sábado, 8 de octubre de 2016

Harry Potter y el Legado Maldito, de J.K. Rowling (Parte Uno)


Ser Harry Potter nunca ha sido tarea fácil, menos aún desde que se ha convertido en un atareadísimo empleado del Ministerio de Magia, un hombre casado y padre de tres hijos. Y si Harry planta cara a un pasado que se resiste a quedar atrás, su hijo menor, Albus Severus, ha de luchar contra el peso de una herencia familiar de la que él nunca ha querido saber nada. Cuando el destino conecte el pasado con el presente, padre e hijo deberán afrontar una verdad muy incómoda: a veces, la oscuridad surge de los lugares más insospechados. Desde que el primer libro apareciera en librerías en 1997 —en 1999 en castellano—, la saga de Harry Potter se ha traducido a setenta y nueve idiomas en doscientos países y ha sumado más de cuatrocientos cincuenta millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, de los cuales más de trece millones en castellano. Un fenómeno que ha aficionado a la lectura a millones de jóvenes de todas las culturas.
MI OPINION SOBRE ESTE LIBRO
ADVERTENCIA: EL SIGUIENTE POST CONTIENE SPOILERS. REPITO: EL SIGUIENTE POST CONTIENE SPOILERS. SI NO HAS LEIDO EL LIBRO TODAVIA, NO SIGAS.
He decidido dividir este post en dos partes, así como el libro mismo está dividido en dos partes. Todavía no lo he acabado, así que esta entrada va a estar dedicada a la Parte Uno de la novela. De más está decir –por enésima vez– que el post contendrá spoilers, de modo que si no quieres saber nada de nada, ¿Qué haces aquí? ¡Vete ya!
Dicho lo cual, pasemos al tema: la Parte Uno de “Harry Potter y el Legado Maldito”.
Hay que hacer una gran aclaración. Pese a que dije “novela”, no estamos ante una novela propiamente dicha, sino a la transcripción de un guion de teatro. De la obra que se representó en Londres hace cierto tiempo, para ser más concretos. Sí, así es. Lo que se nos ofrece a los lectores como la octava aventura del Niño-Que-Vivió es simplemente el guion de dicha obra. Y es el primer escollo que quien no haya leído nunca un guion o sepa cómo están estructurados se va a topar. Para muchos, esto puede ser un asunto engorroso. Por suerte, no para mí, ya que en mi profesión de escritor (amateur todavía, pero escritor a secas) he leído muchos guiones y sé cómo va la mano con ellos. El lector fan de Harry tiene que saber que, tristemente, se va a encontrar con un guion de una obra de teatro y no con una novela como quizás debería haber sido… En fin. Creo que lamentarse por  la decisión de J.K. Rowling de no hacerlo novela es medio en vano. Todavía pienso que podría haber novelizado el guion y el resultado hubiera sido más efectivo, pero por lo visto, no existían ganas. Sé que Rowling ha dicho que esta es LA ULTIMA aventura del mago más famoso de todos los tiempos, de modo que no queda otra que hacer caso a la autora y creadora de todo esta maravilloso universo de magia y hechicería y disfrutarlo como viene, pese a las falencias del formato elegido para darlo a conocer al público.
Hechas estas aclaraciones, nos sumergimos entonces en la historia. Está ambientada en principio 19 años después de “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte”. Arranca con el dichoso Epilogo y así como ya lo hacía George Norman Lippert en sus propios relatos del Potterverso, nos presente a un Harry adulto acompañando a sus hijos a la estación de King Cross. Pero, a diferencia de las ficciones de Lippert, el protagonismo recae en Albus Potter, el segundo hijo de Harry y no en James. ¿Por qué sucede esto? No lo sé. James es el primer hijo de Harry y su aparición durante la Parte Uno no pasa de meramente algo anecdótico… algo que creo que Lippert agradecerá ya que puede seguir usando al personaje para sus novelas no-canónicas. El protagonista de esta historia –o uno de ellos– aparte de Harry es Albus, su segundo retoño. Un chico que tiene que soportar el peso de la figura de su padre encima… como le sucedía a James en las novelas de Lippert.
Sí, lo sé. Sé lo que me dirán. Que las novelas de Lippert no tienen vela en este entierro. Que me acuerde de que NO son parte del canon y que, por ende, no las tome en cuenta. Es medio imposible. Debo ser sacrílego y decir que Lippert consiguió una muy buena y mejor continuación en ese aspecto que esta que sí es canon. Pero bueno… no tomemos en cuenta el sacrilegio que cometí al decir esto y continuemos con lo que sí es válido para el fan, este trabajo de Rowling.
Como le sucedió a Harry en su momento, Albus empieza su primer año en Hogwarts. Ya en el tren expreso de viaje al castillo, se topa con el hijo de Draco Malfoy, Scorpius. Y, cosa increíble, se hacen de repente amigos. Muy amigos.

(Cof, cof… ¿Alguien dijo “Slash” en puerta? Cof, cof… No lo sé… pero conozco a ciertas fans que estarán más que contentas con… cierto subtexto claramente gay de fondo entre estos dos muchachos. No me malentiendan. Este asunto ME ENCANTA. Solo que… no se lo digan a nadie… Cof, Cof…)
Scorpius nos es presentado como un joven… con no muchas luces. Algo totalmente a años luz del Scorpius que sale en las novelas de Lippert –perdónenme, pero es imposible abstraerse de ellas–. El Scorpius Malfoy de Lippert era como su padre Draco (soberbio, engreído, etc) pero a su vez, también era muy inteligente y despierto… Caso contrario al Scorpius que Rowling nos presenta en esta trama. Fuera como fuera, Albus y él terminan convirtiéndose en muy buenos amigos y la cosa se agudiza más cuando, Sombrero Seleccionador mediante, nuestro buen Albus acaba entre los Slytherin… cosa que también pasó en las novelas de Lippert (chau sorpresa. Aunque creo que el que nunca leyó las novelas de Lippert, se sorprenderá).
Paralelamente a la vida escolar de su hijo en Hogwarts, Harry se dedica a lo suyo en la actualidad, que es ser el jefe de la sección de seguridad mágica del Ministerio de Magia. Harry trabaja bajo la dirección de la mismísima Ministra, quien resulta ser… ¡Hermione! Sí, ¿Quién podría habérselo imaginado? La bella Hermione acaba convertida en Ministra de Magia. Un futuro brillante para una mente brillante como la suya.
La vida de Harry en el Ministerio es monótona. Se dedica a tarea burocrática, pero de fondo hay cierta tormenta que se avecina. El Ministerio confisca de un viejo seguidor de Voldemort un Giratiempos, el último que queda. El lector recordará que todos los Giratiempos fueron destruidos hace rato en el Potterverso. El viaje temporal es muy complicado y por eso, está prohibido. Lo que no quita que pueda hacerse.
(De hecho, en esta novela, hay dos viajes temporales y dos intentos por cambiar la Historia, por parte de Albus y de Scorpius).
La relación entre Harry y su hijo Albus es muy difícil, por no decir tirante. Harry tiene problemas de comunicación con el muchacho, algo que se agudiza con el paso de los años. Y sí, pasan los años. La acción da un salto temporal al tercer año de Albus en Hogwarts, 22 años después de la batalla contra Voldemort. Para ese entonces, Albus se siente bastante resentido por ser la sombra de su padre, por el peso de su fama. Hay entre ambos muchas discusiones e intercambios de palabras bastante duras en cierto momento. Nada que no veamos en nuestras propias vidas diarias, vamos. Esas cosas suceden usualmente entre padres e hijos varones cuando la relación entre ambos es… tensa.
Harry ama a Albus, pero siente que lo está perdiendo.
Albus quiere a su padre, pero siente que su sombra pesa con fuerza sobre él.
Entremedio de todo esto, aparece un anciano Amos Diggory, el padre de Cedric Diggory, quien le pide a Harry que utilice el Giratiempos que el Ministerio tiene para cambiar la Historia y salvar a su hijo. Harry se niega y alega el susodicho asunto de que no se puede jugar así con el tiempo. Pero Albus escucha la conversación y decide hacer algo…
Junto con Scorpius y una chica llamada Delphi –sobrina del viejo Amos– Albus roba del Ministerio el Giratiempos y viajan al Torneo de los Tres Magos –que transcurre en “Harry Potter y el Cáliz de Fuego”– para alterar el curso de los acontecimientos. Sus intentos de evitar que Cedric sea asesinado al final del torneo acaban cambiando drásticamente la realidad del presente y ambos lo comprueban a la vuelta. En una versión nueva de la Historia, Hermione ya no es Ministra de Magia y no se ha casado con Ron. Convertida en una amargada profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras, se la pasa haciéndole la vida imposible a sus alumnos. Y en otra versión de la Historia –que se corresponde con el segundo intento de los muchachos por evitar la muerte de Cedric– el desastre cae sobre ellos al provocar –al parecer– una alteración mucho mayor: Harry murió durante la Batalla de Hogwarts y Voldemort gobierna al mundo.
…Y es con esa revelación (y con una sorpresita más que no voy a revelar) que acaba la Parte Uno de este libro. Y es hasta donde llegué. En el próximo post, ya entraremos en la Parte Dos y en el final de esta mágica historia.
EN SINTESIS
LO BUENO: Que la aventura continua. Vemos las versiones adultas de Harry, Hermione, Ron y Draco, interactuando con la nueva generación, con sus hijos. Los viajes temporales y los cambios en la Historia y la idea de crear –por culpa de esto– una nueva realidad donde, tal vez, Voldemort sigue vivo y triunfó (eso quizás se vea en la Parte Dos. No lo sé al momento de escribir esto. Todavía no).
LO MALO: El formato guion. Transiciones rápidas de tiempo. Poca exploración de la vida escolar de nuestros personajes. Pocos personajes incluso (algo entendible, siendo como es una obra de teatro). Algunos diálogos medio simples.
CALIFICACION: 8 puntos.   

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