lunes, 30 de julio de 2012

Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos, de Ben H. Winters & Jane Austen


La popularísima novela de Jane Austen convertida en una enternecedora historia de amor con nuevas escenas pobladas de gigantescas langostas, pulpos voraces, serpientes marinas de dos cabezas y otros monstruos.
Cuando las hermanas Dashwoods son expulsadas de su hogar, van a vivir a una isla llena de criaturas salvajes y oscuros secretos. Elinor, la más sensata de las dos, se enamora de Edward Ferrars, mientras a su hermana Marianne se la disputan el apuesto Willoughby y el temible coronel Brandon, mitad hombre y mitad monstruo. ¿Podrán las bellas hermanas encontrar el amor verdadero? ¿O caerán presas de los tentáculos que todo el tiempo intentan agarrarlas de los talones?
De los creadores del éxito internacional Orgullo, prejuicio y zombis llega este magistral retrato de la Inglaterra de la Regencia que combina los mordaces apuntes sociales de Jane Austen con escenas ultraviolentas de monstruos surgidos de las profundidades el mar.
Jane Austen es coautora del best-seller Orgullo y prejuicio y zombis, que ha sido traducido a casi veinte idiomas y que en breve será llevado al cine. Murió en 1817. Ben H. Winters es un escritor que reside en Brooklyn.

MI OPINION DE ESTA NOVELA

Larga y por momentos, soporífera. Así podría catalogar esta novela. Básicamente, al igual que con “Orgullo y Prejuicio” hubo una versión zombi a cargo de Seth Grahame-Smith, lo mismo ocurriría con “Sentido y Sensibilidad” de Jane Austen, aunque el escritor ahora es otro –Ben H. Winters– y la temática también es otra. En este caso, la historia romántica de fondo de Austen de las hermanas Dashwoods transcurre en un mundo fantástico repleto de peligros…
Por culpa de un suceso llamado “La Alteración”, las criaturas marinas han mutado y se han convertido en feroces monstruos acuáticos, con un odio acérrimo hacia los hombres. La Humanidad se halla en constante lucha contra las fuerzas del Mal provenientes del fondo de los océanos y es en ese marco fantástico en el que las hermanas Elinor, Marianne y Margaret Dashwoods viven sus aventuras y romances.
Como bien se cita en la sinopsis de más arriba, Elinor se enamora de un caballero llamado Edward Ferrars, mientras que su bella hermana Marianne es disputada por el amor de dos personajes bien diferentes: el guapo Willoughby, un experto buceador y aventurero buscador de tesoros, y el mitad humano, mitad monstruo cefalópodo del Coronel Brandon, un hombre con unos viscosos tentáculos asomándole por la cara, tal cual un personaje salido de “Piratas del Caribe”.
La novela trata, como se ha dicho, sobre las tres hermanas y sus amoríos, en un mundo volcado a los océanos, ya sea bien como medio de vivir, como medio al que combatir. Uno de los elementos más fantásticos de la novela, amen de los monstruos marinos que salen en ella, es la “Estación Submarina Beta”, esa suerte de colonia-ciudad subacuatica construida por un progreso de ingeniería impensable para la época y el mundo de la novela original. La parte de la Estación Submarina ha estado bien narrada. Las descripciones de cómo los científicos hidrozoólogos hacen experimentos con las criaturas marinas buscando una solución a su agresividad, también. Donde todo hace agua es en las partes dedicadas a las historias personales de las Dashwoods.
Por momentos suenan interesantes sus historias, por otros se vuelven soporíferas. Y en otras ocasiones, rayan en lo ridículo algunas escenas, como por ejemplo esa donde hay un hombre peleando contra terribles peces espadas, mientras Elinor, Marianne y Edward hablan en un salón de la Estación Submarina y de repente el pobre tipo es masacrado sin piedad y devorado por los temibles animales, sin que a los tres, que presenciaban la batalla tras un vidrio protector se les mueva un pelo. Escenas como esa, donde lo escabroso parece moneda corriente abundan y muchas en el libro.

En síntesis y para no hacerlo tan largo, la novela no es mala, pero está a años luz de ser buena. Mi consejo para los escritores yanquis seria que se dejaran de profanar tanto los clásicos de la literatura –inglesa o no– para hacerles la “versión zombi, monstruo marino, vampiro, etc” e inventaran cosas nuevas. Digo yo.

Saludos, amigos. ^^

miércoles, 25 de julio de 2012

¡Argentinos a Vencer!, de Juan Simeran


Treinta años después del desembarco argentino en las Islas Malvinas, el Imperio Británico aun no ha podido recuperarlas. Consecuencia del acto heroico de un soldado correntino en 1982, siguen ocupadas por el Ejercito Argentino mientras caen, incesantes, los misiles ingleses.
En el continente, primero el embargo económico de las potencias y luego la prohibición de emigrar dictada por la Junta Cívico-Militar –que se mantiene férrea en el poder– han transformado a la Republica en una prisión gigante y decadente, estancada en los años ochenta.
Sin celulares, ni internet, ni libertad, los habitantes de esta ucronía arrastran el agobio y la desesperanza de una realidad gris. Un grupo de improvisados compañeros de ruta, entonces, navegara entre el deseo de huir del territorio y el miedo al desarraigo, redescubriendo valores adormecidos como el amor y la amistad, que siempre en tiempos difíciles adquieren un tinte épico y desesperado.

MI OPINION DE ESTA NOVELA

La ucronia no es un género fácil. Generalmente es un trabajo de revisionismo histórico bastante complejo en el cual, el autor construye un mundo a partir de un cambio fundamental en algún hecho histórico en el tiempo. La ucronia trata sobre historias de universos alternativos, pero lo hace de manera tal que lo que lees es totalmente creíble y comprensible para el lector. Ese mundo, el de la novela ucronica, se vuelve entonces mucho más real y a veces mas aterrador que el mundo en el cual vivimos.
Hay muchas novelas sobre ucronías. Algunas tratan los paradigmas de “¿Y si los Nazis hubieran ganado la 2 Guerra Mundial?” o “¿Y si Roma nunca hubiera caído?” solo por citar algunos ejemplos. Algunas son buenas novelas de acción, aventuras y toques de ciencia ficción. Otras son barruntas pesadas, difíciles de digerir… El caso que nos ocupa se encuentra en un camino intermedio.
“¡Argentinos a Vencer!” toca el difícil tema de la Guerra de Malvinas en el 82, guerra contra Inglaterra la cual Argentina perdió con la consecuencia de la caída de la terrible Dictadura Militar que imperaba el país. El desgraciado hecho sirvió para que aquella maldita Junta Cívico-Militar que nos gobernaba abandonara el Gobierno. Sin duda, es un tema político muy complejo que necesitaría un desarrollo diferente y más extenso en otro momento. En esta ocasión y en este blog solo hablaremos de la historia de ficción que Juan Simeran creó a partir de un hecho verdadero: la Guerra de Malvinas.
En esta novela, la Argentina es gobernada desde hace treinta y pico de años por la Dictadura. Un país gris, estancado en una eterna década de los ochenta y sin celulares ni internet, ni libertades públicas. En ese ambiente anodino y doloroso, se mueven los protagonistas de éste libro: Javier, un vendedor de cheques falsos, Claudia, una abogada y Bernardo. Estas tres personas, por diversos motivos, emprenden una odisea para poder huir del territorio militarizado argento y hallar la salvación y la libertad en las costas hermanas de Uruguay. Sus historias personales y las del mundo donde se mueven son el hilo central de la novela.
La narración es ágil y muy argentina en su planteo. Está dedicada básicamente a nosotros, los lectores de éste país, por lo que abundan frases y palabras coloquiales y lunfardos. Quizás al lector extranjero le parezca una forma curiosa de hablar, pero así somos los argentinos; y esta es una novela sobre argentinos que viven en una Argentina terrible, aunque no tan diferente en algunas cosas que ocurrieron realmente en la nuestra.
Donde el libro comienza a mostrar flaqueza es cuando las cosas se aproximan al clímax. Prácticamente, la novela se desinfla como un globo pinchado. El autor es como que no sabe cómo ha de acabar la historia y lo que parecía un camino obvio a seguir –el trío abandonando el suelo patrio por la salvación en el extranjero– termina convirtiéndose en una precipitada salvación de ultima hora, con un gobierno militar que se cae por su propio peso de decadente que es, y unos villanos que terminan siendo más patéticos que temibles.
Ahí es donde la novela falla y en donde esta ucronica argenta hace agua. Una pena, ya que venia muy bien encaminada…

¿RECOMENDARIAS ESTE LIBRO? 

Por supuesto que sí. Hay que apoyar la narrativa fantástica argentina y desde ya, tomo la posta en ello. Si bien el final me pareció flojo, la novela en sí misma es muy buena. Si les gusta el género de las ucronías, les recomiendo éste libro.

¡Un saludo! ^^  

jueves, 19 de julio de 2012

¡Se vienen los Mitos de Cthulhu al blog!


A principios de éste año, comencé finalmente a trabajar en un sueño de hace años: escribir Fanfictions sobre los Mitos de Cthulhu, el Ciclo de Horror Cósmico creado por el famoso escritor de terror estadounidense H. P. Lovecraft. Tal es así que en mi haber ya cuento con la no frívola suma de 16 relatos & fanfics basados en el terrible y a la vez fascinante mundo de Cthulhu y compañía. El mes que viene comenzaré el posteo sistemático de estos cuentos –cortos y largos– para disfrute de todos los fans del genio de Providence que deseen leerlos.

¡No se los pierdan!

FEDERICO H. BRAVO  

miércoles, 18 de julio de 2012

Ciudad: Tomo 01, de Ricardo Barreiro


MI OPINION DE ESTE COMIC

Creo que alguna vez lo dije por algún lado: Ricardo Barreiro fue, es y será un genio. Sus guiones fueron de lo mejor en el mundo del comic local y gracias a su inventiva mente han surgido muchas historietas bellas, hermosas, perfectamente acompañadas con dibujantes de primera calidad.
El caso que nos ocupa ahora es uno de ellos.
“Ciudad” nos cuenta la historia de Jean y Karen, dos individuos que por diferentes motivos se pierden en algún momento en La Ciudad, una megalópolis ubicada en un impreciso lugar entre el tiempo, el espacio y las dimensiones. La Ciudad es un universo en sí mismo, inmenso y fantástico, donde todo puede ser. Desde bandas de atracadores a lo “Mad Max”, hasta supermercados futuristas controlados por una malvada inteligencia artificial; desde una especie de vuelta de tuerca al mítico personaje del cuento del Flautista de Hamelin, a una secta de adoradores de Cthulhu, todo eso y mucho más es lo que el lector se encuentra cuando aborda el primer tomo de “Ciudad”.
Las historias son una mezcla de cosas. Algunas son de terror, otras son de simple fantasía y las hay con toques de ciencia ficción. El universo de “Ciudad” es tan rico como la mente de su autor se lo ha permitido. Es un lugar donde TODO puede suceder y al que van a parar todas las personas en todas las épocas y tiempos –y rincones del Universo– que se pierden.
Los dibujos de J. Giménez que acompañan a ésta bella historia son preciosos. Paisajes urbanos donde se destacan edificios de todas las formas y tamaños –y de todas épocas– son el escenario del mundo por donde Jean y Karen se mueven, intentando buscar desesperadamente una salida a aquella otra dimensión… una salida de La Ciudad. Aunque primero deberán sobrevivir a ella.

Recomiendo ampliamente ésta historieta. Son dos tomos y estoy viendo si puedo conseguirme el segundo volumen, para saber cómo acaba la odisea de Jean y Karen. Si les gusta un comic adulto y divertido, con temática fantástica y pizcas de terror y CF, no lo duden, éste es el indicado.

¡Saludos!

martes, 17 de julio de 2012

Superman: El Lado Oscuro


Edicion USA del comic
MI OPINION DE ESTE COMIC

“Superman: El Lado Oscuro” es otro Elseworld (Otros Mundos) de gran calidad, tanto autoral como artística. Plantea la imaginaria historia de “¿Qué hubiera pasado si en vez de caer en la Tierra, la nave que trajo a Superman hubiera aterrizado en el demoníaco planeta Apokolips, el oscuro mundo regido por el terrible Darkseid?”
La premisa argumental es más que interesante. En el comic, Darkseid cuida a Kal-El hasta la adultez y lo convierte en un supersoldado terrible, bajo su dominio, con el cual planea aterrorizar a sus eternos rivales, los Nuevos Dioses, y dominar el Universo.
La historieta es un desfile de personajes no solo de los habituales comics de Superman, sino del Cuarto Mundo de Jack Kirby, pero con vestimentas y un look renovado. Entre otras cosas, el nuevo Superman de este comic deberá aprender de la manera más difícil a descubrir que no todo es oscuro en la vida y que pese a que las tinieblas parecen reinar, siempre hay una luz al final del túnel…
Como ya comentaba, los dibujos son impecables. Por lejos, el mejor dibujado es Darkseid, ese malvado tan terrible al que vimos de cierta forma un tanto decepcionante –a mi juicio– en la pantalla chica en la serie de TV “Smallville”. Aquel Darkseid aparecía como una fuerza oscura no-corpórea; por el contrario, el Darkseid de éste comic es el que todos conocemos: bien corpóreo y bastante malvado.
En síntesis, y como digo siempre, les recomiendo ampliamente ésta historieta. Son tres tomos que en su momento Editorial Vid de México sacó. Si se los pueden agenciar, adelante. Es una muy buena historia.

Saludos.

lunes, 16 de julio de 2012

Ciudad Zombie, de David Moody


    “No hubo advertencias ni explicaciones. Estábamos entrenados para responder con rapidez. Sonó la alarma, y en cuestión de segundos nos levantamos y nos pusimos en movimiento. La rutina era la misma que en un millar de simulacros, pero supe inmediatamente que esta vez era diferente. Supe que era real. Podía sentir el pánico en el aire de primera hora de la mañana, y en la boca del estómago tenía la desagradable sensación de que estaba ocurriendo algo que lo iba a cambiar todo…”

MI OPINION DE ÉSTA NOVELA

Agarren a un grupo de personas, metanlas todas juntas dentro de una universidad y agreguen una horda de zombis asediándolos. Básicamente ese es todo el argumento con el que podríamos resumir “Ciudad Zombie”, secuela de “Septiembre Zombie”, de David Moody.
La novela carece de sorpresas. Cuando has leído una novela sobre zombis, irremediablemente parece que has leído todas. Todas, salvo honrosas excepciones, son lo mismo: apocalipsis zombi, muertos alzándose de sus tumbas, supervivientes haciendo lo que pueden por sobrevivir y la monotonía de sus tristes existencias a partir de allí. En el caso del libro que nos ocupa, es uno más de lo mismo
“Ciudad Zombie” nos cuenta la historia sobre otro grupo de supervivientes de la pandemia que asoló al mundo, matando a la gran mayoría y convirtiendo en muertos vivientes al otro tercio. Como en la novela anterior, nunca, jamás de los jamases tenemos en claro con qué estamos tratando: virus mutante, radiación de algún tipo o efecto supernatural. Jamás se revela por qué carajo las personas mueren todas un martes por la mañana para luego resucitar convertidos en zombis. El origen de todo sigue en la más completa oscuridad.
La novela sigue la historia de estos supervivientes, quienes se encuentran todos encerrándose en el interior de una universidad –se acabaron los centros comerciales como opción o los rascacielos, por lo visto– viviendo una tediosa y anodina existencia.
Pagina tras pagina la novela sigue contándonos cómo se aburre esta gente ahí dentro, amen de hacer entrar en escena a un grupo de soldados que quedaron aislados de la plaga dentro de otro bunker subterráneo (recordándonos a cientos de otras novelas del Genero Z donde también hay búnkeres y gentes bajo tierra, como “Diario de una Invasión Zombie”, por ejemplo). Luego, como no podía ser de otra manera, el asedio constante de las hordas de pútridos cadáveres caminantes alrededor del campus universitario llega a tal grado, que nuestros “héroes” tienen que huir de allí, encontrando como única posibilidad de escape el susodicho bunker –la ultima esperanza. Igualito a “Diario de una Invasión Zombie”, sip–.
Como se ve, nada nuevo bajo el sol.
En lo personal, se me antojó un libro pesado y aburrido, que incluso hace entrar con calzador a Emma y Michael, protagonistas del libro anterior. Su irrupción en la trama me sonó a algo metido a la fuerza, ya que no inciden demasiado en esta segunda parte y solo tienen relevancia en el clímax.

EN SINTESIS:

En síntesis, una pésima secuela. Aburrida y nada novedosa. Con decirles que incluso ni los zombis son caníbales. Todo mundo tiene miedo a los muertos en esta novela, pero nunca los vemos devorar a nadie. Si bien es cierto que un cadáver pútrido andante asusta a todo mundo, si este no ataca a nadie con intenciones de zampárselo, ¿Dónde está la gracia?
Si gustan, pueden comprarse este libro. Si no, no se perderán de nada. Al menos, eso opino.

Saludos a todos.

Superman: Balas Rasantes


MI OPINION DE ESTE COMIC

“Balas Rasantes” es un Elseworld (Otros Mundos). Generalmente, la línea de Elseworlds de DC Comics siempre tratan un “¿Y  si…?” y a partir de esa premisa argumental, sus autores dejan volar la imaginación. En el que nos ocupa, la cosa es: “¿Y si en vez de Jonathan y Martha Kent, quienes encuentran el cohete que trajo a Superman a la Tierra fueran Thomas y Martha Wayne, los padres de Batman?”
Ese es el inicio de esta aventura, una en donde Batman es encarnado por quien estaba destinado a ser el más grande superhéroe de nuestro planeta; en cambio, se convertirá en el Vigilante enmascarado más peligrosos y oscuro de todos.
Los dibujos son muy buenos. El guión está excelentemente bien hecho. Incluso, contamos con la participación de Lex Luthor de villano, quien acaba “Jokerizado” más adelante, en una vuelta de tuerca que me ha gustado bastante. Y he de hacer notar algunas otras cosas… como que la influencia del primer filme del Batman de Burton se hace sentir entre las páginas de ésta historieta. La Gotham del comic es un calco de la deprimente y gris Gotham de la película; el origen del Joker aquí –encarnado por Lex Luthor, de una forma imperdible– irremediablemente te hace acordar al del mismo personaje en la visión de Burton –versión del Joker a cargo del recordado Jack Nicholson–. ¡Si hasta incluso una escena cumbre entre Batman/Superman con el Joker/Luthor ocurre en un edificio gótico que recuerda muchísimo a la catedral que se vio en la película!
Solo faltaba la música de Danny Elfman, para completarla.
En síntesis, un comic maravilloso, para nada pretencioso pero muy bueno. A los fans de Superman les encantara y a los de Batman, les parecerá curioso. ¡No pueden perdérselo! ^^

Saludos a todos!

Superman: 666 (Epilogo Dos)


Epilogo Dos

Metrópolis. Tiempo después.
Clínica Hart.

Llovía torrencialmente sobre la ciudad cuando el taxi se detuvo ante la fachada del inmenso edificio. Vestida con un sobretodo marrón, Catherine Grant bajó del vehículo y entró en la clínica.

En la sala de recepción esperó junto a las demás personas su turno. Pese a que no era un día de Sol, llevaba puestas unas gafas oscuras que en parte ocultaban su sombrío semblante.

Cuando la recepcionista le avisó de que era su turno para ver al Dr. Reynolds, se levantó rápidamente de su lugar y acudió ante la presencia del medico. Los nervios la estaban matando. Ya no podía más. Quería saber cuanto antes el resultado del análisis que recientemente se había hecho, antes de tomar cualquier medida.

-Señorita Grant. Es un gusto volverla a ver – la saludó Reynolds. La invitó a tomar asiento.
-Vamos al grano, Doc. ¿Tiene el resultado del análisis?
-Si.
-¿Es cien por cien efectivo?
-Pues si – confirmó el medico. Tomó una carpeta con su nombre escrito en ella.

Se produjo el silencio. Reynolds carraspeó.

-Dio positivo – dijo – Tiene un embarazo de cuatro semanas.

Cat sintió que el mundo se le caía encima. Se tambaleó en su silla.

-¿Se encuentra bien, señorita? – le preguntó el doctor.
-No lo quiero – dijo secamente ella – Deseo abortar.

Silencio otra vez. Reynolds asintió, comprensivo.

-Por supuesto. Prepararemos el quirófano cuanto antes – el medicó levantó un tubo de teléfono, hizo una llamada – De mas está decir que esta clínica se moverá con absoluta discreción, dado el caso, señorita Grant.
-No me importa. Solo quiero que me lo saque.

Un rayo atravesó el cielo. El trueno se dejó oír con fuerza.

***

Cat fue preparada para ser ingresada en el quirófano. Dos enfermeras la llevaron en camilla hacia la aséptica sala de operaciones, donde Reynolds ya la esperaba, barbijo sobre el rostro, para iniciar el procedimiento.

La anestesiaron y cuando estuvo completamente dormida, el medico suspiro, se sacó los guantes, el barbijo, y se dirigió a una de las enfermeras.
-Miriam, avise por favor a nuestros amigos que ya pueden pasar a recogerla.
La enfermera cumplió la orden. Al rato, cuatro hombres fornidos vestidos de negro y con lentes oscuros penetraron en el quirófano, listos para llevarse a Cat con ellos.

Reynolds observó el traslado hasta una camioneta. Se acercó a una limusina oscura que estaba detrás. Una ventanilla bajó. El medico se inclinó para hablar con su ocupante.
-Todo listo, señor. Ya puede llevársela.
-¿Arregló el asunto con el forense?
-Así es. El certificado de defunción ha sido expedido. Nadie le molestara. Es toda suya.
-Le agradezco el servicio, doctor. El dinero será transferido a su cuenta bancaria, como acordamos. Felices vacaciones.
-Muchas gracias, señor.
El vidrio volvió a subir. La camioneta partió, seguida de cerca por la limusina.

***

Cuando Cat recuperó la conciencia, supo que algo no iba bien.
Estaba acostada en una mullida cama elegante, atada de pies y de manos por correas. A su lado, varios aparatos médicos conectados a su cuerpo la monitoreaban.

-¿Qué rayos…? – empezó a decir, desesperada, pero entonces un hombre le salió al encuentro con una sonrisa en su barbado rostro.

Cat no lo conocía. El tipo llevaba el cabello largo y vestía un traje de oficina. ¿Era un empresario, tal vez?

Pero, ¿Quién era y qué quería con ella?

-Quédese tranquila, señorita Grant – dijo él – Está entre amigos.
-¿Quién es usted? ¿Dónde estoy? ¿Por qué me tiene prisionera?
-Esa es una palabra muy fea para la boca de una futura madre – le contestó el hombre – Usted no es mi prisionera. Digamos que es una colaboradora para conseguir un gran fin…
-¿De que rayos habla? ¿¿Quién es usted??
El sujeto barbado solo sonrió, en silencio. Se volvió hacia una mujer rubia que aguardaba pacientemente al otro extremo de la habitación.
-La doctora Gretchen Kelly cuidara de usted en estos nueve meses de embarazo. Se asegurará de que el último miembro de la dinastía nazca sano y salvo. En condiciones para perpetuar su legado.

Cat estaba helada. Miró al hombre, llena de terror.

-¡Usted está loco! ¡Suélteme! ¡DEJEME IR!
-Ellos mataron a mi hijo – el hombre ignoró sus gritos – Él era tan poderoso, había conseguido tanto… pero se lo arrebataron. No cometeré el mismo error dos veces. Mi hijo está muerto… pero volverá a vivir en mi nieto. Y yo lo protegeré. Lo haré ser todo lo que un Luthor debe ser…
-¡AYUDA! ¡Por favor! ¡ALGUIEN AYUDEME!

Los gritos de Cat no fueron tomados en cuenta por el hombre. Se llevó una mano a la barbilla, pensativo. Luego se volvió hacia la doctora.

-Gretchen, ocúpate de la señorita Grant. Sédala un poquito, ¿si? Sus gritos me fastidian.
-Como ordene, señor Luthor.

Cat calló. Miró al hombre a los ojos.

-Ah, por cierto, me preguntó por mi nombre y no me presenté. Que descortés que soy – sonrió, mostrando su perfecta dentadura – Soy Lionel Luthor. El padre de Lex, claro.

Cat gritó. Gretchen le aplicó un sedante.

-Nos vamos a llevar de maravillas. Ya vera – dijo Lionel, frotándose las manos – Serán unos nueve meses muy entretenidos… se lo aseguro.



¿FIN?

Superman: 666 (Epilogo Uno)


Epilogo Uno

“Y limpiara toda lagrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya mas lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado…”

Revelación (Apocalipsis) 21:4


-Bueno, no es tan así – Lucifer cerró la Biblia. Se reclinó en su sillón y fumó de su pipa. Estaba sentado al lado de un fuego calido que crepitaba dentro de una chimenea, en una habitación amueblada como un estudio. Sonrió y miró hacia el lector – Seria mas justo decir que después de su Segunda Venida, Cristo decidió concederle al mundo un plazo indefinido de tiempo para ver si las cosas mejoran, antes de mostrarse en público. Lo de Él ahora es una “Presencia Invisible” sobre el mundo… lo que equivale a… lo mismo de siempre – suspiró – Ya saben. La gente sigue haciendo lo mismo de siempre, las guerras siguen ocurriendo… en síntesis: todo sigue igual que siempre. Todo por nada.

Lucifer arrojó la Biblia al fuego. Se puso de pie y caminó un momento por la sala.

-Seguramente se estarán preguntando: ¿Quién libero a Lois Lane a último momento para que pudiera usar la daga contra Luthor? Bueno, he aquí la respuesta: fui yo. Ahora, ¿Por qué lo hice? Buena pregunta…

Hizo una pausa. Acarició un globo terráqueo colocado sobre un escritorio.

-Luthor estaba fuera de control. Incluso, para un tipo tan malo como yo, se había extralimitado. Ok, yo quería que tuviera el poder, que destruyera a Cristo… pero NO que convirtiera a la Tierra en un páramo de muerte radioactivo. Eso no entraba en el contrato… era malo para el negocio.

El Diablo eligió otro libro para leer de su biblioteca.

-Por eso intervine. Cúlpenme por aguafiestas, pero yo siempre he hecho lo que quise – se sentó en su sillón otra vez – Bien, veamos que tenemos aquí: “Las Nuevas Profecías de Nostradamus” ¡Esto suena interesante! Veamos que tiene de nuevo para nosotros el viejo profeta… uh, esto da miedo… Escuchen: “El mal nacerá de la cuna de un hombre poderoso”. ¡Que emocionante profecía! Significa que una dinastía perversa no acaba con una muerte, sino que sigue con una vida. ¡Pasemos a ello de inmediato!

Lucifer sonrió y cruzó una pierna sobre otra. Repantigándose en el sillón, empezó a leer el libro…

domingo, 15 de julio de 2012

Superman: 666 (Cinco)


5


Como Superman, Clark peinó de arriba abajo la ciudad de Roma en un intento de encontrar a Lois. Usó todos sus poderes…

No la halló.

Abatido, cansado y dolido en el alma, regresó a las habitaciones del Vaticano que ocupara con ella. Su primer impulso había sido volar hasta Norteamérica y enfrentar a Luthor cara a cara…comprendió que era eso exactamente lo que el calvo deseaba que hiciera. Por lo tanto, se contuvo. La vida de Lois estaba en juego. Tenia que ser cuidadoso con lo que iba a hacer.

Pensó en lo que el Papa le dijo, segundos antes de morir. Meguido… Padre Merrick… ¿Qué era todo aquello? ¿Qué había querido decir?

Un rayo de luz vino a su mente. Vio la Biblia de Cloister y fue directamente a ella. Buscó entre sus páginas y lo halló.  

“Meguido” era una ciudad. Aparecía citada en algunas partes de las Santas Escrituras. Sin duda, estaba en algún lugar de Israel.

¿Existiría todavía?

Respecto al “Padre Merrick” estaba en blanco, pero decidió dejarlo para cuando ya estuviese allí.

Enfundado en el traje azul y la capa roja de Superman, abandonó definitivamente el Vaticano y Roma. Voló a la velocidad del sonido hacia Israel.

***

Israel. Jerusalén.
Tarde.

El techo de la Mezquita de Omar brillaba dorado bajo el Sol de la tarde, cuando llegó. La “Ciudad Vieja” de Jerusalén se extendía ante él con todo el esplendor del pasado y el presente que se encontraban en ella, como dándose la mano.

Descendió a tierra y en un callejón mudó su traje de superhéroe por las ropas de civil. Siendo de nuevo Clark Kent, se confundió entre la multitud de personas que caminaban por las calles y empezó sus pesquisas.

El tiempo apremiaba.

El clima que se vivía en la Ciudad Santa era muy raro. El reciente conflicto bélico con Palestina había ensombrecido el ánimo y el humor de los israelíes. En no muchos lugares se topó con tropas armadas custodiando las calles.

A Clark, conseguir datos sobre Meguido no le fue fácil. Tras una infructuosa búsqueda, supo que de la ciudad, importante en tiempos antiguos, solo quedaban ruinas. Estaban ubicadas en una colina a 90 kilómetros de Jerusalén…

Fue hasta allí, moviéndose a supervelocidad. El sitio era árido y las ruinas mudas lo recibieron.

Existía un grupo de arqueólogos trabajando en ese lugar, excavando el sitio. Preguntó entre ellos por la existencia de alguien llamado “Padre Merrick”.

Nadie lo conocía.

Abatido, se sentó sobre un saliente rocoso y contempló como el Sol moría en el horizonte y las estrellas comenzaban a salir.

Pensaba en Lois.

¿Seguiría con vida?

Desterró esos pensamientos lúgubres de su cabeza. Temió hundirse en ellos.

Cuando ya había anochecido, un jovencito israelí se le acercó y le hizo una pregunta:

-¿Usted busca al Padre Merrick?
-¿Lo conoces? – sus ojos brillaron, con renovada esperanza.
-Yo lo llevo. Sígame – dijo el niño y comenzó a caminar hacia el desierto.

***

Ruinas de Meguido.
Valle de Jezreel. Noche.

El niño condujo a Clark hasta el interior de una tienda levantada en el borde del desierto. Entró primero y el periodista lo hizo después. Ahí, rodeado de antigüedades y de rollos de ajados pergaminos, el Padre Merrick lo recibió…

Se trataba de un anciano de barba y bigote blanco, de ojos claros. Con un gesto lo invitó a acercarse a él. Estaba sentado en una silla, ante una bolsa de cuero marrón.

-¿Padre Merrick?
-Sabia que vendrías – dijo el cura, en un perfecto inglés – Su Santidad me avisó que podrías hacerlo en caso de que él muriera súbitamente. Me dijo que, como fuera, te avisaría de mí para que pudieses venir en mi búsqueda – se volvió hacia el chico – Puedes irte, Moses. Buen chico.

El niño se marchó, dejándolos solos.

Clark vaciló ante el sacerdote. No sabía por donde empezar.

Merrick se lo ahorró.

-Estoy al tanto de todo – declaró – Incluida tu identidad secreta.

Clark se alarmó. Merrick lo tranquilizó.

-Su Santidad se vio obligado a decírmela. Sé que te prometió guardarla como secreto de confesión, pero hay cosas más importantes ahora que obedecer normas eclesiásticas. Una de esas cosas importantes es detener a la Bestia.

Merrick abrió la bolsa de cuero marrón, ante la atenta mirada de Clark. Extrajo una daga de su interior. La empuñadura captó toda su atención. Tenia la forma de un Cristo Crucificado.

-Esta daga es sagrada – explicó el sacerdote – Fue forjada hace dos mil años por los primeros seguidores de Cristo. Está bendita siete veces.

Se la pasó. Clark la tomó con cuidado. La hoja de acero brilló a la luz de las lámparas  de la tienda.

-Es lo único que puede matar al demonio dentro del hombre que conoces como Lex Luthor – declaró el cura – Debe ser ensartada directamente en el corazón, de un golpe.
-Un momento. ¿Tengo que matar a Lex?
-Tienes que hacerlo – confirmó Merrick – De otra forma, estamos perdidos.
-No puedo hacer eso – Clark retrocedió – Yo… yo… nunca tomé una vida.
-Entiendo, pero aquí deberás hacerlo – el tono de Merrick era duro.
-Lo que me pide es imposible. No lo haré. No mataré.

Merrick se levantó de su silla. Se plantó ante él.

-Tienes que hacerlo. ¡Debes acabar con el Enviado de Satanás antes de que él acabe con Cristo!
-¿Qué?
-La Segunda Venida va a producirse esta noche. Jesús volverá a la Tierra hoy. ¡Si no matas al demonio, el demonio matara al Hijo de Dios!
-¿Es que no me escuchó? ¡No puedo matar a Lex! ¡Nunca he matado!
-Hijo, tienes que hacerlo. No hay otra opción.

Silencio. Clark miró la daga.

-Tiene a mi novia – murmuró, angustiado – La matara si hago algo.
-Matara al Hijo de Dios si no lo haces – replicó el sacerdote – No hay términos medios en esta batalla. Tienes que acabar con él. Para eso estas en este mundo. Para eso Dios te ha elegido. Tú, de entre todos los seres de un lejano planeta… resultaste el único sobreviviente que vino a nosotros. Es por un motivo, uno muy grande: detener al Anticristo.

Clark guardó silencio. Sentía una amargura interior terrible, aquella de quien sabe cual es su destino, pero se niega a afrontarlo.

Suspiró.

Se rindió, finalmente, a los hechos: tenia que hacerlo.

-“…Y los reunieron en el lugar que en hebreo se llama Har-Magedon” – recitó Merrick – Revelación 16: 16. “Har-Magedon”. Armagedón, la batalla final entre la Luz y la Oscuridad, Dios y el Diablo… este lugar es donde sucederá. En realidad, a unos pocos kilómetros por aquí, en lo profundo del Valle de Jezreel. Ahí ha de librarse el combate. Ahí es donde Cristo volverá a la Tierra. Ahí es donde la Bestia ha de ser destruida…

***

La Luna y las estrellas brillaban con fuerza sobre lo profundo del Valle de Jezreel. Luthor, vestido de blanco, aguardaba parado contra una columna destrozada. Lois se encontraba a su lado. Sentada sobre una roca, atada, miraba al calvo con profundo odio.

Se encontraban en mitad de las ruinas de un antiguo templo, una iglesia pre-cristiana. Solo columnas rotas y algunas paredes quedaban del santuario.

-¡Eres un hijo de puta! – siseó Lois. Luthor bostezó. Le restó importancia.
-Se está tardando bastante – comentó, mirando al cielo – Que tipo tan impuntual.
-¡Te pateara el trasero! ¡Ya veras!
-Cállate, Lane – Lex suspiró – Me aburres. Si no tienes nada inteligente para decir, cierra la boca.

Se hizo el silencio.

Luthor tarareó una canción popular. Cruzó los brazos y cerró los ojos.

-Lex – dijo alguien.
-Hasta que al fin llegó – dijo el aludido. Miró en dirección de donde había emergido la voz. Superman estaba plantado ante él, con su capa flameando al frío aire nocturno – Hola Clark. ¿Por qué tardaste tanto?

Superman se quedó mudo. Lois también.

-Ya sé que eres Clark Kent – Lex rió – Cortemos el rollo – caminó hacia él – Estoy esperando al hijo de un dios. Me dijeron que llegaría aquí, que es donde se ven mejor ciertas estrellas que juntas, forman una cruz. Se supone que debo matarlo… por lo visto, antes tendré que hacer lo mismo contigo.
-¡Cuidado, Clark! – gritó Lois - ¡Tiene algo entre las manos!

Luthor sonrió. Mostró su mano. Solo tenía un teléfono celular.

-Esperame un segundito, Kent. No me tardó – marcó un numero y dijo - ¿Hola? Si, soy yo. Seis-Seis-Seis. Háganlo – cortó.
-¿Qué has hecho? – Superman se alarmó.
-Bueno… se supone que esto es el Armagedón. ¿Cómo puede serlo si no hay fuegos artificiales?
-¿Qué diablos has…?

Un destello descomunal en la lejanía, en la ciudad de Jerusalén, iluminó la noche. Un hongo atómico se elevó al cielo.

-En estos momentos están detonando varias bombas nucleares previamente colocadas en algunos países del mundo. Te daré la lista completa para que veas que no miento: Irak, Irán, Siria, Palestina, Jordania, Líbano, Turquía, Rusia, Egipto, Arabia Saudita, Libia, Etiopia y regiones de Asia. Ah… también en nuestros Estados Unidos, en Inglaterra, Francia, Italia, España y por ultimo… Israel.

Luthor hizo una pausa dramática. Sonrió mordazmente.

-Tú podrías haber evitado todas esas muertes, pero estabas aquí. Que pena.

Una oleada de furia se apoderó de Superman. Era la primera vez en su vida que sentía ira de aquel modo. Extrajo la daga sagrada de entre sus ropas y la blandió ante su rival.

-Por primera vez en años, creo que voy a hacer algo que, tal vez, debí haber hecho hace mucho – dijo.
-Inténtalo. Ahora sí tengo poder para detenerte. ¡Vamos! ¿Qué esperas? ¡¡Ven por mí!!

Superman voló hacia Luthor. El calvo lo paró en seco de un puñetazo, enviándolo contra una de las paredes del templo en ruinas. El Hombre de Acero se levantó de inmediato y reanudó su ataque; empujó a Lex contra una columna y ambos forcejearon con la daga.

-¿Eso es todo lo que tienes? – se burló Luthor – Muy poco, la verdad.

Su pierna se alzó y le dio un rodillazo en la cara al superhéroe. Superman retrocedió y la daga rodó de sus manos al suelo.

Lois no lo aguantó. Se esforzó por liberarse de sus ataduras. Nada ocurrió. Fue entonces que una voz susurró algo en su oído:

-Tranquila. Déjame desatarte…
-¿Quién eres? – preguntó ella, sorprendida. No veía a nadie a su alrededor.
-Un amigo… Quédate quieta.

Mientras Lois hablaba con alguien a quien no podía ver, Luthor había tomado la daga del piso.

-Magnifica – comentó – pero inútil. Al menos, contra mí.

Superman quiso arrebatársela a supervelocidad. Luthor lo esquivó con facilidad y le propinó una estocada mortal en el costado de su cuerpo.

Lejos de romperse, la afilada hoja de acero atravesó la piel kryptoniana y lo hirió. Superman gritó y se llevó una mano a la herida…

Sangraba.

-Vaya. Un arma formidable. Supongo que si la usara contra ti, finalmente podría matarte – negó con la cabeza – Seria muy fácil – dijo y arrojó la daga a un costado - ¡Quiero que mueras suplicándome, llorando! ¡Que sean mis manos las que estrujen tu cerebro y hagan puré de tus entrañas!

Un puño se estrelló en la cara del Ultimo Hijo de Krypton. Lo mando volando por el aire hasta lo que había sido el altar del santuario. Luthor caminó hacia él, mientras sus ojos se tornaban negros…

-¿Qué se siente saber que la muerte está cerca? – siseó, con voz gutural - ¡Ah, que exquisita ironía del Destino! El héroe extraterrestre, derrotado por un simple humano… Sí, es muy irónico, ¿no crees?
-¡Tú… tú no eres… humano! Ya no – jadeó Superman.
-Nadie es perfecto – Luthor levantó su puño cerrado. Se disponía a enterrarlo en la cara de su adversario, a destrozarle el cráneo y aplastar su cerebro, tal y como le había prometido que haría…
-¡¡LUTHOR!!

El gritó lo hizo volverse. Dando un alarido de guerra, Lois se arrojó contra él portando la daga. La enterró en lo más profundo de su corazón.

Hubo un alarido monstruoso, como si un animal prehistórico gritara en agonía; Luthor boqueó y el negro de sus ojos se desvaneció. Una marca en su frente, el numero 666, brilló un momento para después desaparecer borrada.

Retrocedió, tambaleándose. Las manos aferraban el mango de la daga.

Lois corrió hacia Superman. Lo ayudó a ponerse de pie.

Juntos miraron a Luthor…

-Oh, mi Dios – murmuró, como si despertara de un sueño. Brotó sangre de su boca – Oh, Dios… ¿Qué he hecho? ¿Qué hice? – las piernas le fallaron. Cayó de rodillas.

Una luz potente iluminó el lugar. Lois se abrazó a Superman. El Hombre de Acero miró, con estupor, en dirección al cielo…

Una figura apareció montada en un caballo blanco. Vestía una larga túnica clara. Llevaba el cabello largo y el rostro barbado y una corona de espinas sobre su cabeza, a modo de diadema. No venia solo; le seguía un ejercito de innumerables ángeles brillantes, que cantaban alabanzas mientras volaban.

“Aleluya, Aleluya”, decían.

Luthor los miró, con lágrimas en los ojos. Divisó a Tess entre ellos. Iba vestida de blanco, como de lino fino. Lo miró con tristeza.

-Oh, Tess… mi querida Tess… ¿Qué he hecho? – dijo y se desplomó en el suelo - ¿Qué he hecho?

Murió.

Superman y Lois permanecieron en silencio. La figura del caballo blanco desmontó y se les acercó. Su barbado rostro reflejaba dolor. Miró a Luthor con tristeza y meneó la cabeza.

-Esto no tendría que haber terminado así – declaró – No tendría que haber tanto dolor en el mundo.

Cristo posó sus ojos en la herida en el costado del Hombre de Acero. Extendió una mano hacia ella y la tocó. Inmediatamente, fue curada.

-Te conozco, Kal-El – dijo Jesús – Tu valentía y tus hazañas han llegado a oídos de mi Padre. Has cuidado bien la Tierra en mi ausencia…
-No es tan así – Superman tartamudeó. No podía creer que aquella charla se estuviera dando – Luthor… ha matado a millones esta noche.
Cristo sonrió con ternura y compasión.
-Yo soy la Resurrección y la Vida. El que ejerce Fe en mí, aunque muera, vivirá – declaró – y el que vive y ejerce Fe en mí, no morirá jamás. ¿Crees tú esto?

Lois abrazó a Superman. Lloraba.

-Lo creo – declaró él.

Jesús extendió su mano otra vez. En esta ocasión, le tocó la frente.

-En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.

Se produjo otro resplandor de luz. Superman cerró los ojos, también Lois…

Cuando volvieron a abrirlos, Cristo había desaparecido. Lo mismo que los ángeles que le acompañaban.

-¿Sucedió de verdad o lo soñamos? – Lois miró hacia todos lados.
Superman no respondió. Algo llamó su atención.
-¿Qué pasa, Clark?
-Estoy oyendo a la distancia… ¡Jerusalén está intacta!
-¿Qué? ¡No puede ser! ¡Luthor la destruyó!

Superman enfocó su visión telescópica. Vio a la Santa Ciudad indemne, como si nada.

-Está ahí – corroboró – intacta totalmente. Nadie parece haberse dado cuenta de nada. ¡Es como si no hubiera explotado nunca!
-¡Dios bendito, Clark! ¿Y si pasó lo mismo con las otras ciudades? ¡Es un milagro!

Superman suspiró. Sentía alivio en su corazón.

-Si – dijo – Es un milagro.