lunes, 27 de febrero de 2012

El Sirviente de los Huesos, de Anne Rice

Azriel es un espíritu enamorado del bien y esclavizado por el mal, que nos abre su corazón para relatarnos su asombrosa historia. Tras siglos de sueño profundo, despierta en la ciudad de Nueva York en nuestros días para presenciar el crimen de una joven llamada Esther e inexplicablemente siente la obsesión de vengarla.

El relato se remonta a su juventud mortal en la magnifica ciudad de Babilonia, cuando era un judío culto, rico y bello, plenamente dedicado a su tribu hebrea en cautiverio y al culto de los profetas. Entonces, victima de un complot palaciego, Azriel es sacrificado al dios Marduk y arrebatada el alma de su cuerpo por sacerdotes y hechiceros que detentan su voluntad al servicio del mal.

Genio inmortal, Azriel se enfrenta en el siglo XX a un hombre ambicioso, el televangelista y terrorista Gregory Belkin, que encarna las fuerzas del mal que siempre combatiera durante su existencia peregrina, y al mismo tiempo se le presenta la anhelada oportunidad de redimir su alma.

MI OPINION DE ESTA NOVELA

“El Sirviente de los Huesos” es una buena novela escrita en 1995 por Anne Rice en la época de su pleno apogeo reconciliatorio con la religión. De hecho, el libro está dedicado a Dios…

Es la historia de Azriel, un espíritu muy particular. Todo se inicia en la lejana Babilonia, la ciudad más importante de tiempos antiguos, la gloriosa cuna de la civilización. Azriel, un joven judío rico, vive con su familia en ella, junto con todo su pueblo israelita debido a la conquista de Jerusalén y la destrucción de su Templo.

Azriel es un joven bello y culto, que pasa sus días trabajando en el templo de Marduk y que dispone de un don especial: ve a los espíritus y habla con ellos. De hecho, el mejor amigo de Azriel es el dios Marduk, a quien solo él puede ver y oír.

Victima de un gran complot palaciego, Azriel es asesinado y convertido mediante la magia en el Sirviente de los Huesos, un espíritu de gran poder, capaz tanto de hacer el bien como el mal.

Con su particular estilo, Anne Rice nos narra la historia de este singular personaje y el entorno en donde se mueve. Las descripciones de la ciudad de Babilonia son por lejos lo más logrado de esta novela. Uno respira el clima de esa ciudad, observa los templos y palacios y edificios, y cae irremediablemente enamorado de ella y su cultura. Personalmente, disfruté esta parte de la historia.

Rice prosigue contándonos las vivencias de este increíble fantasma en varias etapas. Nos cuenta cómo sirvió a diversos magos a través del tiempo y lo que aprendió de ellos; nos describe una asombrosa visión del mundo de los espíritus por el que Azriel se mueve con gran poder, y finalmente nos lo hace llegar hasta nuestros días, al alocado y caótico mundo moderno, donde el Sirviente de los Huesos es requerido para hacer justicia: vengar a una chica injustamente asesinada y detener los locos y dementes planes del mesiánico Gregory Belkin, el predicador más asquerosamente rico de todo el mundo y fundador del Templo del Espíritu, un culto con el cual disfraza sus actividades terroristas y con el que pretende dominar al mundo.

EN SINTESIS: ¿LIBRO BUENO?

La novela es brillante. Muy bien narrada, personajes interesantes, descripciones muy vividas de otros tiempos y ciudades, y un final a todo trapo.

Altamente recomendable, para los que amaban (como yo) a Anne Rice en la época en la que escribía interesantes historias sobrenaturales, tan lejanas a años luz de sus últimos trabajos, los cuales carecen de la misma emoción y creatividad que tenia en antaño.

Un saludo a todos!!

viernes, 24 de febrero de 2012

El Relato de Azriel




Este es un pequeño relato de creación reciente. Tómenlo como un “aperitivo” para el plato principal que será la historia que comenzare a postear el mes que viene sobre Lucifer. En esta ocasión, les traigo un mini-cuento sobre Azriel, el Ángel de la Muerte… o sobre una de las almas que tiene que llevar al Cielo. Espero les guste. No es la gran cosa, pero es un relato muy bonito con un mensaje bastante alentador de fondo…

El Relato de Azriel
Escrito por Federico H. Bravo

Creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.
Romanos 4:24-25

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los años de los cuales digas: no tengo en ellos contentamiento.
Eclesiastés 12:1

El avión se estrelló en el río con un ruido ensordecedor. Una falla mecánica, dirían los periódicos al día siguiente; también hablarían de la hazaña, el valor desinteresado del hombre, su sacrificio para que otros pudieran vivir.
Yo lo sé porque estuve allí. Soy Azriel, el Ángel de la Muerte. Dios no me habría enviado a ese lugar en vano. Debía llevar a alguien conmigo al Cielo y ese alguien, esa persona, iba a ser justamente ese hombre.
El equipo de salvamento no tardó en llegar al lugar del accidente.
Un pasajero, el hombre, se aferró a unos restos del avión junto con cinco sobrevivientes más. El helicóptero de salvamento le lanzó una cuerda con un salvavidas; el hombre la tomó y enseguida se la pasó a uno de sus compañeros de infortunio.
Cada vez que el helicóptero llegaba con un salvavidas, él hizo lo mismo, hasta que sus cinco compañeros fueron liberados del río. Cuando el helicóptero regresó al fin por él, ya fue demasiado tarde: las heladas aguas engulleron al bondadoso naufrago y se llevaron su cuerpo.
Yo me llevé su alma. Libre al fin de las ataduras de la carne, su espíritu flotó a mi encuentro en el aire. Su semblante, a diferencia del de muchos de los que me había llevado antes, estaba sereno, en paz consigo mismo y con el mundo que acababa de abandonar.
Al presentarme ante él, le pregunté antes de irnos por qué estaba tan feliz, a lo que me respondió con este bello testimonio de vida que hoy, quiero compartir con todos vosotros:
-Tuve la suerte de venir al mundo, de vivir, de ser amado, de amar, de tener hijos, de actuar… en otras palabras, de hacer lo que la mayoría de los hombres hacen. Soy deudor a innumerables generaciones y descendencias de hombres y mujeres de las cuales provengo, y más concretamente, existo gracias a la unión de mis padres. Pero sé que estos no crearon la esencia de la vida, simplemente me la transmitieron.
“La suerte a la que me refiero es el precioso regalo de Dios, al darme la vida. Y ese sentimiento de dependencia del Creador no me molesta en absoluto. Por en contrario, alabo infinitamente a Dios por la vida que permitió que viviera, por los padres que tuve y que me enseñaron a conocerlo, por la mujer con la que me casé y por los siete hijos que me acercaron cada vez más a Él.”
“Eso no quiere decir que en mi vida no haya habido nubes, tristezas, errores y dudas. El mundo donde vivimos está tristemente lleno de sufrimientos, miserias y horrores, pero creo que muchos de los males que abruman a la humanidad se deben al mismo hombre.”
“Mi fe no se limita a un Dios creador, pero inaccesible e imposible de conocer. Creo que Dios tiene una identidad, su propio Hijo, Jesucristo, quien también dio su vida en rescate de muchos. ¡En Él confío y sé que con Él voy a estar!”
Cuando terminó de decirme aquellas palabras, yo, Azriel, el Ángel de la Muerte, lloré. Lloré y entoné un cántico de alabanza al Creador.
¡No había alma más digna de ir al Cielo que esa!
-No temas, puesto que son ciertas tus palabras y has hablado con justicia y fe, y te has comportado con valor.
¡El Cielo te recibe y Cristo mismo te espera en él para abrazarte y amarte eternamente por haber agradecido tu regalo, la vida, ese precioso don!
Dicho lo cual, extendí mis alas y lo tomé de la mano, y lo llevé hasta la inmensa Puerta Dorada, la cual se abrió. Y la luz de Dios se derramó y unos cánticos de alabanza y de felicidad nos recibieron, y a los campos de verdes pastos y árboles hermosos lo llevé, donde llorando de emoción, con Cristo se encontró y lo abrazó…

Mi trabajo a veces tiene sus satisfacciones. El haber conocido a esta bondadosa persona y haber oído su testimonio es uno de ellos.
Sepan todos los que leéis mi relato esta verdad que de Dios viene: la Vida es hermosa si con humildad reconocéis a quien os la dio. Tengáis poco o mucho, siempre debéis darle las gracias y comportaros bien con vuestros semejantes. Si así obráis, nada tenéis que temer: del Otro Lado os espera la Luz, la Paz y Dios.

Azriel

miércoles, 22 de febrero de 2012

Lucifer: Biografía no autorizada

No, no es el titulo de un libro, es solo un adelanto de mi próximo Fanfiction, el que comenzare a postear a partir del próximo mes por aquí. Su titulo será “Crónicas del Ángel Caído” y como su nombre lo indica, tratara sobre Lucifer, el Diablo, Satán… y sobre su relación con Dios.

Es una historia fantástica que se me ocurrió hace poco. Está basada en las Sagradas Escrituras, pero básicamente la premisa argumental que quise hacer, el sub-texto que encontraran, será dos historias: la de un padre amoroso, pero severo y la de un hijo rebelde, pero en el fondo, quizás no tan maligno como lo pintan.

Del Demonio se ha escrito mucho y se ha hablado demasiado. Sin entrar en debates teológicos, mi visión capaz que no sea diferente a tantas de las nuevas corrientes al respecto, pero espero que el enfoque sí lo sea.

Desde ya, les aviso dos cosas: la primera es que esta historia forma parte de mi saga “Crónicas Angélicas”, de la cual pueden ustedes leer esa excelente primera historia titulada “El Diario del Ángel de las Alas Rotas”, relato escrito en conjunto con mi primo Cristian Suárez, que cuenta las desventuras y tropiezos que tiene que pasar un ángel del Señor que ha descendido a la Tierra por amor. La segunda cosa que les aviso es que mi historia de Lucifer se toma ciertas libertades respecto a algunas cosas.

Seré conciso: no es apta para lectores cristianos ortodoxos.

Me considero un cristiano libre (ya no soy católico, no sigo los preceptos de Roma) y por ende, la parte religiosa del futuro Fanfiction (o cuento, o novela corta) a publicarse está saturada de ciertos aspectos que podrían herir sensibilidades o chocar con la forma en que otros creen interpretar las Escrituras. Sepan, ante todo, que lo que leerán es puramente FICCION, lo aclaro ahora para evitar malos entendidos. Todavía me recuerdo cuando Anne Rice sacó su “Memnoch, el Diablo” y casi la crucificaron por su visión de Dios.

Mi historia tiene su propia visión de Dios y del Diablo. Si les gusta, déjenme comentarios, si no les guste, ídem. Pero sepan que no le cambiaria ni una coma. Ha sido un placer tremendo escribirla, dejar fluir la imaginación y más sobre un personaje (real para algunos, inventado para otros) como lo es Lucifer, el Ángel Caído, el Señor del Infierno.

Hechas las aclaraciones, espero (es mi deseo) que así como me acompañan hasta ahora, me acompañen en esta nueva historia. Y en el futuro, ¿Quién les dice? Puede haber más del mismo género.

Un saludo a todos!

domingo, 19 de febrero de 2012

Releyendo un libro: Memnoch el Diablo, de Anne Rice

No hace mucho abrí mi baúl, donde guardo todos mis libros y rebuscando entre ellos encontré éste, el más especial de mi colección de las Crónicas Vampiricas de Anne Rice. Y me dije: “Ya lo leíste dos veces… vamos por una tercera”.

Y así fue como me embarqué en la relectura de sus páginas, tan fascinado e igual de divertido como la primera vez.

No voy a volver a reseñar el libro. Ya hay una entrada en este blog sobre él, en la sección “Anne Rice”, donde lo comento. Seria volver a lo mismo. Aunque sí en esta ocasión voy a hablar de cómo me costo conseguirlo y qué tanto lo disfruto… y disfruté con Rice cuando escribía sobre vampiros, dicho sea de paso.

La historia, para los que no lo sepan, viene así: allá por el año 2001, me entere de la existencia de este librito. Como yo era un gran coleccionista de las obras de Anne Rice, en concreto, de sus Crónicas de Vampiros, ansiaba tenerlo. La trama me intrigaba sobradamente, como para no dejarlo escapar…

El argumento venia del vampiro Lestat (el protagonista narrador de toda la saga de vampiros de Rice) conociendo cara a cara al diablo, en este caso, llamado Memnoch. Y luego, éste se lo llevaba a recorrer el Cielo y el Infierno, hablándole de su relación con Dios y su papel en el esquema cósmico de las cosas… y lo que deseaba de Lestat.

Con semejante argumento y habiendo seguido las aventuras y desventuras de Lestat en los libros anteriores y posteriores a este, ¿Cómo iba a dejarlo escapar? Necesitaba ese libro, deseaba leerlo. Todos los fans de Rice le daban con un caño, decían que era malo, que era un ataque directo a la religión por parte de Anne… todo eso no hacía mas que aumentar mis ganas por poseerlo.

Pero, ay, resultaba que estaba agotado.

En Argentina, el libro había salido publicado por Editorial Atlántida en su momento, y fue titulado “Memnoch, el Demonio”. Ese ejemplar era el que quería conseguir a toda costa. Empezó entonces un largo peregrinar para hacerme con él. Los sitios de subastas en la red no lo tenían; las librerías decían que estaba agotado. De hecho, recorrí tiendas de libros por todas partes, buscándolo con ansias. No hubo forma. Mi periplo llegó incluso hasta el grado de contactarme con la editorial responsable de su publicación en nuestro país, con el único fin de ver si todavía contenían un ejemplar de dicha obra que pudieran venderme o facilitarme.

No sucedió nada. La misma casa editorial me dijo que no lo tenían más y que no pensaban reeditarlo.

En aquellos tiempos, yo no sabía tanto de la difícil situación de algunos libros por nuestro país. No sabia que algunos libros nunca llegaban del extranjero, o bien cuando se acababan las existencias, se acaban. Tampoco era tan conciente de que a los argentinos nos hacen leer cualquier cosa y que lo único que se venden por acá y se reeditan con buen rédito, son obras de autoayuda, biografías y textos de espiritualidad alternativa. Aderezado con novelas de moda y los mismos autores de siempre, conjuntamente con autores que no los conoce ni el loro…

Pero me voy por las ramas, perdón. Era del libro de Rice del que hablaba, no de esto.

Bien, volviendo a la historia. Llegado a la casa editora, y con tamaña respuesta, cero libro, comprendí que era el fin. Mi búsqueda había terminado… por lo que tuve que encogerme de hombros y hacerme a la idea de que la historia del encuentro del vampiro Lestat con el diablo Memnoch, y por extensión con Dios mismo, nunca seria mía. Nunca podría leerla.

Pasaron los años.

En el 2005, mes de enero, tuve un golpazo de suerte. Lo que ya asumía como imposible sucedió. Encontré la edición digital del libro en español.

Fue una búsqueda no tan causal por la red. El archivo con el libro estaba alojado en “La Pagina de Michael”, una Web de libros virtuales que ya no existe, aniquilada por la cacería de brujas que había y hay por Internet contra la supuesta piratería e ilegalidad. Con mucha emoción, descargué el libro en mi computadora y pasado un poco de tiempo, me dediqué a imprimirlo todo, para después leerlo despacio y atesorarlo entre mis cosas.

Fue de esa manera en que por primera vez descubrí una historia maravillosa y terrible, donde salen ángeles alados, escabrosas escenas del infierno y ese personaje tan fascinante como lo es Memnoch. Ah, y Lestat también, ahí, dando tumbos, llevado de un lado a otro por este ser.

Esta maravillosa historia fue leída por primera vez en aquella ocasión y luego guardada en mi extenso archivo de mi biblioteca personal.

Pasaron otro par de años.

En el 2009, encontré una re-edición del libro por Ediciones B, los responsables hasta el Día del Juicio de re-publicar la obra de Anne Rice en español. Como mi idea era tener el libro propiamente dicho para así reemplazar el que yo mismo imprimí, me lo compré en aquella ocasión y lo releí.

Mi disfrute de esta historia maravillosa se vio empañado por la PESIMA edición de Ediciones B, cuyo ejemplar que había adquirido, contenía una tinta de MALISIMA calidad impresa y por momentos, se deslustraban las letras. Era como si la impresora que lo imprimió se hubiese quedado sin tinta (o estuviera a punto de hacerlo) y a los responsables de esta editorial les hubiera importado un comino sacarlo a la venta así como salió. Lo que demuestra a las claras que no les importan los lectores, solo su dinero y nada más.

Este duro golpe, pese a todo, no logro arruinar mi lectura del todo. Como decía y repetiré, la historia es maravillosa (al menos, lo es para mí; que me perdonen el resto de los fans de la obra de Rice y de las Crónicas, a mí este libro me encanta) y por más tinta deslustrada, se deja leer y te conmueve.

Después de su relectura en aquella época, el libro fue guardado junto con los demás y aceptado como era. Al fin de cuentas, la trama, el argumento de la historia trascendía todo y lograba cambiar esta situación. Por supuesto, no me deshice de la versión digital, impresa por mí mismo y que sigue guardada entre mis archivos. Por el motivo de que se ve mejor y por el motivo del gran cariño y la felicidad desbordante que me produjo encontrarla en su momento.

Y ahora, nuevamente, lo estoy releyendo…

Es asombroso como un libro puede significar tanto para mí. Si bien hay que reconocer que es esta una historia controvertida, de la que la misma Rice se arrepiente ahora (una pena) no deja de ser un interesante enfoque en el mayor paradigma que hay sobre el universo: la relación compleja entre Dios y el diablo.

Quizás lo que en su momento haya causado mucho ruido sea la visión del Ángel Caído que Rice nos presenta. No lo presenta como el Mal, nada de eso. Su Memnoch es ante todo, un ángel de Dios. Rebelde, pero ángel al fin. Un ser profundo, preocupado por el destino de los seres humanos, creyendo que Dios no está haciendo las cosas como debe y que su misión es rectificar ese error divino.

Por supuesto, entre los católicos ortodoxos, la sola mención de un Lucifer “buenito” les da escozor. No pueden concebir un diablo no tan maléfico. De hecho, condenan a todo el que sienta cierta “simpatía” por esta versión del Oscuro Señor.

(Es gracioso, recordé un tema musical de los Guns N' Roses: “simpatía por el Diablo”, que dicho sea de paso, era de los Rolling Stones. Mi versión favorita era la de los Guns. Salía en la primera peli de “Entrevista con el Vampiro”).

Sé que ya entraríamos en temas de índole teológica, pero para ser francos, no me suena la idea de un Demonio tan malévolo que no pueda ser perdonado. ¿Dios no es Amor? ¿Y que hay si Lucifer se arrepiente? No, claro que no. Soy un hereje por solo sugerirlo (nótese el sarcasmo de mi parte).

Que bueno que exista la ficción, que gracias a ella, podemos ver esta otra cara de la moneda.

Y que bueno que yo, cristiano y creyente, no sea ortodoxo. Me perdería libros maravillosos como este de Anne Rice.

Huelga decir que lo recomiendo. Seas o no fan de Anne Rice. No solo se disfruta por el tema místico elegido, sino por el hecho de leer a Rice cuando escribía bien; la Rice de antes de convertirse en la Rice de las historias de ángeles edulcorados, que no emocionan a nadie. ¿Un ejemplo? “La Hora del Ángel”. También comentada en este blog. De la visión de ángeles poderosos, llenos de gloria, pasamos a una versión simplona que intenta conmovernos, pero que no lo consigue.

Una pena lo de Rice.

Este libro, por el contrario, es mágico.

Al menos, lo aclaro por enésima vez, lo es para mí.

Saludos!

sábado, 18 de febrero de 2012

El Necronomicón, de Editorial EDAF

“Este es el testimonio de todo lo que he visto y todo lo que he aprendido… Porque éste es el Libro de los Muertos, el Libro de la Oscuridad, que he escrito arriesgando mi vida.”
El mismo H. P. Lovecraft negó la existencia del libro, pero el horror del NECRONOMICON finalmente ha visto la luz. Escrito en el siglo octavo en Damasco por el “árabe loco” Abdul Alhazred, está repleto de mitos y rituales que han sobrevivido a los mas oscuros días de magia y ocultismo – formulas largo tiempo perdidas para evocar cosas increíbles, seres y monstruos -. Su editor, Simón, tuvo que superar enormes obstáculos en su osado esfuerzo de iluminar éste, el mas famoso, el más poderoso, y potencialmente el más peligroso Libro Negro conocido en el mundo occidental…

MI OPINION DE ESTE LIBRO

Una palabra: ESTAFA.

Todo el mundo sabe que el Necronomicón en realidad, no existe. Ese libro mítico de hechizos y de conocimientos arcanos inventado por Lovecraft, es justamente, eso. Un libro INVENTADO. No existe.

Por supuesto, la gente, ávida de creer en cualquier cosa, acepta como reales a veces estafas como estas que a continuación, voy a comentarles…

“El Necronomicón, recopilado por Simón” de Editorial EDAF, es un TIMO. Una bizarra invención de una editorial yanqui que no tuvo escrúpulos a la hora de lucrar con el genio de Providence (Lovecraft) y subirse a la ola de “homenajes” al escritor y su obra. Pero este libro va más allá: pretende ser el Necronomicón REAL, el escrito por Alhazred en Damasco, en el siglo octavo después de Cristo.

Así, nos es presentado como un manuscrito que ha sido entregado en exclusiva a la editorial que lo publicó en USA con toda pompa, historia de desgracias y misterios en torno suyo incluidos. Se nos engaña haciéndonos creer que este es el libro maldito y que trae desgracia a quien osa leerlo… y luego, se nos presentan una serie de tesis en donde se nos quiere convencer que Lovecraft estaba emparentado con el loco de Aleister Crowley, un inglés demente que se creía mago.

A continuación, pasamos al plato principal, el libro en sí mismo…

…Que resulta que no es otra cosa que un rejunte mediocre de magia y hechicería sumeria, que NO tiene nada que ver con la obra de Lovecraft ni con los Primigenios que él inventó. De hecho, nada de lo puesto ahí, entre los galimatías garrapateados tiene ninguna relación con ninguna criatura de los Mitos de Cthulhu. Todo son recuentos de dioses babilonios y sumerios, conjuros sumerios, hechizos sumerios… ¡NO TIENE NADA QUE VER CON EL NECRONOMICON DE LOVECRAFT!

¡Nada de nada!

De hecho, el único agarre que tiene (o punto en común) con el ficticio tomo de saber arcano que el escritor inventó es en el dato de que su autor pasó por las ruinas de Babilonia. Nada más. Este Necronomicón se agarra de eso y nos presenta una visión de Alhazred sin siquiera nombrarlo. Solo se lo menciona como el “árabe loco”. ¿Una forma de evitar litigios autorales? ¿Problemas con Arkham House? ¿Líos con los depositarios del copyright? Vaya uno a saber.

Lo he leído de cabo a rabo y NO tiene NADA que ver con la obra de Lovecraft. Se agarra sí, del fenómeno que es H.P.L, pero después, nada más.

Una estafa al bolsillo del lector, una perdida absoluta de tiempo. No se salva ni por el apéndice final, aquel que mete con calzador la “Historia del Necronomicón”, un resumen/relato del origen del texto ficticio, escrito por Lovecraft originalmente y un par de fragmentos del libro tal y como sale en sus novelas y relatos.

Consejo: no se dejen estafar. A mi me costo 50 pesos y actualmente estoy pensando en arrojarlo a la basura, o simplemente guardarlo y olvidarlo.

Saludos a todos.

PD: Si quieren leer un Necronomicón “real” y como la gente, busquen el “Necronomicón: la traducción de Dee” del escritor Lin Carter. Es un ensayo, el complemento PERFECTO para las novelas de Lovecraft y se ciñe mucho mas a lo que se podría esperar de un libro como este, de ser real. Todo lo demás (éste Necronomicón, aquél que está por la red duplicado hasta el hartazgo, etc) NO existe.

La Guerra de los Antartes

Dibujada por Gustavo Trigo y escrita por H. G. Oesterheld, la “Guerra de los Antartes” es otro maravilloso exponente del comic argentino.

Nos cuenta la historia de unos invasores extraterrestres, los Antartes, quienes llegan a la Tierra primero a la Antártida, en donde instalan una enorme base y desde allí, comienzan con sus terribles planes para apoderarse del mundo. El narrador primero es “el Coya”, un piloto miembro de las Fuerzas Aéreas argentas, quien acude de primera mano al continente helado a combatir al enemigo y luego se encuentra con la horrible realidad: los Antartes son poderosísimos enemigos, imparables.

La segunda parte de la historia está narrada por Mateo, el padre del Coya, quien junto con su familia en Buenos Aires, asiste a la expansión Antarte por el mundo. Pero esta no es una invasión alienígena simple y sencilla, no. Los Antartes contactan primero con las grandes potencias y luego de barrer sistemáticamente ciudades en Estados Unidos y Rusia, exigen el precio para la paz mundial: SUDAMERICA.

Los invasores quieren nuestro continente para ellos, para instalarse. Se sucede así una gran traición. Los países mas avanzados, con el Presidente de USA a la cabeza, optan por sacrificar al sur, a cambio de salvar sus vidas y los avanzados conocimientos científicos que el enemigo les promete.

Una maravillosa historieta de ciencia-ficción esta, que lamentablemente tiene mucha inspiración en hechos reales. El sub-texto de Oesterheld, tan comprometido como estaba con la corriente socialista de nuestro país, denuncia a los grandes poderes políticos, aquellos que no dudarían en sacrificarnos en harás de su propio beneficio.

Mister Kenneth, el Presidente norteamericano en el comic, es un ser siniestro y cínico. Fumando su habano y junto a sus cinco asesores (lideres de las mas grandes corporaciones del mundo) no duda ni le tiembla el pulso a la hora de entregar al invasor en bandeja todo un continente entero… y de hecho, cuando otras naciones se oponen, Kenneth las baja a bombazos nucleares sin temor alguno.

La presión de los grupos de poder está muy bien retratada aquí. Si bien los Antartes son toda una fuerza conquistadora y colonizadora, el verdadero horror como siempre lo exponen los seres humanos. A las grandes potencias poco les importa lo que le suceda al sur del mundo… al contrario, se alegran de no ser ellos los amenazados.

Los dibujos de Gustavo Trigo son muy buenos. Lo suyo es un trazo adulto y bien firme. Por parte del guión, Oesterheld demuestra una vez mas por qué fue un genio… y por qué la maldita Dictadura Militar de este país lo hizo desaparecer. Detrás de sus historias siempre subyace la pelea, la resistencia ante el invasor. La rebelión de las clases oprimidas ante los colonizadores.

La Argentina en el comic es un país ambientado en un futuro lejano (para el momento en que la historieta fue concebida), aunque para nosotros que vivimos en el 2012, ya ha pasado ese año 2001, que es cuando ocurre todo en estas paginas. Sin embargo, es destacable el paralelismo con nuestra sociedad actual. La Argentina del comic es una nación socialista, surgida de una revolución anterior (comentada, pero jamás mostrada). En la vida real, nuestro país pasó por una gran convulsión allá por el 2001, cuando el gobierno del INEPTO Fernando De La Rua cayó, derrocado por el pueblo. Le siguió un tiempo caótico hasta la llegada de… del actual sistema de gobierno.

Nunca una historieta como esta ha sido tan vigente como puede serlo ahora.

Realmente, la recomiendo a todo el mundo; si bien está inconclusa, he oído que planean continuarla y terminarla dentro de cierto tiempo. Por demás, una buena noticia, por cierto.

Saludos a todos!

viernes, 17 de febrero de 2012

El Eternauta: El Perro Llamador y otras historias

Recuerdo que este comic lo busqué incansablemente hace dos años. Cuando finalmente me lo pude comprar, al leerlo me sentí decepcionado. Tendría que pasar estos dos años para que me sentara a hacerle una relectura… y descubrir que me había equivocado con mi primera impresión.

Pero antes de contarles qué me pareció, un breve repaso de la historia de “El Eternauta” para todos aquellos lectores extranjeros de este blog, quienes merecen, si pueden, echarle un vistazo a la magna obra de H.G.Oesterheld

EL ETERNAUTA: LA HISTORIA

La historia comienza con un guionista de historietas, el propio Oesterheld, que en un ejercicio de meta-ficción se utiliza a sí mismo como personaje. Su participación en la narración consiste en escuchar la historia que le es relatada por Juan Salvo, el "Eternauta", un viajero en el tiempo que se materializó de pronto en su casa...
Lo que Juan le cuenta a Oesterheld es que unos alienígenas (llamados “Los Ellos”) invaden la Tierra. La ciudad de Buenos Aires es cubierta por una gran nevada venenosa y gran parte de la población muere. A partir de aquí los supervivientes (entre los que están el mismo Juan Salvo y su familia) crearan una resistencia para luchar contra la invasión...

En 1969 Oesterheld creó una nueva versión de la historia junto al dibujante Alberto Breccia y luego la secuela, “El Eternauta II”, otra vez con Solano López, ambas de un tono político más agresivo que la historia original. Oesterheld fue desaparecido por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, luego de esta última.
Posteriormente a su desaparición, otros autores crearían secuelas como la Tercera Parte de la serie y “Odio Cósmico”, mientras que Solano López crearía, conjuntamente con el guionista Pablo Maiztegui “El Mundo Arrepentido”, “El regreso”, “La búsqueda de Elena” y “El Fin del Mundo”.

(Ok, lo admito. Un resumen muy resumido de la historia de “El Eternauta”. No le hace justicia a la magnifica obra de Oesterheld. Mi sugerencia es que la consigan y la lean, sobre todo, la historieta original. Es una aventura maravillosa).

…Y ahora sí, nos dedicaremos a analizar “El Perro Llamador y Otras historias”, como se merece…

Este comic fue publicado en Abril de 2010. Esta historia fue escrita especialmente por Sergio Kern y concebida originalmente en 1982 para ser publicada en Italia. Solano López dibujó el primer capitulo en aquel año, y ahora años después, se estrena en su versión completa, con la participación de otros dibujantes como Salvador Sanz, Cristian Mallea y Enrique Santana.

Como les contaba mas arriba, cuando la leí por primera vez no me gustó. La guardé entre mis cosas y la olvidé… hasta que hace poco nomás, decidí echarle un nuevo vistazo, con otra óptica, con un encare diferente.

Y descubrí una obra maestra, además de un loable esfuerzo conjunto de varios artistas del dibujo por completarla.

“El Perro Llamador y Otras historias” nos presenta a un Juan Salvo en su forzado y eterno viaje a través del tiempo y del espacio, apareciendo en mitad de un planeta en apariencia desolado, donde se encuentra cara a cara con unos niños, únicos sobrevivientes de un holocausto demoledor provocado por unos misteriosos invasores, quienes destruyeron ese mundo. Desde el comienzo, Juan intenta averiguar qué misterio se esconde detrás de aquellos niños mudos y las fuerzas que todavía habitan en aquel condenado planeta… y que siguen activas.

La trama en sí misma es atractiva. El guión de Sergio Kern es casi onírico en su tratamiento y si bien el final es demasiado… ah… abierto, donde el comic se destaca es en su calidad artística.

La historia está dividida en cuatro partes, cada una dibujada por el dibujante de turno.

Y así tenemos el Primer Capitulo, dibujado por Solano López, una maravilla que brilla por sí sola. Siempre lo diré, Solano ha sido el MEJOR artista de todos en su género, sus dibujos son siempre claros, siempre tan llenos de humanidad… Realmente, el arte del comic argento ha perdido a un gran ARTISTA, un GENIO, con su fallecimiento, acaecido el año pasado. Es una belleza ver los dibujos de su capitulo.

El Segundo Capitulo lo dibujó ese otro genio innovador, como Salvador Sanz, hombre que ha dotado de un aire peculiar a sus dibujos. El arte de Sanz se respira y realmente se admira. Quienes tuvimos muchas oportunidades de conocer su trabajo de antemano, sabemos que todo lo que él hace es sinónimo de calidad.

El Tercer Capitulo le toca a Cristian Mallea. ¿Qué puedo decir de su estilo de dibujo? Hermosamente adulto, serio, comprometido. Otro disfrute, un deleite para la vista.

Y, finalmente, el Cuarto Capitulo lo dibujó Enrique Santana, que ha hecho un trabajo muy, pero que muy loable. Dibujos claros y realmente muy buenos.

En síntesis, que al releer este comic, he comprendido que a veces no debemos juzgar una historieta a la ligereza. Tenemos que saber que hay muchas personas detrás de ella, haciendo su esfuerzo valiente por darle forma y terminarla, y demostrarnos con ello su visión de las cosas. Y la impresión que nos queda es positiva.

Completando esta maravilla, hay dos historias más: “Cuando Gilgamesh conoció al Eternauta” y “La Balada de los Gurbos”. Dos complementos más que aceptables para incluirlos en esta historieta.

EN SINTESIS: ¿LA RECOMENDARIAS?

Como dice el médico japonés en aquella propaganda de SaliCrem: “indudablemente”. Sí que la recomendaría. Cuatro grandes artistas, haciendo un trabajo maravilloso, que merece la pena ser tenido en cuenta.

¡Saludos a todos!

jueves, 16 de febrero de 2012

El Tapiz del Vampiro, de Suzy McKee Charnas

El doctor Weyland es el profesor más respetado de una pequeña universidad de Nueva Inglaterra. Alto, maduro, de pelo acerado, sus modales anticuados cautivan a los estudiantes, y un magnetismo especial rodea todos sus actos. Sin embargo, Weyland es un nombre falso, sus credenciales académicas son inventadas, y tras la fachada del erudito absorto en su trabajo se oculta el mayor depredador que el mundo ha conocido, uno cuya presa son los seres humanos. A través de los siglos, el vampiro ha sobrevivido mimetizándose en la sociedad humana. Ahora es profesor de antropología, lo que resulta irónico dadas sus costumbres alimenticias... Pero Weyland no es el monstruo que cae víctima de sus sentimientos humanos. Es el monstruo que perdura. Y hará todo cuanto esté en su mano para protegerse a sí mismo y su modo de vida. Suzy McKee Charnas ha conseguido con El tapiz del vampiro un clásico moderno, tal vez la mejor novela sobre el tema desde Drácula. La sección “El tapiz del unicornio” fue galardonada con el prestigioso premio Nebula.

MI OPINION DE ESTA NOVELA

¿Francamente? Una decepción.

Adquirí esta novela (presuntamente de ciencia-ficción) hará cosa de un año atrás y recién ahora me he puesto a sentarme a leerla. No es una novela larga, la verdad, pero su lectura no me ha resultado amena ni entretenida, mas bien, todo lo contrario.

Partamos desde la base: “El Tapiz del Vampiro” nos cuenta la historia de un vampiro llamado Weyland, eminente antropólogo y miembro de cierta universidad muy importante. A ojos de todos, el Dr. Weyland es un excéntrico sabio inofensivo, pero lo que nadie sabe es que tras la fachada de aparente humanidad se esconde el depredador más poderoso que haya existido nunca.

Sí, Weyland es un vampiro, pero es diferente a todos los que conocemos: puede salir a la luz, para empezar, y no tiene colmillos. De hecho, lo que tiene es una suerte de aguijón retráctil bajo la lengua que facilita su trabajo al atacar a sus victimas y poderles beber la sangre sin tantos problemas. Más allá de eso, también posee poderes regenerativos, una fuerza poco común y… nada más.

Weyland es, en la novela, el UNICO vampiro real del mundo. Pero jamás vemos explicado su misteriosa génesis. Se supone que esta es una novela de ciencia-ficción, por lo que la forma de abordar el tema del vampirismo está alejada de lo sobrenatural y del halo acostumbrado a las usuales historias sobre los no-muertos. Sin embargo, NUNCA se explica cómo semejante ser llegó a existir. No hay tampoco indicios que nos guíen a pensar en que se trata de algo extraterrestre, como quieren indicar aquellos que han leído la novela y la catalogaron de ciencia-ficción.

¿Los orígenes de Weyland? Están sumergidos en el total misterio. ¿Alguna anécdota o flashback de sus vidas anteriores, a lo largo del tiempo? Cero. Nada de ello sale en el libro. La autora explica su falta al indicarnos que su vampiro pasa periodos de tiempo “hibernando” en ciertas ocasiones, por lo que cuando despierta de su largo sueño, ha olvidado detalles de sus anteriores “encarnaciones”. Con esta excusa demasiado poco convincente, se nos ofrece un ser inmortal, sin pasado… y sin emotividad alguna.

La autora ha dicho que solo buscaba despojar al vampiro de su clásica imagen de romanticismo o malevolencia, para dotarlo de una simple versión propia: un depredador nato, sin emociones, que finge ser humano para alimentarse del “rebaño” sin llamar la atención.

Siendo así, la novela carece de total emoción, con la cual el lector no puede, por mas esfuerzo que haga (yo lo he intentado) empatizar con su criatura.

Weyland es un ser frío y calculador. Inhumano. Y se siente.

No tiene los típicos cuestionamientos que hacen interesante a las historias de vampiros a las que estamos acostumbrados quienes leemos sobre el genero. No hay aquí dramas existencialistas, no hay el pesar de los siglos en su alma y mente, no hay historias de romance, salvo una parodia de intento romántico de la autora al querer liar a Weyland con una psicóloga, la relación sexual más desamorada y menos emotiva que he visto escrita en una novela hasta la fecha.

La estructura del libro esta hecha de forma en que, en cinco partes, se nos presenta a Weyland y la vida que vive. Las tres primeras historias son interesantes; cuando llegamos a la cuarta, ambientada en mitad de una Opera, donde Weyland se alimenta de alguien, perdemos toda la atención y el (poco) respeto que le teníamos a la novela.

Y de hecho, me ha hecho acordar cuanto odio la Opera. Puedo aguantarte un concierto de música clásica. Eso lo adoro. Pero una Opera… puaj.

Lo siento si con eso condiciono un poco mi interés cultural, pero JAMAS me invites a ir a una Opera. Las detesto.

Bien, como les iba diciendo, la novela languidece al llegar al “cuarto relato” de las experiencias de Weyland. Y al llegar al quinto acto, bostezas deseando que acabe.

Con un enorme esfuerzo de voluntad, me he terminado el libro… y ya mismo lo he despachado a la basura.

¿Consejito literario? No pierdan el tiempo con este libro. Si les gustan las buenas historias de vampiros, llenas de emoción, de personajes torturados, de historias humanas, vayan a lo seguro: Anne Rice es una de las mejores autoras al respecto y por eso es una de mis favoritas y campeona indiscutible del genero, pese a que ya no se dedica mas a escribir sobre vampiros.

¿Esta novela? Mala hasta decir “¡Basta!”

Obviándola no se perderán de nada.

Un saludo a todos.

miércoles, 15 de febrero de 2012

El Exorcista: Revelaciones (Epilogo)

EPILOGO

Washington DC.
Cementerio. Tarde.

El Padre Conland se arrodilló enfrente de la tumba de Lankester Merrin y depositó unas flores. Rezó un momento en completo silencio.
-Lo hicimos, Merrin – dijo al cabo de un momento – Lo terminamos.
Acarició la foto del anciano en la lapida de mármol. Varias lágrimas escaparon de sus ojos. Se las secó y se dirigió a continuación a la tumba del Padre Karras, cerca de allí.
-Descanse en paz, Padre – murmuró, depositando un rosario con una cruz sobre la lapida – Su sacrificio no fue en vano.
Conland se disponía a marcharse cuando un viento frío se levantó por el sudoeste. Una masa de nubes se arremolinaba allá arriba. Un trueno sonó en la distancia.
Se apretó el abrigo sobre el cuerpo. Mientras marchaba fuera del cementerio, el viento arrastró las hojas de los árboles, siseando.
Se venia otra tormenta…


FIN

martes, 14 de febrero de 2012

El Exorcista: Revelaciones (Ocho)

8

Despedida

Instituto Tuskin. Nueva York.
Horas después.

Regan tomaba una taza de café. Estaba sentada en un sofá y cubierta por una manta sobre su cuerpo. Lucia agotada.
Conland hablaba por teléfono con sus superiores de la Iglesia, comunicándoles del éxito del exorcismo. Todo había terminado; el Mal fue vencido. Pazuzu había sido desterrado al infierno.
Cuando el cura colgó, se volvió hacia la joven, preocupado.
-¿Estás bien? – le preguntó.
-Me duele la cabeza y algo el cuerpo, pero mas allá de eso, estoy bien – esbozó una semi-sonrisa con sus labios – Se acabó, ¿verdad? La pesadilla terminó.
-Terminó, Regan. Ahora sí. Al completar el ritual de exorcismo, enviamos al demonio al infierno, donde pertenece. Nunca más volverá.
-Me parece increíble. Como también pensar que casi sin querer queriendo, salvamos al mundo de paso.
Hizo una pausa, pensativa.
-Quizás así debía ser – razonó – Quizás todo debía terminar ahora, tantos años después. Y usted debía ser el encargado de hacerlo, de ponerle el broche a esta historia.
-No podía haberlo hecho sin ti, Regan – aseguró el sacerdote – Tú me has ayudado mucho. Fuiste muy valiente al oponerte a Pazuzu y al enfrentarlo.
Regan asintió.
-Supongo que ahora podré vivir en paz – dijo – Ahora que ya conozco lo que pasó y que le dimos un desenlace. Gracias a Dios que vencimos.
Conland estuvo de acuerdo.
-Sí, gracias a Dios, puesto que sin su ayuda, esta historia podría haber acabado mal para todos. Pero ya ves; Dios nos ama. Nunca nos abandona.
Regan lo miró. Sonrió despacio.
-Voy a extrañarlo, Padre. ¿De verdad se tiene que ir ya?
-Tengo que hacerlo. Mis superiores quieren el informe completo para cerrar el expediente de Merrin definitivamente. Pero no te preocupes, estaremos en contacto.
La muchacha se puso de pie. Le dio un fuerte abrazo al hombre.
-Cuídese, Padre. Es usted una buena persona.
-Y tú eres una chica muy valiente – Conland la miró con cariño – Adiós, Regan.
El sacerdote se marchó. La muchacha se desplomó de nuevo en su sofá, cansada.
Miró hacia la ventana que tenia mas cerca con aire soñador.
Una paloma blanca estaba posada sobre la cornisa. Le devolvió una mirada llena de simpleza y luego echó a volar, libre por el cielo.
Era una buena señal.
-Todo estará bien… todo ira bien – repitió Regan, despacio, y un rato después se quedó dormida.

domingo, 12 de febrero de 2012

El Exorcista: Revelaciones (Siete)

7

El exorcismo final

Washington DC. Georgetown.
Tiempo después…

El cielo sobre la capital del país se oscureció. Un trueno retumbó en el aire, como presagio de la tempestad por venir.
El Padre Conland pagó al taxi que lo llevó a la vieja casa de la familia MacNeill. Llevaba años abandonada, desde la fatídica fecha del exorcismo fallido del Padre Merrin.
Era allí donde se libraría la última batalla entre el Bien y el Mal.
El sacerdote se apretujó el abrigo sobre su cuerpo. Un viento inusualmente helado azotaba la región y le voló el sombrero mientras se dirigía hacia la puerta de entrada de la vivienda. Llevaba un maletín con él; dentro, tenía los implementos para acabar con el exorcismo.
Apenas llegó a la entrada, esta se abrió sola, sin nadie aparentemente a la vista que la tocara. Conland dudó. Rezó una plegaria a Dios y entró. La puerta volvió a cerrarse detrás de él.
Pazuzu lo esperaba. Había hecho acostar a Regan sensualmente estirada sobre su vieja cama. Al entrar el cura, el demonio se desperezó como un gato, mirándolo con deseo.
Conland no dijo nada. Depositó su maletín en el piso y lo abrió. Extrajo los implementos y los atuendos propios para el ritual de exorcismo y se los puso. Enfrentó al demonio con ellos.
-¡En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo! ¡Por el Cordero que quita los pecados del mundo, te ordeno, espíritu perverso, que abandones a esta mujer y dejes en paz a este mundo!
Pazuzu bostezó.
Conland le mostró una cruz.
-¡Oh, por favor! – el demonio meneó la cabeza, con desdén - ¡Ya deja eso! No te servirá.
Conland no le hizo caso. Continúo con el ritual recitando frases en inglés y en latín. Pazuzu lo escuchó por un rato hasta que, hastiado, se levantó de la cama y se acercó a una ventana.
-La verdad, esperaba algo diferente de ti, Joseph – dijo, mirando al exterior. Un rayo cruzó en ese momento el cielo, iluminando su perfil – Es lamentable que lleguemos a esto, ¿no te parece?
Conland no lo oía. Seguía con el exorcismo.
-Desperdicias saliva – Pazuzu suspiró. Se volvió para mirarlo. El sacerdote tenía la vista fija en su Biblia, mientras leía y alzaba una cruz – Basta ya.
Una fuerza invisible azotó a Conland y lo arrojó contra una pared, conteniéndolo allí, atrapado. Pazuzu caminó hacia él y se detuvo. Se agachó y tomó el crucifijo del suelo. Había caído junto con la Biblia.
La cruz humeó en sus manos. El demonio frunció el ceño. Al rato, el crucifijo entero ardía en llamas. Lo soltó, complacido, y volvió a concentrarse en Conland.
-Te haré una proposición – le dijo – Una oferta que no podrás rechazar. ¿Qué te parece eso?
-¡Nunca aceptaré nada de lo que me ofrezcas, monstruo! – exclamó Conland, luchando con todas sus fuerzas por liberarse de la garra invisible que lo retenía contra la pared.
-No hables hasta no escuchar – Pazuzu sonrió – Te daré poder ilimitado. Te haré inmortal. Serás el hombre más asquerosamente rico del mundo y el más poderoso. Todo, por una módica suma que puedes pagar: tu alma. Es poco, comparado con la grandeza que puedo ofrecerte. ¿Qué me dices?
-¡Que te vayas al diablo!
Pazuzu enarcó una ceja. Al rato, rió.
-Un tipo testarudo. Me encanta eso en un hombre – el demonio le acarició la cara. Conland quiso apartarse de su contacto. Su toque era frío como el hielo.
-Voy a destruir tu mundo – declaró – Voy a arrasar con todo hasta dejar solo océanos de huesos. Esto es una mera formalidad. Quería darte una oportunidad de rechazar a tu patético Dios y unírteme, pero veo que eres igual que Merrin. Un autentico cabezadura.
Otro relámpago cruzó el cielo. Le siguió el trueno.
-Ultima chance y considera que soy benévolo: tu alma o morirás aquí mismo.
Conland negó con énfasis. Escupió al rostro de Pazuzu.
-¡Nunca!
El demonio revoleó los ojos. La fuerza invisible que sostenía al cura lo soltó.
-En ese caso… - extendió una mano. Llevaba una daga filosa en ella – Voy a tener que hacerte mucho daño.
-¡Regan! ¡Regan! ¡Sé que estas ahí dentro, que puedes oírme! – gritó Conland, desesperado - ¡Regan, necesito que hagas como el Padre Karras! ¡Lucha contra el demonio! ¡Expulsa a Pazuzu de tu cuerpo!
El demonio se burló de sus palabras.
-¡Eres patético, hombrecito!
-¡Regan, por el amor de Dios!
-¡Dios no está aquí, sacerdote! – la daga fue acercada al cuello de Conland. Pazuzu iba a degollarlo - ¡Y Regan no puede ayudarte tampoco!
-¡REGAN! ¡Regan! – insistió él - ¡Lucha por tu alma! ¡¡Lucha por tu cuerpo!!
Pazuzu se echó a reír, pero súbitamente enmudeció de golpe. Retrocedió, acometido por temblores. Una lucha interna inesperada comenzó a desarrollarse en él.
Un temblor sacudió la casa. Las paredes se partieron, las ventanas estallaron hacia fuera. El viento se coló en la habitación. Conland se agazapó en una esquina, observando retorcerse de dolor al demonio.
-¡No, no, no! ¡Atrás, zorra inútil! ¡Este cuerpo es mío! – bramó una voz inhumana.
-No. ¡Es mi cuerpo, mi vida! ¡Y tú me la arrebataste! – decía Regan, la verdadera Regan. El rostro demoníaco revirtió, su cara volvía a ser humana - ¡Me lo devolverás!
Comenzó a flotar en el aire. Todo volvía a temblar. Fuera, la tormenta golpeaba con fuerza la ciudad, vomitando rayos y truenos.
Pazuzu rugió. Surgió de Regan como una sombra. La muchacha cayó al piso, liberada, mientras el demonio se solidificaba y cobraba existencia física.
-¡Zorra! – Pazuzu, ya corpóreo, pateó a Regan. La arrojó al otro lado del dormitorio. Se irguió, cuan alto era: una criatura espantosa, con cuerpo de hombre, cabeza de león o de perro, con cuernos de cabra sobre la frente, alas sobre su espalda y garras de ave rapaz en lugar de pies.
Aquella pesadilla viviente se volvió hacia Conland. Estiró una zarpa hacia él y lo atrajo hacia sí. Lo levantó en el aire, como quien levanta un muñeco de trapo.
-¡Voy a devorar tu corazón! – dijo el demonio - ¡Y luego, destruiré este mundo! ¡Me ocuparé en hacerme un trono con cráneos y que el tuyo sea sobre el que apoyaré el trasero!
Conland esperó la mordida fatal de aquella boca llena de colmillos apestosos.
Cerró los ojos y se encomendó en Dios.
Tuvo suerte. Dios lo escuchó.
Regan saltó a la espalda de la bestia, con un grito de guerra en su garganta. Le clavó la daga con la que pretendía degollar al sacerdote, entre los omoplatos.
Pazuzu chilló y soltó a Conland. Sacudió sus alas con furia. Intentó sacarse sin éxito la daga de la espalda.
Regan se reunió con el sacerdote. Observaron aullar al demonio, lleno de ira.
-¡Tenemos que acabar con él! – dijo la joven. El cura asintió. Tomó su Biblia del suelo.
-¡Hay que concluir el exorcismo! – Conland miró a Regan - ¡Debemos hacerlo juntos!
-¡Estoy lista! ¡No tengo miedo!
Conland asintió y entonces Regan y él finalizaron el ritual para expulsar al demonio de regreso al infierno:

“Te exorcizamos espíritu maligno, poder satánico, ataque del infernal adversario, legión, concentración y secta diabólica, en el nombre y virtud de Nuestro Señor Jesucristo, para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a imagen de Dios y redimidas por la preciosa Sangre del Divino Cordero. En adelante no oses, perfidísima serpiente, engañar al género humano, perseguir a la Iglesia de Dios, zarandear a los elegidos y cribarlos como el trigo. Te lo manda Dios Altísimo, a quien en tu insolente soberbia aún pretendes asemejarte, “el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. Te lo manda Dios Padre, te lo manda Dios Hijo; te lo manda Dios Espíritu Santo. Te lo manda la majestad de Cristo, el Verbo eterno de Dios hecho hombre, quien para salvar a la estirpe perdida por tu envidia, “se humilló a sí mismo hecho obediente hasta la muerte”; el cual edificó su Iglesia sobre roca firme, y reveló que los “poderes del infierno nunca prevalecerían contra ella, Él mismo había de permanecer con ella todos los días hasta el fin de los tiempos”. Te lo manda el santo signo de la Cruz y la virtud de todos los Misterios de la fe cristiana. Te lo manda la excelsa Madre de Dios, la Virgen María, quien con su humildad desde el primer instante de su Inmaculada Concepción aplastó tu orgullosa cabeza.
Te lo manda la fe de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles. Te lo manda la sangre de los mártires y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas. Por tanto, maldito dragón y toda legión diabólica, te conjuramos por Dios vivo, por Dios verdadero, por Dios santo, que “de tal modo amó al mundo que entrego a su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que viva la vida eterna”; cesa de engañar a las criaturas humanas y deja de suministrarles el veneno de la eterna perdición; deja de dañar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad. Huye Satanás, inventor y maestro de toda falacia, enemigo de la salvación de los hombres. Retrocede ante Cristo, en quien nada has hallado semejante a tus obras. Retrocede ante la Iglesia una, santa, católica y apostólica, la que el mismo Cristo adquirió con su Sangre. Humíllate bajo la poderosa mano de Dios. Tiembla y huye, al ser invocado por nosotros el santo y terrible Nombre de Jesús, ante el que se estremecen los infiernos, a quien están sometidas las Virtudes de los cielos, las Potestades y las Dominaciones; a quien los Querubines y Serafines alaban con incesantes voces diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.”

Al acabar de recitar todas aquellas palabras, Pazuzu gritó. Comenzaba a disolverse en partículas, las cuales eran arrastradas por el viento.
-¡No, no, no! ¡NOOO! – aulló, desintegrándose. No duró mucho; colapso en una nube de humo que el aire se llevó arrastrado hacia el exterior.
No quedó rastros de su existencia.
Los elementos parecieron calmarse. La tormenta del exterior perdió fuerza y se detuvo.
Finalmente, todo había acabado.

viernes, 10 de febrero de 2012

El Exorcista: Revelaciones (Seis)

6

El Despertar del Demonio

Otra vez, Regan fue sometida a hipnosis. El Padre Conland grabó en esta ocasión la sesión. Lo que sigue, es su reconstrucción posterior de los hechos del tramo final del exorcismo iniciado por Merrin y continuado por el Padre Damien Karras…

***

Merrin estaba muerto. Cuando Karras entró en el dormitorio, encontró su cuerpo yaciendo sobre la cama de Regan y a la niña poseída mirándolo sin expresión. De inmediato, Damien acudió a asistirlo, pero se hizo patente que cualquier esfuerzo por reanimarlo seria en vano.
Merrin estaba muerto y ya no iba a volver.
Arrasado por la dolorosa perdida, Karras lloró, cerrando los ojos y abrazándose el cuerpo del anciano. Le parecía injusto que todo fuera a terminar así, de aquella forma inesperada. Era totalmente injusto.
-Oh, mi Dios. ¿Por qué? ¿Por qué? – sollozó.
Alguien rió. Karras levantó la mirada. Pazuzu, a través del cuerpo de la niña, se burlaba de su perdida, se mofaba de su dolor.
Damien sintió la ira crecer en su interior. Casi sin pensarlo, se abalanzó sobre Regan y la sacudió.
-¡Maldito hijo de puta! ¡Maldito! – gritó.
Como toda respuesta, Pazuzu solo rió.
-¡Deja a la niña! ¡Vete!
-¡No!
-¡Deja a la niña, maldito bastardo! ¡Cobarde hijo de puta! ¡Pelea conmigo! ¡Conmigo! – rugió Karras - ¡Entra en mí!
Pazuzu dudó un momento. Solo un segundo. Luego sonrió y abandonó el cuerpo de la niña. Saltó como una nube oscura a Karras.
El cura retrocedió. Su mente se nublaba, sus sentidos se embotaban. El demonio comenzaba a tomar posesión de él. Viendo a través de sus ojos, Pazuzu observó a Regan llorando en el piso. Extendió sus nuevas manos hacia ella; pretendía ahorcarla y luego, usar su nueva morada de carne para ejecutar atroces actos, entre ellos, la destrucción del mundo, como su maestro Satán le había ordenado.
Karras seria el vehículo perfecto para desencadenar el Apocalipsis.
¡Que deliciosa ironía! Un servidor de Dios, convertido en un autentico demonio.
Sí, una ironía muy deliciosa…
Cuando sus dedos ya se iban a cerrar sobre la garganta de la niña. Damien hizo un esfuerzo enorme y retomó el control parcial de su cuerpo. El suficiente tiempo como para prestarle batalla a Pazuzu, darse la vuelta, ver la ventana del dormitorio y arrojarse por ella al vacío.
Todo parecía terminar allí, con Karras rodando por una escaleras adyacentes a la casa y cayendo, desmadejado, en la acera… pero entonces pasó algo… algo que nadie hubiera esperado.
Pazuzu habló. Y lo hizo en el presente, mediante Regan.

***

Conland, la Dra. Fletcher y el terapista que conducía la sesión de hipnosis vieron como el cuerpo de la muchacha se sacudió con espasmos. Todavía en trance, rugió como un león y su rostro sufrió una metamorfosis.
De nuevo, adquiría la expresión feroz de poseída: la piel cuarteada, la frente abultada y cuando abrió los ojos, eran amarillos.
-¡Santo…! – el médico encargado de la hipnosis tembló. Un puño se alzó hacia él y lo arrojó de un golpazo hacia la otra mitad de la habitación, donde quedó, yaciendo inconsciente.
Instintivamente, Conland asió con fuerza su crucifijo. A su lado, la psiquiatra se quedó helada ante lo que estaba viendo.
Pazuzu rió. Alzó el cuerpo de Regan en el aire, flotando.
-Vaya, vaya, vaya. ¿Pero que tenemos aquí? – miró a Conland – Otro sucio y piojoso cura… pero no uno cualquiera. ¡Un discípulo de Merrin! ¡Que maravilla!
Sonrió, feroz. A continuación, volvió sus ojos de pesadilla hacia la psiquiatra.
-Oh, doctora Fletcher. Es un placer conocerla finalmente. ¿Ahora cree usted en posesiones y en demonios?
Fletcher no respondió. Estaba petrificada. Pazuzu rió.
-Bueno, creo que ya conocen toda la historia completamente – dijo – Saben cual es mi propósito, el motivo por el que fui enviado a la Tierra por mi maestro y como vencí a Merrin. Como, pese a su sacrificio, el idiota de Karras pretendió pararme pero solo consiguió retrasar mis planes… ah, pero veo que no entienden del todo mis palabras. Perdón. A veces me olvido de que Él los hizo muy limitados – Pazuzu chascó la lengua – Después de que Karras se arrojara por la ventana a una muerte segura, pensando con eso que me mataba con él, simplemente salté otra vez al cuerpo de esta zorra. El exorcismo nunca fue terminado. El ritual no fue completado, por lo que era libre para volver a ocupar mi morada carnal. Sin embargo, opte por permanecer oculto dentro de Regan, recabando fuerzas, preparándome para aflorar en el momento señalado, en la hora indicada…
“Me aletargué. No pude evitarlo. Es algo propio entre los míos. Muchos de nosotros a veces permanecemos años descansando pero latentes dentro de los cuerpos que poseemos y no actuamos sino hasta que la oportunidad se presenta. La mía lo hizo gracias a usted, Padre Conland – lo señaló – Fue gracias a someter a Regan a recordar su pasado enterrado mediante hipnosis que llegó hasta mí y me despertó, en la hora señalada y en el momento indicado…”
Conland se tapó la boca, indignado. ¡Había sido un instrumento del demonio, sin saberlo!
-Sí, lo usé, Padre. Considérese una útil herramienta que ya cumplió con su propósito. El mío no ha hecho más que comenzar…
La habitación tembló. La pared derecha explotó empujada por un poder invisible hacia fuera, abriendo un agujero enorme hacia el exterior.
Regan flotó hasta el boquete. Antes de marcharse, se volvió hacia sus horrorizados espectadores.
-Vuestro mundo está terminado. ¡Voy a acabarlo! ¡Lo llenaré de plagas y de dolores inimaginables! ¡Las calles de las ciudades se llenaran de cadáveres a mí paso!
Rió a carcajadas dementes y salió volando, desapareciendo en la distancia, en el horizonte neoyorquino lleno de rascacielos.

***

La Dra. Fletcher se desplomó en un sofá de su oficina, extenuada. Mientras la psiquiatra miraba por una ventana, murmurando incoherencias, el Padre Conland telefoneó urgentemente al Cardenal y al Obispo de su Archidiócesis, en Washington. Habló largo rato con ellos y cuando colgó, Fletcher se dirigió a él…
-¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer?- repitió, sin cesar. Había sido testigo de un fenómeno sobrenatural real y su mente, propensa al racionalismo, no sabia como reaccionar.
-Debo detener a Pazuzu – declaró Conland, decidido – Por mi culpa, ha despertado. Debo ser yo quien lo derrote. Acabo de ser autorizado por la Archidiócesis.
-¿Autorizado? – Fletcher lo miró, sin comprender - ¿Autorizado para qué?
-Terminar el exorcismo de Regan. Liberarla para siempre de ese demonio. Devolver a ese engendro al infierno, de donde salió.
-Regan se ha ido – la psiquiatra movió la cabeza – Volando – enfatizó, aun sin podérselo creer – Puede estar en cualquier parte del mundo ahora.
-No. Hay un solo lugar al que pudo haber ido – replicó Conland – un solo sitio: adonde todo comenzó.
-¿Se refiere a…?
-La vieja casa de Georgetown.

miércoles, 8 de febrero de 2012

El Exorcista: Revelaciones (Cinco)

5

La decisión de Regan

Instituto Psiquiátrico Tuskin
El presente.

Mientras Regan reponía fuerzas después de la sesión de hipnosis, el Padre Conland meditó sobre lo que la muchacha les había revelado.
Conocía de oídas sobre el primer enfrentamiento que Merrin había tenido con el demonio. De hecho, fue ese exorcismo el que le dio la fama de experto en la materia y que lo convirtió en el sacerdote que el Vaticano mismo solía tener en cuenta cuando se daba un autentico caso de posesión diabólica.
Conland repasó esa vieja historia: Merrin, un sacerdote joven por entonces, fue a África, donde debió luchar contra Pazuzu por el alma de Kokumo, un miembro de una tribu aborigen que estaba siendo afligida por una serie de maldiciones inexplicables.
Desde el comienzo, Pazuzu había demostrado ser una entidad terrible. Según la historia del primer enfrentamiento contra Merrin, el demonio sumergió al continente africano en una plaga de langostas, solo como pequeña muestra de su poder.
En verdad, era un ser tremendo. Merrin debía haber tenido mucha Fe como para expulsarlo del muchacho y vencerlo.
Pero el demonio, como buen demonio que era, juró venganza contra el mortal que se atrevió a interponerse en sus designios y, años mas tarde, tomó posesión del cuerpo de Regan.
Conland sabía lo que seguía después del fallecimiento de su mentor durante el ritual para expulsar al espíritu maléfico de la niña. El Padre Damien Karras intervino y, de alguna manera, consiguió derrotarlo, salvando a Regan en el proceso.
Bueno, al menos eso era lo que oficialmente se decía. No había datos concretos sobre lo que Karras había hecho ni por qué había atravesado una ventana para luego, rodar por unas escaleras y terminar muerto con la cabeza partida, en la acera.
No los había, hasta hoy.
Conland deseaba conocer lo que Regan tenía para decir al respecto, como única testigo del hecho. Era fundamental y seria esclarecedor para su investigación. Si sus sospechas resultaban ciertas, Pazuzu era un demonio apocalíptico, un ser único capaz de destruir al mundo.
El arma perfecta de Satanás.
Conland quería saber si efectivamente había sido derrotado esa segunda vez y así asegurarse que lo que el Cardenal le había dicho (que la vida de Regan estaba en peligro otra vez) no se cumpliera. Además de, tampoco, la amenaza que el demonio significaba para el resto de la humanidad.
Nuevamente, Regan tenía la clave para sus pesquisas, por lo que tendrían que someterla a hipnosis una vez más.

***

La Dra. Fletcher se negó rotundamente a volver a poner a Regan bajo hipnosis.
-No, no y no. Ya la hemos esforzado demasiado en una sola sesión – dijo - ¡Y usted quiere otra!
-Doctora, están en juego muchas cosas – le explicó Conland – Hay un riesgo de que la maldad de ese demonio y su amenaza no hallan terminado…
Fletcher negó con la cabeza. Miró al cura con severidad.
-La respuesta es “no”, Padre Conland. No abuse de mi buena disposición. Eso por un lado – la psiquiatra hizo una pausa – Por el otro, debo confesar que no creo en demonios ni en posesiones diabólicas.
Aquello dejó perplejo a Conland. Fletcher se explayó.
-Creo que lo que Regan experimentó de niña fue un episodio sicótico, con brotes de doble personalidad. Y que sus compañeros sacerdotes que la “exorcizaron” alentaron tales delirios.
-Pero doctora… ¿Cómo explica la muerte de Merrin? ¿Y que hay de Karras?
-Lankester Merrin era un hombre mayor. Murió de un ataque cardiaco debido a lo frágil de su salud. Damien Karras era una persona inestable emocionalmente. A lo mejor, ese desequilibrio que tenía lo impelió a arrojarse al vacío por una ventana y suicidarse.
Conland negó.
-No puede ser. Sobre la muerte de Merrin, ya escuchó con sus propios oídos cómo fue…
-Solo oí lo que Regan cree que fue. Todo es propio de una imaginación desbordante, propensa a la fantasía.
Conland resopló.
-Doctora, no puedo creer que alguien tan serio como usted niegue los hechos.
-Los hechos, Padre Conland, son que Regan MacNeill ha sufrido bastante – la psiquiatra, sentada delante de su escritorio, se puso de pie – Esta entrevista ha terminado. Le pido que abandone ahora esta institución…
-No.
Quien había dicho aquello con determinación no fue el cura. Parada en la puerta de la oficina, Regan miraba a la doctora, grave.
-Regan…
-Doctora, yo quiero colaborar voluntariamente con el Padre Conland. Quiero saber la verdad. Quiero saber cómo me salvaron la vida esos dos hombres… y también quiero saber si todo ha terminado definitivamente o puede volverse a repetir.
Conland estaba admirado del valor exhibido por aquella muchacha, pero la psiquiatra no dio el brazo a torcer.
-No lo consentiré – dijo, tajante – No expondré tu salud mental a otra recaída.
-Tengo 21 años, Louise – replicó Regan – Según las leyes, soy mayor de edad. Puedo tomar mis propias decisiones.
-¿Ah, si? ¡Pues veremos que dice tu tutor legal cuando se lo informe! – Fletcher tomó un teléfono. Marcó un número.
Nunca llegó a hablar con nadie. Regan se adelantó y cortó la llamada.
-¡Pero…! – protesto la psiquiatra.
-¡Es mi decisión! ¡Es mi derecho a saber! – exigió la muchacha - ¡Quiero hacerlo! ¡Voy a hacerlo!
La doctora le sostuvo la mirada. Al ver decisión en los ojos de ella, la bajó.
-Está bien – concedió, al fin – pero será bajo tu propio riesgo…
-Aceptado.
-…Y que quede constancia mi desaprobación al respecto.
-Aceptado también – Regan se volvió hacia el sacerdote – Hagámoslo, Padre. Sepamos como terminó esta pesadilla…

lunes, 6 de febrero de 2012

El Exorcista: Revelaciones (Cuatro)

4

El ultimo exorcismo del Padre Merrin

Washington DC. Georgetown.
Interior de un dormitorio. El pasado.

Pazuzu reía, y lo hacia a través del cuerpo de Regan. La niña estaba atada a su cama, vestida con un sencillo camisón blanco. Su rostro, generalmente dulce y angelical, era ahora una mascara deforme, una parodia de una cara. Su piel y sus labios lucían cuarteados y sus ojos eran amarillentos, animales. No se quitaban de encima del viejo sacerdote de sotana larga y alzacuello, quien con manos trémulas y avejentadas, sostenía abierta su Biblia.
-Vas a perder – dijo el demonio, con voz gutural. Merrin no respondió. Pasó las paginas de su libro, inmutable – Vas a perder… esta zorra va a morir y su alma va a ser mía. ¿Y sabes qué, Merrin? No hay nada que puedas hacer al respecto.
Rió. Era como si una hiena lo hiciera.
Merrin continúo ignorándolo. Volvió su vista hacia la puerta del dormitorio. El Padre Karras se encontraba afuera en ese momento, con la madre de la niña.
El demonio y él estaban solos.
Pazuzu se largó otra carcajada, quizás si cabe, más horrible que las anteriores.
-Vas a perder, Merrin – le recordó – Ya estas viejo.
-Quizás esté viejo, pero todavía puedo patearte bien el culo – Merrin cerró su Biblia y se sacó sus lentes. Sonrió.
-Déjate de tonterías, predicador – siseó el demonio, sonriendo a su vez. La suya era una sonrisa sardónica, burlona – Estas viejo y punto. ¿Acaso crees que esto va a ser como aquella vez en África? Te equivocas. Ahora será diferente a nuestro primer encuentro… ahora, te venceré y llevaré el alma de esta puerca a Mi Señor Satanás. ¡Imagina lo contento que va a ponerse mi maestro cuando vea que lindo regalito le traigo!
Rugió. Fue como si lo hiciera un león enjaulado. Merrin lo miró. Sentía el odio fluir por sus venas.
-Me odias, ¿verdad? – preguntó el demonio, divertido – Sí… puedo sentirlo. Me odias. Con pasión. Eso es bueno. Llegué a creer que bajo esa sotana estabas castrado.
-¡Maldito hijo de puta! – estalló el sacerdote, temblando de rabia e impotencia - ¿Por qué no dejas en paz a esta familia? ¿Por qué no dejas a esta niña libre?
-¿Por qué permite Dios el sufrimiento? ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? – Pazuzu se encogió de hombros – Es un misterio, Merrin. Tu Dios tiene unos caminos muy misteriosos para llevar sus asuntos. Oh, no me malinterpretes, no me estoy quejando de ello. Admiro realmente su despreocupación por las cosas del mundo que creó. Con franqueza, si yo fuera Dios haría exactamente lo mismo – hizo una pausa. La sonrisa animal relampagueó otra vez por sus facciones – y, ¿Quién te dice que a lo mejor no soy yo el mismo Dios haciéndose pasar por un demonio, para probar el alcance de tu Fe? ¿Has pensado en eso alguna vez, cura piojoso?
Merrin lo abofeteó. Fue a consecuencia de su blasfemia.
La sonrisa de Pazuzu se desvaneció, reemplazada por ira.
-¡Me tocaste! – lo acusó - ¡Te atreviste a tocarme! – gruñó.
El cura retrocedió. Estaba haciendo todo lo contrario a lo que él había enseñado sobre exorcismos… se dejaba llevar por el juego del demonio, prestándole oído a sus mentiras y herejías.
Volvió a abrir su Biblia. Se colocó sus lentes. Miró de nuevo hacia la puerta del dormitorio. ¿Dónde estaba Karras? Era necesario continuar con el ritual.
Pazuzu habló. Lo hizo tal que atrajo toda la atención del cura.
-Voy a demostrarte mi poder – declaró – Ya que no me temes, comenzaras a hacerlo desde este instante.
Los ojos de Regan brillaron. Merrin quedó petrificado. Al rato, comenzó a temblar y a sudar. La Biblia resbaló de sus manos hasta el piso.
Un torrente de imágenes perversas comenzó a desfilar por su mente. Horribles pesadillas sobre la destrucción del mundo envolvieron al anciano.
-Conoce la verdadera razón por la que mi maestro Satán me envió a la Tierra – dijo Pazuzu – Observa lo que haré, una vez acabe contigo y con el idiota de Karras. ¡Haré trizas tu mundo! ¡Lo llenare de pestes y de plagas, tantas que todo quedara reducido a un páramo yermo!
-¡NO! – exclamó Merrin, aterrado. Se había desplomado de rodillas sobre la cama de Regan, envuelto en turbias imágenes de ciudades desoladas y de millones muriendo enfermos. Vio la maldad real de Pazuzu extendiéndose como un cáncer por el ancho mundo, provocando un holocausto de dimensiones colosales.
-¡SI! – Pazuzu sonó extasiado - ¡Cómo me deleitare arrasando con toda la raza humana! ¡No dejaré a ninguno con vida! ¡Sus almas serán tragadas por el infierno y atormentadas noche y día, por los siglos de los siglos! ¡Entonces todos sabrán que yo soy el Príncipe de las Tinieblas!
Rió. Merrin no lo resistió más. Las visiones eran tan apocalípticas que su corazón estaba a punto de detenerse en su pecho.
De repente, lo supo.
Pazuzu tenía razón. Estaba viejo. No podía detenerlo.
No podía oponerse a él.
-Quizás… quizás yo no pueda derrotarte… esta vez – jadeó – Pero… pero por Dios bendito, otro lo hará en mi lugar…
La risa del demonio lo acompañó mientras moría de un ataque cardiaco. Pese a no poder cumplir con su misión, solo le pedía a Dios que Karras tuviera éxito allí donde él falló.
…Por el bien de todos…

sábado, 4 de febrero de 2012

El Exorcista: Revelaciones (Tres)

3

Regan MacNeil, hoy

Nueva York.
Días más tarde.

El Padre Conland viajó a la Gran Manzana apenas un par de días mas tarde de su entrevista con el Cardenal. Según se le informó, Regan MacNeill vivía allí ahora desde la muerte de su madre. Era una bella muchacha de venti-tantos años, que colaboraba activamente con el Instituto Psiquiátrico Tuskin, el centro medico de salud mental más importante del país.
Según la directora del centro, la Dra. Louise Fletcher, Regan decía no recordar nada de lo sucedido hace tantos años en Washington, cuando su exorcismo se produjo. Pero Fletcher creía que en realidad sus recuerdos solo estaban enterrados o dormidos, en los más profundo de su psique.
-No es algo infrecuente – le dijo la doctora a Conland mientras conversaban en su oficina – Sucede muy a menudo en los pacientes que experimentan un gran trauma en algún momento de sus vidas. El cerebro simplemente se cierra. Se niega a expresar concientemente el episodio.
-Entiendo – respondió Conland. Pensó un momento - ¿Seria posible entrevistarme con la señorita MacNeill? Es imperativo para mi investigación relacionada con el trágico deceso del Padre Merrin.
La Dra. Fletcher suspiró.
-Normalmente, me opondría. Si bien Regan es una saludable joven, su mente podría tornarse inestable al rememorar algo que, al fin de cuentas, a nivel conciente no tiene acceso.
-Doctora, no es mi intención faltarle el respeto ni sobrepasar su autoridad como directora de este centro de salud mental, pero necesito entrevistarme con Regan. Necesito algún dato sobre el caso que ella pudiera aportar.
Fletcher pareció meditarlo un momento.
-Hay una alternativa que puede usarse – dijo al fin – Podemos someter a Regan a una sesión de hipnotismo.
-¿Serviría?
-Solo si Regan misma lo acepta y está dispuesta a hacerlo. Yo no puedo hablar por ella. Si decide hacerlo, uno de nuestros expertos podría someterla a la hipnosis para hacerle aflorar los recuerdos reprimidos.
-Me ayudaría bastante en mi investigación – reconoció Conland.
Fletcher asintió. Tomó su teléfono y marcó un número. Habló con alguien un rato y luego colgó.
-Regan lo vera – informó al sacerdote – Acompáñeme.

***

Regan MacNeill aguardaba esperándolos en el interior de una sala del centro medico. La Dra. Fletcher hizo las presentaciones; Conland estaba encantado de conocerla al fin en persona. Era una muchacha bella, en efecto, con un perfil igualito al de su difunta madre, la famosa actriz Chris MacNeill. La doctora le contó a Regan el motivo de la visita del cura y la parte que la involucraba de lleno: querían hipnotizarla para que reviviera los oscuros recuerdos de aquella noche fatal en donde su exorcismo ocurrió, en Washington.
-Solo si aceptas hacerlo, Regan – puntualizó Fletcher – Si dices que no, aceptaremos tu decisión…
Regan miró a Conland con unos ojos claros, preciosos. El sacerdote le sostuvo la mirada, con esperanza.
-¿Usted conoció en persona al Padre Merrin? – le preguntó.
-Fue mi mentor en la Universidad Católica – le explicó él – Fui uno de los que asistía asiduamente a sus seminarios y clases sobre exorcismo, posesión diabólica y… bueno… ya sabe. Esas cosas.
Conland se había dejado llevar por la emoción al hablar sobre su mentor. Tanto, que tuvo que bajar un cambio. La Dra. Fletcher lo miró, ceñuda.
-No recuerdo nada del episodio – Regan suspiró – Lamento no poderle ser de ayuda, al menos, a nivel conciente… - miró a la psiquiatra – Quiero hacerlo.
Fletcher se sorprendió.
-¿Por qué?
-Porque es algo que ha quedado pendiente en mi vida, la cual se la debo al sacrificio del Padre Merrin… y al del Padre Karras también – Regan asintió, con énfasis – Quiero hacerlo – miró otra vez a Conland – Lo ayudaré, Padre.

***

La sala fue puesta en penumbras.
Recostada en un diván, Regan fue lentamente inducida en un trance hipnótico por un profesional en la materia. Cerca, Conland y Fletcher observaban…
Cuando la muchacha cerró los ojos y su mente quedó en control del terapista que se encargaba de la sesión, este la condujo a su infancia, al año en que fue poseída por el demonio, en la vieja casa de Georgetown.
El relato que Regan contó del enfrentamiento entre Pazuzu y Merrin, ordenado por Conland, fue el siguiente…

jueves, 2 de febrero de 2012

El Exorcista: Revelaciones (Dos)

2

El pedido del Cardenal

Washington DC.
Tiempo después.

Conland aguardaba en la oficina del Cardenal a la llegada del ilustre hombre de Fe admirando unos cuadros con bellas ilustraciones que representaban a Jesús en el Monte de los Olivos o en la Ultima Cena. Tan absorto estaba en su contemplación, que se distrajo y no se dio cuenta de que el Cardenal ya entraba en la habitación y le observaba con curiosidad…
-Padre Conland – dijo el Cardenal. El sacerdote dio un respingo. Se volvió y saludó al hombre con una reverencia.
-Su Eminencia – dijo.
El Cardenal sonrió. Lo invitó a tomar asiento.
-Entonces, ¿Cómo le ha ido en Brasil? Asumo que tuvo éxito.
-Por la Gracia de Nuestro Señor, así fue, Eminencia.
-No sea modesto, Joseph. Todos sabemos que fue usted el mejor discípulo que el Padre Lankester Merrin ha tenido. Tiene usted a quien salir.
Silencio. La mención de su difunto mentor en las prácticas de exorcismo hizo suspirar a Conland.
-¿Deseaba verme por algo, Su Eminencia?
-La verdad, sí – el Cardenal se puso serio – Es sobre un asunto delicado. Lo hemos discutido los demás miembros de la Archidiócesis y yo, con nuestros superiores en el Vaticano y… llegamos a la conclusión que, dado sus antecedentes como alumno aventajado de Merrin y exorcista cualificado por sí mismo, se le va a encomendar la siguiente tarea: investigar los hechos que produjeron el deceso de su antiguo mentor.
Conland pestañeó. ¿Entendió bien? ¿El Cardenal quería que investigara la muerte del Padre Merrin? ¿Era eso?
-Pero, Su Eminencia… ¡El Padre Merrin murió hace muchos años atrás! – replicó.
-Lo sé. Y también sé que fue mientras exorcizaba al demonio asirio Pazuzu del cuerpo de la niña Regan MacNeill. De hecho, no fue el único muerto aquella noche; el Padre Damien Karras también falleció trágicamente durante el hecho.
-Pero lo que no comprendo es por qué investigar un caso que hace años que está terminado…
El Cardenal resopló.
-El expediente del caso Merrin nunca se cerró, no de manera oficial – le explicó – Sobre todo, teniendo en cuenta que el demonio al que Merrin enfrentó resultó inusualmente… poderoso. ¿Cómo podemos saber si su maldad está terminada? O, por el contrario, ¿Qué pasa si ese espíritu de Satán regresa?
-Con el debido respeto, Eminencia… en los casos de exorcismo reales, una vez que la persona queda libre de la entidad, esta nunca más vuelve. Nunca más experimentara el afectado síntomas similares.
-No estoy del todo de acuerdo. Veamos que tienen que decir las Sagradas Escrituras al respecto – el Cardenal tomó su Biblia. La abrió, encontró el pasaje y lo leyó – “Cuando un espíritu malo sale de un hombre, anda por lugares secos, buscando descanso; y al no encontrarlo, piensa: “Voy a regresar a mi casa, de donde salí”. Cuando regresa, encuentra a ese hombre como una casa desocupada, barrida y arreglada. Entonces va y trae otros siete espíritus mas malos que él, y todos se meten a vivir en ese hombre, y al fin ese hombre queda peor que antes…” – cerró su Biblia. Miró a Conland gravemente – La Palabra de Dios es clara: el Mal puede volver. Por eso es imperativo investigar el caso del exorcismo que le costó la vida al Padre Merrin. La vida de Regan MacNeill podría estar nuevamente en peligro.
-Comprendo.
-Padre Conland… Joseph… seré franco: si el demonio que se posesionó de la niña regresa, será para vengarse por su anterior derrota. Es importante que comprenda usted que está será una misión distinta a las que el Vaticano lo tiene acostumbrado. Está será una misión de vida o muerte.
Se produjo el silencio. Conland meditó sobre lo dicho. Tenia ante sí una gran oportunidad, la de descubrir por fin qué había sucedido a Merrin aquella noche, durante aquel exorcismo.
Aceptó el pedido del Cardenal sin dilaciones.

miércoles, 1 de febrero de 2012

El Exorcista: Revelaciones (Uno)



REPARTO

Linda Blair…………………..Regan MacNeill / Pazuzu
Stellan Skarsgard…………………Padre Joseph Conland
Max von Sydow…………………..Padre Lankester Merrin
Jason Miller…………………..Padre Damien Karras
Kate Mulgrew…………………Dra. Louise Fletcher

Estrella Invitada

Richard Burton como el Cardenal

«Soy Pazuzu, hijo de Anu, soy rey de los espíritus malignos del aire que desciende huracanadamente de las montañas haciendo estragos»
Inscripción a la espalda de la escultura de bronce de la cultura asiria o babilonia, fechada en el siglo VII a. C., y que se halla en el Museo del Louvre (París)

1
El Padre Conland

Brasil. América del Sur.
Interior de una vivienda. Tarde.

El Padre Conland sudaba. La vivienda en la que estaba era un cuchitril con paredes de ladrillos sin revocar y techo de chapa, enclavada en mitad de una de las favelas de Río de Janeiro. El calor del Sol era agobiante y en la habitación donde el cura realizaba su trabajo de exorcismo, el olor a sudor humano, mezclado con heces era asfixiante.
Frente a Conland y sostenido por dos fornidos brasileños de piel tostada, un niño se retorcía, furioso como un animal. De tanto en tanto, maldecía al cura en una mezcla de latín con portugués. Sus ojos, inyectados en sangre, no se desviaban del sacerdote ni un ápice.
-¡En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, te ordeno, espíritu inmundo, que salgas de este niño y te vayas! ¡Por la Gracia de Nuestro Señor, Jesucristo, quien fue crucificado y murió por el perdón de nuestros pecados, te conmino a irte y retornar a las tinieblas que están reservadas por el Señor hasta el Juicio, para Satanás y sus huestes! ¡Fuera, demonio!
Acompañando estas palabras, Conland rociaba al muchacho con agua bendita y blandía una cruz de madera enfrente suyo, colocándosela finalmente sobre su frente.
El poseído rugió, se sacudió y se desmayó. Había acabado.
El demonio se había ido.
Conland suspiró. Estaba empapado en sudor. Su sotana nunca se le antojó mas molesta como en esos momentos. Se derrumbó en una silla, exhausto, y pidió un vaso con agua.
Había sido un enfrentamiento duro. El demonio había dado batalla durante una semana, prácticamente. Pero ya había acabado.
Ahora, podía volver Norteamérica. A casa.
Lo que Conland no podía saber era que a la vuelta de su misión en Brasil, le esperaba otra difícil tarea. Una que requeriría de toda la fuerza que su Fe podía darle.