viernes, 29 de junio de 2012

Superman III, de William Kotzwinkle


Solo William Kotzwinkle, el mismo que novelizó “E.T. El extraterrestre”, podía conseguir un relato electrizante como SUPERMAN III, dándonos una visión en clave de humor de este conocido personaje, del que ya se han llevado a la pantalla con gran éxito, dos superespectaculares películas, completadas por esta tercera ya estrenada a nivel mundial. Nuestro conocido personaje, el periodista Clark Kent, se convierte en Superman de nuevo, en el número más famoso de transmutación rápida. Pero ahora algo está cambiando en Superman. De repente, esta fuerza a favor del Bien comienza a actuar de forma extraña: endereza la Torre inclinada de Pisa, apaga la antorcha olímpica, realiza pintadas en los cielos… ¿Significa esta modificación de su conducta el síntoma de unos trastornos aun mayores? ¡Claro que sí! Superman se halla enfrentado a un sofisticado enemigo, alguien más listo que el ser humano: una computadora diabólicamente programada a fin de que un solo hombre se convierta en el amo del mundo.
¡SUPERMAN III, una gran película producida y distribuida por WARNER BROSS!

MI OPINION DE ÉSTA NOVELA

Había una vez una película de Superman, que fue un éxito. A esa le siguió otra, invariablemente superior a su antecesora. Era previsible que llegara una tercera… salvo que en esta ocasión el éxito no la acompañó y para todos, SUPERMAN III es, de lejos, la PEOR película de la saga fílmica del Hombre de Acero –superada con creces por su sucesora, “SUPERMAN IV”: En busca de la Paz”–.
El caso es que así como invariablemente le siguió una tercera película al Ultimo Hijo de Krypton, simultáneamente vio la luz ésta novelización, a cargo de un tipo cuyo único merito es el de haber novelizado la –soporífera– película de E.T. El Extraterrestre.
Partamos desde la base: el guión es MALO. Irremediablemente, la novelización tendería por el mismo lado, salvo algunos honrosos intentos de Kotzwinkle -¡menudo apellido!– por darle seriedad a un producto que carecía del más mínimo rasgo de ella.
La historia es la misma que vimos en la pantalla grande: Superman se tiene que enfrentar a una supercomputadora ideada por Gus Gorman, una especie de programador de PCs de segunda, quien es contratado por el multimillonario e inescrupuloso Ross Webster. Acompañando a Ross, están su terrible hermana Vera y su “asistente personal”, Loreli Ambrosia...
Al menos, esa es la historia principal. Luego hay una segunda en la cual Clark Kent regresa a Smallville, su pueblo natal, y se reencuentra con el amor de su adolescencia: Lana Lang.

Si, exactamente como ocurría en Smallville, la serie de TV, salvo que Lana es aquí una mujer ya mas grande y pelirroja –como en el comic original– y, oh sorpresa, se encuentra divorciada y con un hijo, Ricky. La historia relacionada con Clark, Lana y Smallville no solo me sonó a un calco a la serie de TV sino que también, por momentos ese culebron entre los dos, teniendo ella un hijo y habiéndose casado –y divorciado– de otro hombre, me hicieron recordar y mucho al argumento de “Superman Returns”, historia que tenia esquemas similares pero centrándose en Lois Lane, quien como se recordará, era la que tenia el hijo. No sé si alguien se “inspiró” en éste giro argumental para la película de Superman Returns, pero cuando leía la parte de Clark, Lana y su hijo, tenia un constante Deja Vuh (o como se escriba).
Por otro lado, la historia central –Superman Vs. La Supercomputadora & Ross Webster– contiene muchísimos baches argumentales y termina, como pasó en la pantalla grande, haciendo agua. Webster es un pobrísimo antagonista, extrañándose en muchas ocasiones la aparición de Lex Luthor, quien no sale para nada en ésta historia –nunca se explica su ausencia, la verdad. Ni siquiera sabemos si es porque se encuentra tras las rejas, teoría que yo elijo creer–, su hermana Vera es un espanto y Loreli Ambrosia da pena.
Sin duda, pese a todo, quien peor se lleva todo es Gus Gorman. En la pantalla grande lo interpretaba el comediante Richard Pryor, fallecido ya hace muchos años. Pryor le imprimió humor a su personaje, lo cual hizo de SUPERMAN III una película boba. En la novelización, Kotzwinkle quiso hacerlo un tipo más serio, como una especie de genio incomprendido… el resultado sigue siendo igualmente espantoso.
Párrafos finales lo merece la Supercomputadora, el enemigo real del Hombre de Acero en éste libro. La película –y la novelización– datan del 1983, una época en que las computadoras eran básicas todavía. No existía Windows y no había Internet. La idea de una computadora malévola no es nueva y sin duda en nuestros días, tenemos mejores ejemplos fílmicos de tal tópico (desde Hal 9000 en “Odisea del Espacio” hasta Skynet en “Terminator”). En la película –y en la novelización – la computadora que lucha contra el Hombre de Acero es una tostadora tamaño gigante llena de válvulas, cables y relés. Un bodoque electrónico que más que dar espanto o sobrecogimiento, da pena.

EN SINTESIS: 

En síntesis, es un libro malo. No merece más consideraciones al respecto. No se molesten en tirar el dinero en él, si algún día se lo topan por allí.

¡Saludos!

Superman: Last Son of Krypton (Epilogo)


Epilogo


Edificio de LexCorp.
Oficina de Luthor. Día.

Tess entró en la oficina, dispuesta a hacerse cargo de la compañía. Después de su aventura espacial, consideró que en vez de descansar lo mejor era poner en orden los asuntos de la empresa.

-Bienvenida, querida. ¿Disfrutaste de tus vacaciones en el espacio?

Se quedó helada. Sentado delante del escritorio en su silla, Lex Luthor aguardaba, paciente.

-¡Lex! ¡Al fin! ¿¿Dónde…?? – empezó ella, pero Luthor la cortó, alzando una mano para acallarla.
-Sinceramente, estoy decepcionado, Tess. Me han contado que has estado ayudando a ese payaso de circo – movió negativamente la cabeza – Conoces la política de esta empresa: no trabamos amistad con Superman.
-¡Pero Lex…! ¡No puedes estar hablando en serio! – protestó ella - ¡La vida del planeta estaba en juego! ¿Qué querías que hiciera? ¡Tomé la decisión que creí correcta! Además, ¡tú no estabas! ¡Intenté comunicarme contigo y no pude hacerlo! ¿¿Dónde estabas??
-Tess, cuida tu tono, por favor.

Luthor se puso de pie. Rodeó la mesa y se le acercó.

-Yo… lo siento – Tess bajó la vista. Se mordió el labio inferior – Pero, Lex… Yo… no tenia noticias tuyas. Llegué a creer que te había pasado algo…
-Tessie, Tessie… querida. Sabes que eres mi favorita – le acarició la mejilla – la mas fiel de mis empleadas – sonrió – la mas querida.

Ante el contacto suave de su mano, la chica se estremeció.

-Sabes que cuento contigo para llevar adelante toda esta empresa y que deposito más confianza en ti que en el resto. Sabes lo valiosa que eres para mí.
-Lex… - se sonrojó. La mano de Luthor era calida, apacible. Entrecerró los ojos.
-Sin ti, yo no podría vivir – le confesó – es por eso que esto que voy a hacer me va a causar mucho dolor… pero lo soportare.
-¿Qué…? – empezó ella. Nunca terminó la frase.

Tess sintió un dolor lascerante en el pecho. Bajó la vista. Luthor había clavado en ella una daga.

-¡Urk! – un cuajaron de sangre le subió por la garganta y salió por su boca. Se desparramó por sus labios y mojó su barbilla.
-Shhh. No hables – le susurró él, sosteniendo su cuerpo mientras moría – Pasara rápido. Lo lamento mucho… pero ciertas cosas requieren que uno sacrifique lo más valioso que tiene por un fin mayor.

Tess no entendía nada y nunca lo haría. Luthor la depositó en el piso de la oficina y aguardó a que muriera. Cuando se hizo patente que había dejado de respirar, ahogada en su propia sangre y sin vida ya, el empresario suspiró. Se irguió, extrayendo la daga, y permaneció en silencio por un rato.

-Supongo que estarás satisfecho – dijo al cabo de un momento.

Una figura se materializó en la sala. Un hombre rubio y atractivo, vestido de negro, se repantigó en la silla de Luthor, mirándolo divertido. Sonrió y entrelazó la manos en actitud contemplativa.

-Pues sí que lo estoy – dijo – y sorprendido también. Esa chica estaba enamorada de ti, ¿lo sabias?

No. No lo sabia, pero entendía que solo se lo había revelado para aumentar el sufrimiento que secretamente albergaba en el alma por lo que había hecho.

Pero claro. Al fin de cuentas… ¿Qué otra cosa podía esperar viniendo del mismo Diablo?

-Aclaremos los términos de nuestro contrato – puntualizó Luthor – A cambio del sacrificio del alma de la persona mas valiosa para mí, la mas querida, me darás un poder inmenso para derrotar a Superman.
-Eso es correcto.
-Muy bien. Cumple con tu parte. Yo cumplí con la mía.

Lucifer sonrió.

-No esperaba menos viniendo del ilustre Lex Luthor – dijo – Ok. ¡Sea!

Chascó los dedos.

Hubo un inmenso flash de luz.

***

El titular de “El Planeta” rezaba lo siguiente:

LEX LUTHOR PRESIDENTE

Y mas abajo, el inicio de la nota decía:

Después de una reñida elección cabeza a cabeza con el candidato oficialista, el candidato de la oposición arrasó en las urnas. Norteamérica saluda esta mañana a su nuevo Presidente electo…

¿FIN?

Superman: Last Son of Krypton (Seis)


6


Interior de la nave de Brainiac.
Al mismo tiempo.

Tess llegó al muelle donde se encontraba aparcada la nave calavera. Dos androides la custodiaban. Usando el rayo láser de su traje espacial, los destruyó sin darles tiempo a nada.
Subió al vehículo alienígeno y corrió hacia el Puente de Mando. Una vez en ese lugar, conectó el tablero de mando a su Tablet-PC.

Cuando las computadoras de a bordo se enlazaron con la computadora madre de Brainiac, mediante conexión Wi-Fi, la chica extrajo una memoria de su traje y la conectó. Velozmente, localizó el archivo y lo seleccionó. Lo abrió y lo dejó correr.

Listo.

Estaba hecho.

Superman desconocia la existencia de aquello que inoculó en las computadoras del coluano. Tess había previsto que se encontrarían con tecnología alienígena en mitad de su viaje, por lo que días antes de partir ordenó a los científicos de LexCorp la creación de aquel potente programa informático que ejecutaba sobre las maquinas de Brainiac. Ese era su As bajo la manga… su recurso para desarmar a su enemigo.

-Fase Uno completa… ahora a esperar la Fase Dos – se dijo y calculó el tiempo que tenia antes de que se ejecutara completamente el programa invasor.

La espera se volvió interminable. Se preguntó que estaría pasando entre Linterna Verde y Superman…

Unos ruidos secos la sacaron de sus pensamientos. Miró hacia fuera de la nave… y se le congeló el corazón.

¡Marchando rítmicamente, un ejército de androides venía por ella!

-¡Mierda!

Tess corrió hacia la exclusa de entrada y presionó el comando que la cerraba. No era una barrera efectiva, pero al menos serviría.

…Cuando los robots llegaron, comenzaron a aporrar la puerta con violencia...

***

Superman volvió a la Luna desde el espacio. Se unió a Kara y juntos usaron su visión de rayos X para comprobar que bajo la inmensa montaña de roca lunar, yaciera muerto Hal.

¡¡BOOM!!

Un inmenso dragón esmeralda surgió de la tierra. Se los llevó por delante y desplegó sus alas mientras rugía y vomitaba fuego por sus fauces abiertas…

La visión fantástica solo duró apenas unos segundos, al cabo de los cuales se desvaneció dejando al descubierto a un muy serio Linterna Verde.
Sin perder el tiempo, conjuró con su anillo una lluvia de misiles nucleares. Los arrojó uno detrás de otro hacia la pareja de kryptonianos.

La deflagración ocurrida abrió un nuevo e inmenso cráter en la cara de la Luna, pero sirvió en su cometido.

…Cuando el polvo se dispersó, Kara y Superman yacían flotando inconscientes entre los restos…

Hal sintió cierto alivio, aunque solo por unos segundos. Tenia que ir todavía por el responsable de todo esto: el pez mayor.

Era hora de acabar con esta historia.

***

Los discos voladores de Brainiac rodearon a Metrópolis desde el cielo. De inmediato se iluminaron y se enlazaron unos con otros.
Una vasta red de energía cubría la urbe. El campo de fuerza estaba siendo desplegado…

Lois miró desde su balcón y se estremeció. No parecía haber rincón alguno de Metrópolis que escapase a aquello que se avecinaba.

Cerró los ojos. No sabía qué pasaría después, pero no tenia dudas de que no seria algo bueno…

***

Los golpes en la exclusa de entrada de la nave calavera se multiplicaron. Las planchas de acero no resistirían mucho más el embate de los sirvientes de Brainiac.

Tess consultó la pantalla de su Tablet-PC: 98 % COMPLETADO, rezaba.

-¡Vamos, vamos! ¡Vamos, maldita sea! ¡Actúa de una vez!

¡POM, POM, POM! ¡CRAAAC!

El corazón casi le da un vuelco. ¡La puerta había cedido!

¡Los androides estaban dentro!

-¡Vamos! ¡Dios! – el gritó de Tess fue frenético. Ya venían por ella…

99 % COMPLETADO.

-¡Si! ¡Si! ¡Vamos!

100 % COMPLETADO. EJECUTANDOSE.

Se fue la luz.

Súbitamente, sin aviso.

Se hizo el silencio.

Tess aguardó, congelada en su sitio, el corazón dándole golpes en su pecho con cada latido.

La luz volvió, pero al toque parpadeó, intermitente. Un zumbido bajo, sordo, se dejó oír. La muchacha sonrió.

-¡Trágate esta, Brainiac! – dijo.

El virus de computadora cumplió su cometido: traspasar el Firewall de Brainiac, destruirlo, arruinar sus programas…

El ejército robótico que ya había entrado en la nave cayó al piso, desconectado.

Las pantallas en el puente de mando del coluano se apagaron, ante su perplejidad. Intentó enlazarse mentalmente con sus maquinas, pero no obtuvo respuestas.

-¡L-Ron! ¡Informa! ¿Qué sucede?

El pequeño droide se desplomó, inerme. Su amo y creador lo observó con estupor.

***

Uno a uno, los discos voladores sobre Metrópolis se apagaron y cayeron a tierra. Lois abrió los ojos. ¡No lo podía creer! Cuando ya parecía que el fin estaba encima, todo cambió.
Seguía sin saber casi todo lo que ocurría detrás de aquello, pero estaba segura (podía haberlo apostado) de que Clark estaba implicado en ello.

Con un suspiro de alivio, le dio las gracias.

***

Brainiac estaba furioso. Se disponía a buscar él mismo las respuestas a este súbito apagón de sus operaciones cuando una pared cercana fue aserrada por una sierra eléctrica verde, abriéndose un agujero en el acero por el que Hal entró.

-¡Hora de rendir cuentas con las justicia, Brainy! – dijo.

Un zumbido se desató. Hal se agarró la cabeza. ¡Un estallido de dolor le invadió el cerebro!

Las rodillas se le doblaron. Cayó al piso.

-El poder de los Linternas Verdes reside en su fuerza de voluntad – dijo Brainiac, sonriendo siniestramente – Para tu desgracia, la mía es superior.
-¡NGH! – Hal gruñó. Intentó apartar de sus pensamientos a la mente invasora pero le fue imposible.
-¡Voy a desgarrar tu cerebro, de adentro hacia fuera!

Una ráfaga de aire surgido de la nada se produjo. Brainiac miró en dirección de donde había venido y se encontró cara a cara con Superman.

-¡Ah! ¡El Ultimo Hijo de Krypton regresa! Justo a tiempo. ¡Obedece mis órdenes! ¡Destruye a ese insecto!
-No.

La negativa fue enérgica. Brainiac se sorprendió un poco.

-Ya veo – dijo – Has recobrado el control de tus pensamientos. Sin embargo no durara… ¡Tu mente se someterá a la mía otra vez! ¡Harás lo que te ordene!

El mismo zumbido que Hal sintió estalló en el cerebro del Hombre de Acero. Esta vez lo resistió, con todas sus fuerzas…

-¡No puede durar para siempre tu evasiva! ¡¡Cederás!!

Superman tembló. Una mano invisible le tironeó la mente. Cayó de rodillas.

-Pobre, pobre kryptoniano. ¿Ves lo fácil que me es dominarte? Así como dominé y destruí Krypton, así te dominare y destruiré a ti mismo. ¡Aprenderás que ningún poder puede superarme!
-Tú… ¿¿Destruiste Krypton??
-He conquistado y destruido muchos mundos en el Universo, pero ninguno como el tuyo me trajo ciertas satisfacciones. Los kryptonianos no pudieron detenerme. Se jactaban de ser la mas superior de las razas del Cosmos… ¡Pobres ilusos! ¡Los aplasté como cucarachas, con suma facilidad!
-¡Padre! ¡Detente!

Una voz femenina gritó. El coluano se volvió a mirar…

Kara había aparecido, su rostro teñido de espanto.

-¡Lo estas lastimando! – dijo - ¡Suelta a Kal-El!
-¡Estupida criatura! ¿Cómo osas contrariarme? Apártate de aquí y déjame terminar mi trabajo… este ha osado desafiarme y morirá por tal afrenta.
-¡No! ¡No! ¡Padre, por favor! ¡Es mi primo! ¡Es mi primo!
-¡Apártate de aquí, Kara! ¡O de lo contrario me veré obligado a darte igual trato!

Kara no lo podía creer. ¡El hombre que la había criado, el que la había hecho llegar a ser la mujer que ahora era, la trataba sin contemplaciones, igual que como había tratado a cientos de miles de millones de seres en todos esos años que compartieron juntos!

La venda en los ojos de la muchacha se cayó. Supo en aquel instante que había sido su cómplice por mucho tiempo, callando al ver la muerte de tantos mundos, al seguir a su lado como si nada. También entendió de que la historia que le contara a ella (esa donde él la salvaba de la destrucción de Krypton por “piedad” y la criaba) era una gran mentira… una mentira que acababa aquí y ahora.

Kara se decidió. Iba a detenerlo. No le iba a permitir seguir más. Tampoco iba a dejar que le hiciera daño a Kal.

Voló contra Brainiac con claras intenciones de detenerlo.

…Nunca lo tocó…

El coluano levantó una mano y su poder telequinetico fluyó contra ella. La paró en seco y la apretó, destrozándole las costillas y los huesos.

Kara puso los ojos en blanco. Brotó sangre de sus labios. Se convulsionó, sostenida por el poder mental de Brainiac y cuando la vida se extinguió en ella, el villano la soltó, dejándola hecha un guiñapo.

-¡¡KARA!!

La muerte de su prima liberó a Superman del control del alienígena. A supervelocidad, fue a recoger el cadáver del piso y la revisó con rayos X.

Era tarde.

-¡Oh, Kara! ¡Oh, mi Dios! – gimió.
-¡Que escena tan conmovedora! – se burló Brainiac – No te aflijas. ¡Ahora mismo la acompañaras!
-Este… disculpe… tengo una entrega para usted. 

Alguien tocó el hombro del coluano. Se volvió y fue justo para ver como un puño verde se estrellaba contra su rostro con suma violencia.

Brainiac salió despedido por el aire y aterrizó, inconsciente, contra una pared. Hal lo miró con una semi-sonrisa en el rostro.

-Píensalo de nuevo, imbecil – dijo.

Tess reapareció en ese momento. Caminando lentamente, se acercó al cuerpo del coluano caído, lo pateó y lo escupió.

-Jaque Mate… idiota.

***

Después de la tormenta siempre viene la calma.
Tess reprogramó las computadoras de la nave calavera para ponerla a funcionar nuevamente, mientras Hal contactaba con al resto del Cuerpo de los Linternas Verdes y disponía de Brainiac, encerrándolo en una prisión provisoria con su anillo.

Superman, por otro lado, llevó el cuerpo de Kara a la Luna, en donde con gran pesar en su alma lo enterró, construyendo con posterioridad una tumba conmemorativa para poder siempre identificar el sitio.

Al terminar de hacerlo, se arrodilló y le dedicó una oración. Había sido corto el tiempo en el que se conocieron y muy breve lo que habían compartido… pero ya nada podía hacerse.

Siempre la recordaría y siempre, siempre la honraría usando sus poderes como lo venia haciendo: combatiendo a los malvados, ayudando a los indefensos.

Se levantó y se dispuso a marcharse, pero antes de hacerlo se le ocurrió una idea. Miró fijamente a la placa de roca que había modelado con sus manos desnudas y usó su visión de calor. Talló con ella unas palabras y, encima de todo, dibujó un símbolo… una “S” como la de su pecho.

Las palabras que puso decían así:

KARA ZOR-EL

Quien se asemejó a un ángel
Descansa en Paz
Siempre te recordare

***

Se reencontró con Hal mas tarde, en el Puente de Mando de la nave de Brainiac. Oficialmente era la primera vez que podían saludarse sin estarse dando golpes…

-Me diste flor de paliza – comentó Hal, mientras le estrechaba la mano.
-Brainiac me controlaba, no pude hacer nada para evitarlo. Lo siento – se disculpó él.
-No es un reproche. ¡Imaginate lo que dirán mis compañeros cuando se los cuente! ¡Superman me aporreó pero sobreviví!

Hal sonrió. Superman le devolvió el gesto pero de manera triste. En su memoria seguía fresca la muerte de Kara…

Su compañero superheroico se dio cuenta de esto y creyó que su deber era decir algo al respecto.

-Duele y me imagino que dolerá por mucho tiempo… pero hay que seguir adelante, azul. Otra no queda. Mi padre solía decir que cuando la vida te pone palos a la rueda, es cuando mas debes marchar y siempre hacia delante. Todo un planeta depende de ti… todos depositan su confianza en ti.
-No todos… lamentablemente, hay alguien a quien defraudé. Con justa razón, esta enojada conmigo.
-Bueno… no sé quien puede ser esa dama, pero ten presente esto: si realmente te quiere, sabrá perdonarte. Muchas veces, todos cometemos errores. Pero al fin de cuentas, somos humanos.

Superman bajó la vista. Hal entendió el despiste que había cometido, y se apresuró a agregar:

-No importa nuestro origen. Seamos de la Tierra o de la Constelación de Orión, en el fondo solo somos humanos. Ten eso presente, amigo.
-Lo haré.

Superman cobró ánimo un poco. Le volvió a estrechar la mano a Hal en señal de amistad.

-¿Qué sucederá con Brainiac? – preguntó.
-Mis compañeros llegaran pronto. Juntos lo llevaremos a Oa, en donde será su juicio y sentencia por los crímenes que ha cometido contra el Universo. No te preocupes por él; no volverás a verlo jamás, con suerte.

Tess interrumpió la charla, apareciendo. Se les unió con buenas nuevas.

-Nave preparada para partir – anunció - ¿Qué harán con esta cosa inmensa? – dijo, refriéndose a la nave de Brainiac.
-La llevaremos con nosotros – le explicó Hal – Los Guardianes del Universo sabrán que hacer con ella. Además, Brainy tiene una bonita colección de ciudades miniaturizadas consigo, llenas de seres vivos. Creo que intentaran devolverlas a su tamaño normal y las reubicaran en algún planeta que designen.

Sabiendo que aquella era la despedida, Superman saludó a Linterna Verde estrechando su mano por tercera vez. Hal lo consideró un signo de confianza y lo palmeó en el hombro.

-Allá abajo te están esperando. Llévate todo el crédito. A tus amigos de la Prensa les va a encantar oír la historia.
-Cuídate.
-Lo mismo digo, socio. Nos vemos.

Superman se marchó. Tess se demoró un momento para quedarse a solas con Hal.

-¿Qué sucede, nena? ¿Quieres un autógrafo? – bromeó él. Tess solo sonrió.
-Solo decir: “gracias por todo, Sr. Jordan”. LexCorp lo tendrá presente en el futuro.

Hal dudó.

-¿Eso es bueno o malo?

Tess no le dio explicaciones. Solo le guiñó un ojo y se fue.

-Que chica tan rara…

***

Los Linternas Verdes llegaron y se llevaron a Brainiac y su gran nave con ellos, mientras Superman y Tess regresaban a la Tierra.
Para la gente del planeta, que desconocía al héroe esmeralda y sus aventuras todavía, la desaparición de la nave alienígena se la atribuyeron al Hombre de Acero y así saldría retratado en los principales periódicos del mundo al poco tiempo (entre ellos, “El Planeta”) por lo que aquel suceso resultó beneficioso en extremo para su imagen pública.

Una encuesta revelaba, una semana mas tarde, que Superman era la persona que más confianza inspiraba a las personas, muy por encima del Papa y del último Premio Nóbel de la Paz.

Parecía que para el Ultimo Hijo de Krypton las cosas terminarían bien, pero todavía quedaban algunos hechos que serán narrados a continuación y que completan el cuadro de los tiempos por venir…

***

Apartamento de Lois Lane.
Metrópolis. Noche.

Lois estaba sentada en un sofá de su living, cuando tocaron a la ventana de su balcón. Se levantó y la abrió; Superman se hallaba allí, parado, esperándola.

-Clark – dijo ella. Él asintió.

La Luna apareció en ese momento en el cielo y se volvió para mirarla. Varias lágrimas se escaparon de sus ojos. Cuando quiso darse cuenta, estaba llorando del todo.

Lois se le acercó y lo abrazó.

Lo llevó dentro.

Él tomó asiento. Enterró la cara entre las manos y permaneció en silencio.

Lois aguardó.

-Tengo algo que contarte… - empezó él y le narró toda la historia, de principio a fin, sin omitir detalles.

Cuando acabó, había dejado de llorar. Una cansada resignación se había apoderado de él.

-Soy el Ultimo Hijo de Krypton – dijo. La miró con tristeza – Y soy el único. Lois, si te hicieras a una idea de lo que eso significa para mí…

Enmudeció. Lois le apoyó una mano en el hombro.

-Soy todo lo que queda de Krypton. Estoy solo.
-No, Clark. No lo estas.

La miró. Ella le sonrió, con dulzura.

-Nunca vas a estar solo. No si yo puedo evitarlo.
-¿Lois?
-He pensado mucho sobre tu secreto… es una carga enorme para ti y una gran responsabilidad para mí, a quien se lo confiaste. Porque, al fin de cuentas, confiaste en mí y me lo contaste. No puedo ser tan cínica ni egoísta de pensar solo en mí misma. Es por eso que he tomado una decisión al respecto…

Él aguardó. La sonrisa en los labios de la muchacha se volvió picara, cómplice.

-Guardaré tu secreto. Puedes contar conmigo.

Superman abrió los ojos como platos. La miró con incredulidad. Ella asintió, reafirmando su posición.

-Como te dije, he estado pensándolo bastante… y creo que podríamos ser un buen equipo. ¡Imagínatelo! Tú cazando a los malhechores y salvando al mundo de amenazas intergalácticas y yo escribiendo en el periódico tus hazañas. Si… podría funcionar bastante bien. “Lois & Clark: las nuevas aventuras de Superman” – sonrió, ante la ocurrencia.
-¿Me estas diciendo que de verdad guardaras mi secreto? ¿Ya no estas enojada?
-¿Hablo en chino, Clark? Si te digo que lo guardaré, lo guardaré. En cuanto a lo del enojo… Cariño, soy adulta. Puedo enfurruñarme con los hombres, pero sé reconocer cuando uno es bueno… y tú, señor Kent, eres el mas bueno que conozco.

Lois le tomó las manos.

-¿Amigos otra vez?

Él sonrió.

-Siempre – dijo.

Superman: Last Son of Krypton (Cinco)


5


Orbita de la Tierra…

La gran esfera metalizada flotaba lentamente sincronizándose con la orbita terrestre. Su presencia rivalizaba con la de la Luna y hasta la tapaba de la vista.
En la superficie del planeta, la Humanidad se estremeció colectivamente ante la espantosa visión llegada de más allá de las estrellas. Las miradas del mundo entero estaban puestas en el objeto extraterrestre; todos se preguntaban quien o qué estaba detrás de todo ello. Si los visitantes venían en son de paz… o todo lo contrario.

Desde su sala de control, conectado a sus computadoras mentalmente, Brainiac observó con frío desprecio la figura azul del planeta.

Cerca, Kara y Superman también miraban. Este ultimo, debatiéndose inútilmente al control mental al que el coluano lo había sometido.

Superman sabia que todo estaba marchando mal, pero cada vez que el impulso de actuar para detener lo que estaba viendo se hacía presente, su conciencia era bombardeada por el influjo de Brainiac, provocándole un embotamiento en el cerebro.

-MAESTRO, UNA SEÑAL DESCONOCIDA SE ACERCA PELIGROSAMENTE A NUESTRA POSICION – anunció L-Ron.

Una pantalla se encendió. Brainiac contempló como un cometa verde se dirigía a su nave.

-Ampliación – ordenó. La imagen se acercó al objeto. Hal y Tess aparecieron en primer plano, protegidos de los rigores del vacío gracias al poder del anillo – Un Linterna Verde… y esa fastidiosa hembra terrícola – Brainiac los vio arribar a su nave, traspasando una compuerta exterior como si esta no existiera – Creo que es hora de probar vuestros poderes – se volvió hacia la pareja de kryptonianos – Vayan y acaben con ellos.

Kara iba a decir algo, pero enmudeció. Una fuerza invisible embotó su mente y le ordenó obedecer.

Superman también fue doblegado del mismo modo y entonces los dos partieron a toda prisa a cumplir con lo designado por su amo.

***

Hal y Tess entraron sin ningún problema en la nave. Una vez allí, Linterna Verde tomó la posta, marchando primero.
-¿Puedes ayudar en verdad a Superman? – le preguntó Tess.
-Primero tenemos que encontrarlo… y algo me dice que no va a ser muy difícil.

Se paró súbitamente en mitad de un pasillo. Frunció el ceño.

Superman y su prima se encontraban allí, esperándolos. Tenían cara de pocos amigos.

-¡Superman! ¡Soy yo, Tess! – gritó la pelirroja. Una fría mirada ausente le fue devuelta.
-No te gastes. Está bajo el poder de Brainiac. Los dos – Hal se colocó delante de ella, a modo de protección – Escucha: aléjate de aquí lo más que puedas. Esto se va a poner muy feo.

Tess retrocedió. Kara fue la primera en actuar. Moviéndose a supervelocidad se arrojó contra ellos pero Hal le impidió hacerles daño, formando un guante de béisbol gigante con su anillo, donde la atajó y la mantuvo capturada.

Superman fue el siguiente. Fustigó a Linterna Verde con su visión de calor. Hal tuvo que protegerse conjurando un gran escudo medieval, con el que se cubrió.
Aprovechándose de la confusión reinante, Tess se retiró rápidamente. Todas las cartas parecían a favor de Brainiac en esta pelea, pero el coluano se equivocaba; ella era una chica de recursos y tenia un As bajo la manga.

-Ríndete – dijo Superman, partiendo de un puñetazo el escudo.
-¿Sabes? Lo tengo difícil todavía eso de recibir órdenes.

Unas manos aferraron a Hal por la espalda, desde atrás. Efectuándole una llave, Kara intentó inmovilizarlo.

El Hombre de Acero volvió a atacar. Esta vez su puño se estrelló contra el rostro del superhéroe esmeralda, con toda su fuerza.

Pese a que el anillo protegía a Hal, sintió el impacto del golpe como si un tren carguero de medianoche le hubiera pasado por encima. Trató por todos los medios de concentrarse, dejando fluir sus pensamientos y de enfocar su fuerza de voluntad para dar forma a su contraataque, pero resultaba difícil mantener la mente clara mientras dos súper seres lo aporreaban como a un muñeco de trapo.

“¡Concéntrate, Jordan!”, pensó, “¡Sacatelos de encima! ¡¡YA!!”

Una onda de energía verde salió expelida por su cuerpo. Superman fue sacudido hacia atrás y Kara terminó soltándolo. Libre de sus captores, Hal decidió cambiar el escenario de la lucha y voló en dirección a una pared. La destruyó con un rayo abriendo un agujero en dirección al espacio y salió por él.

Tal y como esperaba, los kryptonianos vinieron tras él, persiguiéndolo.

***




La Luna.
Un instante después.

Hal sobrevolaba un inmenso cráter, mientras los dos kryptonianos le perseguían disparándole rayos de calor por los ojos.
El sitio era el apropiado para el combate que se iba a desarrollar entre ellos. Dio una pirueta en el espacio y alunizó. Un campo de fuerza personal verde lo envolvía y protegía, como un aura.

Superman y Kara llegaron. El primero amagó con darle un puñetazo. Hal se defendió esquivándolo y conjurando un arma de fuego de diseño futuristico, producto de su imaginación materializada por el anillo.

Disparó. Las balas de energía esmeralda azotaron al Hombre de Acero, rebotando contra la “S” de su pecho y explotando contra el suelo polvoriento de roca lunar.

“Un tipo muy duro”, pensó, “Voy a tener que esforzarme mas”.

El arma mutó. Ahora se convirtió en una bazuka. Linterna Verde enfocó a su rival con la mirilla y apretó el gatillo.

Un cohete verde salió despedido contra Superman; impactó en él provocando una tremenda explosión.

Una nube de polvo y rocas se levantó. Hal no pudo ver ni distinguir nada hasta que el kryptoniano surgió de ella volando y se lo llevó por delante, estrellándolo contra el borde del cráter.

Jordan intentó recuperarse pronto, pero la bota roja de Superman se lo impidió, aplastándolo contra las piedras. Sus ojos brillaron, otra vez. El latigazo de la visión de calor iba a llegar de nuevo…

¡¡PAM!!

Superman salió despedido hacia el negro firmamento. El gran guantelete de hierro que cubría la mano y el brazo de Hal relució en la penumbra reinante.

Linterna Verde se puso de pie. Buscó a Kara con la mirada…

No estaba.

“¿Dónde diablos se metió la chica?”

Se produjo un temblor de tierra. Kara apareció instantes después, cargando entre sus manos un pedazo de montaña lunar, tamaño ciclopeico.

“¡Oh, maldita mier…!”, fue todo lo que Hal alcanzó a pensar, antes de quedar totalmente sepultado por toneladas de roca.

***
Brainiac estaba complacido. Sus cálculos daban resultados; dos kryptonianos eran mejor que uno.

Habiendo visto el combate contra el Linterna Verde, el coluano volvió a fijar su atención en la hembra terrestre, que se encontraba en algún lugar a bordo de su nave.

Todavía seguía allí dentro, preparando su tonto intento de contraofensiva.

Que fastidio.

Envió a un ejército de androides a buscarla. De ningún modo pensaba ocuparse personalmente de una criatura tan inferior.

Arreglado el asunto, pasó a considerar su próximo planeta a conquistar: la Tierra.

En sus pantallas, imágenes del globo terráqueo desfilaron, ante sus ojos. Con frío interés, Brainiac estudio detenidamente a ese mundo.

Era un planeta que tenia poco que ofrecerle.

Nadie lo iba a extrañar una vez que lo destruyese.

Inició el proceso: eligió una ciudad terrestre como la más representativa de todas y envió hacia ella cientos de discos voladores… maquinas que la encerrarían en un campo de fuerza y la encogerían para que después él pudiera “embotellarla”.

Sonrió, satisfecho.

Todo marchaba calculadamente bien.

***

Lois se asomó al balcón de su apartamento.
Como todos en Metrópolis, estaba asustada. La visión de la nave de Brainiac en los cielos era espantosa, pero más terrible aun, si cabía, estaba la certeza personal que ella tenia de que aquello que sucedía era el Fin del Mundo.

-Clark… ¿Dónde estas? – dijo - ¡Te necesitamos!