domingo, 29 de abril de 2012

Releyendo un libro: Orgullo, Prejuicio y Zombis

La edicion inglesa de ésta novela

Confieso que mi primera critica a ésta novela fue lapidaria. Y eso es decir poco. Le di sin asco, la verdad. El libro es la clásica historia de Jane Austen pero en versión zombie. Nos mostraba a unas hermanas Bennet devenidas en exterminadoras de muertos vivientes mientras su ilustre madre intenta que todas y cada una de ellas contraigan matrimonio.

Al leer el libro por primera vez, lo lapidé. Acusé a su autor, Seth Grahame-Smith de “currar” con la obra de Austen y de aburrirnos con una historia de largos vestidos y zombies en la época de la antigua Inglaterra. Y luego pasó mucho tiempo olvidado y sin acabarse de leer del todo en un rincón de mi habitación. Recientemente no me pude resistir y lo comencé a releer, tratando de encararlo con otra óptica, dándole una segunda oportunidad… y puedo decir que mi primera crítica desfavorable ha sido injusta con la novela.

La realidad es que, partiendo desde la base, Jane Austen escribió una bonita historia de amor de fondo, y que Grahame-Smith la ha adaptado a la versión Z bastante bien. Ahora sí puedo decir que sintonizo un poco mejor con ese mundo, un mundo ambientado en la época de la Inglaterra antigua, donde los muertos comenzaron a alzarse y entre otras cosas, Londres se encuentra fortificada por enormes murallas y las campiñas inglesas tienen que cohabitar con esporádicos brotes de no-muertos entre sus habitantes.

En ese mundo vive la Elizabeth Bennet de ésta historia, una chica que tendría paralelismo, para los que fuimos fans de Buffy la Cazavampiros, con una Cazadora de la serie. Al igual que si fuera una de ellas, Elizabeth y sus hermanas se enfrentan de tanto en tanto a los zombies, mientras intentan seguir adelante con sus vidas, las típicas vidas de las chicas en aquella época. La educación rigurosa inglesa se mezcla y se ve aderezada con ocasionales peleas violentas contra no-muertos. El dato es que las chicas Bennet, enviadas al extranjero por su padre en otra época, aprendieron las artes mortales de mano de maestros orientales chinos, las cuales las convirtieron en maquinas de matar altamente entrenadas.

Del mismo modo en que Elizabeth y sus hermanas pueden bailar, tocar el piano y pasear contigo de la mano por la campiña inglesa, también pueden sostener un combate cuerpo a cuerpo con varios monstruosos muertos vivos.

Obviamente, la adaptación sigue el lineamiento de la novela original de Jane Austen y la cosa se centra en la relación tirante de odio & amor entre nuestra protagonista, Elizabeth, y el señor Darcy, su “enamorado”.

Debo confesar que nunca leí la obra original de Austen. Si bien vi una buena adaptación de ella a la pantalla chica, confieso en que debería haberle echado una ojeada a la obra original. Creo que lo que tiene de positivo esta novela de zombies es que lo obliga a uno a interesarse por la obra original de Jane Austen, la que merece que uno le preste atención.

Sobre el presente libro, decir que ya ha salido a la venta una precuela del mismo. “Orgullo, prejuicio y zombis: El Amanecer de los Zombis”, donde se explica cómo comenzó todo: cómo se inició la plaga zombie, cómo el señor Bennet (el padre de las chicas) las llevó a Oriente a entrenar para convertirlas en expertas luchadoras contra los no-muertos y demás peripecias que me hacen dar ganas de darle una oportunidad de comprarlo y echarle un vistazo, más allá del exagerado precio con el cual es vendido por estas tierras (seguimos con lo de siempre; si siguen subiéndole el precio a los libros de manera EXORBITANTE, solo alejan a los lectores. Al fin de cuentas, parece que solo los ricos y más pudientes tienen derecho a la cultura. ¿Y los que no tenemos tanto dinero, qué? Injusto, realmente injusto).

Saluditos!  

jueves, 26 de abril de 2012

El Reino de los Zombis, de Len Barnhart


Por culpa de un extraño virus, los recién fallecidos se levantan con un deseo insaciable de comerse a los vivos. La epidemia se extiende por todo el mundo y alcanza rápidamente proporciones catastróficas, la civilización se derrumba bajo el peso de un horror sin igual en toda la historia humana.
Los supervivientes refugiados en un centro de salvamento deben trabajar juntos para encontrar la forma de sobrevivir a la pesadilla que están viviendo, pero el tiempo se les acaba y los cadáveres reanimados que llenan las calles y los aparcamientos de nuestras ciudades no son el único peligro…

Len Barnhart dejó la música por la escritura, y parece que no se equivocó al tomar esa decisión. Con El Reino de los Zombis, inicia una serie apocalíptica sobre muertos vivientes que está haciendo las delicias de los aficionados al género.

MI OPINION SOBRE ESTA NOVELA

Sin grandes pretensiones pero con ganas de entretener, ésta es la primera novela sobre temática zombie que Len Barnhart escribió allá por el 2004. Es otra historia más sobre apocalipsis zombie y sobrevivientes que deben salir adelante día a día mientras hordas de muertos reanimados los acechan en cada momento, dispuestos a devorar sus carnes.

Desde el vamos, “El Reino de los Zombis” no ofrece nada nuevo. Lo que leemos en sus páginas es más de lo mismo. Hay un súper-virus de alguna clase… éste se extiende y los muertos vuelven a la vida, hay gente tratando de no morir y de sobrevivir como puede… nada que no hayamos visto en las chorrocientas novelas sobre el género y en series muy buena como “The Walking Dead”.

Si bien no hay nada nuevo bajo el sol en esta novela, tampoco podemos decir que el lector se sentirá estafado. Todo lo contrario. Los que son fans del Genero Z disfrutaran con creces con este libro. Tiene todo lo que conocemos y lo bueno es que arranca desde el comienzo con el asunto; es decir, ya en las primeras paginas hay zombies para repartir y balear a gusto (jejeje).

Igualmente y de todas maneras, pese que no es un mal libro, tiene algunas cosas que conspiran contra él. A saber:

1 – Demasiada variedad de personajes. No es que esté mal, es que se hace medio difícil concentrarse en un solo grupo de gente. Por lo pronto tenemos a los protagonistas fijos, como he de llamarlos: Jim, Mick, Felicia, Amanda, Chuck, la Dra. Sharon e Isabelle. Son más o menos por los que pasan la gran cantidad de vivencias. Acompañándolos hay todavía un par más, pero estos son los centrales. Al menos, así pareciera.

2 – Otro cura loco hace aparición. Se llama Reverendo Peterson y es UN CALCO en cierta medida del Padre Isidro de la saga de “Los Caminantes” del malagueño Carlos Sisí y de aquel otro cura demente que salía en “Apocalipsis Z III: La Ira de los Justos”, de Loureiro (no me recuerdo el nombre; help me, plis!). Con franqueza, no sé qué tienen algunos autores en contra de los curas y si bien hay algunos que son auténticos despreciables con sotanas, no todos los hombres religiosos son iguales. En lo personal, ver otro cura demente me aburrió. ¡Parece que cuando alguno sale hablando de Dios y de religión en las novelas de zombies, por alguna razón que se me escapa, tiene que ser un loco!

3 – Hay otro calco “afanosamente inspirado” en la obra de Carlos Sisí. Felicia, en ésta novela tiene al igual que Alba en la saga de “Los Caminantes” poderes premonitorios o psíquicos. Si bien los poderes de Alba le servían y mucho, los de Felicia están para dar pena más que otra cosa. No ayudan en nada.

Otra cosa que puedo destacar negativa de la trama es el hecho de que el reverendo Peterson, al igual que el Padre Isidro, también quiera emprenderla sin motivo realmente sólido contra los supervivientes y que para ello cuente con… un ejercito de pandilleros adolescentes que hacen agua por todas partes. Realmente, la parte del cura hubiera sido mejor podarla. El libro se habría ahorrado mucho sin él.

Se me viene a la mente otro dato curioso y es el paralelismo de está historia con “Walking Dead”. Nuestros héroes, cuando ven que su refugio peligra por las hordas caníbales no-muertas, huyen a una prisión. ¡Que casualidad! Esperaba francamente ver la aparición de Rick y el resto del grupo en cualquier momento, je. (Nótese la ironía de mi parte).

Un último dato a tener en cuenta: el final.

Sin spoilear pero evidentemente imposible hacerlo, solo diré que el paralelismo entre ésta novela y el final de los marcianos de “La Guerra de los Mundos” es notable.

::Enmudece para no decir más::

Tengo entendido de que ésta historia continua en otro libro más que saldrá pronto traducido al español. Con franqueza, la forma en que termina no daría lugar a ninguna continuación, pero si la cosa vende… ya sabemos como es. Se extiende como las telenovelas de la tele, las cuales si miden bien en rating, se las alarga de manera alarmante.

EN SINTESIS: ¿RECOMENDADO?

Al fan del Genero Z le encantará. No lo defraudará en nada. A los que a lo mejor nos gustan historias con mejores contenidos nos divertirá, pero sin sorprendernos. Sí, pueden comprar este libro sin temor.


Un saludo!!!

lunes, 23 de abril de 2012

¡Vuelven los monstruos al blog!


¡Las cuatro caras del Mal!
El mes que viene, dejamos descansar a los zombies en paz (jejeje) un ratito y retomo la publicación de una historia que me había quedado pendiente: Monster Nation, Parte 2. Secuela directa de Monster Nation, mi anterior historia donde salían Freddy Krueger, Jason Voorhees, Michael Myers y Pinhead. En esta ocasión, los cuatro más malos de todos se las verán con cuatro hombres, quienes enviados por el Pentágono, iran tras ellos para destruirlos de una buena vez. ¡No se la pierdan!

FEDERICO H. BRAVO

domingo, 22 de abril de 2012

Zombie Nation, de David Wellington


Algo horrible crece en la oscuridad. Una ola de miedo y canibalismo asola el corazón de Estados Unidos, al tiempo que deja una estela de infección y matanzas. El capitán de la Guardia Nacional Bannerman Clark tiene que cumplir una misión imposible: descubrir qué es lo que está pasando; y luego detenerlo antes de que aniquile Los Ángeles. En California, el capitán descubre a una mujer atrapada en un hospital que ha sido arrasado por dementes enfurecidos. Ella puede tener el secreto de la epidemia, pero lo ha perdido todo, incluso su nombre.
La primera novela de David Wellington, Zombie Island, exploraba un mundo abrumado por el horror y a las pocas personas con la fortaleza suficiente para sobrevivir. Ahora, el autor nos lleva al lugar donde se gestó el desastre.

MI OPINION DE ÉSTA NOVELA

Dicen que segundas partes no son buenas. En este caso se equivocaron. “Zombie Nation”, segunda parte de la trilogía Z de David Wellington, es quizás una de las mejores novelas del Genero Z que he leído (bueno, exagero seguramente, pero ya me entienden. Me gustó mucho).

Pero vamos por partes:

Par empezar, diré que se trata de una Precuela a la historia anterior, Zombie Island. No aparecen aquí ni Dekalb ni Ayaan ni ninguno de los personajes de la otra historia, sino unos nuevos. Hay dos que son fundamentales en la trama: el capitán de la Guardia Nacional Bannerman Clark y una mujer llamada Nilla.

Todo comienza como en la típica historia de zombies: Brote inicial seguido de varias muertes. De hecho, hay una seguidilla de ellas por todos los Estados Unidos. Bannerman acude a investigar un brote de este nuevo virus a una prisión y a partir de ahí se desata la pesadilla…

En poco tiempo, la enfermedad se va extendiendo de estado a estado, de ciudad a ciudad, de pueblo a pueblo. Los muertos vuelven a la vida y devoran a los vivos. Hordas de no-muertos invaden ciudades y arrasan con todo a su paso.

La historia de Bannerman es la de un hombre encargado de combatir la plaga desde la óptica militar. Tarda demasiado en darse cuenta del peligro real de los infectados y subestima muchísimo su condición: esto es, Clark no cree en el principio que se trate de muertos reanimados; piensa que son personas contagiadas por una rara enfermedad. Su error le costara muy caro, pero no solo a él. A casi todos lo que lo rodean.

La parte de Bannerman Clark es muy interesante. Nos muestra cómo se mueve la burocracia y la milicia en el caso de un brote de una enfermedad en extremo contagiosa… aunque con algunas sorpresas, sin duda alguna.

La historia de Nilla es bien diferente…

Para empezar, ella es una zombie, pero al igual que Gary en la novela anterior, es capaz de pensar y de razonar. Movida por el espíritu / proyección mental del druida Mael (personaje que apareció en el libro anterior) Nilla emprende un largo camino para llegar al este de Norteamérica y reunirse con él. Su historia es la historia de un monstruo que intenta recobrar su humanidad pero que no lo consigue (o lo consigue a duras penas). Nilla tiene una pega y la cual es que no puede recordar su verdadero nombre. Mael le ha prometido revelárselo solo si trabaja para él comandando a sus ejércitos no-muertos en la destrucción de los vivos.

Nilla no solo puede pensar, también tiene poderes extra. Una gran sorpresa es que… ¡puede volverse invisible!

Efectivamente, parece un disparate, pero cuando vas leyendo e interiorizándote en la trama de la novela, la cosa no suena tan descabellada. El origen de la pandemia zombie es explicado finalmente en este libro, pero lejos de decantarse por virus creados en laboratorios, podríamos decir sin desvelar mucho la cosa que la plaga tiene sus raíces en lo sobrenatural. O debiera decir en lo paranormal.

La idea molestará a muchos fans del Genero Z que prefieren la versión materialista del fenómeno. A mí me ha encantado que la cosa roce lo sobrenatural. ¡Vamos! ¡Hablamos de muertos que se levantan de sus tumbas! ¡Muertos! Lo sobrenatural debería ser la regla a seguir, pero bueno, yo no he inventado la vuelta de tuerca que le dio vida al género, ha sido el genial George Romero sin lugar a dudas, con su zombie “romeriano”.

Volviendo a la novela, ha sido un maravilloso disfrute leerla. Tiene acción, tiene angustia, tiene emoción. Lo que se puede encontrar en una buena novela de zombies.

Por supuesto, la cosa no acaba en este libro. El final es abierto, aunque algo queda cerrado (el tema del origen de la plaga). Hay una tercera parte llamada “Zombie Planet” que ya obra en mi poder y la cual dentro de cierto tiempo devorare para saber cómo rayos acaba todo.

EN SINTESIS: ¿LIBRO BUENO?

Buenísimo. Cuesta al arranque, pero una vez que arranca, lo hace con todo. Altamente recomendable para todos los fans de los muertos vivos. Sin duda alguna. ;)

¡Saludos a todos!  

sábado, 21 de abril de 2012

HOLOCAUSTO ZOMBIE (Dia 6)


Mucho Tiempo Después (no sé el día)
Alguna hora de la tarde, supongo (tampoco sé la hora)


Lo tenia bastante abandonado a mi pobre diario, en este tiempo. Con todo lo que pasó, no es para menos.
Para no hacerla larga, el grupo de los sobrevivientes resultó ser genuino. Llegaron dos días después de mi última anotación y una delegación de ellos bajó del camión a mi encuentro. Fue un momento extraño y hasta curioso, pero al principio marchó todo bien. Fue mientras preparaba mis cosas para la mudanza (estaba excitado como nunca por encontrar gente nueva y sobre todo, viva) que los muertos vivientes atacaron: ahora, salieron por docenas.
Era un espectáculo infernal, pesadillesco. Una autentica marea fúnebre de gente; hombres, mujeres, ancianos y niños (¡niños!) semi-destrozados en muchos casos, las tripas al aire o con desgarrones por diversas partes de sus cuerpos. Con la piel entre tonalidades pálidas a azuladas. Una marea terrible que apareció de repente, en grupo, atacando.

Atacando.
Las balas no se hicieron esperar. El grupo sabía defenderse. Pero aquellas cosas, como observé antes, se volvieron muy listas. La emboscada estaba ¿planeada?
Dios, ¡eran muchos!
El grupo fue diezmado.
Vi a mis nuevos amigos morir, mientras esos pútridos cadáveres del diablo se les arrojaban encima, devorándolos; arrancando pedazos de carne, intestinos y demás. Intenté refugiarme en la casa, atrancar las puertas, pero fue inútil. La oleada de muertos vivientes había penetrado al interior. ¡A mí refugio! Creo que enloquecí. En ese momento, perdí la poca cordura que me quedaba. Abrí fuego y abatí a muchos, pero todo era en vano. Cuando todas las esperanzas acaban, solo queda huir.
Tomé las llaves del camión. Ya no quedaba casi nadie del grupo con vida; los que quedaban, Dios mío, no quiero ni pensar cuanto durarían bajo aquellos abrazos pútridos, bajo las mordidas de aquellos dientes de pesadilla.

Me fui. A la fuerza, con dolor, con terror. Conduje por calles atestadas de zombies, no deteniéndome por nada del mundo. Fue un tramo largo. Solo me detuve en mitad de una ruta, camino al campo, para vomitar.
Ahora, tiempo después, estoy escribiendo esto. El mismo impulso de luchar contra la locura, el horror, es lo que me impele a escribir, a seguir dando testimonio de lo acontecido. Perdí mi casa, mis cosas. La esperanza de integrarme a un grupo de gente, humana y viva.

La pregunta es: ¿Cómo se sigue adelante? ¿Qué salida me queda? ¿Pegarme un tiro, como estuve a punto de hacerlo antes? ¿Terminar con todo con una apoteosis de sangre y sesos?
No. No quiero morir. ¡Me resisto!
Si lo hubiera deseado, no seria un superviviente y eso es lo que soy. 
¿Qué queda entonces? Solo seguir. Solo me resta continuar. Tengo el camión lleno de gasolina, armas abandonadas y hasta provisiones alimenticias del fenecido grupo de rescate. Solo me queda marchar, como lo vine haciendo desde el funesto día en que el mundo comenzó a caer, hacia delante.
A lo desconocido.

HOLOCAUSTO ZOMBIE (Dia 5)


20 de Mayo
02:15 Hs


Como no podía dormir, me puse con la radio. Me conseguí un aparato de recepción-transmisión de largo alcance, hace tiempo. Pero desde que la crisis comenzó, solo recibo estática.
Sueño ya con oír a alguien del otro lado. Alucino con ver otro paisaje mejor a éste barrio suburbano de mala muerte, repleto de fenómenos podridos caníbales.
Estoy agotado. Mi monotonía diaria me está cansando.
O sigo adelante como sea, o me pego un tiro y acabo con esto.
La idea me ronda cual buitre hambriento del infierno. No deseo hacerlo (¡me resisto!) pero la soledad y el aislamiento es tal que a veces, solo a veces…

La escopeta brilla en su lugar sobre la mesa, mientras escribo.

…Tal vez…

Más Tarde
(No sé la hora, se detuvo el reloj y no tengo baterías)


Recibí una señal. ¡Justo cuando pensaba en apretar el gatillo de la escopeta!
Resumiré la charla que tuve, vía radio-emisión: un grupo de personas sobrevivieron. Armadas y bien equipadas, encuentran gente y la “reclutan” en su grupo. Me han dicho que pasarían a buscarme, para unirme yo también.

¡Al fin!

Pero… pero no puedo dejar de pensar también en ciertas cosas.
Actualmente, los alimentos y el agua potable escasean. ¿Y si es todo un fraude? ¿Y si eran gente que se dedica a robar a los sobrevivientes? Una modalidad de saqueo post-apocalíptica. ¿Podría ser yo tan ingenuo?
¿Y qué otra cosa hacer? ¿Seguir aquí, merced de los muertos vivientes que me rondan? ¿De la locura? ¿Cuánto duraría, por más bien aprovisionado que estuviera? ¿Otro par de meses más? Y luego, ¿qué? ¿Qué hacer cuando el agua se acabe, cuando la comida desaparezca y cuando el hastío llegue hasta el limite?
La espada y la pared, el viejo dilema.

Que vengan. Si son gente buena, bienvenidos. Si son todo lo contrario… bueno, los espera mi escopeta. Una cosa es segura: me mataran, pero de acá no se llevaran nada.


viernes, 20 de abril de 2012

HOLOCAUSTO ZOMBIE (Dia 4)

17 de Mayo
18:05 Hs

Terminé hace poco de reemplazar tablones. Ahora parece que mis muertos vivientes no se contentan con aporrear las ventanas tapiadas; también empiezan a arrancarlas.
Me desconcierta la cantidad cada vez más excesiva de zombies en las calles. Desde lo alto de mi casa y con mis prismáticos, espié una caravana de éstas cosas caminando hacia la ciudad. También dirigí mis ojos para allá y me quedé helado cuando vi una serie de columnas de humo elevándose hacia el frío cielo.
La ciudad está ardiendo.

No me extraña. Si la ola de saqueos no acabó con ella y si ni siquiera lo hacen las hordas caníbales no-muertas, los incendios terminaran con todo.
¿Podría quedar gente viva en la gran ciudad?
Las ciudades, de acuerdo a lo que sabia, eran trampas mortales. Sin embargo podría haberse dado un importante foco de resistencia. Gente organizada que como yo, se salvó del holocausto.
Hum

miércoles, 18 de abril de 2012

HOLOCAUSTO ZOMBIE (Dia 3)


13 de Mayo
12:25 Hs


Han pasado algunos días desde mi última anotación. No sé por qué demonios me empecino en escribir algo que nadie va a leer nunca, pero el tedio me está volviendo loco.

No hay TV. Murió en los primeros días de la crisis. Tengo por suerte videocasetes y sigo dando las gracias por contar con el generador. Si no fuera por eso, las heladeras que instalé, con su correspondiente dotación de comida y bebida estarían igual de podridas como esos cadáveres ambulantes, mis queridos muertos vivientes. Esos sí que siguen religiosamente paseándose por las calles y juraría que cada vez hay más.
Pero la verdad es que los filmes y episodios de viejas series de mi videoteca ya no me hacen gracia. Es más, ni las películas porno de Mary Carey ni Rachel Rotten que robé de aquella tienda me caen interesantes ya. Solo hacen que ciertas angustias un tanto más físicas y un poco urgentes se me vengan encima.
Ok. Al diablo con la Carey o con la Rotten. Lo más probables es que, a estas alturas, las dos hayan cambiado de profesión.
Que pensamiento más terrible.
 
12:30 Hs

Se acabaron el licor y algunas provisiones. Tengo que salir.

13:45 Hs

Mi visita a la licorería armado y listo para lo que fuera, no me defraudó. Atravesé todo el barrio con el corazón en la garganta, sentidos atentos, por sí las dudas. Las casas vecinas estaban todas deterioradas. Se caían a pedazos.
La mayoría de sus dueños escaparon cuando las cosas comenzaron a irse al carajo. El resto, como yo, se quedó y resistió. Con la diferencia, claro, de que si no se los merendaron, se infectaron de lo mismo. Ahora deben deambular por las calles, semi-podridos seguramente.
En la licorería me esperaba el dueño del local… o el que fuera el dueño. Ahora era un espantajo por donde se lo mire, con la mitad de la cara arrancada o masticada, las ropas raídas y los ojos vacíos de toda emoción, salvo el hambre, el ansía por la carne humana.
Se me tiró encima, apenas crucé la desvencijada puerta. Por increíble que fuera, me estaba esperando estratégicamente agazapado en algún rincón en penumbras.
Estas cosas siguen poniéndose demasiado listas.  
Tuve unos agónicos momentos de lucha y forcejeo, evitando la mordida fatal de esos dientes apestosos, hasta que logré sacármelo de encima y le volé los sesos. El cuerpo cayó contra un mamparo de vidrio, se estremeció y se quedó inmóvil.
Creo que me quedé como un tonto mirando al muerto definitivamente muerto, hasta que reaccioné, tomé mi provisión y me marché. Hice el alto en el almacén cercano y aproveché a llevarme el resto de las provisiones que me hacían falta también de ahí.
Cuando entraba en casa, los vi asomarse por las calles con su vacilante pero decidido paso. El ajetreo los había atraído y como ya dije, cuando vienen en grupo, es mejor evitarlos.
No gasté más municiones. Cerré la entrada con llave, pasador y la triple tranca.
Finalizo acá. Me cansé de escribir, de momento. Tengo hambre.

lunes, 16 de abril de 2012

HOLOCAUSTO ZOMBIE (Dia 2)

9 de Mayo
06:03 Hs

Pausa algo larga la mía. Eran ellos. Cuando dejé las anotaciones y bajé al living-comedor, les oí. Las ventanas están todas reforzadas con maderos, pero eso no les impide a veces asomarse hasta mi jardín con sus pútridos pies y aporrearlas. Saben que estoy aquí, tienen hambre pero se equivocan si piensan que me van a hincar el diente. Mi casa no será muy grande, pero en los primeros días del caos la atiborré de todo lo necesario para sobrevivir: comida enlatada, un surtido amplio de agua, libros, CDS y videocasetes… y por supuesto, un generador eléctrico que yo mismo instalé.
La electricidad fue una de las primeras cosas en desaparecer, cuando todo se fue al carajo.
Y no podían faltar también las municiones. Balas para mi escopeta y demás cosas que tomé prestadas de la armería del barrio.
Bueno… ¡Está bien! ¿A quién engaño? Que robé de la armería. Aunque no creo que al dueño le sirviera de mucho. Encontré su cuerpo parcialmente devorado cuando hice el viaje relámpago a recoger esto.
Los muertos vivientes hacen bien su trabajo.
Como sea, andaban cuatro o cinco de ellos plantados en el jardín de la casa, aporreando sin fuerza las ventanas tapiadas, gimiendo tal vez de dolor y hambre.
Esas cosas no son realmente muy fuertes por separado, pero cuando están juntas es otra la historia.
He oído rumores escalofriantes en los primeros días del caos, de ataques en masa. Algunos zombies se merendaron en grupo a un contingente de personas que escapaban de una ciudad vecina, en un camión.
Otra vez me voy por las ramas.

Acaba de sonar un disparo en la lejanía. Tal vez algún superviviente más que anda por ahí. Me gustaría darle una mano, pero no conviene salir de noche. Es más fácil que a uno lo agarren por la noche que bajo los rayos del Sol.
Al menos, el estruendo seguro hará que los cadáveres que andaban por mi patio vayan para allá. Suena cruel, pero este mundo se volvió cruel.
Estoy cansado. Me voy a echar una siesta.

06:18 Hs

No me dejan dormir. ¡Malditos hijos de puta! Deben andar con hambre.
Acabo de subir al techo de la casa y desde una ventana le desencajé un par de tiros al grupo reunido en el jardín. Estoy seguro que les di a dos de ellos en plena cabeza, pero con la escasez de iluminación todavía afuera, difícil decirlo. Cuando claree con el Sol, dentro de poco, me fijo.
Supongo que el resto se ausentó por los disparos. Esas cosas no son tan tontas como parecen. Es raro, pero aprenden.
¡Lo único que falta! Muertos inteligentes.
¡Aj!
Voy a tener que llevarme los cadáveres baleados a quemarlos por ahí.
Mierda.

domingo, 15 de abril de 2012

HOLOCAUSTO ZOMBIE (Dia 1)


HOLOCAUSTO ZOMBIE
“Diario de un Superviviente del Fin del Mundo”
(Escrito por Federico Hernán Bravo)

8 de Mayo
23:25 Hs


Todavía no sé qué me impulsa a escribir. Algún afán narrativo no resuelto o simplemente, la posibilidad de enloquecer totalmente aquí, en mi maldito aislamiento de un mundo que se fue por el caño ya hace algún tiempo.
Pero no puedo evitarlo.
Necesito desahogarme. Necesito hablar, al menos en éste improvisado diario que la desesperación me impulsa a escribir. Necesito… ¡Demonios! ¡Necesito contar lo que sucedió! Y lo que todavía sigue sucediendo.

Acabo de releer lo que escribí más arriba y no puedo evitar sonreír con cierta ironía. Le llamo “diario” a este pobre cuaderno anillado de hojas que encontré por ahí, tirado y olvidado en un rincón. Tenia anotadas algunas otras cosas en las paginas anteriores (vestigios banales de un mundo que fue) pero me temo que un eficaz arranque de hojas cortó por lo sano con esto y lo dejó limpito para comenzar yo con mi ¿narración?
Ojala solo fuera eso. Ojala todo lo que he vivido, lo que vivió el mundo, solo hubiera sido una pesadilla. Enferma, retorcida, sí… pero un sueño al fin.
Me estoy yendo por las ramas. ¡Maldita sea! Perdón.
Recapitulemos.
Hace algunos meses ocurrió algo. Se desató una suerte de epidemia en todo el mundo. ¿El origen? Nadie lo sabe, pero si me lo preguntan, importa poco ya. Se ha hablado, durante el tiempo en que comenzó a extenderse de país en país, sin respetar fronteras, que la cosa era un virus. Algunos arriesgaron teorías locas y no los culpo, de que dicho virus lo fabricaron en alguna parte.
No importa.
Lo que sí importa es lo que vino después: la plaga.
Iré al grano, no me gusta dar rodeos. Es tonto dar vueltas y vueltas sobre los inciertos orígenes de nuestro Apocalipsis particular: los muertos volvieron a la vida.
¡Sé que suena a locura! Pero es cierto. Y harto comprobado ahora, si alguien (de quedar como yo, vivo e intacto) echara una mirada al mundo.
Los muertos volvieron a la vida, convirtiéndose en zombies caníbales. Obtusas pero eficientes maquinas de matar. Blasfemas parodias de vida, que se arrastran, que caminan por todos lados.
Al principio de ésta crisis los gobiernos intentaron tomar medidas. Intentaron parar la plaga. En vano, por supuesto, ya que fuera lo que fuera que convertía a los ilustres cadáveres en activos devoradores de carne humana se movía rápido.
Se extendía. A veces como la rabia, entre mordida y mordida. A veces, por formas inexplicables. He oído historias de resurrecciones tan atroces que no me animo a plasmarlas siquiera en este improvisado diario.
Sea como sea, la plaga se extendió.
Fue cosa de días y de meses, en realidad. En ese periodo de tiempo, tuve el dudoso privilegio de asistir al Fin de la Humanidad…

Ley Marcial; las fronteras cerradas en inútiles intentos de contener a las hordas caníbales; las huidas en masa de la gente, escapando de las ciudades y buscando algún atisbo de salvación en las zonas rurales o islas lejanas. Y los saqueos, los robos e incendios múltiples que se produjeron, al caer en el caos total la hasta el momento, civilización.
Menudo bicho resultó el ser humano. Es tragicómico cómo reaccionamos ante la inminencia de un final abrupto. Nos envuelve un eterno caos, un perpetuo deseo de qué, sabiendo que el mundo se va a acabar, le hagamos al Apocalipsis las cosas más fáciles.
Todo ha terminado ya.
El orden establecido se desvió al caos absoluto hace algún tiempo y ya poco importan los orígenes o los primeros meses de la plaga.
Los muertos vivientes ganaron la guerra.

Muertos. Todos están muertos, ahora. Todos son muertos, ahora.  

Yo estoy sólo. Sólo completamente y aislado, dentro de esta tapiada casa, este chalet mío en las afueras de la ciudad. Sólo, pero protegido de los cadáveres reanimados que deambulan todavía por afuera y que a veces pugnan por entrar. No estoy desarmado. Ahora, mientras escribo, le echo una mirada a mi escopeta de doble caño, cargada. Me siento cómodo teniéndola así, cerca mío, por más que no la esté usando. Pareciera mentira, pero los muertos vivientes tienen un curioso punto débil que he descubierto hará cosa de unos meses: se quedan completamente muertos cuando les vuelas la cabeza.
Voy a hacer una pausa. Oigo ruidos…

sábado, 14 de abril de 2012

¡Vuelven los zombies al blog!

Otro grupo de cariñosos fans del genero Z. ¡Jejeje!

Desde mañana interrumpo la publicación de Fanfictions regular de “Supernatural” para ofrecerles mi relato Z, el cual he enviado a Editorial Dolmen para aprobación y futura (posible) publicación en alguna de sus “Antologías Z”. Como los amigos de Dolmen todavía no me han respondido de momento, no veo el motivo por el cual el público no pueda disfrutar del susodicho cuento. Ésta historia no es una novedad; de hecho ha salido publicada aquí en este mismo blog en el pasado, pero la he quitado y después de varias remodificaciones y pulimentos, es la que decidí enviar a la editorial susodicha en espera de tener suerte y que esa sea la manera de “poner un pie en el escalón” para alguna futura novela del genero Z que pretendo escribir (tengo muchas ideas; lo bueno es eso, lo malo es tratar de cristalizarlas en algo producible). Hecho el aviso, espero realmente que disfruten de ésta historia, la cual tiene la particularidad de que fue originalmente escrita para ser publicada en una famosa pagina web de temática zombie de la red, pero que como sus webmasters estaban “tan ocupados con cosas verdaderamente importantes” (nótese la ironía de mi parte) no pudo ver la luz por ahí (una pena, la verdad).

Un saludo y desde ya, gracias por siempre estar ahí!!

FEDERICO H. BRAVO

viernes, 13 de abril de 2012

El Final del Camino

Lindo grupito éste. ¡Deben oler fatal! ¿Que cómo lo sé? ¡Por las moscas! ¡Puaj!

Luciana estaba sola, asustada. Quería morirse y quería que el terror terminara.
Hubiera querido desaparecer mientras veía aquella horrible y putrefacta criatura dirigirse hacia ella. Miró al cadáver andar, con una pierna rota, el rostro destrozado y los dientes amarillentos y podridos llenos de sangre, y quiso morirse, desaparecer del infierno en que este mundo se había convertido, pero no así. No quería andar por ahí sin un alma encima. No quería que su cuerpo ande por el mundo devorando personas, como quien come sándwiches en un pic-nic.
No. No quería. No lo permitiría.
Había intentando sobrevivir, pero no lo logró. Sus compañeros estaban muertos, todos ellos. Ahora estaba sola, completamente sola, y sobrevivir en este horrible y podrido lugar no tenía sentido si ya no quedaba nadie vivo. Era hora de morir, pero no se convertiría en uno de ellos. No lo permitiría.
Comenzó a arrastrarse por el mugriento suelo en el que había permanecido congelada en los últimos minutos y avanzó lo más rápido posible entre los zombis que la rodeaban.
De repente, logró encontrar lo que necesitaba; se lo sacó a un policía caído, totalmente muerto y con la cabeza reventada. Un arma, una pistola, su boleto de salida de ese infierno de mierda. Revisó el cargador. Una bala, solo una, quedaba en la recamara.
Con aquella arma en la mano, siguió corriendo. El corazón latiéndole al máximo, pero sintiendo que la sangre se le congelaba ante la anticipación. Tenía miedo, no iba a negarlo. Se moría de miedo, pero a la vez de ansiedad. No quería seguir en este mundo de cadáveres hambrientos y caminantes.
Corrió y dio con un callejón. Estaba acorralada. No sabía qué hacer. No, sí sabía qué hacer. Era el final del camino. Era hora de morir y salir de este infierno. Los repugnantes zombis estaban más cerca; unos cuantos pasos y la atraparían, y se volvería carne fresca para ellos. Se llevó el arma y apuntó a su cabeza.
Los zombis se acercaban más y más, lentamente. Luciana se dispuso a apretar el gatillo, pero estaba muy asustada. Quería, pero a la vez no quería hacerlo. No habría querido que todo esto terminara tan rápido. Todavía había tanto… pero de pronto todo había desaparecido y se había vuelto una mierda. Estaba sola y vivía una pesadilla. Los zombis estaban frente a ella. Era hora de terminar con todo.
Sin pensarlo más jaló completamente el gatillo. El sonido de un trueno llenó el mundo y todo se volvió oscuro… y entonces ya solo se escuchó el ruido sordo de un cuerpo cayendo al mugriento suelo.
Todo ha terminado.

La Marcha Zombi, de Max Brooks


Cuatro terroríficos relatos de zombis a través de los cuales el gran maestro del género reflexiona sobre el colapso de la civilización. Brooks mantiene intacto su talento desbordante y su capacidad de sorprendernos y lo demuestra con estas cuatro visiones del universo zombi: «El desfile de la extinción», la guerra entre zombis y humanos vista por unos vampiros que ven con alarma cómo se están quedando sin alimento; «Gran Muralla», donde una China despótica trata de hacer frente a la invasión zombi reclutando forzosamente a gente para reconstruir la Gran Muralla; «Steve and Fred» un relato de doble filo que desafía las fronteras entre realidad y ficción, y «Cierre, S.L» una entrevista a un terapeuta danés que, tras la plaga, «recupera» psicológicamente a quienes no se atrevieron a matar a familiares infectados.

MI OPINION DE ESTE LIBRO

Max Brooks se consagró como un genial escritor del Genero Z con su clásica “Guerra Mundial Z”, una novela muy ambiciosa en la cual se narraba la historia de un mundo  invadido por hordas y hordas de zombies. Antes de ese libro, Brooks había asombrado al publico con su “Zombie: Guía de Supervivencia”, un practico manual para sobrevivir a un apocalipsis zombie. Era inevitable que su nombre no quedara ligado a las historias de muertos vivientes…

“La Marcha Zombi” es una recopilación de relatos Z de su autoría, un libro dispar que va de lo muy bueno a lo simple.

Está compuesta de los siguientes relatos:

1 – El Desfile hacia la Extinción.
2 – La Gran Muralla.
3 – Steve y Fred.
4 – Punto Final, S.A.

Del “Desfile hacia la Extinción” he dado muy buena cuenta en este blog. Es una autentica joyita. Es la historia de la invasión zombie pero vista por ojos de los vampiros. Los vampiros son presentados en este cuento largo como una raza poderosa, pero decadente. Unos seres que tienen que comenzar a ayudar a los humanos por un simple motivo natural: si los zombies eliminan a todos los humanos, ellos ya no tendrán de quien alimentarse. Un relato genial y que hace valer la pena todo el libro.

“La Gran Muralla” es otra anécdota perdida de “Guerra Mundial Z”. Nos narra la historia de una sobreviviente que participó en la reconstrucción de la Gran Muralla China, la cual era la única cosa que podía salvar al país de las hordas no-muertas. Es un relato duro y crudo, con mucho del típico desprecio de los gobiernos orientales por sus habitantes. Bueno sin llegar a ser excesivo.

“Steve y Fred” nos cuenta el apocalipsis zombie desde dos perspectivas bien diferentes. La heroica y Hollywoodense y la otra, realista y deprimente. Seré franco: el relato no tiene ni pies ni cabeza. Es una historia dentro de una historia. Y nada más destacable.

“Punto Final S.A” me ha resultado inentendible. Lo siento, pero no todo van a ser rosas. No me gustó el relato. A lo mejor soy yo, pero creo que no le encuentro sentido.

EN CONCLUSION: 

En conclusión, que lo único que vale realmente la pena es el relato de los vampiros vs. los zombies. Nada más. Me parece un despropósito hacer de un par de relatos sueltos de Brooks un libro y solo veo en ello un intento de marketing por parte de ciertas editoriales. Por supuesto, si les gustan los relatos y novelas de zombies, se los recomiendo. Pero si andan con ganas de invertir su dinero en alguna cosa que deje buenos dividendos (léase en una novela completa de muertos vivientes) evítese este libro.

Es mi humilde opinión personal.

Un saludo!

miércoles, 11 de abril de 2012

SUPERNATURAL: La Sombra del Vampiro (Siete)


7
La alianza

Crowley había vuelto a su guarida. El Gul prisionero seguía atado donde lo dejó. Con un ruidoso suspiro, el demonio extrajo el puñal que le había clavado en la pierna.
-¿Dónde me había quedado? Ah, si. El Purgatorio. ¿Dónde está?
El Gul estalló en llamas, incinerándose totalmente ante sus ojos. Crowley retrocedió, sorprendido, solo para toparse con un hombre negro, vestido elegantemente, quien lo miraba muy serio.
-Oh. Rafael – el demonio sonrió, nervioso – Hola. ¿A que debo el dudoso honor de tu visita?
-Crowley, basura inmunda. Das lastima y pena – dijo el arcángel – Sin embargo, necesito de tu ayuda.
-Oh, ¿y como puede este ilustre servidor complaceros, poderoso enviado Divino?
-Deja ya el servilismo, pusilánime – Rafael miró alrededor con desprecio – He oído que buscas el Purgatorio.
-Así es.
-Yo también. Necesito encontrarlo.
-¿Puedo preguntar para qué necesita el Cielo al Purgatorio?
-La energía de sus almas me dará la victoria que requiero para ganar la guerra que se está llevando a cabo allá arriba. Tú me ayudaras a encontrarlo.
-Vaya. Ya veo. Noticia de último momento: los Winchester destruyeron al que sabía cómo encontrarlo.
Rafael suspiro, impaciente.
-No seas idiota – dijo – Hay otra forma de averiguar su ubicación.
-…Y supongo que me las vas a decir para que pueda buscarla para ti, ¿correcto?
Rafael asintió. Se cruzó de brazos.
-Presta atención. No voy a repetir lo que te diré.
-Te escucho. Soy todo oídos…

Luego de limpiar el desastre en la casa de Bobby y deshacerse de los cuerpos de los vampiros, los hermanos Winchester charlaban mientras trabajaban en su coche, en el taller.
-Lo único que lamento de esta aventura es que seguimos donde estábamos – comentó Dean, las manos en el motor del Chevrolet – Crowley sigue vivo y tú sin tu alma.
Sam, apoyado en un costado del auto con las manos en los bolsillos de su pantalón, pensó en el asunto.
-No es tan malo, ¿sabes? Digo, no tener alma – dijo – Me siento… ¡Bien! Es decir, creo que me siento mejor sin ella.
-De ninguna manera – Dean se limpió las manos llenas de grasa con un trapo. Miró a su hermano – Vamos a buscar esa alma tuya y la vamos a colocar donde debe estar. ¿Ok?
-Creo que no seria buena idea.
Castiel había aparecido de repente. Los dos hermanos lo miraron.
-¿Por qué?
-Ha estado fuera de su cuerpo por un año, encerrada junto a Miguel y Lucifer en el Infierno – explico Cass – los cuales han debido venir atacándola y torturándola en todo ese tiempo.
-Espera, espera… ¿Insinúas que devolverle el alma a Sam seria malo? – Dean no podía creer lo que estaba oyendo.
-Podría ser trágico. Los recuerdos del Infierno podrían volverlo loco. En el mejor de los casos, lo matarían.
Sam suspiró. Dean frunció el ceño.
-¿De modo que debo dejar a mi hermano sin alma? No, ni de broma, Cass. Hallaremos una forma. Siempre lo hacemos.
Castiel no replicó nada. Miró al menor de los Winchester un rato.
-Hay más.
-¿Qué? ¿Más malas noticias? Escúpelas.
-Rafael. Quiere encontrar el Purgatorio también. Se ha aliado con Crowley. Tenemos que detenerlos…


Ésta historia continuara… 

martes, 10 de abril de 2012

SUPERNATURAL: La Sombra del Vampiro (Seis)


6
El enfrentamiento final

El refugio de Crowley era un antiguo hospital abandonado. Antes de que los hermanos Winchester y Castiel llegaran, el demonio y sus secuaces tenían en una antigua sala de operaciones a un monstruo cautivo, atado con correas sobre una mesa metálica. El ser, de tanto en tanto, enseñaba a sus captores una hilera de dientes capaces de desgarrar carne.
-Generalmente, odio a los tuyos. Pero ahora necesito que me hagas un favor. Dime donde está el Purgatorio. ¿Cómo accedo a él?
-¡Púdrete!
Crowley suspiró. Ante la atenta mirada de sus subalternos, tomó un puñal. Se lo enseñó a la criatura amenazadoramente.
-Por última vez, y ten en cuenta de que soy amable al preguntártelo: ¿el Purgatorio?
-¡Lo tienes en tu trasero!
Crowley clavó el puñal en la pierna del monstruo. Éste gritó.
-Respuesta incorrecta – se volvió hacia sus hombres - ¿Ven que tenia razón, chicos? No se puede confiar en los Guls…
-Tampoco se puede confiar en los demonios, más si son ingleses.
El comentario de Dean sorprendió a todos. Los Winchester y Castiel aparecieron súbitamente de la nada y sin perder el tiempo, se enzarzaron en un combate a puño tendido contra los demonios de Crowley. En un segundo, los habían liquidados a todos. Solo su jefe se mantuvo en pie, amenazado por Castiel.
-¡Impresionante! – Crowley aplaudió - ¿Cómo rayos me encontraron?
-Fue fácil. Registré todos los rincones de la ciudad y el único sitio al que por alguna razón no podía acceder era este. Supuse que era cosa tuya – explicó Cass.
El demonio le echó una mirada a los símbolos grabados con sangre en las paredes.
-¿Cómo has hecho para atravesar mi protección anti-ángeles?
Castiel esbozó una semi-sonrisa.
-Tengo mis trucos.
Sam y Dean rodearon a Crowley.
-Drácula tiene a Bobby – dijo Dean.
-Que mal por él.
-Nos ha pedido que te matemos a cambio de su vida.
-¿Y ustedes creen que el bueno de Draqui va a cumplir con su promesa? ¿Que dejara a su amigo con vida si cumplen con lo que les pidió? ¡No me hagan reír! Den por perdido de antemano a Bobby.
Sam sacó su cuchillo. Lo amenazó con él.
-Más te vale que eso no sea cierto – dijo.
Crowley lo miró de arriba abajo.
-Sí. Sin alma eres terrible, Sammy. No sé para que la quieres devuelta – comentó.
Sam iba a degollarlo, pero Dean lo paró.
-Espera. Todavía puede sernos útil.
-¿Cómo? ¡Ya oíste a Drácula! Matará a Bobby si no acabamos con él.
-Se me ha ocurrido que a lo mejor Crowley podría hacernos un pequeño favor – Dean sonrió maliciosamente.
-Si me vas a pedir que elimine a Drácula, solo te diré esto: olvídalo. Ni por un instante mataré al único ser que puede darme lo que busco.
-¿Te refieres al Purgatorio, verdad? – la sonrisa de Dean se ensanchó al ver el rostro perplejo de Crowley – Oh, lo sabemos todo. Drácula nos lo dijo.
De repente, Crowley empezó a sudar. Miró a Castiel, suplicante.
El ángel de la gabardina no emitió juicio alguno. De hecho, solo observaba la escena en el más completo silencio.
-Así que… ¿Qué puedo hacer por ustedes, mis buenos amigos? – preguntó el demonio al cabo de un rato, forzando una sonrisa.

Bobby permanecía sentado en un sofá en el living de su casa, mientras varios vampiros montaban guardia. Drácula se hallaba cerca, mirando por una ventana cómo poco a poco la noche se iba acabando.
-Sus amigos se tardan mucho, señor Singer – comentó, sin volverse, las manos a la espalda – Demasiado, diría yo.
Bobby frunció el ceño.
-Como dije, no van a ser tan idiotas y venir hasta aquí – espetó – No importa lo que me pase. Sam y Dean acabaran contigo. Confío en eso.
-Mejor confíe en que lleguen a tiempo – Drácula finalmente lo miró. Le enseñó los colmillos.
-¿Para qué? ¿Cree que soy tonto? Usted va a matarme igual.
-Insulta a mi intelecto, señor Singer. Hay cosas peores que la muerte.
A una seña de su amo, un vampiro le propinó a Bobby un puñetazo en el rostro. El cazador se contuvo de contestar a la agresión. Lo descartó al instante. Eso solo complicaría más las cosas.
Drácula se le acercó y con un dedo huesudo, le limpió la sangre que le corría por la mejilla. Se la llevó a la boca y la probó.
En ese mismo instante, algo pasó en la casa. Los vampiros gruñeron y se pusieron en guardia. La luz de las lámparas fluctuó.  
Crowley se había corporizado en un rincón de la sala, las manos dentro de su abrigo negro. Sonrió al líder de los no-muertos.
-Solo pasaba para decir “hola” – dijo – Y adiós.
Así como vino, el demonio se esfumó. Lo hizo llevándose consigo los sellos y símbolos que Drácula y sus lacayos habían grabado en ventanas y paredes.
-¡No!
Castiel apareció. Lo hizo con los Winchester armados hasta los dientes. A una, atacaron a los vampiros sin piedad.
Fue un combate feroz, del que los muchachos y el ángel salieron airosos, acabando con todos los monstruos. Pero el último enemigo a vencer, Drácula, seguía ileso. Había agarrado a Bobby y se escudaba tras él, sosteniéndolo.
-Bien, bien. Veo que los subestimé. Sin embargo sigo teniendo la ventaja – abrió la boca cerca del cuello de Bobby. Hizo aparecer en ella los colmillos - ¡Den un paso más y despídanse de su amigo!
-¡Suéltalo, maldito! ¡No tienes adonde ir! – Dean lo amenazaba con una espada.
-¡Atrás! ¡Lo digo en serio! ¡Atrás o su amigo muere aquí y ahora!
Castiel no se sintió obligado a obedecer al vampiro. Desapareció y reapareció tras el enemigo, tomándolo por sorpresa.
Sin perder tiempo, Cass plantó una mano en el rostro de Drácula y lo quemó. Una luz tremenda salio despedida del cuerpo del vampiro mientras se carbonizaba y encegueció a Bobby y los Winchester por un momento. Cuando acabó, del monstruo solo quedaban cenizas humeantes en el suelo.
-A eso le llamo morir con estilo – Dean suspiró. Se volvió hacia Bobby - ¿Estás bien?
-Golpeado, pero intacto. ¿Cómo convencieron a Crowley para que los ayudara?
-Le hicimos una oferta que no pudo rechazar: conservar su vida.
Sam revisaba los restos de Drácula, con cierta duda.
-¿Está muerto? – preguntó.
-Totalmente – Castiel lo miró, extrañado - ¿Por qué lo preguntas?
-Es que… en las películas, siempre revive de alguna forma. Pensé que ahora pasaría algo similar.
-Olvida el cine, Sammy. Y trae una escoba y una pala – Dean miro hacia el resto de los cadáveres decapitados de los demás vampiros– Y unas bolsas negras, de paso. ¡Esto está hecho un asco!