos enfermeros lo observaban socarronamente.
-Que bajo que han caído los grandes – comentó el primero – Y pensar que todos los 31 de octubre, este tipo se convierte en la pesadilla de esta ciudad.
-No entiendo. ¿Por qué mata en Halloween? – preguntó el segundo.
-Es un misterio, pero ya sabes como son estos locos. Cualquier excusa les viene bien – suspiró – Cincuenta pavos. Ya.
-¡Oh, vamos! ¡Dijiste que eran veinte!
-Cincuenta. Sin excusa. Me arriesgo el culo dejándote pasar a verlo. Este pabellón lo cerraron exclusivamente solo para él.
Protestando, el segundo enfermero pagó a su compañero la suma de dinero que le debía.
-A propósito, un dato mas para tener en cuenta – dijo el primero, contando los billetes y guardándoselos en el bolsillo de su traje – Este tipo solía matar a sus familiares. Se caería de espaldas de saber que le queda un único pariente vivo en esta ciudad. Una sobrinita de cinco años.
Rió, pero la risa se vio interrumpida al alzarse Michael de la cama y torcerle el pezcueso. Su compañero gritó y salió de la habitación corriendo. Myers lo ignoró por completo. Se sacó la ropa de hospital y se dirigió hacia un armario cercano. Encontró allí su clásico overol gris azulado y se lo puso.
Huyó del hospital sin problemas. Llegó a una tienda cerrada de disfraces de Halloween y vio en ese lugar una mascara blanca como la que solía llevar. Rompió el vidrio del mostrador y se la puso.
Lentamente, se fue caminando por las calles de Haddonfield. A lo lejos, sonaban los acordes apagados de una musiquita de terror…

martes, 17 de enero de 2012

Monster Nation (Epilogo Uno)

Epilogo Uno

Interior de un laboratorio.
Tiempo después.

Los restos de Jason descansaban sobre una mesa de acero inoxidable, bajo la luz de una lámpara. El científico y forense encargado de analizarlos (un corpulento hombre calvo enfundado en bata blanca, escalpelo en mano, guantes de látex y un delantal manchado de sangre y otros fluidos) hizo una pausa y se retiró un momento a fumar y grabar en una grabadora sus impresiones. Se sacó los guantes, los tiró al cesto de la basura y empezó a hablarle al aparato…
-Concluyo primera etapa de la autopsia. Jason Voorhees es un ser fascinante – dijo. Dio una calada a su cigarrillo – Su cuerpo prácticamente quedó hecho pedazos carbonizados, pero sus tejidos se resisten a morir. Un examen más amplio podría desentrañar el secreto de su invulnerabilidad.
Hizo una pausa. Tomó entre sus manos la mascara abandonada de Jason. Le dio vueltas, observándola, estudiándola.
-Sin duda, hay más. Inicio segunda etapa.
El científico regresó a los restos carbonizados. En este caso, se concentró en la parte del tórax. Estaba calcinado y seccionado limpiamente. Con la ayuda de pinzas, cierras y su escalpelo lo abrió y extrajo el corazón. Lo pesó; era más grande de lo normal.
-Increíble – dijo.
Imprevistamente, el órgano empezó a latir con violencia. El científico retrocedió, espantado. Iba a pedir ayuda y a dar aviso de semejante reacción, pero una fuerza invisible lo paró. Como hipnotizado, miró al corazón que latía rítmicamente y entrecerró los ojos.
Sus manos se vieron impulsadas hacia delante, sin su voluntad. Se movieron sobre el corazón. Aferró el deforme órgano y sin pensarlo, se encontró masticándolo, devorándolo con fruición.
Gritó y de los restos de Jason surgieron unas luces que penetraron en su cuerpo. Cuando todo acabó, jadeando y serio, el hombre caminó hacia donde estaba la mascara de hockey y se la puso. Tomó el machete de entre los pedazos del cadáver y salió del edificio, matando brutalmente a los guardias de seguridad con los que se encontró.
Jason Voorhees había renacido.

domingo, 15 de enero de 2012

Hellraiser, de Clive Barker

La obra de Clive Barker, dotada de una fuerte combinación de crudo terror, erotismo y evocaciones oníricas, ha sido traducida a más de veinte idiomas y se ha ganado el respeto y la admiración tanto de la crítica como del resto de los autores del género. Sus libros, como corresponde a una gran estrella literaria, son auténticos superventas mundiales. Desde sus Libros de Sangre, El Juego de las Maldiciones, Sortilegio y El Gran Espectáculo Secreto, junto con libros que han ocupado los primeros puestos de las listas de ventas (algunos de ellos convertidos ya en películas), nadie más se ha acercado a la vívida impresión y terrores únicos que Barker nos proporciona. Hellraiser es una de sus mejores creaciones, una novela desgarradora sobre el corazón humano y todos los grandes terrores y éxtasis que alberga en su reino infinito. Habla de la codicia y el amor, de la falta de amor y la desesperación, del deseo y la muerte, de la vida y el cautiverio, de campanas y sangre.

MI OPINION DE ESTA NOVELA

Existen libros que son meras Obras Maestras. Este es uno de ellos.

“Hellraiser” (o The Hellbound Hearth, en el original en inglés) es una novela corta escrita por ese genial escritor de terror que es Clive Barker. Muchos seguramente habrán visto la película, aquella en donde se hablaba de una caja-puzzle maldita que traía a los Cenobitas, seres retorcidos, ángeles para algunos, demonios para otros, con una marcada onda “sado” en su vestimenta y sus acciones. Pues bien, la historia de esa película encuentra su origen en esta novela…

“Hellraiser” nos cuenta la historia de un hombre, Frank Cotton, quien ávido de placeres más allá de lo normal, consigue la caja, la Configuración del Lamento (o Configuración de L’Merchand, como sale en la novela). Todo marcha bien hasta que Frank resuelve el puzzle… y los Cenobitas aparecen, dispuestos a enseñarle su propia definición personal del placer.

Pasa un tiempo, Frank ha desaparecido. Rory, su hermano, viene a vivir a la casa donde todo ocurrió, junto con Julia, su esposa. Son un matrimonio con cierta crisis no declarada. Julia tuvo, una semana antes de casarse, un amorío con Frank y anhela desde entonces a ese salvaje y apasionado hombre, puesto que entre los dos hermanos existe cierta diferencia esencial (mientras Frank es salvaje y decidido, Rory es todo lo contrario; apocado y tradicional).

La pesadilla da inicio cuando Rory se corta por accidente en la habitación que fuera la de Frank y entonces su sangre permite a éste regresar del mundo de los Cenobitas, en donde se hallaba prisionero, sufriendo torturas indecibles (tal cual infierno cristiano). Frank regresa a esta dimensión, pero a medio hacer. Confabulado con Julia, ambos intentaran reconstruir al completo su cuerpo con las victimas que ella le traiga, de las cuales Frank succionara la vitalidad, la carne y los fluidos, tal cual vampiro Lovecraftiano.

En medio de todo esto, aparece Kirsty, la amiga “secretamente enamorada” de Rory, quien se vera involucrado en el horror desatado casi a pesar de sí misma.

DIFERENCIAS ESENCIALES CON RESPECTO AL FILME

Las hay y son muchas. Empecemos:

1 – En la película, el nombre de Rory era cambiado por el de Larry.

2 – Cuando Frank convoca a los Cenobitas, estos aparecen pero no lo torturan de inmediato. Él los ha convocado para que le concedan un deseo: placer. Y ellos se lo cumplen, antes de advertirle que no hay marcha atrás una vez iniciado el proceso. Por supuesto, la definición de “placer” es diferente para los Cenobitas y va de la mano del dolor, siendo indivisibles uno de otro.

3 – Los Cenobitas en si mismos son diferentes a los del filme. De hecho, Pinhead sale pero su protagonismo no es exclusivo. Él aquí es uno más de los cuatro miembros de la Orden de la Incisión. No hay ningún destaque especial, pese a que mas adelante en la novela, vuelve a salir solo. No hay nada que indique que él es el “líder” del grupo o cosa parecida. Es apenas uno más de unos seres retorcidos y flagelados de una manera monstruosa, provenientes de una dimensión paralela a la nuestra. Nada más.

4 – Kirsty era en la película hija de Larry (Rory). En el libro, Kirsty es solo una amiga de aspecto físico poco agraciado que está enamorada de Rory pero que no llega a concretar nada con él.

5 – Sale el “Ingeniero”, un ser que no sabemos si es Cenobita, pero que de alguna forma pareciera ser quien sí podríamos asumir como “líder” de estas criaturas, de tener uno. Su aparición es impresionante, puesto que se trata de una entidad cuya cabeza es un resplandor luminoso. Y nada mas se sabe de sus rasgos.

6 – No hay ningún novio de Kirsty molestando en la trama, como sí lo había en la película. Menos mal. El novio de Kirsty en el filme era lo mas estupido que pudiéramos imaginar.

7 – Y Kirsty se queda con la Configuración del Lamento. Es en el final, con lo cual se cambia el final de la película que era que un ser demoníaco se llevaba el puzzle consigo y luego, un asiático se la entregaba a otra incauta victima.

En esencia, esas son las diferencias.

EL TRASFONDO DE LA NOVELA: SUS PERSONAJES

Creo que merecerían un buen análisis, puesto que lo que más me ha gustado en esta novela han sido sus personajes, cómo estaban delineados, cómo se nos mostraban sus emociones y sentimientos a medida que la historia avanzaba.

Tenemos a Frank primero. Un tipo nihilista, convencido que el mundo es una mierda y que lo ha explotado todo de él. Pendenciero, osado, salvaje, sin miedo. Su búsqueda enfermiza de sensaciones más allá de lo ordinario lo pone como perfecta victima de la caja. Todos nos hemos sentido en un momento dado como Frank, en lo que respecta al “hastío del mundo”. Bueno, a mí me ha pasado, y esto es bien personal. Hubo una etapa de mi vida medio “oscura” en la cual me junté con cierta fan del cantante norteamericano Marilyn Manson y, como Frank, intenté explorar “vías alternativas de placer”. Conozco esa oscuridad. Gracias a Dios salí de ella a tiempo e intacto (cosa que el pobre Frank no puede decir lo mismo).

Por otra parte, tenemos a Julia. Bella, sensual, físicamente perfecta… y hastiada de su vana existencia. La única vez que pudo sentir “algo” fue cuando yació en los brazos de Frank. Julia creía amar a Rory, pero en realidad amaba a Frank… o más bien, le deseaba. Deseaba lo que él representaba. Esto es, para ella: oscuridad, salvajismo, perversión. Julia moría por Frank y de hecho, cuando Frank escapa del mundo de los Cenobitas, ella es quien lo ayuda a buscar “repuestos” para reconstruir su cuerpo. Julia es el paradigma clásico: lo tiene todo, belleza, dinero, etc… pero está hastiada de ello. Solo la presencia de Frank, poseerlo, la llena de vida.

(Mi Dios. Hubo una “Julia” en mi vida. No quiero hablar mal de mi ex, pero… pero tiene algunos paralelismos, je).

Después, tenemos a Kirsty, que es todo lo contrario a Julia. Poco agraciada físicamente, temerosa y hasta por momentos, con cierta envidia por su “amiga”. No hay mucho para decir de Kirsty, salvo que será participe del horror involuntariamente. Y la única sobreviviente de ello.

Finalmente, Rory, el hermano de Frank. Nada destacable sobre él. Adora a Julia con locura, casi hasta el extremo. Daría todo por ella, pero no sabe (no quiere darse cuenta) de que ella ya no lo ama. De que nunca lo ha hecho. Rory representa lo que en vida muchos somos: conformistas. No vemos más allá y nos conformamos con lo que tenemos. Estamos en la “cómoda”. Rory es un tipo que no tiene profundidad, ni oscuros secretos. Cae victima de las ansias vampiricas de su hermano, de mas está decir.

Personajes complejos y humanos, que solo la pluma de Clive Barker podría haber delineado. Nada es sencillo aquí ni claro. Hay momentos de ambigüedad o de oscuridad. El autor hizo esta trama así, a propósito, para que los lectores exploremos esas cimas oscuras y húmedas de nuestros corazones, exponiendo magistralmente los sentimientos y las emociones de sus criaturas hasta el limite de empatizar (o repelernos) con ellos.

Ah, pero, ¿y Pinhead?

Lo dicho más arriba: es solo uno más de los Cenobitas. Nada particular. De hecho, los Cenobitas solo salen al inicio de la novela y reaparecen cerca del final. No son necesarios. El horror está centrado en la enferma relación de Julia con el muerto viviente Frank. En cómo dos personas pueden compartir perversiones y oscuridades mutuamente.

EN SINTESIS: ¿LIBRO BUENO?

Maravilloso. Increíble. Magistral. Me encantó. Lo recomendaré siempre y como complemento, la peli de “Hellraiser” que también Barker se encargó de que fuera casi fiel a su obra. Un libro que te llega a lo más profundo, con mucha humanidad, pese a lo oscuro de su trama.

Un saludo a todos!

sábado, 14 de enero de 2012

Monster Nation (Doce)

12

El Pentágono. Sala de Reuniones.
Tiempo después…

Los militares reunidos descorcharon una botella de champagne. Rieron, mientras brindaban. Todos estaban felices. El principal titular de un periódico colocado sobre la mesa ante la que estaban decía con letras bien claras: “OSAMA BIN LADEN HA MUERTO”.
-Felicitaciones, Dr. Hammond – dijo el General al científico – La operación fue un éxito. El Presidente está totalmente satisfecho con los resultados.
-Me alegro, General.
-¡Ni una sola vida humana americana se ha perdido durante esta misión! Ahora, los enemigos de nuestra nación tendrán que pensárselo dos veces antes de atacarnos – sonrió. Todos lo acompañaron.
-Lo bueno es que la Prensa y el mundo en general ignoran lo que verdaderamente ocurrió – acotó el doctor.
-Y por el bien de la patria, así permanecerá – el militar se arrellanó en su silla - ¿Ya se ha dispuesto de los restos?
-Afirmativo – dijo Hammond – Los pedazos de Voorhees fueron empaquetados y traídos para América. Ya tengo a uno de mis colegas trabajando con ellos. Y el cuerpo de Myers fue trasladado a un hospital en Haddonfield, en donde yace en coma.
-Es increíble que pese a sus heridas, siga vivo – el General hizo una pausa - ¿Qué hay del resto?
-No hay rastros de Pinhead, pero tenemos la caja. De Krueger solo quedan pedazos mutilados que ya mandamos a incinerar y poca cosa queda de Drusilla – el científico rió – Eso es lo bueno de contar con vampiros en un equipo: una vez que mueren, no dejan rastros.
-Lo felicito de nuevo, doctor. Ha sido una excelente idea al final de todo, usar a esos engendros como carne de cañón. América está en deuda con usted.
-Oh, no es nada – dijo el doctor, con falsa modestia – Solo hice mi trabajo… que espero que sea muy bien remunerado, je.
Sonrió, feliz.


¡Parece el fin de nuestros temibles monstruos, pero no lo es! La historia todavia no termina. Le siguen los Epilogos, en donde nuestros psicopatas favoritos tendran su revancha. ¡No se lo pierdan!^^

viernes, 13 de enero de 2012

Monster Nation (Once)

11

Osama caminaba por un largo pasillo, mudo de asombro. A su alrededor el cuadro era dantesco. Cuerpos muertos, mutilados de manera brutal, desperdigados por los pisos, paredes manchadas de sangre; restos de una batalla que sus hombres habían sostenido recientemente y que habían perdido.
¿Cómo podía ser?, se preguntó. ¿Acaso esos demonios lo habían hecho? ¿Habían matado a todos sus fieles talibanes?
Un ruido a su espalda lo hizo volverse. Jason apareció doblando una esquina, su machete ensangrentado en alto. Divisó al afgano y lentamente comenzó a caminar hacia él.
Osama no se lo pensó dos veces. Huyó a la carrera en sentido contrario, pasando por encima de los cadáveres de sus sirvientes. Estaba más que seguro que si ese otro demonio daba con él, podía darse por perdido.
Se topó casi sin querer con Drusilla. La vampiresa daba cuenta del último taliban vivo de la fortificación bebiéndose hasta la última gota de su sangre. Al aparecer Osama, soltó al hombre, muerto ya, y sonrió relamiéndose la boca manchada de rojo con expectativa.
El terrorista retrocedió, espantado. Dru llevaba su rostro demoníaco en ese momento: frente abultada, ojos amarillentos y felinos, y los colmillos… largos y afilados.
-La sangre de Medio Oriente es rica – dijo, pasándose la lengua por los labios de manera glotona – Quiero más…
Osama intentó huir otra vez, pero Jason le cortaba el paso. Tras la mascara de hockey atisbó unos ojos rojos, llenos de odio.
-No, no, no – Drusilla sacudió un dedo negativamente, regañando al gigante enmascarado – Jason, niño malo. Este es mío. Ve y recoge tus juguetes, como un buen chico. Mami tiene cosas que hacer…
El asesino la miró, furioso. La evidente parodia de su madre era mas que clara hasta para una mente retorcida como la suya. Pareció desinteresarse de Bin Laden y marchó directo hacia ella.
Drusilla lo recibió propinándole un puñetazo. Jason no pareció hacer acuse de recibo del golpe. Tomó su machete y lo incrustó en el pecho de la vampiresa, levantándola en el aire. Empalada de aquella forma, Voorhees la arrojó a un costado.
Dru se puso de pie de inmediato. Pese al agujero sangriento abierto en su pecho, seguía viva. Rugió como una leona y se tiró encima del gigante, ahorcándolo.
Jason soltó su machete. Con sus dos grandes manos la aferró de la cintura y la revoleó contra el techo. La cabeza de Dru chocó contra una lámpara y la hizo estallar en pedazos, arrojando chispas y vidrios a todos lados.
Sin soltarla, el asesino de la mascara de hockey la golpeó contra las paredes. Los ladrillos y el revoque saltaron, destruidos.
-Niño… malo… - jadeó Drusilla, el rostro cubierto de magullones – Mami va a castigarte.
La mano derecha de la vampiresa salió despedida hacia la mascara de hockey. De un tirón, se la arrancó; Jason gimió y la soltó. Con asco y horror Osama vio una cara deforme y podrida… el verdadero rostro del asesino.
-¡Niño feo! – se burló Drusilla, sonriendo con locura - ¡Niño feo! – y lo señaló, acusadora.
Jason enfureció otra vez. Tomó del piso su machete y procedió a seccionarle la cabeza. Drusilla rió, mientras ésta volaba libre por el aire y su cuerpo se desplomaba en el piso, convulsivando. Duró solo unos segundos intacto, luego se deshizo en una nube de cenizas.
Voorhees recuperó su mascara y se la puso.
-¡Alá! ¡Protéjeme de esta locura! – Osama se apretujó en un rincón, sin salida, mirando a aquél gigante amenazador buscando en el suelo la cabeza cortada de la mujer. La halló y la levantó, aferrándola por sus largos cabellos.
-Niño feo… niño feo… - canturreó Drusilla y sonrió.
Jason la colocó debajo de su pie. La pisó con fuerza, reventándola como si fuera fruta podrida. A continuación, dirigió toda su atención a Osama.
El terrorista tembló. Vio la hoja afilada del machete describir un círculo en el aire hacia él y al igual que pasó con la mujer vampiro, su cabeza salió volando cercenada de su cuerpo.

* * *

Con pasos pesados pero seguros, Jason Voorhees salió de la fortificación taliban dejando tras de sí un tendal de cadáveres mutilados y un incendio desatado. En su mano derecha llevaba su machete y en la izquierda sostenía la cabeza cortada del hombre más buscado y odiado en el mundo: Osama Bin Laden.
Repentinamente, un par de focos de lámparas potentes se encendieron, iluminado la noche. Jason vaciló y miró en aquella dirección. Un numeroso grupo comando de soldados americanos lo recibió.
-Afirmativo – decía uno por un walkie-talkie – el objetivo está muerto. Veo su cabeza cortada en manos del sujeto.
-Excelente – dijo una voz del otro lado – Procedan de inmediato a erradicarlo de la faz de la Tierra.
El soldado asintió y dio la orden. Otro marine estadounidense apareció con un lanzamisiles sobre el hombro.
Apuntó a Jason.
Un pequeño cohete salió disparado. Al grito ovacionado de los demás soldados impactó en Voorhees haciéndolo estallar en cientos de pedazos. Todos festejaron la muerte definitiva del asesino de la mascara de hockey con aplausos y silbidos.
-Misión cumplida – dijo el soldado por el walkie – Sujeto destruido. Procedemos a requisar el lugar y a limpiar la zona.

jueves, 12 de enero de 2012

Monster Nation (Diez)

10

En sus sueños, Osama Bin Laden seguía huyendo de Freddy por un largo pasillo, el cual se convirtió de repente en el corredor de una fábrica, repleto de tubos humeantes y de pasarelas de metal.
Atravesándolo desesperado, el terrorista buscaba una salida. No parecía haberla por ninguna parte. Una risotada infernal le erizó los pelos de la barba; Freddy venia tras él lentamente, haciendo chirriar las cuchillas de su guante contra el metal.
Osama miró hacia todos lados, lleno de pánico. Súbitamente encontró lo que andaba buscando: una puerta con la palabra “SALIDA” encima de ella.
Corrió hacia ella y la abrió… y pegó un grito. Del otro lado de la puerta lo esperaba un bostezante abismo que se extendía hacia abajo, hasta un fuego que ardía con furia.
Colgado de la puerta abierta, intentó regresar a suelo firme. Lo consiguió, pero cuando ya respiraba aliviado, Freddy lo esperaba de brazos cruzados y sonriendo malignamente.
-Bonita vista, ¿no crees? – bromeó.
-¡Aléjate de mí, demonio! – aulló Osama - ¡Alá! ¡Protege a tu humilde servidor!
Freddy volvió a reír, burlándose de él.
-¡Dios no va a ayudarte! – dijo. Extendió el guante de cuchillas – De hecho… esto es Dios ahora – tajeó al terrorista en la cara. Osama retrocedió, sangrando. Gritaba como un cordero en el matadero - ¿Así que planeabas otro atentado, eh?
Freddy se estaba tomando su tiempo. Normalmente lo hubiera despachado de una, pero tenía ganas de divertirse un poco. Además, el hijo de puta lo valía, según parecía.
-¡Perro infiel! ¡Soy un instrumento de Alá! ¡Solo cumplo con Su Voluntad! – escupió el afgano, súbitamente encolerizado.
-Todo mundo te busca para matarte – Krueger sonrió – Estas de suerte. Yo me haré cargo – dicho lo cual, tomó a Bin Laden de su traje y lo revoleó por el aire. El terrorista cayó en el piso, donde su hostigador sobrenatural se dedicó a patearlo hasta cansarse.
-Me han llamado “monstruo”, pero creo que comparado contigo, tú me superas ampliamente – declaró Freddy, agarrando al guiñapo en el que Osama se había convertido después de la paliza que le había dado. Lo arrastró por el duro y frío piso de la fabrica mientras le hablaba – Eres una basura. No te mereces morir por mi guante. No… tengo algo mucho mejor en mente para ti.
Lo arrojó en el interior de una caldera apagada. Cerró la puerta de acero tras él.
-Creo que es hora de cocinar un pavo.
Con horror, Osama vio cómo Krueger encendía la caldera, riéndose.
-¡No, no, no!
-¡Feliz viaje al Infierno, cerdo! – Freddy echó la cabeza hacia atrás, carcajeándose.
El fuego avanzó sobre Osama. Era su fin e iba a ser muy doloroso.
Pero a último minuto, algo pasó. La figura del terrorista desapareció, salvándose de morir quemado.
-¡NO! – el grito de Freddy fue de ira y frustración - ¡No! ¡Era mío! ¡MIO! ¿¿Quién me lo sacó?? ¿¿Quién??

* * *

Osama despertó en sus aposentos, empapado de sudor. Fuera, era el caos; una cacofonía de gritos y disparos se oían. Se irguió en la cama, confundido. Sus hombres eran atacados. ¿Pero por quien? ¿Los americanos, tal vez? ¿Encontraron finalmente su refugio?
Estaba a punto de averiguarlo cuando reparó en la pequeña caja con inscripciones raras colocada a los pies de su cama.
Como impulsado por una fuerza no definida y desconocida, Osama se vio manipulando aquel objeto, mientras que de fondo, los talibanes que lo protegían estaban librando una descomunal batalla y siendo masacrados por algo desconocido.
Cuando todas las piezas del puzzle encajaron, la caja brilló con luz azul y una figura asomó lentamente a este mundo: Pinhead.
-¡Alá me proteja! – exclamó el afgano, tirando la caja al suelo - ¡Otro demonio!
Retrocedió y encontró una pistola debajo de su almohada. Disparo dos, tres veces contra el cenobita en el pecho, sin lograr ningún efecto.
-Tú – Pinhead lo señaló – Osama Bin Laden. He venido por ti.
-¡Ayuda! – gritó el terrorista a los guardias apostados a la puerta de su dormitorio. Esta se abrió, pero el taliban que entró tenía clavado un cuchillo enorme en la espalda. Se desplomó delante de su jefe, sin vida, como un saco de papas.
Michael Myers apareció. Sin decir nada, extrajo el cuchillo del hombre muerto y lo esgrimió ante Osama…
-Detente – ordenó Pinhead, disgustado – Él es mío.
Myers negó con la cabeza. Sus intenciones eran bien claras: quería ser él quien matara a ese hombre. Avanzó amenazante con el cuchillo en alto. No dio ni dos pasos que de la nada surgió una cadena y se le enroscó en el brazo.
Myers miró interrogativamente a Pinhead. El maestro del dolor se limitó a fruncir el ceño.
-Suéltame – fue lo único que dijo el enmascarado. El cenobita negó con la cabeza.
-No. Él es mío – dijo, determinante – Apártate.
Michael pareció olvidarse del terrorista. Fijó toda su atención en Pinhead. Forcejeó con la cadena pero entonces aparecieron muchas mas, cuyas puntas terminaban en ganchos afilados que no tardaron en hundirse en su carne.
Osama retrocedió hasta un rincón de la habitación. Desde ese lugar, observó todo el drama sin intervenir.
Las cadenas de Pinhead tiraron de Myers en diferentes direcciones. Salió abundante sangre pero Michael JAMAS gritó. No dijo ni una palabra.
-Tu resistencia al dolor debe ser más amplia que la de la mayoría de los humanos ordinarios – dijo el cenobita – Fascinante. ¿Cuánto más podrás aguantar hasta que la carne abandone tu cuerpo?
Michael luchó con las cadenas. Estas lo arrastraron por el piso hacia delante de la Configuración del Lamento. La caja se movió sola. Las piezas se reconfiguraron sin que nadie las toque y la parte superior del cubo se abrió. Otras cadenas emergieron, clavándose con sus ganchos en la cara de Myers. Su mascara blanca de plástico se rompió y su cara quedo al descubierto.
Seguía sin gritar.
-Escondes tu rostro tras mascaras, porque temes mostrarte tal cual eres al mundo – sentenció Pinhead – Necesitas cubrirte para encarnar a la maldad pura y sin emociones que ostentas ser. Eso se terminó. Hoy, revelaremos quien eres… hoy, mostraras tu verdadero rostro a todos.
Las cadenas que surgían de la caja tiraron. La piel del rostro de Michael fue arrancada de cuajo, dejando a la vista sus músculos y huesos ensangrentados.
Myers gritó.
Pinhead sonrió, satisfecho.
-Al fin – suspiró – Dolor.
El cenobita perdió rápido interés por el asesino cumplido su objetivo. Las cadenas lo soltaron y Myers cayó inerte al piso, sin cara.
-Con que no matabas, ¿eh? – dijo una voz conocida desde otro rincón de la sala - ¡Y una mierda! Ya veo que tu poesía oscura es pura basura para justificarte – Freddy apareció, extendiendo su mano con el guante de cuchillas en dirección de Pinhead – Tú… Tú me lo sacaste – señaló a Osama – Él era mío y tú me lo sacaste.
-Krueger, hazte un favor y no estorbes. Este me pertenece.
-No lo creo.
Freddy saltó hacia el cenobita y ambos se trenzaron en una feroz lucha. Osama aprovechó aquel hecho para escabullirse a toda prisa de allí.
-¡Voy a arrancarte los clavos de la cabeza uno por uno! – rugió Krueger.
Pinhead tomó una herramienta de su cinturón: un cuchillo de hoja curvada. Se lo asestó a Freddy en el estomago.
-¡Yaaah!
-Tu dolor es patético, Krueger – dijo – Carece del más mínimo interés para mí.
-¡Condenado hijo de puta! – el guante de cuchillas se enterró en el pecho del cenobita - ¡A ver que de interesante te resulta esto!
Pinhead se quejó, pero reaccionó dándole un cabezazo en plena cara al amo de las pesadillas. Los clavos de su cabeza se incrustaron en su carne y lo machucaron.
-¡AAAARGH! – Freddy se apartó, llevándose una mano a la cara. Sangraba y mucho - ¡Maldito!
-Puede que en el mundo de los sueños tengas poder, pero en la realidad de la carne y la sangre, yo ejerzo dominio.
Otra vez las cadenas hicieron acto de presencia. Se incrustaron en Freddy y lo enroscaron. Tiraron de él sin miramientos, hasta hacerlo pedazos.
Pinhead suspiró. Miró los restos sanguinolentos de su rival, esparcidos por el piso y se volvió para ir tras Osama.
…se encontró cara a cara con Jason, quien sin mediar palabra alguna lo decapitó de un machetazo…

martes, 10 de enero de 2012

Monster Nation (Nueve)

9

Afganistán. El desierto.
Semanas más tarde. Noche.

La luna llena iluminaba el complejo de edificios fortificado, en mitad de las montañas del desierto afgano. Un numeroso grupo de hombres enfundados en túnicas y turbantes armados hasta los dientes aguardaban, custodiando el lugar. Se trataba de los talibanes, los fieles seguidores de Bin Laden. El terrorista se servia de ellos para llevar a cabo todos sus terribles planes. Ciegamente, obedecían todas sus órdenes y si Osama les pedía morir por él y la Causa Islámica, lo harían gustosos.
A lo lejos, sobre un monte, Freddy y Pinhead observaban el lugar. El asesino de Springwood estaba contento de tener su guante de cuchillas nuevamente con él y el cuello finalmente libre de aquel collar eléctrico de alta tecnología.
-Bien, bien, bien – dijo, extendiendo los dedos ribeteados por cuchillas y mirando a la base terrorista – No hay nada mejor que la matanza por venir en medio de una noche de luna llena – inspiró una amplia bocanada de aire, llenando sus pulmones. Exhaló - ¿No estas de acuerdo, amigo?
Pinhead no respondió. Miraba a la distancia, inexpresivo.
-La luna está preciosa – dijo Drusilla, cerca. Hizo un pequeño vals, haciendo flamear su vestido negro al aire nocturno – Noche, noche de luna… preciosa, brillante, gibosa…
-Uh… la dama empezó a delirar – Freddy puso los ojos en blanco – señal de que hay que moverse – se ajustó el sombrero – Ahí te veo, amigo. Buena suerte – le deseó, sonriendo y desapareciendo en el aire, directamente al Reino de los Sueños, su territorio.
Pinhead volvió su vista hacia el objeto en sus manos. La Configuración del Lamento, la caja infernal, brillaba entre sus dedos a la luz lunar.
Con lentitud y paciencia, presionó cada una de sus piezas hasta hacerlas encajar. Hubo un chisporroteo. Un chillido agudo… y el cenobita desapareció también.

* * *

Dentro de la fortificación, en uno de sus aposentos, Osama Bin Laden dormía placidamente arropado por unas mantas. Su habitación estaba vigilada por dos talibanes armados apostados fuera. Nada hacia presagiar la masacre que estaba a punto de ocurrir…
En sus sueños, el terrorista se veía en medio de un palacio suntuoso, lleno de alfombras y telas caras, con dos bailarinas árabes exóticas con rostros tapados por velos, danzando a su alrededor.
Osama reía y aplaudía a ambas mientras una música salida de la nada acompañaba la escena. Frente a él, descansaba en una mesita labrada en oro un cuenco con frutas apetitosas.
Un hombre envuelto en una túnica y un turbante cubriendo su rostro entró en la sala. Llevaba una gran bandeja de plata tapada entre sus manos. Osama aspiró el aroma de la comida recién cocinada y su paladar se hizo agua…
-¿Qué me traes ahí? – preguntó.
-El plato mas exquisito de todo Oriente Medio, Su Majestad – dijo el hombre – Espero le guste – depositó la bandeja delante del afgano y aguardó. El terrorista sonrió y la destapó… y quedó petrificado del asco y el horror.
Había una cabeza cortada allí, llena de gordos y blancos gusanos que se removían por sus cuencas oculares, boca y fosas nasales.
-¡Por Alá! ¿¿Qué es esto?? – Osama retrocedió, asqueado. Una carcajada satánica fue lo que recibió como respuesta del hombre parado a su lado. Este se sacó el turbante, revelando su rostro quemado y desfigurado. Una mano enfundada en un guante de cuchillas relampagueó en el aire, rasgándolo.
Herido, el terrorista se arrastró para alejarse de aquella espantosa aparición.
-¿Quién eres? – preguntó.
-¡Tu peor pesadilla, idiota! – Freddy rió.
La escena idílica del sueño cambió; las alfombras y las telas se volvieron raídas. Las frutas del cuenco en la mesita se pudrieron y agusanaron, las bailarinas árabes yacían muertas, mutiladas salvajemente.
-¡Hora de morir! – exclamó Krueger, quitándose la túnica que llevaba puesta y revelando su clásico traje a rayas desgarrado.
Osama gritó. Echó a correr por una puerta abierta, intentando huir de aquel demonio salido del infierno.
Siempre riéndose, Freddy fue tras él.

* * *

Durante su ronda nocturna, un guardia armado se encontró con su compañero en el ala sur del muro que rodeaba la fortificación. Viendo que no sucedía nada de interés, ambos se fueron a fumar a un costado mientras conversaban en árabe de asuntos cotidianos.
De repente un ruido venido desde detrás de una duna llamó su atención. Los dos talibanes apuntaron con sus armas en esa dirección, serios.
-¿Qué fue eso? – preguntó el primero.
-¿Cómo voy a saberlo? – respondió el segundo. Oteó con la mirada en aquella dirección, temiendo ver salir a un ejército americano (su peor pesadilla) en cualquier momento. Pero lo que apareció superó todas sus expectativas.
-¡En el nombre de Alá! ¿Qué es eso?
Una hermosísima mujer desnuda apareció a la vista de ambos. Tenía el cabello largo y negro, y la piel más blanca que jamás hubieran visto. A los ojos de los hombres, se mostró sensual y erótica, mirándolos con deseo a través de unos ojos grandes como lunas.
“Vengan”, parecía decir esa mirada hipnótica, “Vengan a mí y los cubriré de caricias y besos y abrazos…”
Los talibanes se miraron, totalmente hechizados por esa urí salida de la nada. Uno de ellos se decidió y fue hasta ella, olvidándose del peligro y de dar la voz de alarma.
Drusilla le guiñó un ojo, seductora. Canturreando, guió al hombre detrás de la duna, contoneando sus caderas a un ritmo sensual. Su compañero los observó desaparecer a ambos de la vista. No pasaron varios minutos hasta que alguien volvió…
-¡Por Alá! – exclamó el taliban que se había quedado.
Quien había vuelto no era su compañero, sino un hombre gigante, con una mascara de hockey cubriéndole el rostro y un machete ensangrentado en una mano. En la otra llevaba la cabeza seccionada del segundo taliban.
-¡Dios me libre! – el terrorista estaba a punto de abrir fuego sobre el espanto que había aparecido cuando una mano le tapó la boca por detrás y le asestaron una estocada mortal con un cuchillo carnicero.
Sin decir nada, ni una palabra, Michael Myers esperó hasta que el hombre dejó de patalear y murió. Lo soltó y volvió su vista hacia la fortificación.
La carnicería empezaba.

lunes, 9 de enero de 2012

Exilio: Diario de una Invasión Zombie II, de J.L.Bourne

En la primera parte, una epidemia desconocida arrasaba el planeta y un marine desde el sótano de su casa convertido en búnker, escribía un diario en el que nos relataba su lucha contra los muertos vivientes.
Ahora, las hordas de zombies están por todas partes. Han invadido Estados Unidos y no hay lugar donde refugiarse. El protagonista y su vecino, John, han escapado a una base nuclear donde encuentran a una pequeña colonia humana. Juntos, intentarán mantenerse vivos. Sin embargo, las municiones comienzan a escasear y el riesgo de que los zombies ataquen es cada vez mayor.

MI OPINION DE ESTA NOVELA

Hay libros que se escriben con una cierta intención de crear una saga de aventuras detrás de ellos. Este es un marcado ejemplo. También cabe decir que es el mejor ejemplo de cómo escribir una historia que debería rebozar de emociones humanas y que adolece por la carencia de ellas.

Pero vamos por partes:

“Exilio: Diario de una Invasión Zombie II”, de J.L.Bourne, es la continuación directa de su anterior novela, “Diario de una Invasión Zombie”, aquella que nos narraba las peripecias a modo de diario intimo, de un soldado estadounidense que, habiendo desertado de su escuadrón, sobrevive a una pandemia que convierte a las personas en muertos vivientes.

La Segunda Parte arranca donde nos dejó la Primera, así es como vemos cómo nuestro anónimo soldado (jamás sabemos su nombre) intenta llevar las riendas del Hotel 23, un silo de misiles nucleares abandonado que ha sido en cierta manera, reacondicionado para ser habitado tanto por él como por otros sobrevivientes que se le sumaron en la primera aventura. Asistimos, página a página, a su toma de contacto con más sobrevivientes de la catástrofe que asoló a la Tierra y le vemos reunirse nuevamente con sus camaradas militares, quienes intentan restablecer algo de orden en un mundo que lo ha perdido.

La narración no es mala. En cierta forma, el sistema diario intimo nos permite acercarnos a los pensamientos y emociones del personaje principal (y narrador de los hechos) pero, ay, donde comienzan las carencias es, justamente, en la parte emocional de la novela...

Me explico: el autor parece empecinado en hablarnos de armas, de tácticas de defensa y supervivencia, y el trasfondo humano que, al menos a mí me gusta de una historia de Apocalipsis zombie, no está.

El inicio del libro es bueno. Todo marcha bien, en cierta manera (y pese a la carencia de compromiso del autor de explorar mas a fondo las emociones humanas de sus personajes) hasta que llegamos a la mitad de la trama, donde nuestro soldado se queda solo en “territorio enemigo” y debe sobrevivir como puede “tras las líneas enemigas”.

Fue en esa parte donde comencé a dormirme. Las descripciones detalladas de armas solo me han hecho pensar que la paranoia yanqui post-11S ha llegado hasta límites demasiado burdos. El autor se regodea hablándonos de armamento militar, cuando lo que yo le pido, nada más, es que me hable de las personas. De cómo la gente reacciona al respecto a lo que ocurrió. De cómo lo pueden sobrellevar adelante todavía…

A la carencia de emotividad profunda, J.L.Bourne le suma una descripción casi grotesca de armamento militar que solo entusiasma al fanático de las pistolas y los revólveres.

No estoy suscripto al Club de las Armas, sorry. Me aburrí con tanto asunto de “armería” de fondo.

(Alerta de Spoiler: No leer si no se desea)

EL ORIGEN DE LA PLAGA DE LOS MUERTOS VIVIENTES

Se esboza casi al final de la novela una idea un tanto novedosa. Se habla de un posible origen “alienígena”. Y si bien no se menciona nunca la palabra “virus” en el ambiente flota la idea. El autor solo nos deja con la intriga de saber más acerca del descubrimiento de los chinos sobre aquella misteriosa “nave” de presunto origen extraterrestre que trajo, en apariencia, al “paciente cero” a la Tierra.

FIN DEL SPOILER

EL FINAL DE LA NOVELA (tranquilos, sin destriparles nada)

Después de muchas peripecias y tácticas de supervivencia, nuestro soldado se va a embarcar en otra misión nueva… una que lo llevaría supuestamente a China, en donde tendrá la gran oportunidad de descubrir ciertos secretos sobre el origen de la plaga de los muertos vivos. Todo es un enganche a propósito del autor para vendernos su siguiente libro, sin duda alguna. Quedan muchas cosas en el tintero que, supuestamente, se solucionaran en la novela que sigue, si es que la hay (y nada me hace pensar que no la halla; el “marketing” manda y cuando el dinero entra en las arcas de las Editoriales y de los autores, pues ahí van todos… haciendo segundas, terceras, cuartas y quintas partes).

Desde ya, si sigue con el mismo estilo, no creo que me moleste en adquirir la continuación de esta historia.

¿Francamente hablando? No es lo que yo, personalmente, busco cuando quiero leer una novela de Apocalipsis zombie.

EN SINTESIS: ¿RECOMENDARIAS ESTE LIBRO?

Para el coleccionista Z, sin duda no puede faltar en su Biblioteca. Para los que buscamos historias con trasfondo humano detrás de todo (historias de miserias, de luchas y de lazos humanos, tanto de amistades como de odios, lo que al fin de cuentas nos hace ser los seres que somos) no lo recomendaría. Pero por supuesto, ya saben como es esto. Todos somos libres de leer lo que queramos. Siéntanse libres de hacerlo con esta novela, si así lo desean.

Un saludo a todos.

domingo, 8 de enero de 2012

Los Caminantes III: Hades Nebula, de Carlos Sisí

Tras sobrevivir a la devastadora pandemia que ha asolado el mundo y con la esperanza de ahondar en el misterio del Necrosum, el pequeño grupo de supervivientes de Carranque llega finalmente a la Alhambra de Granada, donde el aparato militar ha instalado uno de los últimos bastiones de resistencia de la Humanidad. Sin embargo, una vez allí descubrirán que las cosas no son cómo les habían prometido y los protagonistas deberán afrontar una realidad aún peor que todo lo que habían conocido hasta entonces.

El autor se sirve de los muertos vivientes para describir situaciones de extrema dureza y dramatismo, explorando la complejidad del ser humano cuando se encuentra cara a cara con el terror en un mundo manifiestamente hostil, y lanzando al lector, en definitiva, a una montaña rusa de sensaciones que desemboca en la conclusión final.

MI OPINION DE ESTA NOVELA

Nunca he tardado tanto en terminar de leer un libro. Ok, eso no es verdad. Cuando leí “Las Mil y Una Noches” tardé DOS AÑOS. Pero esa es harina de otro costal…

“Los Caminantes III: Hades Nebula” es el ultimo eslabón en la trilogía zombie del escritor español Carlos Sisí. En esta novela se cierra el círculo abierto en sus dos antecesoras (Los Caminantes y Los Caminantes II: Necrópolis).

Fue difícil para mi poderme acabar el libro, adquirido hacía un par de meses el año pasado. Francamente hablando, el libro es largo, pero esa no ha sido la única causa. Un motivo de peso fue que mientras leía esta novela, mi abuela enfermó gravemente y falleció, un día antes de la Nochebuena. Como comprenderán, ese hecho hizo que mi lectura se retrasara y recién ahora he podido finalizar la novela y ponerme a hablarles de lo que me pareció.

Para empezar, diré que es una muy buena novela de zombies, como sus antecesoras. El autor ha evolucionado bastante en su forma de narrarnos la particular historia de sus personajes, aquél grupo de supervivientes a la Pandemia apocalíptica que ha arrasado con casi toda la raza humana, convirtiendo a la mitad en muertos viviente ávidos de carne. El tono adulto y la acción desbordan por todas partes. No hay un momento para aburrirse; la novela engancha y eso se agradece mucho.

En esta ocasión, los supervivientes de Carranque se ven inmersos en una nueva aventura cuando son rescatados de los restos del Polideportivo en Málaga, para ser llevado a Granada, a la fortaleza de la Alhambra, donde una facción militar retiene a civiles contra su voluntad en un sitio en precarias condiciones de vida.

Todo esto es el puntapié inicial para el drama posterior a desarrollarse, donde se verán las miserias humanas, mezcladas con terribles enemigos y planes secretos y conspiradores para traer el caos al ultimo reducto de seres humanos vivos del mundo… o quizás, no.

Personalmente, fue lindo volver a encontrarse con los queridos Juan Aranda, José, Susana, Dozer, Sombra, Jukkar, Alba, Gabriel, Isabel y Moses. Volver a leer sobre ellos fue un disfrute, aunque sí, hay una tragedia cerca del final realmente inesperada y nuevos personajes que se suman a los ya conocidos.

Todo lo cual, me lleva al siguiente punto:

(¡Atención! ¡Spoiler! No leer si no se desea)

EL REGRESO DEL PADRE ISIDRO: Cuando la explotación de un villano llega al limite.

Todos los que leyeron las anteriores novelas le conocen. Ese cura chalado, con su sotana raída y su loca manía de cazar supervivientes, creyendo que “Dios se lo manda”. Pues bien, todos le dábamos por muerto en la novela anterior. No. Resulta que el sacerdote revive para nuevamente amenazar las vidas de nuestros héroes. En lo personal, me pareció un desacierto. Isidro estaba terminado ya. No daba para más. Su regreso me sonó a forzado. Había otros personajes nuevos que tenían más tela para cortar como villanos, pero el autor se decantó por el viejo cura, trayéndolo de entre los muertos una vez más para hacer el trabajo sucio.

Hay veces en que hay que saber reconocer cuando un personaje no da para más.

El Padre Isidro estaba terminado. Considero un error haberlo revivido. Pero bueno, cosas del “marketing”, supongo. ;)

(FIN DEL SPOILER)

EN SINTESIS: ¿LIBRO BUENO?

La novela es muy buena. Entretenida, amena, llena de acción, bien narrada… Se las recomiendo ampliamente, la verdad. Si pueden comprarla, háganlo sin temor. Excelente, la verdad.

Un abrazo a todos.

viernes, 6 de enero de 2012

Monster Nation (Ocho)

8

Freddy no lo podía creer. Uno supondría que un engendro como él estaría preparado para todo, pero jamás pensó que llegaría el momento de su vida (tanto la física como la de ultratumba) en que oiría un disparate semejante.
Estaba con los otros, en su celda, cuando Hammond les explicó al fin el verdadero motivo de su cautiverio y posterior evaluación. Tuvo que hacer un esfuerzo tremendo para no echarse a reír…
-¿Quiere que matemos a Osama Bin Laden? – preguntó. Hammond asintió.
-Para eso están aquí.
Krueger no aguantó más. Se echó la madre de las carcajadas. Por el contrario, Pinhead escuchaba, serio.
-Todos ustedes tienen potencial. Ya sea poderes extra o sangre fría para ejecutar la misión. Sabemos donde se oculta Bin Laden. Sabemos que está rodeado de sus fieles talibanes, que pelearían por él hasta morir… y también sabemos que planean otro macro-atentado en nuestro país, con bombas nucleares. Es imperativo detenerle.
-¿Y qué mierda nos importa a nosotros? – Freddy había dejado de reír. Miraba al científico con odio - ¿Qué no tienen soldados para hacer el trabajo sucio?
-Precisamente, es trabajo sucio. Por eso, los buscamos a ustedes – Hammond los señaló – Ustedes son expertos en quitar la vida. Bueno, ahora cuentan con autorización presidencial para hacerlo.
-Es broma…
-Le aseguro que no, señor Krueger.
Silencio. Pinhead lo aprovechó para tomar la palabra.
-Si lo hacemos, ¿nos dejaran libres?
-Durante la misión, tendrán ustedes libertad de acción. Y si tienen éxito, serán totalmente libres para hacer lo que siempre han hecho. Tienen mi palabra.
-¡Están locos!
-No, señor Krueger, solo desesperados. ¿Lo harán?
-¿Y si decimos que no?
-Entonces se pudrirán el resto de la eternidad aquí – Hammond sonrió – Pero corríjanme si me equivoco… ¿No extrañan un poco de acción?
El silencio fue rey de nuevo por un largo rato.
-Vamos a la guerra, chiribi-chiribi-chin-chuan… vamos a la guerra – Drusilla canturreaba otra vez.
Freddy consideró la opción de pasarse la eternidad junto a esa loca y sus desvaríos y se espantó.
-Lo haré – dijo - ¡Pero quiero mi guante de cuchillas y que me saquen esta cosa del cuello!
-Concedido.
-Yo también lo haré – dijo Pinhead – Me interesa la idea de iniciar al señor Osama Bin Laden en mis placeres.
-Que rebuscado para decir que quieres matarlo – suspiró Freddy.
-Excelente. ¿Señor Myers?
Michael no dijo nada. Asintió.
-¿Señor Voorhees?
Jason tampoco dijo nada. Se limitó a mirar al científico en silla de ruedas con odio.
-Consideraré eso un sí – Hammond se volvió hacia Drusilla - ¿Señorita?
-Tengo hambre – fue la única respuesta de la vampiresa.

jueves, 5 de enero de 2012

Monster Nation (Siete)

7

El Pentágono. Sala de Reuniones.
Pocos días después.

El Dr. Hammond aguardaba pacientemente a que sus superiores terminaran de discutir. A su lado, de pie, la Dra. Angela esperaba acompañándolo.
Finalmente los hombres sentados a la mesa terminan de hablar. Un General del Ejército Norteamericano toma la voz cantante:
-Hemos evaluado el potencial de los sujetos elegidos por usted, Dr. Hammond. Creemos que seria mejor eliminar a esas abominaciones de la faz de la Tierra antes que ponerlos frente a la misión suicida que tenemos por delante.
-Comprendo, General. Pero considere el tipo de trabajo que tenemos por delante. Esos monstruos son la mejor opción que tenemos, si queremos evitar derramamiento de sangre humana en esta guerra contra los enemigos de América.
Se hizo el silencio. Todos miraron al General. Este resopló.
-Las evaluaciones de la Doctora Angela demuestran que los sujetos son inestables, propensos a matarse entre sí, más que a colaborar conjuntamente. ¿Cree poder controlarlos para dirigirlos en la misión contra el enemigo?
-Absolutamente.
-No le mentiré, doctor. El Presidente en persona está preocupado. Ya es bastante bizarro que nuestro destino esté en manos de ese tipo de escoria, como para juntarlos y que se salgan de control.
-Ellos harán todo lo que les pidamos – insistió Hammond.
-¿Cómo lo sabe?
-Porque les prometeremos la libertad, de cumplir exitosamente con la misión.
-¿Y eso supone una garantía?
-Con tal que liquiden el objetivo – Hammond sonrió. El General asintió.
-Muy bien – hizo una pausa – Carta blanca, doctor. Queda todo en sus manos.

martes, 3 de enero de 2012

Monster Nation (Seis)

6

La prisión en la que estaban no tenía ventanas, por lo que no existía forma de saber si era de día o de noche. Mientras oía a Drusilla canturrear en su celda, Freddy se acercó a la puerta de la suya, frunciendo el ceño. Se miró la mano. Desde que le quitaran el guante de cuchillas se sentía desnudo.
-Eh… pst – chistó hacia la celda de Pinhead – Cabeza de alfiletero. ¿Estas dormido?
-¿Qué quieres, Krueger? – contestó el cenobita. Estaba sentado en el medio de la habitación con las piernas cruzadas, totalmente inmóvil.
-Charlar. Me estoy volviendo loco acá adentro – hizo una pausa. Se rascó la barbilla – y creo que si sigo escuchando cantar a esa perra, decididamente voy a perder los estribos – golpeó la puerta de cristal - ¡Ya párala de una vez, chupasangre! ¡Me tienes re-podrido!
Drusilla enmudeció. Luego reanudó su canto. Freddy suspiró.
-Juro que cuando salga de aquí, voy a hacer tiritas a su piel blanca – masculló.
Pinhead no dijo nada. Se limitó a mirar hacia las otras celdas. Jason permanecía atado a sus gruesas cadenas, mientras que Myers caminaba lentamente en su celda, yendo y viniendo, evaluando su situación.
-Cara de plástico está nervioso – comentó Freddy, observándolo – No lo culpo. Estoy igual. ¿Qué mierda quieren estos tipos con nosotros? ¿Tienes una idea?
Pinhead suspiró. No contestó.
-No eres muy comunicativo, hermano – se desplomó bufando en el piso - ¡Esto es peor que la muerte! ¿Cuándo van a dejarnos salir? ¡Este sitio apesta!
Pinhead no dijo nada.
-Entonces… esto… ¿Has matado a muchos últimamente?
-Creo que estas en un error – replicó el cenobita – Yo no mato a nadie.
-¿Ah, no? Y mi abuela es presidente – Freddy rió – Corta ya el rollo del tipo frío, alfiletero. He oído muchas cosas curiosas sobre ti…
-Yo no mato, Krueger – insistió Pinhead – Revelo la Verdad. Muestro el Camino, bendigo a la gente.
-Ya. ¿Con qué? ¿Cadenas y ganchos rasgando la carne? No me malinterpretes, no te estoy juzgando; admiro tu trabajo, pero matar es matar, así que…
-Yo no mato – insistió el cenobita por tercera vez – No creo que lo entiendas.
-A ver, “clavijas”, aclaremos las cosas: la gente usa la bonita caja china esa, te convoca… apareces y te los llevas amarrados por cadenas. ¿Correcto? Y después tus compañeros y tú torturan a esa persona… la cortan y la desgarran: el procedimiento usual.
-Procedimiento… - Pinhead estaba indignado – Yo enseñó la Verdad – insistió de nuevo – No lo entiendes.
-¿La verdad de qué?
-El sufrimiento. Todo es sufrimiento. Nacemos con dolor, vivimos con dolor, morimos con dolor. El dolor guía la existencia. El dolor es el medio por el que Dios se comunica con nosotros.
-¿Dios? – Freddy estaba impresionado - ¿Crees en Dios? – aquello sonó mas bien una acusación que una pregunta. Pinhead negó con la cabeza.
-Sigues sin comprender. El Dios que yo adoro es un dios de carne y de sangre, de dolor y de placer. Él flota en el nexo del Caos, alimentado por el lamento de millones… ese es mi único dios.
-¡Fiu! – Krueger silbó – Deberías escribir poesía.
Silencio, roto solo por el canturreo de Drusilla.
-¿Y tiene nombre ese dios tuyo?
-Leviathan. El Señor del Laberinto.
Freddy sonrió. Le gustaba ese tipo. Le caía bien, dentro de todo. Era raro pero bizarramente divertido, a su manera.
-Les oí llamarte Elliot Spencer. ¿Algo que decir de eso?
-No conozco a esa persona – fue la seca respuesta del cenobita y no habló mas. Freddy se recostó en el piso. Se tapó la cara con su sombrero.
-Es increíble. Me he pasado años quitándole el sueño a la gente y ahora soy yo el que no puede dormirse. Que fastidio.
-Prueba a contar ovejitas.
Freddy se irguió, sorprendido. No fue Pinhead el que lo dijo; desde luego, tampoco el bodoque de Jason ni la perra de Drusilla. Solo quedaba una persona en esa prisión: Myers.
-¿Ahora hablas? Pensé que eras mudo.
Michael Myers se paró en la puerta de su celda y miró a Krueger.
-¿Sabes cual es tu problema? – dijo – Te enojas muy fácilmente y mas, cuando las cosas no salen como quieres.
-¿Y qué? ¿Tú eres mejor, “mudito”? ¡Solo eres un simple humano! Una copia tonta del bodoque de la celda de al lado – señaló a Jason - ¿Qué arma usabas? Ah, ya me acuerdo… un cuchillo carnicero.
Freddy se recostó otra vez. Se volvió a tapar la cara con su sombrero.
-Eso no es un arma, es un chiste. Por otro lado, yo no uso mascaras. Me muestro tal cual soy. Buenas noches.
Myers no dijo nada. Se limito a mirar a Krueger en silencio otra vez.
En tanto, Drusilla seguía cantando.

domingo, 1 de enero de 2012

Estoy de vuelta

Hola gente. Feliz año nuevo. Después de mi ausencia por este blog (por causas de fuerza mayor y personal) estoy de nuevo aquí, con ustedes. A partir de pasado mañana, se reanudan los posteos del Fanfiction “Monster Nation”, el cual se vio interrumpido. Espero que sigan acompañándome como lo han hecho hasta ahora, en su amena lectura.

Muchas gracias a todos los que me hicieron llegar sus saludos y palabras de aliento por la difícil situación que el año que acabó dejó en mi vida. Sepan que acá sigo, adelante, pese a todo y como siempre.

Sin mas, un gran saludo a todos y a seguir leyendo.

FEDERICO H. BRAVO