jueves, 29 de octubre de 2015

Angeles Caídos, de Susan Ee

Tras una guerra entre los humanos y las tropas angélicas, en un mundo devastado por el miedo y la superstición, unos ángeles guerreros se llevan consigo a una indefensa niña, pero Penryn, su hermana de 17 años, hará lo que sea por recuperarla.

MI OPINION SOBRE ESTA NOVELA:
Un libro simplemente maravilloso. No sólo por su excelente ritmo narrativo, sino por lo interesante de su planteamiento sobrenatural.
Cuando abordas esta novela sobre ángeles, te das cuenta de que la referencia más cercana y parecida a la trama es la serie “Dominion”. Y de hecho, la comparación no está tan errada. Como en dicha serie de televisión, los ángeles deciden exterminar a la humanidad y para ello bajan de su cielo y desatan el peor de los apocalipsis. Aquí sucede otro tanto…
La protagonista de esta novela se llama Penryn, una muchacha que hará de todo por recuperar a su pequeña hermana, la cual ha sido secuestrada por unos guerreros angélicos y llevada a uno de sus nidos, enclavado en las ruinas de la ciudad de San Francisco.
Pero Penryn no estará sola en su larga búsqueda. Un ángel caído en desgracia la ayudará a llegar hasta su destino: el pobre y torturado Raffe (Rafael), uno de los principales arcángeles del cielo, ahora expulsado de su antigua posición de poder y con sus alas cortadas de cuajo por una insidiosa intriga política pergeñada por sus enemigos en las altas esferas.
Como he dicho antes, la narración de esta novela tiene un ritmo excelente y uno nunca llega a aburrirse. Tampoco es la típica historia romántica de “chico-ángel conoce a chica humana y se ponen de novios”. A decir verdad, el romanticismo es muy leve y es comprensible, dado el entorno post-apocalíptico en el que los protagonistas se mueven. Y los pocos momentos de paz que tienen.
Otro plus extra que tiene esta novela es la psicótica & desquiciada madre de Penryn. Yo no sé ustedes, pero la he hallado muy parecida (casi calcada) a la vampira Drusilla del Buffyverso. Si le quitamos la parte del vampirismo y le dejamos la locura, claro. Al menos, yo me divertí imaginándome a Juliet Landau encarnando a la madre de Penryn. Si algún día hacen la versión fílmica de este libro, ella debería hacer ese personaje…
Y los ángeles del libro… ¡Sí que meten miedo! No son los típicos angelitos buenos. Son una verdadera horda de invasores de otro mundo. Conquistadores que han pasado a fuego a toda la raza humana sin contemplaciones. Seres físicos con grandes alas, que no dudan en esclavizar y someter a lo que queda de humanidad en la Tierra.
Un planteamiento interesante, sin duda. Lo único malo es que la autora no revele mucho más sobre los pormenores de la sociedad angélica. No los suficientes para que sea explícito y sepamos por qué desde el cielo han decidido destruirnos a todos.
…Y eso si es que estos seres en verdad son ángeles como pareciera y no –como creo yo– algún tipo de alienígenas o experimento científico que se salió de curso. Aclaro que nada en la trama hace sugerir esto; la autora se decanta por decir que en verdad son ángeles del cielo, pero yo sospecho que en los dos libros siguientes que componen esta apasionante trilogía, esta cuestión queda aclarada.
EN SINTESIS:
A los amantes de “Dominion” y de la película “Legión” les gustará. Igual a los fans de “Supernatural”, donde también salen ángeles y demonios. Un muy buen libro y una excelente autora.
Saludos a todos y –ya que estamos cerca de la fecha y pese a que en mi opinión, es un simple festejo anglosajón que no tiene nada que ver con nosotros los latinoamericanos– les deseo a todos un muy feliz (y aterrador) Halloween!! ;)  

viernes, 23 de octubre de 2015

Buffy: Novena Temporada


“Rumbo perdido”. Son las dos únicas palabras que tengo para describir la Novena Temporada en comics de Buffy, la Cazavampiros. Y no son palabras para tomar a la ligera. Son un presagio de lo que vamos a encontrar.
Las cosas inician después de los acontecimientos de la temporada anterior, con la magia desapareciendo totalmente de la Tierra y Buffy y compañía lidiando con las consecuencias. Y las consecuencias de un mundo sin magia son imprevisibles… como, por ejemplo, que los vampiros se vuelven más salvajes que nunca.
Sin embargo, lo que en un principio promete ser un cambio de rumbo interesantes en el argumento (vampiros más salvajes, Buffy mudándose a San Francisco, Xander y Dawn intentando vivir un romance entre los dos, nuevos personajes ingresando en la historia) con el correr de los números acaba volviéndose un bodrio infumable, solamente comparable a la insufrible Sexta Temporada. Y lo más triste es que la perdida de la magia parece haber afectado a los guionistas en nuestro mundo también, ya que nada de lo que hacen puede remontar la cosa, ni siquiera el cameo extendido de Illyria, a quien el villano mediocre de turno le roba sus poderes…
Buffy perdió su rumbo y es una lástima. Al inicio de la Novena Temporada, hubo un intento de Spuffy, incluso –para delicia de los fans de esa pareja– pero desgraciadamente la cosa acabó en la más absoluta de las nadas cuando la Buffy a la que Spike confesaba todo su amor resultaba ser nada más y nada menos que otro tonto Buffy-bot (un androide con su apariencia), en una vuelta de tuerca que haría que revoleásemos el comic al tacho de basura, si no lo estuviéramos leyendo en formato digital.
En síntesis –y para no hacer la cosa demasiado larga– a Buffy se le acabó la magia. Y si es cierto lo que oí por ahí –que la Novena es el final-final de todo– bien merecido está. Es triste que acabe así, pero ni modo. Algo como esto tenía que pasar para que se dieran cuenta que estirar nuestras amadas series de TV más allá de sus finales en la pantalla chica, a veces puede ser –y resulta ser– una mala idea.
Saludos a todos.
PD: Espero tener mejor suerte con la nueva serie de Ángel. Su Séptima Temporada en comics cuenta con Faith de invitada estrella. A ver si ahí la calidad argumental mejora.  

ACTUALIZACIÓN DE ULTIMO MOMENTO: La Novena Temporada de Buffy no es la ultima como creí. Desgraciadamente, me enteré de que ya existe una Decima. Dudo mucho que lea esa temporada... Insisto con las dos primeras palabras con las que se inició este post: "Rumbo perdido".

miércoles, 21 de octubre de 2015

Buffy: Octava Temporada


Hace tiempo que quería ponerme al día con la Octava Temporada de Buffy en comics. Por un motivo u otro, venia posponiendo su lectura completa. Ahora que lo he hecho, tengo un panorama más claro y puedo comentarles mi parecer al respecto.
¿Francamente? Han sido unos comics bastante raros. Lo bueno es que –salvo en un número– la calidad artística en cuanto al dibujo nunca decayó. La trama argumental, la historia, por otro lado, es –valga la redundancia– otra historia…
Las cosas arrancan justo donde nos dejaba la serie de TV, con Buffy y compañía teniendo que lidiar con todo un ejército de nuevas Cazadoras que entrenar. Los primeros números de la Octava Temporada van de eso: Buffy y los otros lidiando con el drama de juntar y organizar a las chicas alrededor del mundo. La acción transcurre ahora a nivel global –recuerden que Sunnydale ya no existe–. En esta temporada, Joss y su gente llevan a Buffy a Escocia, Inglaterra, China, Japón, el Tíbet, etc, etc… Un tour por todas partes, vamos.
Las cosas empiezan a ponerse bien raras más adelante –como si ya no lo fueran, con una Dawn convertida primero en gigante y luego en una centaura y finalmente, una muñeca– con la aparición del “Big Bad” de turno, un tipo enmascarado de incalculable fuerza, llamado Twilight (Crepúsculo), un sujeto misterioso obsesionado con eliminar toda la magia de la Tierra. Twilight tiene a su disposición recursos de todo tipo (soldados del ejército de USA, un sangriento Warren resucitado, Amy la Bruja, etc) y no duda en usarlos para hacerle a Buffy y a sus amigos la vida imposible.
Cerca del clímax de la temporada, hay ciertas revelaciones inesperadas y muertes del mismo terruño. Averiguamos quién es en verdad Twilight, y Ángel y Spike regresan a la vida de Buffy. El primero, para mantener con ella una de las más alucinantes escenas de sexo jamás concebida –y con esto, hay que decirlo: ¡Viva el Bangel! Lo siento, chicas. El Spangel NO existe– y el segundo, para colaborar en la batalla final contra el villano, que tiene lugar como no podía ser de otra manera, entre las ruinas de Sunnydale. Un final –debo decir– a todo trapo que acaba con la consecuencia más inesperada de todas: el final de la magia en la Tierra.
En síntesis, una temporada extraña, que hubiera sido difícil de ver en la pantalla chica, debido a lo exagerada y fantasiosas de algunas de sus pretensiones –un ejemplo, Buffy teniendo los poderes de Superman– y a lo escandalosas de algunas de sus escenas –no creo que ya nadie se espante de ver a dos mujeres teniendo sexo entre ellas… pero ver a Buffy yacer alegremente en los brazos de otra chica y que esa chica en cuestión no sea Faith (sorry. Fan del Baith aquí! Je) es bien extraño–.
El paseo, sin embargo, ha valido la pena. Ahora voy a tratar de leer la continuación de toda esta locura, la Novena Temporada, que según tengo entendido por fuentes del Jossverso será la última “de a de veras”. Ya les contaré qué tal en su momento, si Dios quiere.
Saludos!  

domingo, 18 de octubre de 2015

El ángel sin cielo, de Jorge Barrera


Excato, uno de los ángeles que fueron arrojados a la tierra por revelarse contra su creador, tal y como nos relata el libro del Apocalipsis, sufre la condena infinita de vivir eternamente entre los mortales, anhelando que llegue una improbable redención. Acompañándolo en su viaje por el tiempo contemplaremos varios siglos de historia a través de sus ojos hastiados e inocentes. Excato participa en la guerra de Las Galias, en los tiempos de Julio César, y en sucesos históricos como el asesinato del emperador Claudio y la crucifixión de Jesús de Nazareth. También realizará un demencial viaje sin esperanza en busca de los límites del mundo, que le llevará a vivir extraordinarias aventuras.
MI OPINION SOBRE ESTA NOVELA:
Lo peor que podría pasarle a un libro sobre ángeles es ser –justamente– desangelado. Ese es el caso de esta novela, “El ángel sin cielo”, a la cual habría que agregarle de subtitulo “y sin gracia, también”.
El autor se vale de Excato, uno de los ángeles caídos que participaron de la rebelión de Lucifer, para darnos una larga lección de Historia Antigua. Lo que podría haber sido una premisa argumental muy interesante, pronto acaba volviéndose un bodrio infumable al avanzar las páginas. No es que le falte acción –aunque le falta–, es que le falta pasión, le falta ritmo, le falta más magia… le falta ángel.
Contar la historia antigua humana desde la perspectiva de una criatura inmortal no es tarea fácil. Requiere cierto talento, cierto… ángel, para hacerlo. Tristemente, este libro –en mi opinión personal– carece de eso.
Y no deja de ser tragicómico: un libro sobre ángeles sin ángel.
Más allá de ciertos momentos de melancolía e introspección, Excato acaba resultando un personaje distante. Yo, al menos, no sentí ninguna empatía con él. Y eso no es bueno: si al lector le tiene sin cuidado el protagonista, eso significa que van mal los tiros.
Creo que el autor pretendía escribir más sobre Historia Antigua que sobre ángeles, francamente.
No voy a extenderme más. A mí, este libro no me gustó y no lo recomendaría para nada. Al menos, no para quien desee leer alguna ficción sobre ángeles. Ahora, para los interesados en la historia de la Edad Antigua (sobre todo, el periodo clásico romano) puede parecerles atractivo…
Saludos a todos.

viernes, 16 de octubre de 2015

Dos velas para el diablo, de Laura Gallego

Una batalla mucho más antigua que el ser humano parece tener, al fin, un claro vencedor. Pero en los albores del siglo XXI, Cat, la hija de un ángel, está dispuesta a desafiar a los mismos demonios con tal de vengar el asesinato de su padre.
Un itinerario en busca de pistas por Polonia, Valencia, Madrid, Berlín, Shanghai, Florencia, México (pirámide maya) y por último, un edificio ultramoderno de una farmacéutica en Canadá (Edén Pharmacorp).
Fantasía anclada en nuestro mundo actual pero con Ángeles (con grandes alas blancas) y Demonios (con grandes alas negras). Dos jóvenes protagonistas: Cat y Ángelo (un chico joven aunque tiene miles de años como Demonio).
MI OPINION SOBRE ESTA NOVELA:
¡Que linda novela! Creo que son pocas las veces que puedo decir, sin temor a equivocarme, que he disfrutado enormemente con un libro. Este es uno de esos casos.
Estamos ante una novela sobre ángeles y demonios muy peculiar. Peculiar por el ritmo, por la historia y por las ideas que la autora plantea, ideas muy audaces influenciadas por la atenta lectura del Libro de Enoc, un antiguo apócrifo bíblico que versaba sobre estas criaturas y sus relaciones (tanto físicas como espirituales) con nosotros, los humanos.
“Dos velas para el diablo” trata sobre Cat, una atractiva muchacha adolescente, hija de un ángel y de una mortal, quien se ve inmersa en mitad de una legendaria lucha entre el Bien y el Mal. Las peripecias –y la odisea– de Cat comienzan cuando un enemigo demoniaco desconocido asesina a su padre y ella decide vengarlo. Con su espada angélica a cuestas, emprende un recorrido tan fantástico como peligroso por el mundo, dispuesta a todo. No estará sola en su cruzada, sin embargo; un joven demonio llamado Ángelo la ayudará, pese a sí mismo. Juntos, los dos deberán desentrañar un gran enigma que se remonta a los albores de la creación del ser humano en la Tierra y –como no podía ser de otra manera– salvar al mundo de un Apocalipsis pronto a comenzar…
Y estas palabras son una muestra apenas de las maravillas que este libro tiene para ofrecer al lector. Lo he disfrutado mucho y es de agradecer a la autora que no se sacara una típica novela de romance paranormal al uso (esto es: chico-demonio conoce a chica, enamoramiento, algo de tensión sexual, pelea contra otros enemigos sobrenaturales, chico-demonio y chica acaban revolcándose en alguna cama, nueva pelea contra enemigos sobrenaturales, chica en peligro, chico-demonio la salva y destruye al enemigo. Chica y chico-demonio acaban felices los dos para siempre).
Gracias a Dios, esta novela no es de esas. Es algo muchísimo mejor que otra de las tantas versiones descafeinadas de “Crepúsculo” con ángeles & demonios que abarrotan las librerías por estos días.
La mejor manera de describir a este libro es la siguiente: tomen un poco de “Supernatural”, añadan una pizca de “Dominion”, otra de la angustia existencial de las “Crónicas Vampíricas”, un poco del drama de “Ángel”, sacudan bien y ahí tienen “Dos velas para el diablo”. ¡Simplemente, genial!
Desde ya, quiero felicitar a la autora de este libro, una escritora de las grandes y terriblemente atractiva, también (jejeje).
Sencillamente, no puedes perderte esta novela. Altamente recomendada.
¡Saludos a todos!

martes, 13 de octubre de 2015

El Príncipe del Mal 08


8
PARIA  

-Puedo sentirlos, Ángel – le dije, tiempo después. Ambos habíamos abandonado el laboratorio y luego de buscar ropa para mí, a bordo de su Viper, regresábamos a la ciudad – Los pensamientos de todos los habitantes de Los Ángeles… Mi Dios – hice una pausa, fascinado – Es como estar en mitad de un estadio de futbol lleno y oír a la multitud rugir… y poder concentrarte en todos y cada uno de ellos – hice otra pausa – La telepatía es maravillosa… y terrible.
Ángel no dijo nada. Continuó manejando por un largo trecho hasta que no pudo soportarlo más. Detuvo el auto bruscamente y me miró.
-¿Y Frederick?
-¿Qué hay con él?
-Su mente. ¿Dónde está?
Tardé un rato en responder.
-No lo sé. Pero una cosa es bien segura: no está aquí – dije y me señalé la cabeza.
-Pero tienes su cuerpo.
-Pues… sí.
-…Y sus poderes…
-Claro. No entiendo adónde quieres llegar con esto, Ángel. Yo…
Enmudecí. Involuntariamente, le leí los pensamientos… y comprendí.
-Es este cuerpo, ¿verdad? Su poder… te preocupa – dije.
-Una vez estuve dentro de él – me explicó – Fue durante un breve lapso de tiempo. Frederick y yo intercambiamos lugares.[1] Y sí… dentro de ese cuerpo hay muchísimo poder acumulado. Y no es solo eso… también está el hecho de que Frederick es astuto. Siempre encuentra la forma de regresar de donde sea. Tú lo has visto.
-Ángel, él ya no va a volver – le aseguré – Se ha ido para siempre. Ahora, yo estoy a cargo aquí dentro y estos poderes son míos… y el único uso que van a tener es para hacer el Bien.
Ángel no parecía convencido. Para nada.
-No te ofendas, pero creo que mejor… te bajas del auto.
-¿Qué?
-No puedo volver a casa contigo, entiende – tragó saliva – No con ese cuerpo. Es demasiado… para todos nosotros. Si te hicieras la idea de cuánto daño nos causó Frederick en el pasado, lo comprenderías.
-Lo sé. Pero no soy él. ¡Por Dios! ¿Es que acaso ahora voy a convertirme en un paria para todos ustedes?
-Spike no va a comprenderlo. Tampoco Faith – dijo Ángel, con tristeza – Y Buffy… simplemente, Frederick la hizo sufrir mucho en su momento.
Silencio. Bajé la vista, dolido. Pero lo entendí.
-Lo siento. De veras.
-Está bien, Ángel. Mensaje entendido – abrí la puerta del coche y salí – Puedes dejarme aquí. Creo que caminaré un buen rato.
-Escucha: llámame por teléfono más tarde. Buscaremos alguna alternativa… consultaremos a Giles y veremos que puede hacerse.
Asentí, pero solo para dejarlo complacido. No lo estaba –para nada– y se notaba bastante que le costaba dejarme ahí, pese a que había pretendido lo contrario. Finalmente, arrancó el Viper y se marchó.
Miré el coche hasta que se alejó por la ruta. Luego me senté al borde del camino a pensar.
El Sol salió por el horizonte momentos después. Su luz me dio de lleno y nada malo pasó. Con lágrimas en los ojos, me levanté y comencé a caminar.  

EPILOGO
EXILIO  

Ángel es un héroe, un campeón que lucha por las causas perdidas. Ángel no abandonaba a nadie. Nunca.
Si Ángel no me quería a su lado, era por una buena razón. Y la había. El cuerpo de Frederick, su presencia, le molestaban. Y sus poderes lo abrumaban.
A mí me sucedió lo mismo con esto último durante las semanas siguientes. No sólo obtuve el don de la mente –la telepatía–, también podía mover cosas sin tocarlas –telekinesis– y descubrí que, incluso, esto mismo podría servirme para desplazarme por las distancias a través del aire.
Sí, podía volar.
Tenía muchos dones y poderes, y era mi tarea ahora descubrir qué podía y qué no podía hacer. Era una tarea larga y agridulce. Me había sacado el premio mayor de la lotería con aquél cuerpo, pero las cosas estaban a años luz de ser ideales.
Con este “regalito” había tenido que renunciar voluntariamente a la nueva vida que me había forjado. “Gary” estaba muerto, esto me quedó claro. Con pena y muchísimo dolor, tuve que comunicarles la noticia a mis amados Sonia y Cristian, como si yo fuera otra persona que los llamaba en su nombre para darles la mala nueva. No podíamos seguir juntos, los tres; no podía estar con nadie hasta que no pudiera controlar –y conocer– todos los poderes de este cuerpo. Simplemente, era demasiado peligroso involucrar a más gente en esto.
…Y así fue como acabé siendo un paria, un exiliado de todos los que conocí y amé. Y, convertido en un auténtico dios oscuro, estoy a punto de emprender un nuevo viaje a los confines de este mundo. Un viaje muy parecido al que emprendí cuando mi existencia de vampiro con alma dio inicio hace muchos años atrás. Un viaje de descubrimiento y exploración.
¿Quién, en verdad, soy ahora? ¿Cuál es mi destino? ¿Qué me depara el futuro?
No sabía si en ese largo peregrinar encontraría las respuestas, pero una cosa era bien segura: el tiempo tenía la última palabra.
Y, siendo vampiro y eterno, tiempo… es lo que más me sobraba.  

FIN 

ORDEN DE LECTURA DE LA SAGA “HISTORIAS DE VAMPIROS” 
1 – Drusilla.
2 – William, el Sangriento.
3 – Ángelus, el Terrible.
4 – Darla.
5 – El Ángel Caído.
6 – El Regreso de Drusilla.
7 – Faith, la Cazavampiros.
8 – El Sirviente de la Muerte (fuera de continuidad).
9 – La Danza de los Muertos.
10 – El Príncipe del Mal 
ORDEN DE LECTURA DE LA SAGA DE FREDERICK 
1 – Frederick, el Vampiro.
2 – El Regreso de Frederick.
3 – La Garra Negra (fuera de continuidad)
4 – La Batalla Final (fuera de continuidad)
5 – El Príncipe del Mal.  

[1] En “El Regreso de Frederick”.

El Príncipe del Mal 07


7
EL PRÍNCIPE DEL MAL  

Se hizo el silencio. Al menos, por un rato largo. Frederick y Ángel se observaron cara a cara, directamente a los ojos, hasta que el primero habló:
-Trece años. He estado ausente trece años – dijo – Trece años sumido en la oscuridad de la inconsciencia. Y todo, por tú culpa.
Avanzó un par de pasos y se plantó, cruzándose de brazos.
Aproveché para estudiarlo detenidamente. Era en verdad un ejemplar muy guapo de vampiro, aquél “Príncipe del Mal”. Alto, musculoso y de cabello largo hasta los hombros, un cabello negro bastante sedoso que le cubría el cráneo como un manto. Sus ojos también tenían un brillo propio, pero era un brillo de luz oscura. Ese era un auténtico Hijo de las Tinieblas. Parecía haber nacido para ser vampiro.
Parecía haber nacido para ser, entre nosotros los condenados, un dios.
Un dios oscuro y terrible. Un dios de la sangre.
Una bestia de 465 años de edad, imparable. Capaz de sembrar el caos, la locura y la muerte a su paso.
-A través de tu mente, puedo ver con facilidad pasmosa todo lo que me he perdido de tu vida en estos años – continuó Frederick – Vaya. ¿Fuiste jefe de Wolfram & Hart durante una temporada? Quién lo hubiera pensado. Y salvaste a la ciudad del Infierno… ¡Bravo! Y también… bueno, esto sí que no me lo esperaba – sonrió – ¡Fuiste padre! Engendraste un hijo. Y con mi Darla…
Silencio otra vez. La sonrisa murió en el rostro de Frederick. La mirada que ahora le dedicó a Ángel fue muy dura.
-Trece años, Ángelus. Mientras tú te paseabas por ahí, impresionándolos a todos, yo yacía deteriorándome aquí dentro.
-Lo siento mucho, pero tú te lo buscaste – Ángel alzó la espada. Sin embargo, no lo atacó. No todavía.
-Voy a matarte, ¿sabes? Solo uno de los dos va a salir vivo de aquí hoy. ¿Entiendes eso? – la sonrisa demente volvió a relampaguear en el rostro de Frederick. Entonces, lo inevitable sucedió: se fijó en mí. Me observó por primera vez y se turbó – ¿Qué es esto? ¿Y tú quién eres?
Le siguió otro rato de silencio en el que sentí que mi mente era explorada por sus poderes telepáticos. Frederick se mostró totalmente desconcertado.
-Vampiro con alma – dijo, al fin – Otro. Y lo más extraño es que te hayas en el cuerpo de otro vampiro. Hum… interesante caso de transmigración – hizo una pausa – Vaya historia la tuya, muchacho. Sin duda, habría sido fascinante haberte conocido antes, pero ya es tarde. Vienes con Ángelus, de modo que también habrás de morir en segundo plano – Frederick miró a Ángel – Luego de matarlos a ambos, iré por el resto. Los cazaré uno por uno, los torturaré y los mataré también. En especial, a tu siempre amada Buffy. ¡La haré chillar como un cerdo! – prometió y se echó a reír.
Ángel no pudo soportarlo más. Avanzó con la espada en alto y se la clavó en el pecho. Frederick simplemente se convirtió en niebla y se escurrió hacia su espalda, intacto. Cuando se re-materializó, le propinó un golpe contundente que lo envió a través de una pared.
Ángel yació indefenso entre cascotes, herido. Se puso de pie lo más rápido que pudo e intentó enfrentar a su enemigo, pero éste -con el poder de su mente-, lo obligó a arrodillarse ante él.
-Este es tu fin, Ángelus – le dijo – ¿No te das cuenta? ¡Soy un dios! Nada puedes hacer en mi contra. No existe nada ni nadie que pueda detenerme. ¡Voy a matarte!
Y lo decía en serio. Y yo sabía que sí… porque había visto esa misma escena cientos de veces en mis sueños.
Mis pesadillas acababan en este punto: Frederick utilizando su telekinesis para prenderle fuego a Ángel.
Iba a incinerarlo hasta las cenizas.
¡Iba a quemarlo vivo!
No podía dejar que eso pasara. No. Pero, ¿cómo detener a aquél dios oscuro? ¿Cómo salvar a Ángel?
La respuesta prácticamente me chocó. Tal vez era verdad que me había convertido –temporalmente– en un conducto de los Poderes Que Son y ellos me susurraron la solución al oído. En todo caso, podía funcionar…
Iba a ser doloroso, pero si funcionaba… otro gran mal sería evitado.
-Adiós, Ángelus – Frederick iba a hacerlo. Se preparaba para lanzarle a Ángel una ráfaga telekinetica que lo carbonizaría. Si iba a intervenir, tenía que ser en ese momento.
De modo que salté y me interpuse entre los dos cuando la ráfaga energética salió eyectada. Y mi cuerpo prestado – el cuerpo bello y atractivo de Gary Stu– estalló en llamas de vivos colores al recibir el impacto y se volvió cenizas ante la atónita mirada de los dos presentes.
El dolor atroz duró solo unos segundos. Luego, otra vez volvía a ser un alma errante sin cuerpo alzándose libre hacia el éter. El eufórico momento pasó bien rápido; el mundo material tiraba de mí. Volví a descender y a introducirme en el cuerpo del primer vampiro sin alma en las inmediaciones.
En el cuerpo de Frederick.
Esta vez la fusión fue dolorosa. Me topé con una mente muy malévola que no quiso dejarme entrar. Hubo una feroz batalla de voluntades y a la final, consiguió imponerse la mía…
Oí como los pensamientos de Frederick gritaban, llenos de ira y frustración antes de desaparecer. Y como yo parpadeaba y observaba a través de sus ojos, dentro de su cuerpo… el que ahora era mío, para toda la eternidad.
-Ángel – dije – Soy yo… Estoy vivo – y para demostrarle la veracidad de mis palabras, lo tomé de la mano y lo ayudé a ponerse de pie.
-Increíble – dijo él y me observó detenidamente – Sencillamente es… increíble.
-Al destruir mi cuerpo anterior, Frederick se ha condenado para siempre. Estoy dentro de él… y tengo todos sus poderes.
Hubo un nuevo silencio, mientras juntos observábamos cómo el fuego terminaba de consumir los restos de mi otro cuerpo y se apagaba. 

El Príncipe del Mal 06


6
REGENERACIÓN  

Laboratorio de Wolfram & Hart.
Desierto de California.
Todo estaba listo. El Dr. Trollenberg, controlado por Frederick, preparó la cámara química llena de sustancias nutrientes que el vampiro necesitaba para restaurar –y mejorar– su cuerpo. Sostenido por un arnés metálico y completamente desnudo, fue elevado y sumergido en ella, mientras unas agujas hipodérmicas se clavaban automáticamente en sus brazos y piernas.
-Iniciando proceso de regeneración – dijo Trollenberg, tecleando en una computadora – en tres, dos, uno… ¡Ya!
Frederick se estremeció. Alternativamente al baño de nutrientes, a su cuerpo lo bombardeó una corriente eléctrica galvánica. Sentía un gran dolor, pero a su vez, un gran placer al saber que el resultado final de aquel experimento no iba a ser otro que su recuperación total.
-Procediendo a inyectar nano-meds – anunció Trollenberg – ¡Ya!
Millones de máquinas microscópicas ingresaron en el cuerpo del vampiro. Su función era arreglar lo que estuviera dañado y limpiar, a nivel celular.
Una nueva descarga eléctrica lo sacudió. Frederick no pudo evitar sonreír. Su cuerpo comenzaba velozmente a regenerarse y a sanar: sus músculos volvían a crecer, lo mismo que su cabello. En cuestión de un par de minutos, todo estaría completado.
Y ya nadie podría a detenerlo.  

***  

Cuando Spike se recuperó, volvió a ser dueño de sus actos y pudo finalmente hablar con nosotros. Nos contó cómo Wolfram & Hart lo había secuestrado y llevado al laboratorio del desierto. Y cómo se encontró con Frederick y este planeaba restaurar su cuerpo para volver y destruirlos a todos…
Ángel no perdió el tiempo. Conociendo la amenaza, decidió actuar cuanto antes. Pese a las protestas de Faith de aguardar a la llegada de su equipo de Cazadoras, tomó algunas armas y se subió a un Viper negro estacionado cerca de la iglesia. Iba a ir directamente a la boca del lobo y no le importaba nada.
En cuanto se sentó delante del volante y encendió el motor, me colé velozmente en el asiento del copiloto, para su sorpresa.
-¿Qué haces aquí? – me preguntó.
-¿Qué no es obvio? – repliqué – Voy contigo.
-No. Bájate. Esto es algo que tengo que afrontar solo.
-Y un cuerno. Yo tuve los sueños, ¿recuerdas? Sé lo que va a pasar. ¡No voy a dejarte ir solo a tu muerte!
Ángel iba a discutir conmigo, pero decidió que no valía la pena. Arrancó el auto y se dirigió hacia una avenida desierta. Condujo velozmente hasta fuera de la ciudad.
Ninguno de los dos dijo nada en todo lo que duró el viaje hasta el desierto, pero ambos éramos conscientes de que no sabíamos cómo demonios íbamos a derrotar a Frederick.
A la final, llegamos al sitio. El enorme complejo se elevaba al cielo estrellado de la noche, en silencio. No había guardias por ningún lado, algo que alarmó a Ángel. Paró el coche y bajamos lentamente, nuestros sentidos vampíricos alerta.
Descubrimos la causa de la falta de seguridad muy pronto cuando hallamos los cadáveres de los guardias, secos totalmente de sangre. No eran los únicos: a medida que avanzábamos por los asépticos pasillos del laboratorio, vimos más cuerpos y todos muertos de la misma forma.
Sin sangre, secos, con marcas de mordidas en los cuellos.
-Esto es malo – dijo Ángel, en voz baja, mientras levantaba su espada – Esto es muy malo.
Y vaya si no lo era.
Nos topamos con Frederick frente a frente dentro de una habitación. Su cuerpo desnudo estaba totalmente restaurado, lo mismo que su cabello, el cual le caía como un manto negro sobre los hombros. Estaba alimentándose de su última víctima, saciando su inmensa sed vampírica. Con cierto asco y horror por la masacre, observé que se trataba de un científico de baja estatura, un enano. En la tarjeta colocada en la solapa de su pecho leí: “Dr. Trollenberg”.
Frederick alzó la mirada hacia nosotros. Su rostro de vampiro remitió a humano y sonrió, mientras se erguía, limpiándose la boca de la sangre consumida.
-Hola, Ángelus – saludó – Estaba esperándote. 

lunes, 12 de octubre de 2015

El Príncipe del Mal 05


5
INTENTO DE ASESINATO  

Spike había vuelto a Los Ángeles, aunque ya no era el mismo.
Montaba una Harley-Davidson y llevaba unas incongruentes gafas de Sol cubriéndole el rostro. No miraba a ningún sitio que no fuera hacia el frente. Tenía un solo objetivo en su cabeza, una sola idea en su mente. Frederick la había plantado allí, gracias a sus poderes: destruir a Ángel.
Por supuesto, lo que únicamente deseaba su nuevo amo era utilizarlo como distracción. Mientras Spike oficiaba de “agente exterminador”, él utilizaría a Trollenberg y las instalaciones de aquél laboratorio para restaurar –y mejorar– su cuerpo. En última instancia, Ángel se vería obligado a matar a Spike y luego iría por él… y cuando eso sucediera, un Frederick renacido y más poderoso que nunca le haría frente y lo destruiría.
Spike detuvo su moto. La iglesia se alzaba ante él. Lentamente, descendió con una enorme escopeta entre sus manos. Caminó en silencio hacia la puerta y se detuvo. Pareció vacilar. Luego, se escondió tras unos arbustos y esperó.
Faith pasó por el lugar, sin verlo. Llevaba un enorme cuchillo cazador atado al cinto y una estaca entre las manos. Parecía estar patrullando la zona.
Spike esperó pacientemente hasta que la Cazadora se hubo marchado. Entonces comenzó a buscar la forma de entrar a la iglesia. Rodeó el edificio y probó suerte con la puerta trasera. Esta se abrió sin problemas…
Alzando la escopeta, entró, dispuesto a lograr su cometido.  

***  

Ángel había abierto un armario. Vi que en su interior había muchas armas dispuestas. Escogió una gran espada y la sopesó.
-¿Eso servirá contra Frederick? – le pregunté.
-La verdad, no – meneó la cabeza – Nunca supimos realmente cómo matarlo. Buffy llegó a estaquearlo una vez…
-¿Y qué pasó?
-Que simplemente volvió a regenerarse. Virtualmente, es imparable.
-¿Cómo lo derrotaron la primera vez?
-Willow y Tara usaron su magia y abrieron un hoyo interdimensional. Buffy lo tiró por él. Wolfram & Hart lo trajo, un año después, y lo “reclutó” para enviarlo en mi contra.
-Genial. De modo que ese monstruo es prácticamente eterno – dije, sombrío – ¿No sería mejor buscar alguna alternativa mágica?
-Si al menos Illyria estuviera aquí, tal vez…
Ángel enmudeció. Un curioso ruido se sintió. Venía desde la parte trasera de la iglesia.
-¿Faith, tal vez? – pregunté.
-No lo creo – Ángel frunció el ceño – Creo que tenemos visitas.
Ni bien acabó de decirlo, la puerta de la sacristía se abrió de golpe y alguien entró con una escopeta en alto. Jaló el gatillo y disparó.
El escritorio que teníamos en medio de los dos voló, hecho astillas. Ángel se tiró al piso y yo le seguí. Ambos rodamos por él y acabamos enfrentando a nuestro asesino.
-¿Spike? – pregunté. Efectivamente, era él. Iba vestido con su clásica gabardina negra y llevaba unos lentes de Sol. No dijo nada en ningún momento. Simplemente buscó a Ángel, ignorándome, y volvió a disparar.
Ángel recibió los balazos en el pecho y gritó. La fuerza del impacto lo mandó volando hacia atrás, contra una pared. La herida hubiera resultado fatal para un ser humano ordinario; para un vampiro, era apenas un rasguño importante.
Pero Spike no parecía decidido a detenerse. Como un autómata caminó hasta Ángel y se dispuso a volver a dispararle… entonces, Faith entró saltando por una ventana, destrozando el vidrio y cayéndole encima.
Spike y ella rodaron por el suelo, la escopeta, fuera del alcance del rubio. Sin amedrentarse ni detenerse, él le dio un puñetazo. Se le subió encima e intentó aplastarle el cráneo contra las baldosas.
Faith se sacudió y lo empujó. Spike fue a caer contra el armario lleno de armas. Viejas hachas y espadas se desperdigaron por todas partes. Tomó una daga y se la lanzó a la Cazadora.
La cuchilla se le incrustó en el hombro. Faith gritó y se tambaleó. Al pasar a su lado tras Ángel, el rubio le dio un golpe con el revés de la mano, mandándola otra vez al suelo.
Herido todavía en el pecho, Ángel se había incorporado y ya lo enfrentaba. Su rostro mudó su expresión humana hasta adquirir la cara de un demonio. Rugió y enseño los colmillos.
Spike simplemente se paró delante de él y se quitó las gafas de Sol. Dos pozos de oscuridad reemplazaban sus bellos ojos celestes. Sonrió y habló por primera vez en la noche.
-Frederick te envía saludos, Ángelus – dijo, extrayendo de entre sus ropas una estaca – Dice que, por supuesto, no podre matarte, pero que deberás hacerlo tú conmigo, si quieres pararme.
Iba a estaquearlo. Ese era su objetivo. Y yo sabía que –como había dicho– iba a fallar. Entonces, Ángel tendría que matarlo para poder detenerlo.
Debía impedir esa tragedia.
Salté hacia Spike con una pesada silla entre las manos. Se la asesté en la cabeza, con fuerza. El rubio se tambaleó. Se volvió hacia mí y me clavó el pedazo de madera en el pecho. El dolor fue atroz, pero por suerte, no alcanzó mi corazón: había sido estaqueado a la derecha.
Ángel aprovechó la distracción de Spike conmigo para propinarle un feroz puñetazo. Fue más que suficiente: aquello lo dejó nock-out.
-¡Ángel! – Faith se acercó a él. Malherida en el hombro, había conseguido sacarse la daga, pero sangraba – ¿Estás bien?
-No te preocupes por mí. Sanaré – su rostro revirtió a humano otra vez. Observó a la chica y luego a mí. Con no cierto esfuerzo, me quité la estaca mal clavada.
En silencio, los tres miramos a Spike. Yacía inconsciente en el piso.
Frederick había hecho su primer movimiento, su primer ataque. Este round casi lo ganó. Pero la batalla final con él estaba por llegar.

El Príncipe del Mal 04


4
CONDUCTO  

Ángel se había levantado de su silla y observaba la noche por una ventana. Yo aguardé, todavía sentado en mi lugar. Hacía rato que había terminado el relato de mis pesadillas para él.
-Sé que me lo dijiste – comenzó Ángel, sin volverse – Pero, por favor, repíteme la descripción física de mi atacante…
-Un muchacho de veinti-tantos años. Alto, piel pálida, cabello largo y negro, suelto como el mío, y mirada maligna. Muy maligna – me estremecí.
-¿Y cómo me mataba?
-Te prendía fuego – le recordé – con el poder de su mente.
Silencio. A la final, Ángel me observó.
-Y, en tus sueños, este vampiro tenía (aparte de ese poder) otras habilidades más…
-Podía convertirse en niebla. La luz solar no le afectaba y hasta podía cambiar de forma – hice una pausa, preocupado – ¿Quién es, Ángel? Lo conoces, ¿verdad? Existe en la realidad – volví a estremecerme.
-A decir verdad, existió. Pero lo suponía fuera de juego – Ángel frunció el ceño – Es un viejo enemigo. Su nombre es Frederick. Fue iniciado en la sangre por el Maestro en el 1550. Con el paso del tiempo, se convirtió en uno de sus discípulos favoritos – suspiró – Además, fue el amante de Darla antes de que yo llegara.
-Hum… Es curioso. Cuando contacté con el espíritu de Darla hace años y me contó su historia, jamás lo mencionó. Y ahora que caigo, ni Dru, ni Spike ni tú lo hicieron tampoco cuando los entrevisté…
-Sí, bueno… Frederick era una página oscura en nuestras vidas – se justificó él – Ignoro los motivos que habrán tenido Spike y Drusilla para no decirte nada sobre él pero, en lo que a mí respecta, fue… una especie de adversario personal mío antes que nada.
-Entiendo. ¿Y cuál es su historia?
-Estuvo junto al Maestro hasta mediados de la década del 30. Luego, se marchó hacia algún rincón del mundo y no supimos nada más de él hasta el año 2001, cuando intentó destruir a Buffy en Sunnydale.[1] Había vuelto más poderoso que nunca. Al año siguiente, lo intentó conmigo aquí, en Los Ángeles. Wolfram & Hart eran los responsables de ese ataque, el cual culminó en su derrota y posterior coma.[2]
-Un segundo. ¿Está en coma? ¿Cómo? ¿Por qué?
-Sería largo y tedioso de contar. El hecho es que, gracias a Fred, le fritamos el cerebro. W&H se llevó su cuerpo y nunca más se supo de él… hasta ahora – Ángel me miró – Hasta que soñaste con él y su nuevo retorno.
Silencio. Los dos nos observamos, comprendiendo lo que todo eso significaba. Sin embargo, todavía había algunos enigmas qué resolver en esta historia.
-Ángel, ese vampiro posee poderes formidables – dije – Poderes que ninguno de nosotros tiene. ¿Cómo los adquirió?
-Bien… esto lo supe más tarde, claro. Los obtuvo luego de beberse el Elixir.
-¿Y eso qué es?
-Una sustancia mítica. Una leyenda para nuestra raza: el vampiro que bebiera del Elixir se convertirá en un dios oscuro. Era un mito… hasta que Frederick demostró su realidad.
-Y así obtuvo esos poderes – razoné – y se convirtió en un dios viviente – no pude no volver a estremecerme – Ahora, mi duda es la siguiente: ¿Por qué yo soñé con este monstruo? ¿Qué vinculo tengo, como para haberlo visto con tanto detalle en mis pesadillas, si no lo conozco personalmente?
-Tengo una teoría…
-¿Cuál es?
-Que eso fue gracias a los Poderes.
-¿Perdón? ¿Te refieres a “Los Poderes Que Son”? ¿Los enigmáticos seres todopoderosos tras el telón cósmico? ¿Qué tienen que ver ellos conmigo?
-En realidad, es conmigo – me corrigió Ángel – Veras… antes, cuando algo malo iba a suceder, los Poderes se comunicaban conmigo. Primero, mediante mi amigo Doyle, luego, por Cordelia. Al ya no estar ninguno de los dos y viendo que una nueva amenaza se acercaba, los Poderes deben haberte escogido como su nuevo “conducto”.
Me quedé pasmado.
-Yo… ¿Conducto de los Poderes?
-Tiene sentido. Tus sueños proféticos son iguales a las videncias que tenía Cordelia.
-La verdad, es que no me siento cómodo con la idea – repliqué – En última instancia y después de tantos años, ¿has averiguado algo nuevo sobre ellos? ¿Sabes quién o qué son?
-No sé nada más de lo que te conté hace años atrás. Son los seres superiores tras bambalinas en este teatro cósmico. Qué son, quienes son y si realmente son buenos de verdad… nada de eso ha sido respondido todavía. Y creo que nunca lo será. A decir verdad, ya no importa. Lo importante es el mensaje que nos han pasado… y ese sí que es claro: Frederick está de regreso.
Ángel apretó los puños. Nunca lo vi tan furioso como en ese momento. Sin duda, ese vampiro debía ser terrible como para ponerlo así.
-¿Qué vamos a hacer? – inquirí.
-Prepararnos – dijo – Si Frederick está de vuelta, buscará no sólo destruirme a mí. Su venganza llegará a todos.
-¿Reunirás a la banda?
-Todos estamos muy dispersos desde hace algunos años – me explicó – Gunn e Illyria se han marchado juntos… Lorne nos dejó hace tiempo… No he vuelto a ver a Wesley desde que derrotamos a Wolfram & Hart. Lamentablemente, su espíritu estaba ligado a ellos por un contrato que firmó y cuando la ciudad volvió a la normalidad luego de su paso por el Infierno, su fantasma desapareció.[3]
-¿Connor?
-Mi hijo está ocupado con… ciertos asuntos personales. No creo que venga.
-¿Y Spike? ¿Qué hay de él?
Ángel guardó silencio.
-No podemos encontrarlo – reconoció – Ha desaparecido. Sospechamos que gente afín a Wolfram & Hart lo secuestró. No sabemos dónde se lo llevaron ni cuándo volverá. Por eso está Faith aquí. Íbamos a buscarlo, antes de que tú llegaras con esto.
No dije nada, pero la ausencia de Spike me preocupaba. ¿Qué sería de él? ¿Estaría bien?
Muy pronto, obtendría la respuesta a ese enigma.
…Y no iba a gustarme.

[1] En “Frederick, el Vampiro”.
[2] En “El Regreso de Frederick”.
[3] Durante el arco argumental del comic “After The Fall”, Wesley regresaba de la muerte convertido en una especie de fantasma. Los Socios Mayores de Wolfram & Hart lo utilizaban como enlace o conducto para mantener controlado a Ángel. Al término de esa historia y al volver L.A del Infierno, Wes desapareció.

domingo, 11 de octubre de 2015

El Príncipe del Mal 03


3
MARIONETA  

Laboratorio de Wolfram & Hart.
Desierto de California.
Spike estaba paralizado, petrificado en aquél lugar. Descubrió muy tarde que se debía más a los poderes mentales de Frederick –quien ya lo había sumido en un manto de control total– que a su presencia, o a lo horroroso de su aspecto, físicamente consumido como estaba.
-Realmente, aprecio tu presencia aquí, William – dijo el vampiro, quien se encontraba sentado ahora en una silla de ruedas motorizada y vestido con un simple pijama de hospital. Apenas si podía hablar, de lo débil y frágil que se encontraba. Al menos, su cuerpo; su mente seguía siendo poderosa – Hacía mucho que ansiaba verte… y no solo a ti. También ansió ver a Ángelus. Han pasado muchos años desde la última vez que todos nos vimos las caras.
Spike intentó hablar. Intentó protestar. Descubrió que tampoco podía.
-Sí… muchos años. 2002, ¿verdad? Y cómo ha cambiado el mundo desde entonces – dirigió su atención hacia un enorme monitor de televisión. A su orden telepática, el Dr. Trollenberg cambió de canal, saltando de uno a otro indistintamente – Me he perdido personalmente de muchas cosas. Maravillas y terrores creados por el hombre. Comprenderás que eso me enfurece y mucho… yo no pedí acabar en este lamentable estado. Le tomó a mis poderes todos estos años para recuperar mi cuerpo y aun así, no estoy del todo restablecido. Tuve que engañar a mis carceleros de este laboratorio haciéndoles creer (gracias a esos mismos poderes) de que no había ningún cambio en mí. Pero el momento de actuar finalmente ha llegado y las máscaras han caído.
Silencio. Frederick observó a Spike. El vampiro rubio hacía sendos esfuerzos por liberarse de su control mental, recuperar la movilidad y hablar. Todo, en vano. Su captor lo tenía envuelto en una red que, aunque invisible, era tan fuerte como el acero. E igual de difícil de romper.
-No he olvidado, ¿sabes? No he olvidado las humillaciones que Buffy y Ángel me provocaron. Y voy a vengarme de ellos. Y lo voy a hacer de la manera más dolorosa posible. Y en esta nueva cruzada contra mis enemigos, tú, mi insignificante poeta frustrado, vas a ayudarme – Frederick hizo una pausa – Habla – ordenó, aflojando su influjo telepático.
Spike jadeó. Pestañeó y miró al otro vampiro con odio.
-¡Ni sueñes que lo haré! ¡Antes, prefiero morir a que trabajar para un idiota como tú! – rugió.
Frederick sonrió. Movió la silla de ruedas hasta colocarse cerca del rubio.
-Pues lo harás. No tienes ninguna opción.
De nuevo la red telepática lo atrapó. Sintió cómo una fuerza invisible y poderosa lo obligaba a caer de rodillas y a bajar la cabeza, sumiso.
-A partir de este momento, tu vida y esa sucia alma humana que tienes dentro me pertenecen – los ojos de Frederick parecieron brillar con una luz carmesí – A partir de ahora, te has convertido en una marioneta, un mero títere, al cual moveré a mi antojo. ¡Y me ayudaras a vengarme de mis enemigos!
Spike hubiera deseado gritar, patalear, protestar. Pero no podía hacerlo. Ahora, la mente de su enemigo invadía por completo su cuerpo, posesionándose de él.
Cerró los ojos y, cuando volvió a abrirlos, la oscuridad ocupaba su alma.