miércoles, 1 de abril de 2015

A la amada memoria de mi padre…


Hoy mi padre nos dejó. Fue después de pasar casi un año entero enfermo por culpa del cáncer. La peleó hasta el último momento y, como sucede en prácticamente casi todos los casos, perdió la batalla contra esta terrible enfermedad que acaba llevándose a tantos…
Sé que la noticia para muchos de mis conocidos aquí, en el mundo de la internet, les tomará por sorpresa, ya que a una gran mayoría de ellos nunca les he dicho nada al respecto. Compréndanme: saber que mi padre estaba enfermo y más con esa maldita enfermedad, no era algo para andarlo anunciando a los cuatro vientos. Contados con los dedos de las manos eran las personas cercanas a mí por estos sitios que sabían de la triste noticia y de la triste expectativa de vida que los médicos que lo atendieron dieron para mi padre, una expectativa que no llegaba a finales del año que pasó y que –Dios mediante– consiguió alargarse unos meses más del año en curso.
Bueno… ya todo ha terminado.
Mi padre descansa en paz.
No voy a ser hipócrita y decirles que mi relación con él era cien por cien excelente. Teníamos muchos roces y últimamente, muchas peleas. Pero era mi padre y como tal, pese a todo, yo lo quería. Ojala la nuestra hubiera sido una relación más fácil. Ojala las cosas entre los dos hubieran sido mejores… pero ya está. Las cosas sucedieron así y ya no hay ni remedio ni vuelta atrás. Por más trillado que suene, lo que pasó, pasó.
Gente, este va a ser el único posteo que van a leer de mí durante este mes. Si tengo ganas, fuerza y ánimo, tal vez nos volvamos a ver el mes que viene. Desde ya, quiero darles las gracias a todos aquellos que, de alguna manera u otra, me han demostrado su apoyo –y a aquellos que me lo demostraran, una vez acaben la lectura de esta entrada–. Gracias por estar siempre ahí y por la comprensión.
Un abrazo y muchos besos para todos.
FEDERICO H. BRAVO